14 sept. 2013

El “Sistema Solar” de Madrid (2): La Puerta del Sol y las plazas y espacios significativos de su entorno.

Las plazas del “Sistema Solar” madrileño sobre la ortofoto actual de GoogleEarth. En amarillo se indican las relacionadas directamente con Sol (en sentido horario desde el norte: Callao, Canalejas, Jacinto Benavente y Mayor; aunque se marca en el oeste la Plaza de Isabel II, queda alejada de la influencia inmediata de Sol). En Naranja, las relacionadas indirectamente, siguiendo el mismo criterio de orden, Carmen en el norte, Santa Ana, Angel, Provincia, Santa Cruz y Descalzas. Finalmente, con un círculo naranja degradado, dos espacios no formalizados pero identificables (en el norte la Red de San Luis y en el Este, Sevilla).
El “Sistema Solar” de Madrid es un conjunto de calles, plazas y edificios relacionados con la Puerta del Sol, que actúa como su centro gravitacional.
En un artículo anterior nos referimos a las calles. En éste, nos aproximaremos a las plazas y espacios urbanos significativos de su entorno.
Algunas de las plazas situadas en la órbita de Sol cuentan con conexión directa con ella (Callao, Jacinto Benavente, Canalejas, Pontejos). Otras, en cambio, carecen de esa vinculación inmediata y lo hacen de siguiendo recorridos indirectos, pero comparten el espíritu de la zona (Mayor, Angel, Santa Ana, Carmen, Descalzas/San Martín, Santa Cruz y Provincia). También existen espacios que, aunque carecen de una formalización específica, presentan una identidad nítida para los ciudadanos (Sevilla, Red de San Luis).
Este sistema “orbital” establece un anillo de espacios perimetrales a Sol que resultan fundamentales para el funcionamiento de toda la zona. Algunos de estos lugares son importantes nodos de la red de transporte público y albergan aparcamientos subterráneos. Los hay que destacan por su intensidad comercial o por ser centros de ocio y restauración muy frecuentados.  También los hay con una significación urbana de primer orden y, en general, acogen algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad.


