15 dic. 2012

Singapur, un modelo de éxito con reservas: de la ciudad-estado a la ciudad-empresa.

El Distrito Central de Negocios de Singapur, donde conviven los modernos rascacielos con los edificios coloniales. 

Nadie duda del éxito alcanzado por Singapur, pero sí sobre la forma de conseguirlo.
Los datos son incuestionables. En poco más de 30 años ha conseguido situarse en la primera línea internacional, con experiencias muy innovadoras que están deslumbrando al mundo. Numerosos urbanistas observan con rendida admiración ese modelo de eficacia económica y de brillantes resultados urbanos, elevándolo al pódium del triunfo.
Pero también, otros muchos, alzan sus críticas hacia un modelo difícilmente exportable, dadas sus peculiaridades, que no serían aceptadas por las culturas democráticas de occidente. Porque Singapur es algo más que una ciudad y es algo más que un estado, pareciéndose a una gran Corporación, ya que ese territorio se encuentra regido, desde hace décadas, por un autoritario gobierno que funciona de forma parecida a un Consejo de Administración.
El análisis de Singapur abre algunos interrogantes. ¿Es la libertad un impedimento para conseguir la eficacia del sistema?, ¿Están capacitados los ciudadanos comunes para participar en la definición de su entorno? Estas son preguntas a las que Singapur ofrece su particular respuesta.


El profesor de economía de la Universidad de Harvard, Edward Glasser, publicó en 2011 un libro titulado “El triunfo de las ciudades” en el que Singapur aparecía como uno de los ejemplos notables. Glasser destaca a Singapur como una ciudad bien administrada, hecho que le ha permitido entrar en el selecto club de ciudades “triunfadoras”.
Aunque su posición estratégica en las rutas asiáticas favoreció históricamente el crecimiento de su puerto (hasta alzarlo al primer puesto mundial por volumen de carga), Glasser fundamenta el éxito actual de Singapur en sus instituciones políticas, caracterizadas por un gobierno fuerte y eficaz, profesional y muy bien remunerado, sin corrupción, capaz de anticiparse a los nuevos rumbos económicos, preocupado por la calidad de vida de sus ciudadanos y, sobre todo, capaz de atraer negocio y talento (empresarial y personal) de otras partes del mundo como garantía de futuro.
El imperio de la ley es una de las grandes bazas de Singapur, pero esta luz también genera sus sombras.

