21 sept. 2013

Las Puertas del Sol de Madrid que pudieron ser y no fueron (en el siglo XX)

Perspectiva de Antonio Palacios para la reforma de la Puerta de Sol y su entorno. Palacios imaginó un nuevo centro cuya imagen se aproximaba a la monumentalidad de grandes capitales europeas como París o Viena.
Tras el intenso y polémico proceso de transformación que tuvo la Puerta del Sol durante el siglo XIX, la plaza disfrutó de unas décadas de “descanso” hasta que, durante la primera mitad del siglo XX, comenzaron a surgir nuevas propuestas de reforma integral.
Reconocidos arquitectos del momento, como Secundino Zuazo, Manuel Muñoz Monasterio o Antonio Palacios, formularon radicales proposiciones para su remodelación.
Estos ensayos mostraron algunas bases comunes como la de considerar la plaza dentro de un ámbito mayor que debería ser transformado para resolver el complicado tráfico madrileño, ya que en aquellos años, todos los recorridos norte-sur pasaban por la Puerta del Sol, colapsando el centro de Madrid. En aquellos años no solo no existían circunvalaciones como la actual Calle 30 o la M-40, sino que ni siquiera estaba realizado el gran eje del Paseo de la Castellana que transformaría la movilidad de la ciudad. Además de la ampliación de su espacio, otro factor común fue la desconsideración con la arquitectura dieciochesca, ya que el edificio de la antigua Casa de Correos desaparecía en todas ellas y en su lugar se proponían nuevas arquitecturas representativas.
Ninguna de estas propuestas se hizo realidad, pero sirvieron como reflexión sobre algunas de las carencias que se detectaban en el Madrid anterior a la guerra civil.


Las Plazas Utópicas del siglo XX
La primera mitad del siglo XX fue prolífica en propuestas de reforma de la Puerta del Sol y su entorno. Durante ese periodo destacan tres proyectos que quedaron en el limbo de las utopías: la propuesta de Secundino Zuazo y Hermann Jansen (1929), la de Manuel Muñoz Monasterio (1933) y la de Antonio Palacios (1938). Estos tres proyectos fueron los más completos y ambiciosos, ya que abordaron la plaza dentro de operaciones urbanas cuyo ámbito era más amplio, pero no fueron los únicos.
A principios del siglo XX surgieron diversos planteamientos que pretendían reformular la relación de Sol con su entorno. En 1916, E. Crooke retomaba una idea, ya planteada en el siglo anterior por Giraud Daguillon, en la que se proponía la construcción de una gran avenida que uniera la Puerta del Sol con el conjunto del Palacio Real (que se denominaría Avenida de La Paz). La vía, de una anchura suficiente para mostrar la importancia del recorrido, se ubicaría en la bisectriz de las calles Mayor y Arenal. La propuesta no afectaba directamente al trazado de la Puerta del Sol (salvo por la desaparición de la manzana que la define occidentalmente). No obstante este planteamiento nunca fue más allá de una idea genérica, que no consideraba su dificultad y viabilidad, tanto topográfica como económica (las expropiaciones hubieran sido muy numerosas).
Años después, en 1938, en plena guerra civil, se propuso otra idea parcial desde el Comité de Reforma, Saneamiento y Reconstrucción de Madrid. El CRSR de Madrid fue un organismo impulsado en 1937 por Bernardo Giner de los Rios, que contaba con la presidencia de Julian Besteiro y cuya Secretaría era ejercida por el arquitecto Fernando García Mercadal.  Este comité no solamente se encargó de resolver los problemas derivados de la guerra (de los destrozos de los bombardeos por ejemplo) sino que puso en marcha proyectos diversos para la ciudad que le llevaron, incluso, a plantear un Plan Regional para Madrid.
La propuesta del CRSR para la Puerta del Sol, diseñada por el propio Fernando García Mercadal, tampoco afectaba a la plaza propiamente pero sí a la organización de su entorno próximo. Se proponía una conexión entre la calle Montera y la Calle Alcalá, sin pasar por Sol, por medio de un nuevo pasaje comercial.
Las tres utopías principales eran más ambiciosas y mostraban rasgos comunes en su conceptualización. Primero, por incardinarse en una reflexión sobre un ámbito mayor, con el objetivo de dar solución al complicado tráfico madrileño y mejorar la representatividad del centro urbano. Segundo, por la radicalidad de sus planteamientos, que en general aspiraban a una ampliación notable de la superficie de la plaza. Y finalmente, también coinciden en el desprecio por la edificación histórica ya que, por ejemplo, en todos los casos proponen el derribo de la antigua casa de Correos, entonces Ministerio de Gobernación, para levantar edificaciones alternativas.