La extensión del “sistema solar” no puede formularse con precisión. No se pueden marcar equidistancias o isócronas que midan espacio o tiempo para fijar el alcance de la influencia porque no es un tema objetivable. Evidentemente, la distancia a Sol es importante pero también lo es la presencia de otros focos atractivos en competencia. Por ejemplo, tenemos el caso de la calle Arenal y su remate, la Plaza de Isabel II, que a pesar de la vinculación directa con Sol, se encuentra integrada en el entorno del Palacio Real.
Este conjunto de espacios que “orbitan” alrededor de la Puerta del Sol se relaciona con el centro gravitacional de diferente manera. Algunas plazas tienen una conexión directa por ser finales de vías que parten desde Sol.  Así las calles Preciados y del Carmen finalizan en la Plaza del Callao. O la calle Carretas en la Plaza de Jacinto Benavente y la calle Correo en la Plaza de Pontejos.  También, aunque no sea un final de trayecto, la Plaza de Canalejas en la Carrera de San Jerónimo.
Hay otras plazas cuya conexión con Sol es indirecta y se produce a través de un recorrido por varias calles. Tenemos por ejemplo la Plaza de las Descalzas/Plaza de san Martín, la Plaza del Carmen, el conjunto de la Plaza del Angel y la Plaza de Santa Ana o el de la Plaza de Santa Cruz y la Plaza de la Provincia.
A medio camino entre lo directo e indirecto se encuentra la extraordinaria Plaza Mayor, un espacio con tal potencia urbana que puede ser discutible que gravite alrededor de Sol. Esta plaza no va a ser analizada en este artículo ya que lo hicimos en uno anterior: Contrastes urbanos: La Plaza Mayor y la Puertadel Sol de Madrid (Sociabilidad estática frente a Sociabilidad dinámica).
Finalmente hay espacios que no están formalizados específicamente pero tienen una clara identificación por parte de los ciudadanos. Por ejemplo, la influencia de Sol en la calle de Alcalá llega nítidamente hasta “Sevilla”, un espacio no configurado surgido del cruce de la Calle Sevilla y la calle de Alcalá, pero con personalidad propia derivada de su importancia en la red de comunicaciones (estación de Metro, concentración de numerosas paradas de autobuses o existencia de un gran aparcamiento público subterráneo) y además por la relevancia histórica adquirida cuando la zona fue el “centro financiero” de la ciudad. También puede decirse lo mismo en la calle Montera, con la Red de San Luis, un lugar con personalidad propia pero sin unos límites precisos.
El origen y la evolución de los diferentes espacios son muy diversos, como puede apreciarse en los planos adjuntos en los que pueden seguirse los cambios producidos. Se han seleccionado cuatro momentos concretos separados aproximadamente por cien años: el primero es el plano de Texeira (1656), el segundo el de Espinosa de los Monteros (1769), el tercero es el plano de Ibañez Ibero (1872) para finalizar con la ortofoto de Google Earth (2011).
Las plazas del “Sistema Solar” madrileño sobre el plano de Texeira de 1656.
Las plazas del “Sistema Solar” madrileño sobre el plano de Espinosa de los Monteros de 1769.
Las plazas del “Sistema Solar” madrileño sobre el plano de Ibañez Ibero de 1872.
Comparar estos documentos nos permite descubrir cómo determinados espacios no existían y nacieron de la demolición de edificios, pertenecientes principalmente a instituciones religiosas aunque también se derribaron viviendas (Callao, Carmen, Canalejas, Santa Ana, Angel, Jacinto Benavente, Pontejos). Otros lugares eran espacios que han ido adaptándose en mayor o menor medida a lo largo del tiempo (Sol, Mayor, Descalzas/San Martín, Provincia, Santa Cruz).
Algunos espacios ya estaban definidos desde el siglo XVIII, pero la mayoría (incluida la propia Puerta del Sol) quedó definida durante el siglo XIX. No obstante los últimos elementos de este “anillo orbital” se configuraron definitivamente a principios del siglo XX. Es el caso, por ejemplo, de la Plaza del Callao, consecuencia de la construcción de la Gran Vía, y de la Plaza de Jacinto Benavente. Desde entonces, todos estos espacios han mantenido su trazado y, en general , también su arquitectura (aunque hay excepciones que han visto transformar alguna de sus edificaciones, como en Callao, Jacinto Benavente o Descalzas). Con ello se trasladó el protagonismo de las evoluciones al plano horizontal. Todas las plazas han presentado diferentes tipos de suelo y distribuciones de movilidad hasta la actualidad. Plazas de pavimentos duros,  ajardinadas o mixtas se han alternado en función de las necesidades, que por ejemplo llevaron a la construcción de una serie de aparcamientos públicos subterráneos entre finales de la década de 1960 y principios de la siguiente (Mayor, Descalzas, Carmen, Sevilla-Canalejas, Santa Ana, Jacinto Benavente). También los elementos de mobiliario urbano han variado de forma notable, desde esculturas, kioscos, farolas o fuentes hasta estaciones de acceso al metro, e incluso urinarios públicos.
Comenzamos el recorrido por estos lugares desde el norte, en la Plaza del Callao para seguir luego en sentido horario: Plaza del Carmen, Red de San Luis, Plaza de Canalejas-Sevilla, Santa Ana, del Angel, Jacinto Benavente, Pontejos, Plaza de Santa Cruz y de la Provincia, y finalmente Plaza de las Descalzas/Plaza de San Martín.

