7 sept. 2013

El “Sistema Solar” de Madrid (1): La Puerta del Sol y sus diez calles.

El “sistema solar” de Madrid, con las diez calles que acceden a la Puerta del Sol.
Hay un “Sistema Solar” en Madrid. La Puerta del Sol es el centro de un conjunto de espacios urbanos fundamentales para el entendimiento de la ciudad. Calles, plazas y edificios configuran una red espacial que gravita alrededor de “Sol”.
Comenzamos la presentación de este sistema por las diez calles que desembocan en la Puerta del Sol. Aunque inicialmente fueron once,  el devenir de la historia, que eliminó algunas vías y creó otras nuevas, dejó las diez que se relacionan a continuación en sentido horario partiendo desde la esquina de la calle Mayor: Mayor, Arenal, Preciados, del Carmen, Montera, Alcalá, Carrera de San Jerónimo, Espoz y Mina, Carretas, y Correo.
Estas diez vías, de tan distinto carácter (algunas se encuentran entre las más importantes de la ciudad, como la calle Mayor, calle Preciados, calle de Alcalá o Carrera de San Jerónimo), confluyen para crear un espacio complejo cuya formalización actual responde en lo esencial a la gran transformación concluida en 1862.
Este “sistema” de calles ha sido escenario de muchos de los acontecimientos históricos que han marcado la vida de la capital y del país, ha conocido diferentes instituciones y también ha visto ha visto levantar y derribar edificios, e incluso nacer grandes empresas como El Corte Inglés, pero sobre todo, ha visto pasear a millones de personas que han querido acercarse al centro de gravedad de Madrid.


En la actualidad, la Puerta del Sol ha perdido su privilegiada posición en la red de comunicaciones madrileña, pero no ha disminuido su peso específico en la significación urbana. Aquella Puerta del Sol, intensa y congestionada, que era el núcleo principal de la Villa ha dejado paso a un espacio que mantiene muy altas sus constantes vitales como lugar de encuentro, espacio comercial y punto simbólico para Madrid y para España.
Las calles que desembocan en Sol fueron surgiendo casi espontáneamente hasta configurar el sistema actual fijado en el siglo XIX.
La Cerca del Arrabal (linea negra) fue el recinto que recogió los extensos arrabales que habían crecido extramuros de Madrid. En ella se abrió la Puerta del Sol (sobre el parcelario actual de Madrid)
Todo empezó cuando, a mediados del siglo XV, se planteó la necesidad de levantar un muro que recogiera los extensos arrabales que habían surgido fuera de la muralla. Su discutible calidad constructiva llevó a que la historia la reconozca como la “Cerca del Arrabal”, hurtándole el calificativo de muralla. En esta cerca se abrieron varias puertas, una de las cuales conectaba con el eje de crecimiento de aquel Madrid medieval. La situación de esta nueva puerta, mirando al Este, la convertía en el lugar por donde entraba el sol en la ciudad, y recibió el nombre de Puerta del Sol. Su entorno, con el paso del tiempo, acabaría transformándose en el centro funcional de la Villa.
Plano de la Puerta del Sol sobre la Cerca del Arrabal. Superpuesto en gris el trazado actual de la plaza.
Desde aquella puerta abierta en la Cerca del Arrabal partían cinco caminos. Dos de ellos bordeaban la muralla para conectar extramuros con las siguientes puertas (el primero se dirigía hacia la puerta de San Martín coincidiendo aproximadamente con la calle del Carmen mientras que el segundo conducía hacia la Puerta de Atocha, siguiendo el trazado de la actual calle Carretas). Otros dos se dirigían a destinos lejanos, uno hacia el norte (marcando el trazado de una embrionaria calle Montera) y el otro hacia el este (que continuaba ese eje de crecimiento mencionado y que acabaría convirtiéndose en la calle de Alcalá). El quinto camino tenía una meta próxima, los prados que acompañaban al arroyo de la Castellana (Carrera de San Jerónimo).
Desde la puerta se accedía a varias calles interiores. La más importante de todas era la que había justificado la apertura de la puerta en ese punto, ya que era la calle principal de la ciudad (calle Mayor, el eje de crecimiento de la ciudad mencionado). También conectaba  con una calle que había sido un barranco que separaba las parroquias de San Ginés y de San Martín (calle del Arenal) y se dirigía hacia el interior urbano. Bordeando el recinto por el interior, aparecía un recorrido que iba hacia el norte, hacia la Puerta de San Martín, y que sería el embrión aproximado de la futura calle Preciados. Otra de las vías que llegaba a Sol era la calle de la Paz, que se dirigía hacia el sur, hacia la Puerta de Atocha por el interior de la Cerca. Esta calle vio interrumpida su conexión con la plaza por la construcción de la Casa de Correos. También llegaba a la Puerta del Sol la calle de los Peregrinos, que al quedar cortada con la reforma del siglo XIX, se recondujo y unió a la actual calle de Tetuán que discurre por la trasera norte de la plaza.