Singapur, con la marcha urbanizada.
Singapur, un territorio singular con una historia peculiar.
En el sudeste del continente asiático, la península de Malaca es un largo y estrecho apéndice, en cuyo extremo, casi en el ecuador terrestre, se encuentra Singapur.
Singapur es una isla, o mejor dicho, un archipiélago formado por 64 islas entre las que destaca una, mucho más extensa que cualquiera de las demás, de forma romboidal, y que por su predominio suele recibir el nombre del conjunto, aunque tiene el suyo particular, Pulau Ujong, que significa en malayo “isla del final” (de la península se entiende). La superficie total del conjunto es actualmente de unos 700 km2 (de los cuales aproximadamente 100 son ganados al mar bien por extensión de costas o bien por creación de islas artificiales). Este dato puede compararse con la superficie de una ciudad como Madrid, cuyo término municipal alcanza los 605 km2, o con un país como España, donde cabrían aproximadamente 700 singapures.
Este minúsculo territorio, que está poblado por algo menos de cinco millones de personas (dato 2010), ocupa un lugar geoestratégico de gran importancia.
La isla de Singapur, tuvo una agitada historia en la antigüedad, hasta que fue arrasada por los portugueses en 1613. Entonces quedó deshabitada, situación que se prolongó hasta 1813 fecha en la que comienza su historia reciente. En ese año, los británicos instalaron en la isla un puerto que sería una base comercial entre India y China, y que adquiriría el estatus de colonia administrada por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Su estatus de puerto libre de impuestos le ofreció ventaja sobre sus competidores vecinos y fue consolidándose como un puerto muy activo en las siguientes décadas.
La historia de Singapur se convulsiona con la Segunda Guerra Mundial y la ocupación japonesa sucedida en 1942. Pero tras la guerra, en 1946, Singapur volvió a convertirse en colonia británica, aunque entonces con entidad propia. Tras dos años de negociaciones entre colonizadores y colonizados, en 1955 se aprobó la constitución (Rendel Constitution) que otorgaba cierta autonomía a sus habitantes pero manteniendo muchas decisiones en manos británicas. Las elecciones celebradas ese mismo año pondrían en marcha el proceso que llevaría a la transformación de la colonia en un estado autónomo en 1958. Con las elecciones de 1959 comenzaría efectivamente el autogobierno de Singapur.
La persona clave en esta evolución de Singapur fue Lee Kuan Yew (1923-2015). Liderando el People's Action Party (PAP), partido independentista fundado por él mismo en 1954, obtuvo una aplastante mayoría en 1959. Desde entonces y hasta 1990 fue su primer ministro y el gran factótum de la transformación de la ciudad-estado.
En 1963, Singapur se integró como estado fundacional en la naciente Federación Malaya (Malasia), pero las desavenencias con sus socios forzaron a la secesión en 1965, cuando se proclamó la República de Singapur, convertido definitivamente en un estado independiente.
A la izquierda uno de los primeros planos de Singapur realizado por Philip Jackson en 1822. A la derecha, la actualidad en google earth. La línea roja marca aproximadamente la línea de costa y pueden apreciarse las extensas superficies ganadas al mar.
El Singapur actual es la materialización del sueño de Lee Kuan Yew (1923), quien planteó una forma de gobierno que recurría a los “valores asiáticos” frente a los de las democracias de occidente.
Sus planteamientos políticos, y los del partido, son más pragmáticos que ideológicos y aunque ellos se presentan como socialdemócratas, sus hechos los caracterizan más como un partido liberal. No obstante, la economía de libre mercado se encuentra matizada por la filosofía keynesiana de intervención estatal. El PAP domina totalmente la escena política. Hay que tener en cuenta que aunque existen algunos otros partidos minoritarios, puede decirse que Singapur está bajo el régimen de partido único y aunque presenta algunos rasgos democráticos su esencia es autoritaria. Por todo esto, hay muchas voces que definen a Singapur, más que como un estado, como una gran corporación empresarial.
Como sucede en las grandes corporaciones, los responsables tienen fijados sus objetivos y están muy bien remunerados. El primer ministro (como un CEO empresarial) lidera la misión, y sus ministros (como un Consejo de Administración) son medidos por la eficacia y los resultados de su gestión. La presidencia del estado no es ejecutiva sino meramente representativa. Todo como en muchas grandes empresas.
A Lee Kuan Yew, le sucedió en el gobierno Goh Chok Tong (1941), quien ocupó el cargo de primer ministro desde 1990 hasta 2004, año en el que fue sucedido por Lee Hsien Loong (1952), hijo de Lee Kuan Yew, que ocupa actualmente la cabeza del gobierno. Hay quien ve en estos movimientos un modelo de “dictadura hereditaria” o de “dinastía empresarial”.

Grandes proyectos de Singapur.
Singapur se ha convertido en uno de los países más competitivos del mundo. Su posición estratégica, que le ha llevado a los primeros puestos en materia de transporte y comunicaciones, unida a los atractivos incentivos fiscales y a la solidez de su gobierno, le han convertido en un centro financiero mundial de primer nivel. Dirigido con astucia, Singapur se ha convertido en uno de los lugares ideales para hacer y atraer negocios.
Desde esta base de prosperidad, los gobernantes han ido diseñando el plan para mantener ese estatus privilegiado. Uno de los componentes principales del plan es la creación de un territorio de calidad, socialmente atractivo y estimulante, capaz de atraer el talento internacional para liderar la vanguardia y garantizar la bonanzafutura.
En esta línea, en los últimos años, se han ido realizando asombrosas obras de infraestructura buscando sostenibilidad y eficacia en un territorio pequeño y sin recursos naturales suficientes. Se han potenciado las comunicaciones, tanto en el transporte interno (público principalmente), como en el internacional (su aeropuerto  se encuentra también en los puestos destacados del ranking mundial) y, por supuesto, en cuanto a la conectividad digital. También se han diseñado espacios innovadores para ofrecer estilos de vida atractivos para las nuevas clases creativas, espacios caracterizados por una densa edificación en altura en la que se van proporcionando nuevas opciones de ocio y cultura junto a las bases residenciales y de negocio. Complementariamente, Singapur también destaca por otros detalles como la limpieza de sus calles, sus bajos índices de delincuencia, o el éxito de sus estudiantes.