Madrid. Plaza del Callao.
Plaza del Callao.
Una de las imágenes icónicas de Madrid se produce en la Plaza del Callao, con la vista del Edificio Carrión (Capitol) desde la Gran Vía. Este hecho ha otorgado a la plaza una gran consideración en el imaginario colectivo.
No obstante, inicialmente en este lugar no existía ninguna plaza. El casco antiguo de Madrid era muy denso y dejaba pocos espacios libres. Por eso, durante el siglo XIX se realizaron numerosas aperturas que buscaban el “esponjamiento” de la trama urbana para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En este contexto se enmarca la formación de la pequeña Plaza del Callao inicial, cuando en se derribaron las viviendas que se encontraban al final de la calle del Carmen, con vuelta a la calle Postigo de San Martín y la calle Preciados.
Esta placita adquirió su tamaño y relevancia actual con la construcción de la Gran Vía de Madrid, ya que fue ampliada hasta conectarla con la nueva calle convirtiéndose además en la rótula que articulaba el segundo y tercer tramo de la Gran Vía.
En la nueva plaza se construyeron varios edificios representativos, como el Edificio Adriática (Luis Sainz de los Terreros Gómez, 1926), el Edificio Cine Callao (Luis Gutiérrez Soto, 1927), Palacio de la Prensa, (Pedro Muguruza, 1928), el Edificio Carrión (Capitol) (Luis Martínez-Feduchi y Vicente Eced y Eced, 1933), el Edificio Fnac (primer edificio de Galerías Preciados) (Luis Gutiérrez Soto, primera fase1940-43 y segunda fase 1952-55) ó el Edificio Corte Inglés (segundo edificio de Galerías Preciados) (Antonio Perpiñá, Luis Iglesias y Javier Feduchi, 1968), que se levantó sobre el solar del desaparecido Hotel Florida (Antonio Palacios, 1924) y sus contiguos.
La Plaza, que era un importantísimo punto en la red de movilidad madrileña (metro y autobuses), fue peatonalizada a finales del 2009, reubicando las líneas del transporte público en el entorno inmediato y pasando a convertirse en un lugar en el que se celebran múltiples eventos comerciales, festivos y culturales.

Plaza del Carmen.
En 1575 se fundó el Convento del Carmen Calzado en Madrid escogiendo esta ubicación. Los carmelitas descalzos ocuparon el edificio hasta la desamortización de Mendizábal ocurrida en 1836, que significó el derribo de todo el conjunto conventual excepto de su iglesia, que se mantuvo. Esta iglesia, que había sido remodelada entre 1611 y 1649 siguiendo el proyecto de Miguel de Soria, sufrió un reajuste al ser ampliada la calle de la Salud en 1950. El ajuste recortó la nave del templo por su pié, siendo necesaria una nueva fachada. En su lugar se colocó la portada de la desaparecida iglesia de San Luis Obispo que se encontraba próxima, en la Red de San Luis, al final de la calle Montera (había sufrido un incendio en 1935 y fue demolida posteriormente)
Así pues, la Plaza del Carmen fue tomando forma sobre los terrenos dejados por el convento y también por el cementerio que acompañaba a la iglesia de San Luis. Allí se construyó en 1899 el antiguo Frontón Central, que acabó utilizándose complementariamente desde  1906 como salón de espectáculos nocturnos y finalmente se transformó en el monumental Cine Madrid, actualmente cerrado. También se levantó el Teatro Muñoz Seca (que tras un incendio adquirió su forma actual según proyecto del arquitecto José Espelius en 1922).
La plaza, que fue ampliada con el derribo de algunas viviendas de la manzana norte, sirvió como mercado y en su subsuelo se construyó, a finales de la década de 1960, un aparcamiento público.

Red de San Luis.
La Red de San Luis ya fue visitada por este blog al comentar la calle Montera en el artículo: El “Sistema Solar” de Madrid (1): La Puerta delSol y sus diez calles.