Denominación y ubicación de las diez calles del “sistema solar”.
Vamos a aproximarnos a las diez calles individualmente, comenzando el recorrido por la Calle Mayor para continuar en sentido horario.

Calle Mayor.
Calle Mayor
La fundación militar de Madrid determinó su futuro urbano. Se seleccionó como solar un terreno apropiado para la defensa, con una topografía muy peculiar y difícil. Por el oeste se encontraba la cornisa “infranqueable” del rio Manzanares, y tanto por el norte como por el sur, sendos barracos que dificultaban enormemente su acceso. Solamente por la zona oriental había facilidad de entrada.
Por eso, el crecimiento de la ciudad se estructuró siguiendo ese recorrido natural hacia el este, formando (esquemáticamente) círculos excéntricos, tangentes en la cornisa del rio. El eje directriz, que funcionaba como una especie de diámetro común a los diferentes círculos, se fue convirtiendo en la calle principal de la ciudad: la calle Mayor.
La calle Mayor fue formalizándose por tramos, según crecía la superficie amurallada. Cuando el segundo recinto, el hispano-musulmán, fue ampliado con la Cerca del Arrabal, se fue construyendo el tercer tramo de la calle, entre la antigua Puerta de Guadalajara y la nueva Puerta del Sol.
Este tramo, llamado entonces “calle grande de la Puerta del Sol”, era muy superior en anchura a los anteriores y su desproporción ocasionaba problemas de movilidad. Por eso, se tomó la decisión, con bastante contestación ciudadana, de ampliar los tramos antiguos para dar continuidad a la vía.
Esta calle, que era el centro comercial, relacional y representativo de la ciudad, daba acceso a la plaza principal del Madrid de entonces (la actual Plaza Mayor).  También en su recorrido se abre la Plaza de la Villa, sede tradicional del Ayuntamiento de la ciudad (hasta el traslado al edificio de Cibeles). Palacios, grandes edificios institucionales y viviendas modestas conviven en un espacio de gran relevancia, repleto de historia, donde se han producido acontecimientos muy importantes para la memoria de Madrid y de España.
La intensidad vital de la ciudad hizo que, siguiendo ese eje de crecimiento que marcaba la Calle Mayor y que continuaba con el camino hacia Guadalajara (hoy calle de Alcalá), volvieran a surgir importantes arrabales exteriores desde 1480. Parece que desde 1520, se había consolidado un espacio muy particular, una especie de plaza dividida en dos zonas muy distintas, una mitad interna y legal y otra, externa e ilegal, cuya separación era la cerca y la puerta física, que actuaban como un “eje de simetría”.
La entonces “calle grande de la Puerta del Sol” fue pavimentada en 1501 (algún tramo ya lo había hecho en 1498) buscando confirmar la principalidad de esa vía.
La plaza “oficial” de la Puerta del Sol funcionó como espacio adjunto al acceso a la ciudad durante poco tiempo ya que, tras designar Felipe II a Madrid como Capital de Imperio en 1561, se trazaría un nuevo recinto amurallado que convertiría a Sol en una plaza definitivamente interior de la ciudad. La puerta física fue derribada en 1570.
La calle Mayor acabaría su recorrido en ese lugar, donde se había instalado el Convento de San Felipe El Real (con su célebre “mentidero”), y sería la calle de Alcalá la que tomaría el relevo  nominal de ese gran eje que definió el Madrid antiguo.