Grandes infraestructuras del agua.
Singapur es pequeño. Muy pequeño. Y su territorio, carente de suficientes recursos naturales y con una población numerosa y creciente, es uno de las mayores preocupaciones del gobierno.
En Singapur, el agua es un problema. Y con el crecimiento de la población, se agrava. Por eso, una de las prioridades del gobierno fue garantizar su abastecimiento. Para ello, aparte de una estrategia de captación (prácticamente, toda el agua pluvial que cae en la isla es reciclada), dos nuevas grandes infraestructuras se encargan de reforzar ese objetivo.
La primera es la construcción de una de las mayores plantas de desalinización de agua de mar (utilizando la osmosis inversa) que se encuentra ubicada en Tuas. Cuenta con una capacidad de 36 mgd, lo que significa casi 165.000 metros cúbicos diarios (1mgd - million gallons per day- supone algo más de 4.500 metros cúbicos diarios)
El Deep Tunnel Sewerage System (DTSS), Sistema de alcantarillado de túnel profundo. Arriba, trazado de los túneles y abajo, sección esquemática.
La segunda es una de las infraestructuras más impresionantes construidas en Singapur, el sistema de alcantarillado de túnel profundo, el Deep Tunnel Sewerage System (DTSS) que supuso una inversión de 3.650 millones de dólares. Esta macro-obra fue concebida para resolver las necesidades de agua a largo plazo de Singapur. El sistema consta de dos grandes y profundos túneles (entre 10 y 30m.) que atraviesan la isla (el conjunto suma unos 60 km. de recorrido) hacia dos plantas de recuperación del agua que vierten la sobrante al mar por medio de un emisario submarino de 5 Km. La primera fase, entre Kranji y Changi, fue acabada en 2008. En Changi se encuentra la impresionante planta de regeneración de agua capaz de procesar diariamente 800.000 metros cúbicos de agua (unas 320 piscinas olímpicas), aunque la previsión es que pueda alcanzar los 2.400 metros cúbicos. Impresiona descubrir que su dimensión, de 72,5 metros, supone algo parecido a enterrar un rascacielos de 25 plantas.

Grandes infraestructuras de transporte
Singapur es una ciudad muy congestionada. La actividad frenética de sus habitantes y el turismo masivo provocan calles atestadas, carreteras abarrotadas y un transporte público saturado. Para evitar el colapso, el gobierno de Singapur puso en marcha la construcción de una ambiciosa  línea de metro, la Central Circle Line, una multimillonaria inversión que recorrería 33 km. a lo largo de 29 estaciones conectando todas las líneas periféricas.  La CCL es una de las líneas de transporte subterráneo más sofisticadas del mundo con una automatización casi total.
La CCL amplía la red de transporte público multimodal de Singapur, Mass Rapid Transit (MRT). La actual red de metro mueve a 1,3 millones de personas al día. La línea orbital de la CCL, que fue parcialmente abierta en 2010, no se encuentra todavía cerrada.

Espacios innovadores
Uno de los espacios innovadores que propone Singapur es One North (Uno Norte, en referencia a su latitud geográfica). One North es un ejemplo de las últimas generaciones de parques de negocio, que reúne actividades diversas ya que no es un espacio multifuncional al uso, sino todo lo contrario. Es una apuesta por la recuperación de la tradicional mezcla de usos en los que se combinan viviendas, dotaciones educativas, servicios de ocio e instalaciones de investigación y negocio. El objetivo de One North es ofrecer un espacio en el que poder “trabajar-vivir-jugar-aprender”, un espacio suficientemente estimulante para esas mentes creativas que Singapur pretende captar. One North aspira a convertirse en una fuente de ideas, talento y oportunidades de negocio.
One North Singapur. Arriba el Master Plan propuesto por Zaha Hadid. Abajo imagen de la Biópolis.
El trazado general fue realizado por Zaha Hadid Architects sobre 200 hectáreas estratégicamente ubicadas en el corazón de Singapur (Buona Vista). La estructura urbana de One North se articula desde un gran parque lineal central que serpentea atravesando toda la propuesta. Su diseño orgánico, con calles que recuerdan los planteamientos de cascos históricos europeos y la presencia de espacios de encuentro e interacción hablan de las intenciones de un espacio que pretende renovar el modo de habitar de sus ciudadanos.
El ámbito de One North es mundial y se orienta hacia la Investigación y Desarrollo y hacia las nuevas tecnologías punteras en actividades relacionadas con la Biomedicina, con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y con la industria de los media. Esta organizado en diferentes clusters: Biopolis es el espacio en el que destacan las actividades biomédicas; Fusionopolis, lo hace con las tecnologías de la información, así como la ingeniería y la física; Mediapolis con la industria de los media. Vista Xchange es el centro de apoyo logístico y de transporte (conectando con las líneas de metro de la CCL y la MRT).