Madrid. Plaza de Canalejas.
Plaza de Canalejas (y calle Sevilla).
La Plaza de Canalejas y la calle Sevilla surgieron con su configuración actual tras la reforma efectuada a finales del siglo XIX. El cruce de la calle Sevilla con la calle de Alcalá es uno de esos puntos no formalizados pero que presentan una identidad clara en la ciudad, gracias sobre todo a su importancia en la movilidad madrileña (por su estación de Metro, la concentración de paradas de autobuses y la existencia del aparcamiento subterráneo que es uno de los más utilizados para acceder a la Puerta del Sol).
Antiguamente la Plaza Canalejas era un cruce de calles, conocido como “las cuatro calles” y la calle Sevilla era una estrecha vía que al conectar la Carrera de San Jerónimo con la calle de Alcalá tenía más tráfico del que su anchura podía soportar, por eso, tras la reforma de Sol, las voces que reclamaban la ampliación y regularización del conjunto fueron muy insistentes. Ya en 1861 se presentó una propuesta para abrir una gran vía desde la desembocadura de la calle del Príncipe hasta la de la calle del Clavel, pero fue desechada por las dificultades de las expropiaciones. Tras estudiar varias propuestas se optó por la presentada por Agustín Felipe Peró que aumentaba considerablemente la anchura del viejo callejón y convertía el cruce en una gran plaza circular. El ensanche tardó casi diez años en concluirse.
En la plaza se levantarían varios edificios que contribuirían a darle ese carácter emblemático con el que cuenta. El antiguo Banco Hispano Americano (Eduardo Adaro, 1902), También la Casa Meneses (proyectada por los arquitectos José María Mendoza Ussía y José de Aragón Pradera y construida entre 1914 y 1915) o la Casa Allende, que comparte manzana con la anterior (obra de Leonardo Rucabado entre 1916 y 1920). Son dos edificios eclécticos, el primero con referencias clásicas y el segundo regionalistas, que aportan a la plaza buena parte de su carácter diferencial.
En la calle Sevilla, esquina con calle Alcalá se encuentra el edificio del Banco de Bilbao, realizado por Ricardo Bastida en 1929 (coronado por  dos cuadrigas monumentales realizadas en bronce por el escultor Higinio de Basterra).
Este conjunto de edificios se convirtió en el primer corazón financiero de la ciudad. El nombre de la plaza rinde homenaje a José Canalejas, Presidente del Gobierno, que fue asesinado en 1912 en la Puerta del Sol.

La Plaza de Santa Ana desde la terraza del hotel ME Madrid Reina Victoria.
Plaza de Santa Ana.
La actual plaza de Santa Ana no era un espacio urbano en el Madrid antiguo. Ese lugar estuvo ocupado por el convento de Santa Ana y San José, de las Carmelitas Descalzas, y algunas casas anexas. El convento había sido inaugurado en 1611, pero en 1810, José I (Bonaparte) ordenó su demolición, tras haber sufrido daños en la Guerra de Independencia, y con el objetivo de “esponjar” la densa trama de esa zona de Madrid.
En su entorno se había levantado el antiguo corral de comedias conocido como Corral del Príncipe (inaugurado en 1583) que fue reformado y cubierto en 1745 pasando a llamarse entonces Teatro del Príncipe. Tras sufrir un incendio, el edificio fue reformado por Juan de Villanueva en 1807 y desde 1849 recibió el nombre de Teatro Español.
El derribo del Convento abrió una primera plaza dedicada a Santa Ana, pero se mantuvieron las casas anexas. Finalmente estos edificios también serían demolidos para dar fachada a la plaza al teatro.
Enfrentado al teatro, se encontraba el antiguo palacio de los condes de Montijo y Teba (Silvestre Pérez, 1811) que fue derribado en 1919 para construir en su solar el edificio para el Gran Hotel Reina Victoria siguiendo el proyecto del arquitecto Jesús Carrasco y Encina. Desde su inauguración en 1923, el Gran Hotel Reina Victoria, que recibió ese nombre en honor de la esposa del Rey Alfonso XIII, fue considerado un emblema de la elegancia y el lujo en la capital de España. En las plantas bajas del edificio se ubicaron también los Almacenes Simeón. El hotel fue una referencia taurina, recibiendo el sobrenombre de “hotel de los toreros” por la costumbre de las grandes figuras de alojarse en él antes de las corridas. El declive del hotel en la década de 1970 llevó al edificio a convertirse en sede del Banco Simeón vinculado a los almacenes existentes, pero este grupo empresarial acabó desapareciendo en la segunda mitad de los ochenta. En 1989 el edificio recuperó su uso hotelero con la cadena Tryp.
Tras varias distribuciones de su plano horizontal, en 2002, la plaza fue reformada para dejarla con el aspecto actual, con predominio peatonal y mejorando la ubicación de las rampas de su parking público subterráneo, que había sido construido en 1968.
Así pues, la plaza enfrenta dos relevantes edificios dotacionales, el hotel y el teatro que se ven flanqueados por edificios de viviendas en cuyos bajos se sitúan numerosos bares y restaurantes que hacen de la Plaza de Santa Ana uno de los más frecuentados lugares del ocio gastronómico madrileño (particularmente del “tapeo”).
El Hotel Reina Victoria articula la Plaza de Santa Ana con la contigua Plaza del Angel.