Calle Arenal (al fondo el Teatro Real).
Calle Arenal
La Calle del Arenal fue naciendo paulatinamente, conforme se iba urbanizando el barranco del arroyo del Arenal, uno de los límites de la ciudad antigua por el norte (que contaba con terrenos muy arenosos).
En el exterior del recinto amurallado hispano-musulmán, el segundo de Madrid, habían ido consolidándose diferentes arrabales, en algunos casos en torno a instituciones religiosas. Uno de los primeros fue el arrabal de San Martín, que surgió en torno al convento del mismo nombre que se había ubicado a finales del siglo XI al norte del barranco del Arenal. Por otra parte, al sur del arroyo, en las proximidades de la Puerta de Guadalajara, surgió el arrabal de San Ginés, que fue consolidándose en torno al templo dedicado a San Ginés de Arlés en el siglo XII. Con el tiempo, surgirían las parroquias de San Ginés y de San Martín que tendrían su separación en el citado arroyo del Arenal.
Con el levantamiento de la Cerca del Arrabal, ambos núcleos poblacionales quedaron dentro de la ciudad y el cauce fue urbanizado para convertirse en la calle del Arenal.
Fue una calle estrecha y poco alineada que sufrió varias reformas, especialmente en el siglo XIX, hasta constituir la vía actual que con su carácter fundamentalmente comercial, es una de las conexiones entre el conjunto palaciego histórico y el centro urbano tradicional (la calle actual une la Puerta del Sol con la Plaza de Isabel II, popularmente conocida como Plaza de Ópera, por encontrarse allí el Teatro Real).

Calle Preciados.
Calle Preciados
La Calle Preciados es una de las vías más transitadas de la ciudad. Une la Puerta del Sol con la Plaza del Callao en un recorrido peatonal que acoge el conjunto comercial más frecuentado de Madrid.
Inicialmente fue un camino interior a la Cerca del Arrabal que se dirigía hacia la Puerta de San Martín desde Sol, dando acceso a las eras del Convento. La tradición dice que dos hermanos, de apellido Preciado, compraron terreno allí a los monjes para construir sus casas. Los hermanos tenían en concesión el almotacén de la Villa, donde se controlaban los pesos y medidas de los productos que iban al mercado.
En esta tradición parece constatarse la vocación comercial de esta calle, que acabaría llamándose Preciados en referencia a los hermanos. Esta vocación se refrendaría con la aparición de las Galerías Preciados y de El Corte Inglés, dos gigantes comerciales que compitieron ferozmente durante la segunda mitad del siglo XX.  Hoy Galerías Preciados ha desaparecido pero El Corte Inglés se ha convertido en una de las principales empresas españolas y con una importante presencia en Sol y su entorno.