La construcción vertical y nuevas propuestas de ocio y cultura.
La falta de territorio y el deseo de preservarlo al máximo lleva inexorablemente al planteamiento de construcciones en altura. Singapur cuenta con numerosos rascacielos (59 de ellos superan los 140 metros).
El Complejo Marina Bay Sands Singapore, uno de los iconos recientes de la ciudad central. Diseñado por Moshe Safdie y ARUP,  incluye un gran casino, hoteles, centro de convenciones, centro comercial, teatros y museos y la espectacular piscina superior.
Uno de los últimos, el complejo Marina Bay Sands (2010), con sus tres torres de 55 plantas coronadas por una plataforma de una hectárea, se está convirtiendo en uno de los nuevos iconos de la ciudad. Diseñado por Moshe Safdie y ARUP,  incluye un gran casino, hoteles (2.560 habitaciones), centro de convenciones y exposiciones, centro comercial, teatros y museos. Destaca la plataforma superior que las une, un alarde estructural (su voladizo mayor alcanza los 67 metros) con una extensión de más de una hectárea y que alberga un parque (Sands Sky Park) y una piscina de borde invisible con capacidad para 3.900 personas.

Reflexiones a partir del caso de Singapur.
El caso de Singapur es una buena excusa para reflexionar sobre los mecanismos de toma de decisiones políticas y, en particular, sobre las que afectan a los entornos urbanos.
La reflexión entronca con el antiguo, y nunca cerrado debate sobre si el fin justifica los medios y pone sobre el tapete otra vieja polémica sobre si las élites bien preparadas deben regir los destinos de las masas menos capacitadas, quienes deben acatar el criterio de sus gobernantes, por ser mejor.
El gobierno de una meritocracia, es decir el de los miembros más inteligentes, más preparados, más hábiles y más esforzados, es deseado por muchos. Según ellos, la meritocracia (“aristocracia del talento”) supera las injusticias de estados sociales anteriores, en los que el ascenso social, el estatus y el poder era ejercido en función de la riqueza (plutocracia), la edad (gerontocracia) o la nobleza de familia (aristocracia) y por eso, una élite educada y técnica debería regir los destinos de la comunidad. Pero esto tiene matices muy importantes.
En 1958, Michael Young  escribió “The Rise of the Meritocracy (1870-2033): An Essay on Education and Equality”, una sátira contra la meritocracia en la que se advierte de lo que podría ocurrir en Gran Bretaña entre ese año 1958 y la sublevación popular (imaginaria) que se produciría en 2033 contra el poder meritocrático vigente. Con esa publicación, Young creó un neologismo que hizo fortuna, aunque en el sentido contrario al pretendido por Young, ya que él otorgaba un sentido negativo a la meritocracia enfrentado a la democracia defendida por el autor. Young alertaba de una manipulación de la educación, ya que ésta se convertía en el baremo para fijar los “méritos” del ascenso social, de las profundas desigualdades que se podían producir y de la exclusión social de una buena parte de la población. En la fábula de Young, en el apogeo de la meritocracia previo a la revolución, uno de sus defensores comenta que "ya no sería necesario seguir rebajando, por más tiempo, los niveles para intentar extender nuestra elevada civilización a los niños de las clases más bajas".
Ciertamente, nadie cuestiona los dictámenes técnicos (diagnósticos médicos por ejemplo) ya que éstos son producto de un análisis muy concreto emisible solamente por especialistas cualificados, pero si la discusión se centra sobre los modelos de convivencia, lo técnico debe pasar a otro plano, y ceder el paso al pensamiento ideológico. El hecho de disfrazar el modelo social con complejos argumentos económicos para dirigirlo al plano técnico es una falacia peligrosa.
Mientras que el pensamiento filosófico indaga en las preguntas esenciales del ser humano, el pensamiento ideológico lo hace en las respuestas prácticas aplicables a la organización social. Una ideología es una propuesta de organización y de acción para la comunidad. La palabra “ideología” se asocia naturalmente a la “política”, entendida ésta como ciencia del gobierno y administración de la “Polis-Ciudad” ampliable a toda la Sociedad-Comunidad. Por eso, las propuestas ideológicas suelen servir de base a las políticas.
Pese a que se habla de su desaparición, las ideologías no han muerto, y deben ofrecer alternativas de organización frente a la visión reduccionista de la economía capitalista.
La clave de una comunidad sana políticamente y bien estructurada  socialmente se encuentra en la igualdad de oportunidades para todo el mundo, en el acceso a una educación que eleve el nivel medio de comprensión del mundo que nos rodea y permita la participación de los ciudadanos en las grandes decisiones sobre nuestro modelo social. Y, sobre esa base irrenunciable, si se pueden conformar con garantías los equipos directivos a través de la unión de políticos, capaces de fijar modelos y estrategias (de acuerdo con los ciudadanos como debería suceder en democracia), con los profesionales, expertos en implementar tácticas y encontrar soluciones complejas.  El binomio político-profesional sustentado sobre el verdadero sentir ciudadano resulta imbatible.
Pero no siempre los ciudadanos están por la labor de participar y comprometerse con su comunidad. Cuando en la antigua Roma, las leyes, que no estaban escritas en ninguna parte, eran manipuladas e interpretadas arbitrariamente por los magistrados patricios encargados de la administración de la justicia, el pueblo se sublevó. Pero el pueblo no reclamaba su participación en las decisiones de la sociedad, solamente buscaban conocer y fijar el marco legal de actuación para impedir los atropellos sufridos. Los patricios acabaron aceptando, obligados por la presión de la rebelión popular que lo exigía, y publicaron la Ley de las XII Tablas. Fue un chispazo de actividad ciudadana para volver posteriormente a la situación de reposo.
Los últimos acontecimientos (como la primavera árabe o el 15-M español) parecen alumbrar la emergencia de unos nuevos ciudadanos que quieren comprometerse en el diseño del modelo futuro de convivencia y no aceptan los modelos paternalistas de políticos que dicen conocer lo conveniente en cada caso. Las nuevas tecnologías están proporcionando una base para facilitar la participación ciudadana de forma efectiva. ¿Se consolidará realmente esa nueva sociedad, integrada por Smart Citizens tecnológicos, que quieren participar en el diseño de su futuro?