Madrid. Plaza del Angel.
Plaza del Angel.
“Bivio” es la palabra propuesta por el profesor Chueca Goitia para designar la reunión de tres vías que generaban un espacio triangular con dos ángulos obtusos (generados por las dos calles que confluyen) y uno agudo (en la tercera, que es la “fusión” de las anteriores).
En el plano de Texeira de 1656 se observa como la denominada plazuela del Angel era un peculiar espacio formado por un doble “bivio”, ya que por uno de sus extremos reunía la calle Carretas con la calle de la Cruz mientras que por el otro, confluían las calles del Prado y Huertas. La manzana que separaba estas dos últimas calles estaba ocupada por el convento de San Felipe Neri y tenía también una forma triangular, hecho que resultaría trascendente para el futuro trazado de de la plazuela.
Aquella extraña plazuela sufrió dos cambios fundamentales que la transformaron completamente. Por su parte occidental, la apertura de la plaza de Jacinto Benavente con el derribo de las viviendas del final de Carretas, eliminó parte de su espacio (el bivio de Carretas-de la Cruz), aunque, en compensación, el derribo del convento de San Felipe Neri supondría una ampliación importante que le otorgaría su forma triangular característica, con el ángulo occidental muy agudo.
En la “base” del triángulo se construyeron dos edificios importantes para la plaza. El primero es el mencionado anteriormente Hotel Reina Victoria, que comparten la Plaza del Angel y la Plaza de Santa Ana. El segundo es el  antiguo Palacio del Conde de Tepa, levantado entre 1792 y 1808 según el diseño neoclásico de Jorge Durán (actualmente se encuentra ocupado por el Hotel de cinco estrellas NH Palacio de Tepa, tras la reforma dirigida por Ramón Esteve que fue inaugurada en 2010).