La evolución de estas dos compañías es muy trascendente para la configuración de la calle Preciados y su entorno. La historia podría remontarse hasta 1888, cuando los hermanos José y Bernardo Solís, emigrantes asturianos en Cuba, abrieron en La Habana una tienda de telas (sederías, según la denominación de la época). Su carácter innovador les llevó a ampliar el negocio a otras mercancías y a aplicar novedosas técnicas comerciales.  Desde principios del siglo XX, los Almacenes El Encanto, que así se llamaban, se convirtieron un ejemplo de “tienda por departamentos”, un modelo de negocio que alcanzaría mucho éxito en las décadas posteriores.
En El Encanto comenzó a trabajar César Rodríguez González (1882-1966), también emigrante asturiano, iniciándose como dependiente y llegando a gerente en 1906, gracias a su capacidad y visión para el negocio. Los almacenes, asimilando muchas de las prácticas comerciales norteamericanas prosperaron con rapidez (por ejemplo con la importancia otorgada al escaparatismo, la concentración de productos o la aparición las escaleras mecánicas). Don Cesáreo (como era conocido César Rodríguez por todos) contrató como dependientes a su primo José (Pepín) Fernández que llegó a Cuba en 1910 y a su sobrino Ramón Areces que lo hizo en 1920. En 1929, abandonó El Encanto para comenzar su propia andadura en el sector y en otras muchas actividades (funda los Almacenes Ultra e invierte en el Banco de Comercio en Cuba, o participa en la fundación del Banco Hispano-Americano en España). Con todo, Don Cesáreo, amasaría una importante fortuna, que le permitió apoyar económicamente a primo y sobrino cuando éstos volvieron a España y montaron sus propios negocios. Tras la Revolución Cubana, en 1960, Don Cesáreo volvió definitivamente a España. Los Almacenes El Encanto serían finalmente expropiados por los revolucionarios, siendo el edificio derribado tras un misterioso incendio ocurrido en 1961.
La historia continúa cuando Pepín Fernández (1891-1982) regresó de Cuba en 1931 y como experto en el negocio fundó en 1934 las Sederías Carretas en la calle del mismo nombre con el capital que le proporcionó Don Cesáreo. El negocio iba bien pero Fernández tenía el punto de mira puesto en el negocio de los grandes almacenes que había conocido en Cuba y se fijó en un local en la calle Preciados, esquina a la calle Rompelanzas (la diminuta calle que une Preciados con la calle del Carmen), que estaba ocupado por una sastrería. Su idea era comprar esa casa como embrión para hacerse con toda la manzana y poder construir unos grandes almacenes siguiendo el modelo de El Encanto.
Por su parte, Ramón Areces (1904-1989) regresó de Cuba a Madrid en 1935 y ante la reticencia de Pepín a colocarlo a su lado en las Sederías Carretas, consiguió, por la mediación de su tío Don Cesáreo, ocuparse de la sastrería de Preciados, mientras que Pepín Fernández fuera comprando el resto de los edificios de la manzana. Finalmente, éste consiguió su propósito y amplió su negocio a la calle Preciados. Entre 1940 y 1943 se construyó la primera fase (tres mil metros en cinco plantas) del gran edificio longitudinal situado entre las calles Preciados y del Carmen, según el proyecto de Luis Gutiérrez Soto (la  segunda fase se realizó entre 1952 y 1955). Este edificio se encuentra hoy está ocupado por la FNAC).
En ese mismo año 1940, Ramón Areces salió de la órbita de Pepín Fernández para fundar su propio negocio en otro local de la misma calle (en el número 3, esquina con la calle Tetuán). Con él se llevó también el nombre de la sastrería en la que había trabajado, El Corte Inglés, y la convirtió en una sociedad contando con el apoyo económico de su tío Don Cesáreo (que sería el primer presidente y accionista mayoritario de la compañía). Finalmente en 1946, tras la compra de varios edificios contiguos se construyó el primer gran almacén de la firma (dos mil metros cuadrados en cinco plantas), emulando el modelo de Galerías Preciados que funcionaba desde 1943.
Evolución del edificio situado en la esquina de Preciados con Rompelanzas y el Carmen. A la izquierda la satrería original “El Corte Inglés”, en el centro la primera transformación para las “Galerías Preciados” y a la derecha, la imagen actual de la FNAC.
La evolución posterior es conocida. Galerías Preciados y El Corte Inglés iniciaron una competencia feroz que les llevó a grandes innovaciones en las técnicas comerciales, particularmente con atractivas campañas publicitarias y inventando las “rebajas” y los “días especiales” ( como el de la madre, de los enamorados, etc.). El éxito marcaba el devenir de ambas compañías. En 1962 El Corte Inglés iniciaba su negocio fuera de Madrid con la construcción de un nuevo edificio en Barcelona, que sería el primero de otros muchos que irían instalándose en las principales ciudades españolas. Por su parte, en 1968 Galerías Preciados, también expandida nacionalmente, inauguró el que fue presentado como el primer gran almacén moderno en el edificio situado en la Plaza del Callao-Calle del Carmen.
La competencia entre Galerías Preciados y El Corte Inglés marcó una época hasta que las primeras desaparecieron víctima de sus problemas financieros (finalmente fueron absorbidas por El Corte Inglés).
La calle Preciados ya había sufrido importantes modificaciones (de trazado, de ampliación y de alineaciones) con la reforma de la Puerta del Sol del siglo XIX y especialmente en su encuentro con la plaza, pero la construcción de estos imponentes edificios acabo por definir su carácter. Actualmente, la calle Preciados es una de las principales vías comerciales de la ciudad, donde se encuentran presentes las firmas, principalmente textiles, más reconocidas del momento.