Plano del Plan Zuazo de 1929 con las propuestas de intervención en el Centro de Madrid.
La propuesta de Secundino Zuazo y Hermann Jansen (1929)
Secundino Zuazo Ugalde (1887-1971) fue uno de los arquitectos españoles más destacados del siglo XX, considerado por muchos como uno de sus grandes maestros.
Entre sus obras cabe destacar, en Madrid, el Palacio de la Música construido en el año 1926 y sobre todo la Casa de las Flores de 1932, el complejo de los Nuevos Ministerios, iniciado en 1933 y finalizado en 1942, o el desaparecido Frontón Recoletos (realizado en 1935 junto a Eduardo Torroja). La guerra civil y el exilio sufrido durante la misma, frenó la trayectoria de Zuazo ya que, aunque pudo volver a Madrid en 1943, padeció un largo periodo de marginación profesional (que le llevó a potenciar su poco conocida faceta de promotor inmobiliario).
Paralelamente a su vida profesional, Zuazo impulsó la creación del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM, constituido el 27 de julio de 1931), siendo elegido primer Decano-Presidente con un mandato que finalizó en 1932.
Como urbanista sobresale su propuesta para el Concurso Internacional de Ordenación de Madrid convocado en 1929. El proyecto presentado a la competición fue elaborado junto al arquitecto alemán Hermann Jansen (1869-1945), que contaba con un importante bagaje urbanístico, que incluía, por ejemplo, el desarrollo del Plan para el Gran Berlín.
El fallo del jurado declaró el concurso desierto, aunque reconoció la valía de la propuesta de Zuazo y Jansen. El plan quedó en el papel relativamente ya que algunas de sus ideas serían recogidas y desarrolladas en planeamientos urbanos posteriores. Entre estas es remarcable, por su repercusión, la prolongación del Paseo de la Castellana que se constituiría en el gran eje norte-sur que cambiaría la dinámica urbana madrileña.
Detalle del Plan Zuazo de 1929 para la Puerta del Sol.
Dentro del conocido como “Plan Zuazo” o “Plan de 1929” también se apuntaron diversas operaciones de reforma interior en las que se pretendía una reordenación de las comunicaciones en el centro urbano. El objetivo era solucionar la comunicación norte-sur para que no cruzara necesariamente por la Puerta del Sol. Este objetivo justificaba una serie de reformas radicales que proponían la apertura de nuevas vías interiores en el casco antiguo para formar anillos de circulación alrededor den centro (en la línea que, un par de décadas atrás, había sugerido Eugene Henard para París con sus “perímetros de radiación”)
La Puerta del Sol, una vez liberada de la extraordinaria presión circulatoria, debería ser transformada para ampliar su espacio y representatividad con un nuevo edificio que sustituiría a los existentes. El Plan Zuazo planteaba la demolición de los edificios del lado meridional de la plaza, particularmente de la antigua Casa de Correos o de la Casa de Postas. En su lugar aparecía un gran edificio institucional con patios interiores que se retranqueaba de la alineación previa, forzando un reajuste importante de las manzanas de las Casas de Cordero  y de la manzana situada entre la calle Carretas y la calle Espoz y Mina (vía que desaparecía). También proponía la reserva de un gran espacio libre detrás del nuevo edificio para “parada de coches”.
Si la Puerta del Sol no fue modificada tal como apuntaba Zuazo, si lo hicieron algunas de las zonas del entorno en las que proponía reformas. Con ello se despejó mucho el tráfico de la plaza, permitiéndole una utilización más eficaz.

Planta propuesta por Manuel Muñoz Monasterio para la transformación de la Puerta de Sol y su entorno.
La propuesta de Manuel Muñoz Monasterio (1933)
Manuel Muñoz Monasterio (1903-1969), era en 1933 un joven arquitecto que iba afianzado su recorrido profesional. Había colaborado en la construcción de la plaza de toros madrileña, la Monumental de las Ventas, al encargarse de finaliza la obra tras el fallecimiento en 1928 de su autor, José Espeliú. Años después, en 1956 diseñó junto a Luis Alemany el Estadio Bernabéu para el Real Madrid y, en 1958, el Estadio Sánchez Pizjuán para el Sevilla Club de Fútbol.
Durante 1933, Muñoz Monasterio elaboró su Proyecto de Reforma Urbana de la Puerta del Solque presentó a la Sección de Arquitectura de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934. Obtuvo una tercera medalla en el certamen, cuyo primer puesto quedó desierto.
La intervención sugerida hubiera supuesto una transformación radical de la Puerta del Sol y su entorno hacia el sur, hacia la Plaza de Jacinto Benavente. Se determinaba el derribo del entonces Ministerio de Gobernación (la antigua Casa de Correos) y de toda la edificación del área delimitada por las calles Espoz y Mina, Correo y hasta la calle de la Bolsa por el sur.
Perspectiva de Muñoz Monasterio en la que destacan las dos grandes torres levantadas en Sol.
En ese lugar, Muñoz Monasterio diseñó una vía de gran anchura que se convertía en un salón urbano o plaza longitudinal que sería flanqueada por dos grandes bloques lineales de estética racionalista para terminar, al encontrarse con la Puerta del Sol con dos torres cuya gran altura funcionaría como un hito urbano para el centro de Madrid. Muñoz Monasterio, imbuido de la estética racionalista que triunfaba en la Europa de entreguerras, planteó una imagen arquitectónica para el nuevo conjunto que seguía fielmente las premisas del Movimiento Moderno.