Trazado de la Plaza de Jacinto Benavente (líneas rojas) sobre el plano de Ibañez Ibero de 1872. Entonces la Casa de los Cinco Gremios (marcada en el plano original con el número 103) era la sede del banco de España y tenía enfrente el edificio de la Bolsa (108). También el antiguo convento de los Trinitarios Calzados se había transformado en el Ministerio de Fomento (109).
Plaza de Jacinto Benavente.
La Plaza Jacinto Benavente fue surgiendo paulatinamente, a partir de derribos sucesivos de edificaciones. Inicialmente en ese lugar no existía un espacio abierto, era solamente el cruce de la calle Atocha con la calle Carretas y su prolongación hacia el suroeste (calle Concepción Jerónima). Pero, detrás de las viviendas del final de calle Carretas existía una pequeña plazuela denominada “de la Aduana Vieja”, que acabaría siendo el embrión de la Plaza Jacinto Benavente, aunque planos históricos como el de Texeira (1656) o el de Espinosa de los Monteros (1769) ni siquiera hicieran referencia a ella. En cambio, en el plano de Ibañez Ibero (1872) ya aparece nombrada, “mérito” obtenido por albergar el desaparecido edificio de la primera Bolsa de Madrid y la Casa de los Cinco Gremios que se convertiría en el primer Banco de España.
La Casa de los Cinco Gremios era la sede de la agrupación de los comerciantes pertenecientes a los cinco gremios mayores de Madrid: sedería, pañería, lencería, joyería y mercería. Su fuerza económica se manifestó con la construcción del edificio que representaba la unión de sus intereses corporativos. El proyecto, de inspiración neoclásica, fue realizado por Joseph de la Ballina entre 1788 y 1791, y tras varios usos (entre ellos el mencionado primer Banco de España) actualmente está ocupado por dependencias del Ministerio de Justicia.
Los primeros derribos en ese lugar tuvieron como objeto la ampliación de la plazuela de la Aduana Vieja para potenciar la imagen de la Bolsa y al Banco de España y por ello desaparecieron los edificios de viviendas situados a ambos lados del final de la calle Carretas (tanto los del lado occidental que separaban esta calle de la plazuela y como los del oriental que cerraban la calle de la Cruz).
El impulso definitivo para la creación de la plaza fue el derribo del desamortizado convento de los Trinitarios Calzados, que tras varios usos, que lo transformaron en museo e incluso en el Ministerio de Fomento, fue demolido en 1897 a causa de su deterioro. En parte de su solar se levantó otro de los edificios emblemáticos de la plaza, el Teatro Calderón (Odeón en su inauguración) que fue obra del arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga entre 1915 y 1917. El derribo del convento propició también la apertura de la calle Doctor Cortezo, para conectar con la Plaza Tirso de Molina situada al sur.
La plaza, que adquirió en esos primeros años del siglo XX su configuración actual, fue cambiando de imagen con la aparición de edificios modernos (como por ejemplo el “Centro Gallego” levantado sobre los solares de la antigua Bolsa y sus inmuebles contiguos durante la década de 1950). Hoy la Plaza Jacinto Benavente es un referente en la movilidad madrileña por ser un nudo de comunicaciones del transporte público (autobuses) o por albergar otro de los aparcamientos subterráneos que da servicio al entorno (construido a principios de los setenta), así como por ser un espacio muy utilizado para mercadillos temporales de artesanía.

Madrid. Plaza Pontejos
Plaza de Pontejos.
La pequeña Plaza de Pontejos surgió tras la desaparición del Convento de San Felipe el Real condenado por la Desamortización de Mendizábal. Su derribo, permitió la construcción de las Casas de Cordero, cuya parte trasera se retranqueó para posibilitar la aparición de este nuevo espacio urbano que “oxigenaba” el entorno de la antigua Casa de Postas, situada tras la Casa de Correos. La calle Correo le proporciona una conexión directa con la Puerta del Sol.
La Real Casa de Postas, proyectada en 1795 por el arquitecto Juan Pedro Arnal, se ubicó detrás de la Casa de Correos. El edificio siempre ha ido a remolque del principal, así cuando Correos pasó a ser Ministerio de Gobernación, la Casa de Postas se convirtió en el Cuartel de Zaragoza para años después albergar a cuerpos policiales de seguridad y, finalmente, con la transformación de Correos en la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, tuvo una nueva reforma (en el año 2000) para ser ocupada por dependencias de la misma.