Calle del Carmen.
Calle del Carmen
No se conoce con mucha precisión el ubicación de la Cerca del Arrabal en la zona de las calles Preciados y del Carmen. Algunas hipótesis fijan la calle del Carmen como un camino que conectaba la Puerta del Sol con la de San Martín por el exterior del muro, de ahí su trazado tan paralelo al de Preciados, que haría el mismo recorrido por el interior. Este hecho justifica que la calle del Carmen conecte la Puerta del Sol con la Plaza del Callao, igual que Preciados, aunque sea una vía algo menos frecuentada.
Recibió su denominación por el Convento del Carmen Calzado que se alzaba junto a ella. El conjunto conventual fue ocupado por los carmelitas descalzos desde 1575 hasta su desamortización. Solamente se mantuvo, como único resto tras la demolición, la iglesia del Carmen, que había sido construida entre 1611 y 1640 según proyecto de Miguel de Soria (y finalizada por su colaborador Mateo de Cortray). En 1950, al ensancharse la calle de la Salud (que es perpendicular a la del Carmen) se recortó la nave de la iglesia por sus pies. En la nueva fachada se colocó la portada de la desaparecida iglesia de San Luis Obispo (templo que se encontraba en la calle Montera, en la Red de San Luis).
En la conexión con la Plaza del Callao, se levantó en 1968 el ya mencionado nuevo edificio de Galerías Preciados que se presentó como la más avanzada y moderna propuesta para este tipo de espacios comerciales. Ocupó tanto el solar del derribado Hotel Florida (obra de Antonio Palacios, inaugurado en 1924 y demolido en 1964) como los del resto de edificaciones de la manzana, según el proyecto de Antonio Perpiñá, Luis Iglesias y Javier Feduchi (que se encargó de la arquitectura interior).

Calle Montera
La Calle Montera fue una de las salidas principales del Madrid antiguo. En la época de la Cerca del Arrabal, era el camino, con origen en la Puerta del Sol, que se dirigía al norte de la península (las actuales calles de Fuencarral y Bravo Murillo, continuaban ese camino hacia Francia). Durante siglos, hasta que se construyó el eje del Paseo de la Castellana, esta sucesión urbana fue el acceso fundamental a la capital desde el norte.
En su parte alta se encuentra la Red de San Luis, que es un espacio no caracterizado oficialmente, ya que no es más que un el ensanchamiento de la calle Montera. Su denominación, “red”, significa “confluencia de calles”, aunque sea un término actualmente en desuso para ese sentido. En esas confluencias suelen generarse espacios amplios que, sin llegar a ser denominado plaza, suele tener una identificación clara entre los ciudadanos. En este caso, en la “red” de San Luis se unían la calle Montera con sus prolongaciones directas hacia el norte, la calle Fuencarral y la calle Hortaleza (La Gran Vía cortó este arranque dejando la Red de San Luis en la zona de Montera). El nombre lo recibía por encontrarse allí la iglesia de San Luis Obispo, que había sido construida entre 1679 y 1689 siguiendo el proyecto de Tomás Román y que fue destruida por un incendio en 1935. Se salvó la portada que, como hemos comentado anteriormente, fue colocada en la nueva fachada de la cercana Iglesia del Carmen.
En la actualidad la calle Montera, sobre todo en la Red de San Luis, mantiene una sorprendente condición. Allí conviven comercios y terrazas de cafés, con una intensa oferta de prostitución callejera en pleno día. Esta situación ha originado intensas polémicas entre comerciantes, transeúntes y Ayuntamiento, que todavía no han encontrado la solución.