Calificación del suelo de la isla en el Plan de 2001. El centro histórico coincide con el actual Distrito Central de Negocios (en azul).
Luces y sombras del modelo Singapur
Singapur ha hecho de la necesidad virtud. Los problemas derivados de su pequeño territorio se han convertido en el acicate de su proyección y de su éxito.
Pero las luces producen sombras. El modelo de Singapur solo sirve para ese territorio y para esa cultura. El cóctel formado por gobierno autoritario + élites profesionales y empresariales+ ciudadanía muda y complaciente, no es exportable y menos a las asentadas democracias occidentales.
No obstante, en occidente hay voces que admiran el modelo elitista en el que un selecto grupo, bien preparado, dirige los destinos de una ciudadanía que no es capaz de saber lo que quiere (voces que, en algunos casos particulares, llegan a mostrar preferencias por una dictadura blanda frente a una democracia conflictiva). Y en esa línea, algunos urbanistas recuerdan que muchas de las grandes obras urbanas que han definido nuestras ciudades no hubieran sido posibles sin contar con gobiernos fuertes y autoritarios. Por ejemplo, no hubiera sido posible la gran transformación del París del siglo XIX sin el binomio político formado por el barón Haussmann y el emperador Luis Napoleón Bonaparte. Es innegable que el momento autoritario favoreció la gestión de procesos tan complicados socialmente, anulando las protestas de los afectados, que fueron apartados como una minoría que no entendía que debía sacrificarse en aras del bien común (pero hay que recordar que las plusvalías generadas fueron a parar a manos de la élite empresarial y gobernante sin que repercutieran en los afectados directamente)

En definitiva, está bien mirar hacia Singapur e intentar extraer conocimientos, pero hay que ser conscientes de que las democracias occidentales son otra cosa y sus ciudades aspiran a ser, sobre todo, un escenario de libertad en el que los ciudadanos tengan, cada vez más participación.

1 comentario:

  1. interesante propuesta , pero no hay opinion ciudadana, solo disfruta de lo que
    le otorgan. no se dice nada de lo que opinan sus habitantes.
    sería bueno auscultar su inteligencia de análisis de vida y trabajo.

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