Madrid. Plaza de Santa Cruz y Plaza de la Provincia, con el Palacio enfrente y emergiendo a la izquierda la torre de la actual iglesia de Santa Cruz.
Plaza de Santa Cruz y de la Provincia.
El antiguo arrabal de Santa Cruz que surgió extramuros de la ciudad medieval fue apoyándose en el camino que conducía desde Madrid hacia el sureste de la península (la calle Atocha).
En su primer tramo, próxima a la Plaza del Arrabal (Plaza Mayor) se levantó la iglesia que se convertiría en parroquia del futuro barrio, una vez integrado en el interior de la ciudad por la Cerca del Arrabal. Este templo sufrió diferentes avatares hasta que finalmente fue demolido en 1868, siendo trasladada la parroquia a la iglesia del convento y colegio dominico de Santo Tomás de Aquino que se encontraba enfrente, en la calle Atocha.
Este convento que había sido construido entre 1635 y 1656, pasó tras la desamortización de 1836 por varios usos (desde sede del Ateneo hasta cuartel de la Milicia Nacional), para ser finalmente derribado en 1876, tras un incendio que lo dejó gravemente dañado. En parte de su solar, concretamente sobre la iglesia del Convento, se levantó la nueva Iglesia de Santa Cruz, un edificio neogótico que se construyó entre 1889 y 1902 bajo la dirección del arquitecto Francisco de Cubas (durante los años de inpass, la parroquia de Santa Cruz se ubicó en diferentes localizaciones)
Por otra parte, en el solar contiguo de la calle Atocha se levantaría entre 1629 y 1636 el Palacio de Santa Cruz, actualmente sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. El destino inicial del edificio fue albergar la Sala de Alcaldes de la Casa y Corte y la Cárcel de Corte, y según investigaciones recientes el proyecto pudiera haber sido trazado por Juan Gómez de Mora. Cuando el edificio perdió esta condición pasó a denominarse “Palacio de Santa Cruz” en referencia a la iglesia próxima y al barrio donde se ubicaba.
Estos dos edificios son los causantes de esta doble plaza, con dos lugares unidos perpendicularmente. La Plaza de la Provincia, amplía la calle Atocha en un espacio triangular situado enfrente del Palacio de Santa Cruz, mientras que la Plaza de Santa Cruz, vinculada al desaparecido templo, adquirió su forma definitiva cuando la antigua iglesia fue demolida.

Madrid. Plaza de las Descalzas. El monasterio a la izquierda y el edificio de Caja Madrid a la derecha.
Plaza de las Descalzas/Plaza de San Martín.
La Plaza de las Descalzas y la Plaza de San Martín forman un continuo urbano, aunque tienen un origen diferente. Ambas nacieron vinculadas a dos grandes monasterios.
El antiguo Convento de San Martín, fundado en el siglo XII, ocupaba la actual Plaza de San Martín y las manzanas ubicadas entre las calles Hileras y San Martín hasta la calle Arenal. Dio nombre al arrabal que había crecido en su entorno, y su iglesia se convirtió en parroquia del mismo, tras la incorporación de ese núcleo a la ciudad.
La iglesia del convento fue derribada durante el gobierno de José I (Bonaparte) como parte de su política de apertura de nuevos espacios en la ciudad, abriendo entonces la Plaza de san Martín.  La parroquia fue trasladada a su ubicación actual en la Plaza de la Luna (oficialmente plaza de Soledad Torres Acosta, detrás de la Gran Vía, ocupando la iglesia del antiguo Convento de Portacoeli derribado tras las desamortizaciones del siglo XIX). En 1836 se desamortizó el resto del convento que fue utilizado como oficinas institucionales e incluso cuartel de la Guardia Civil hasta que fue demolido en 1868.
Sobre parte del solar del Monasterio de San Martín se levantó la Casa de las Alhajas (construida según proyecto de Fernando Arbós y Trementi y José María Aguilar entre 1870 y 1875) para la Caja de Ahorros de Madrid y que actualmente funciona como sala de exposiciones de la Fundación Caja Madrid.
En 1599 se fundó, próximo al convento de San Martín, el Monasterio de las Descalzas Reales (su nombre oficial es monasterio de Nuestra Señora de la Visitación). El edificio obra de Juan Bautista de Toledo y Antonio Sillero dejaba un espacio libre al sur que fue el embrión de la Plaza de las Descalzas. Esta placita quedaba delimitada por la iglesia de san Martín en su lado occidental y por varias viviendas nobles en los otros dos.
Estas viviendas fueron derribadas cuando en 1724 se construyó el edificio para el Monte de Piedad, institución social impulsada por el capellán del monasterio para atender las necesidades de los desfavorecidos, a quienes se concedían préstamos gratuitos avalados por pertenencias, como joyas o vestidos. En 1838, vinculado a esta institución, se constituyó la Caja de Ahorros de Madrid, cobrando ya intereses por los préstamos concedidos y retribuyendo los depósitos obtenidos.

El antiguo Monte de Piedad fue sustituido por un edificio moderno en la década de 1970 para albergar oficinas de la Caja de Ahorros de Madrid. Del original se conservó únicamente la portada de la capilla (Pedro de Ribera, 1733).

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