Calle de Alcalá en su inicio junto a la Puerta del Sol.
Calle de Alcalá
El crecimiento en círculos excéntricos  y tangentes comentado al  presentar la calle Mayor, continuó apoyándose en la calle de Alcalá, que era la continuación natural de aquella. De hecho el conjunto Calle Alcalá-Calle Mayor era el acceso principal a la ciudad por el Este.
Esta callé es una de las más singulares de la ciudad, comenzando en la Puerta del Sol y acabando, en la autovía nacional II que se dirige hacia Zaragoza y Barcelona, tras un largo recorrido de más de nueve kilómetros. En su largo recorrido ofrece múltiples rostros a la ciudad, atravesando e integrándose en las diferentes tramas generadas por el crecimiento de la ciudad, y enlazando algunos de los espacios y monumentos más singulares de Madrid, como la Plaza de Cibeles, la Puerta de Alcalá o el Parque del Retiro.
En su primer tramo, el que va de la puerta del Sol hasta su encuentro con la Gran Vía, está poblada de palacios y grandes edificios institucionales que hablan de su carácter noble. La nómina de ese primer tramo es impresionante, destacando el Ministerio de Hacienda (originalmente Real Casa de Aduanas, construida por Francisco Sabatini entre 1761 y 1769),el Palacio de la Equitativa/Banco Español de Crédito (realizado siguiendo el proyecto del arquitecto José Grases Riera entre 1882 y 1891), la Academia de Bellas Artes de San Fernando (antiguo Palacio de Goyeneche, obra del arquitecto José de Churriguera entre 1724 y 1725 que fue reformado en 1773 por Diego de Villanueva para instalar la Academia), el Casino de Madrid (un edificio con un proceso de gestación largo y complejo cuyo proyecto recogía aportaciones de varios arquitectos que se habían presentado a un concurso internacional, entre ellos Antonio Palacios y que fue refundido por los franceses Le Farge, firmado por Luis Esteve, siendo su obra dirigida por José López Sallaberry, quien la concluyó en 1910), el Edificio del Banco de Bilbao (Ricardo Bastida, 1920-1923), el Edificio de la Unión y el Fénix Español (Modesto López Otero con la colaboración de Miguel de los Santos entre 1928 y 1930), la Iglesia de las Calatravas (cuyas trazas fueron obra de fray Lorenzo de San Nicolás en el siglo XVII), el Edificio del Banco Mercantil Industrial (obra de Antonio Palacios, construido entre 1933 y 1945) ó el  Edificio Metrópolis (proyecto de Jules y Raymond Fevrier con la colaboración de Luis Esteve, entre 1905 y 1910) situado en la esquina con la Gran Vía y que se ha convertido en uno de los iconos visuales de Madrid.

Carrera de San Jerónimo acercándose a la Plaza de Canalejas.
Carrera de San Jerónimo
La Carrera de San Jerónimo, era la vía, inicialmente secundaria, que conectaba el centro de la ciudad con el Prado de los Jerónimos en cuya vera se situaba el Convento de San Jerónimo que daba nombre al entorno.
La vía comenzó a adquirir relevancia, tras la construcción del Palacio del Buen Retiro, de forma que se convirtió en recorrido habitual de los reyes cuando se dirigían desde su residencia oficial (Palacio Real, situado en el extremo occidental de la ciudad) hacia su residencia oficiosa (el mencionado palacio situado en el extremo oriental del Madrid antiguo).
En 1538 se delimitó la calle demarcando los solares en los que irían levantándose notables edificios para la ciudad. Cuando se urbanizó el nuevo Salón del Prado, la Carrera pasó a ser una de las calles más frecuentadas por la alta sociedad madrileña.
La desaparición por la Desamortización de Mendizábal del Convento de Nuestra Señora de las Victorias, situado en el encuentro de la Carrera con la Puerta del Sol, permitió la reestructuración urbana de esta unión. Desde allí, la Carrera va enlazando espacios singulares de la ciudad, la cercana Plaza circular de Canalejas, o la Plaza de las Cortes. La calle adquiriría una nueva significación para la ciudad y para toda la nación, al levantarse en ella el Congreso de los Diputados, en un solar que había ocupado el Convento del Espíritu Santo desde 1684. El mal estado de este edificio obligó al traslado de la comunidad religiosa y a su derribo, construyendo el edificio antiguo de las Cortes ente 1843 y 1850 según el proyecto de Narciso Pascual y Colomer. En el final de la Carrera, al encontrarse la calle con el Salón del Prado, se levantó el Palacio de Villahermosa (que hoy alberga el Museo Thyssen-Bornemisza) uno de los grandes destinos culturales de Madrid.