Planta general de la transformación radical que Antonio Palacios propuso para el centro de Madrid.
La propuesta de Antonio Palacios (1938)
Años después, en 1938, aunque llevaba tiempo elaborándola, el gran arquitecto Antonio Palacios Ramilo (1876-1945) presentó su visión para el centro de Madrid. 
Antonio Palacios Remilo es uno de los arquitectos fundamentales para entender la arquitectura madrileña de la primera mitad del siglo XX. Suyos son algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. De su primera época, destacan en Madrid, el Palacio de Comunicaciones de la Plaza de Cibeles, que hoy es sede del Ayuntamiento de Madrid (1904-1918), el Hospital de Jornaleros de Maudes, actualmente sede de la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid (1908-1916), o el Banco Español del Río de la Plata, hoy Instituto Cervantes (1910-1919), todos realizados en colaboración con Joaquín Otamendi (a quien ya dedicamos un artículo en este blog: “Episodios Inmobiliarios: Madrid y los hermanos Otamendi, una relación brillante”).
Su conexión con Otamendi facilitó sus trabajos en la línea del Metro, en particular con los templetes de acceso de la Red de San Luis (que fue derribado en 1970) y el de la Puerta del Sol (desmontado en 1934), así como en el diseño de las estaciones de la Línea 1.
A partir de 1919, ya desvinculado de Otamendi, realizará obras como el Círculo de Bellas Artes de Madrid (1919-1926) o el Banco Mercantil e Industrial (1933-1945) que actualmente pertenece a la Comunidad de Madrid (albergando diversas direcciones generales y la Secretaría General Técnica de la Consejería de Educación). Igualmente su producción de viviendas es numerosa, entre las que cabe destacar algunos edificios relevantes como la Casa Palazuelo (c/Mayor, 4 y c/Arenal, 3 realizada entre 1919 y 1920) o la Casa Matesanz (Gran Vía, 27, entre 1921-1923).
El conocimiento adquirido por sus trabajos para el Metro pusieron a la Puerta del Sol en el punto de mira de Antonio Palacios, y sobre ella trabajaría casi veinte años hasta que presentó una propuesta que transformaba no solo la plaza sino todo el entorno.
Nuevamente observamos una propuesta radical en cuanto al tratamiento de la ciudad heredada, ya que Palacios propone una demolición masiva de todo el entorno de la Puerta del Sol. Paradójicamente, sugería una tabula rasa con la historia para levantar edificios Beaux Arts, porque la arquitectura que debía sustituir a los edificios que debían desparecer no se alineaba con la filosofía triunfante del Movimiento Moderno sino que enlaza con el anacronismo característico de algunos de los extraordinarios edificios que hicieron famoso al arquitecto.
Detalle de la nueva planta propuesta para la Puerta del Sol.
Palacios tenía 62 años cuando hizo pública esa reflexión que había comenzado en 1919, y que reflejaba su visión sobre la ciudad, muy en la línea de las teorías expuestas por Camilo Sitte en su influyente libro “"Construcción de ciudades según principios artísticos" de 1889. Palacios diseñó la trama urbana, casi desde una hoja en blanco, con numerosas aperturas viarias que creaban diferentes anillos viarios alrededor de una Puerta del Sol bien diferente de la existente que, aunque se reafirmaba como centro, tendría con una formalización arquitectónica totalmente distinta. El proyecto convertía a la Puerta del Sol en una plaza elíptica, cerrada con arcos de triunfo en los accesos de las vías que desembocaban en ella. También destacaban las dos grandes torres de 140 metros (con la intención de alojar en ella los consulados de los países hispano-americanos) o el circuito de pasajes comerciales cubiertos que rodeaban a la plaza en segunda línea. Los numerosos derribos (161 manzanas que debían ser expropiadas y demolidas)  y el elevado coste de construcción (teóricamente 220 millones de pesetas de la época) convertía la propuesta en un ejercicio teórico totalmente inviable con el que Palacios aspiraba a obtener para Madrid un centro monumental a la altura de París o Viena.


Ninguna de esas propuestas se convirtió en realidad y la Puerta del Sol mantuvo el trazado y las edificaciones que la habían conformado a mediados del siglo XIX. Tras la guerra civil, cesarían las utopías sobre la Puerta del Sol, pero sí recibiría transformaciones reales en  su plano horizontal y subterráneo, así como en los elementos que la pueblan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

urban.networks.blog@gmail.com