Calle Espoz y Mina
La Calle Espoz y Mina, es la única de las diez que no es una vía histórica. Surgió tras la desamortización del convento de Nuestra Señora de las Victorias realizada en 1836.
Tras la desamortización y derribo del complejo religioso, el terreno fue adquirido por el empresario Manuel Matheu, que reordenó la zona trazando la calle Espoz y Mina y su perpendicular, el Pasaje Matheu, reservando los solares resultantes de ese trazado urbano para viviendas que pasaron a formar parte del patrimonio del empresario, que las dispuso para ser alquiladas.
El Pasaje, inicialmente denominado Pasaje de la Equidad y Bazar de la Villa de Madrid, supuso la “importación” para Madrid del concepto de pasaje comercial,  una idea ya desarrollada en capitales europeas, particularmente París, que era una calle cubierta que permitía independizar el tránsito y el comercio de las inclemencias climáticas. Fueron, en cierto modo, antecedentes de los actuales centros comerciales.
El Pasaje estaba cubierto por una estructura de hierro y vidrio que en sus entradas formaba unos cuerpos salientes con arcos rematados por grupos escultóricos que representaban el comercio y la riqueza. En la actualidad ha perdido su cubrición y aparece como una calle peatonal más del entorno.

Calle Carretas, en su inicio junto a la Puerta del Sol.
Calle Carretas
Desde aquella Puerta del Sol abierta en la Cerca del Arrabal, surgió un camino que se dirigía por el exterior hacia la siguiente Puerta, la de Atocha. Con el tiempo ese camino se convertiría en un importante acceso desde el sur hacia el centro de la ciudad. Su relevancia fue refrendada por el hecho de que el eje Montera-Carretas sería el primero en contar con aceras que se levantaban sobre la calzada formando un escalón, avanzando la técnica que se impondría en el futuro.
Actualmente la calle Carretas une la Puerta del Sol con la Plaza Jacinto Benavente.
La tradición asocia su nombre con el levantamiento de las Comunidades de Castilla, ya que entonces se levantó un parapeto de carretas para defensa de los amotinados (aunque esto no está documentado)
La calle actual se ha transformado en un eje comercial emulando a las calles Preciados, del Carmen o Arenal, pero no hace muchos años fue un lugar donde se concentraron algunas de las ofertas alternativas y oscuras de la ciudad (particularmente los cines X o cierta prostitución callejera).

Calle Correo
La pequeña calle Correo está asociada al edificio que la acompaña, la antigua Casa de Correos, hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid y recibió ese nombre porque por allí accedían los vehículos que transportaban el correo.
Conecta la Puerta del Sol con la pequeña Plaza de Pontejos, que se trazó en el solar del  desaparecido convento de San Felipe El Real. La demolición del complejo conventual tras la Desamortización de Mendizábal permitió la construcción de las Casas de Cordero que, promovidas por el empresario y político Santiago Alonso Cordero, fueron el primer gran bloque de viviendas que se construyó en Madrid, que además inauguraba el modelo de locales comerciales en las plantas bajas y viviendas en las superiores. La manzana, que consta de seis portales independientes, se construyó entre 1842 y 1845. Su alineación con la contigua Casa de Correos fijaría la base para los diferentes proyectos de reforma de la Puerta del Sol.
La historia moderna asocia la pequeña calle con el atentado mortal que perpetró ETA en la cafetería Rolando en 1974, en los últimos años del franquismo.



Las diez calles forman un conjunto, más o menos radial, que otorgó a la Puerta del Sol una accesibilidad extraordinaria y la convirtió en el centro neurálgico de Madrid. Y aunque el gran crecimiento de la ciudad y las estrategias de descentralización les restaron importancia en el sistema de movilidad, mantuvieron su peso en la significación urbana, como así demuestran los miles de personas que pasean por ellas diariamente.

1 comentario:

  1. Oigan, pues si la idea es transformar, propongan un plan de generación eléctrica con energía solar con esa distribución. Ahí les dejo la idea...
    @nanoberet

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