15 nov. 2014

Benarés y el Ganges, ciudad santa y río sagrado, entre la devoción y la contaminación.

Benarés y el Ganges (Ahilya Ghat).
Hay lugares señalados por la trascendencia. Pueden ser montes, rios, cuevas o también ciudades, que se convierten en lugares sagrados en virtud de una profunda significación religiosa. Las causas son variadas. Pueden ser por asociación con personalidades religiosas, también por haber servido de escenario de experiencias espirituales, o incluso por identificarlos directamente con la divinidad.
El hinduismo cuenta con una conjunción especial: la de una ciudad santa, Benarés (ó Varanasi) con la de un rio sagrado, el Ganges. Según este credo, bañarse en el rio limpia los pecados y purifica el alma, y morir en la ciudad supone quedar liberado del ciclo de las reencarnaciones, lo que conlleva que Benarés sea el destino de muchos ancianos y enfermos que desean fallecer en ella. Por todo ello, la ciudad es objeto de veneración y atrae a millones de peregrinos convirtiendo la relación con su río en algo muy particular. El frente acuático está constituido por una sucesión de Ghats, unos espectaculares graderíos dispuestos en la orilla y que se adentran en el agua para facilitar a los hindúes la realización de actividades muy variadas, desde la inmersión regeneradora, hasta su propia limpieza personal o la cremación de cadáveres, cuyas cenizas son arrojadas al Ganges.
Pero a su paso por Benarés, el sagrado curso del Ganges muestra también otra cara, mucho más mundana, en la que se observa un rio extremadamente contaminado. No obstante, los devotos no aceptan que esa agua divina pueda causarles daño aunque los datos científicos advierten del elevado riesgo para la salud de los baños.

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Ciudades santas.
Según algunos autores, como Arnold J. Toynbee, todas las ciudades anteriores a la revolución industrial eran, en cierto modo, ciudades santas. Sus argumentos se basan en la importancia de la religión para aquellas antiguas urbes en las que los edificios principales eran los lugares de culto (catedrales, templos o mezquitas, por ejemplo). La relevancia de la religión en la vida urbana expresaba la implicación de cada credo en las diferentes sociedades humanas.
No obstante, más allá de estas consideraciones, la asignación de trascendencia a determinados lugares tiene otros fundamentos. De hecho, es un acto tan antiguo como la propia consciencia humana. En una primera instancia, estos espacios sobresalientes solían encontrarse vinculados al recuerdo de los ancestros desaparecidos que, por lo general, descansaban en ellos. Lewis Mumford escribe en su obra “La Ciudad en la Historia”: “En el penoso vagabundeo del hombre paleolítico, los muertos fueron los primeros que contaron con morada permanente, en una caverna, en un montículo señalado por unas cuantas piedras o bien en un túmulo colectivo. Se trataba de mojones a los que los vivos volvían a intervalos, para comunicarse con los espíritus ancestrales o para aplacarlos. Aunque la recolección de alimentos y la caza no fomentan la ocupación permanente de un solo sitio, los muertos, al menos, exigen ese privilegio. (…) La ciudad de los muertos es anterior a la ciudad de los vivos. (…) En estos antiguos santuarios del paleolítico, lo mismo que en los primeros montículos mortuorios y tumbas, tenemos, como en ninguna otra parte, los primeros atisbos de vida cívica, posiblemente mucho antes de que pudiera sospecharse la existencia de aldeas permanentes. (…) La caverna del paleolítico trae a la memoria muchos otros santuarios venerables que, del mismo modo, encerraban propiedades y poderes sagrados, y atraían hombres desde lejos a sus recintos: grandes piedras, bosques sagrados, árboles monumentales, pozos santos (…). Estos mojones permanentes y estos santos lugares de reunión convocaban periódica o constantemente, a aquellos que compartían las mismas prácticas mágicas o las mismas creencias religiosas. Todavía hoy recuerdan y cumplen estos objetivos iniciales ciertos lugares como La Meca, Roma, Jerusalén, Benarés, Peiping, Kyoto y Lourdes” (MUMFORD, Lewis. La Ciudad en la Historia; Traducción: Revol, E.L.; Ediciones Infinito, Buenos Aires, 1979 (2ª edición); pags. 13-15)
Pero también hay una identificación de determinados espacios con las personalidades carismáticas que protagonizan los diferentes credos. Así, lugares de nacimiento o fallecimiento, o escenarios de experiencias espirituales suelen alcanzar la calificación de territorios sagrados. Podemos pensar en La Meca como cuna de Mahoma o en Asís (Italia) patria de San Francisco, en Roma como del martirio y muerte de San Pedro, en Jerusalén como escenario de la Pasión de Jesucristo, o en Sarnath (India) el centro de predicación de Buda. Todos ellos son ejemplos de lugares venerados por su asociación a los líderes religiosos.
Pero nacimientos, martirios o tumbas no son indispensables para lograr el estatuto de lugar sagrado. La creencia de que allí se haya producido un hecho milagroso puede servir igualmente. Por ejemplo las apariciones marianas han llevado a ciudades como Fátima (Portugal), Lourdes (Francia) o Guadalupe (México) a convertirse en centros de peregrinación, e incluso, en algunos casos (como en las dos últimas), las inverosímiles curas y recuperaciones de salud han reforzado esa consideración.
Sin profundizar más en la sacralización urbana, hay que destacar también la trascendencia atribuida a elementos geográficos, como algunos ríos. En la antigüedad, los rios eran una garantía de vida, particularmente aquellos que regaban extensas riberas de gran fertilidad (como es el caso del rio Nilo). No es de extrañar que aquellos pueblos ancestrales que recibían los dones fluviales, elevaran a la categoría de mito a alguno de esos cursos de agua, incluso identificándolos con la divinidad. Este es el caso del Ganges, personificado en una diosa del hinduismo: Maa Ganga (madre Ganges) o Ganga Deví (diosa Ganges), la venerada diosa Ganga que descendió de los cielos con la misión de purificar las almas infortunadas de los humanos.
Benarés. Abluciones en el Ganges

El río Ganges, cuando lo espiritual se impone sobre lo material.
Situado en el norte del subcontinente indio, el rio Ganges es uno de los grandes cursos acuáticos del planeta y desde luego uno de los principales de Asia. Nacido en la cordillera del Himalaya, recorre 2.510 kilómetros acompañando sus faldas hasta desembocar en el Golfo de Bengala, donde forma, junto con el rio Brahmaputra, el Delta del Ganges, el mayor delta del mundo. Su trayectoria, de oeste a este, baña la India y Bangladesh creando una gran cuenca fértil donde se concentra una población muy elevada con una de las densidades más altas del mundo.
El rio Ganges recorre el noreste indio bajo los pies del Himalaya hasta desembocar en el Golfo de Bengala. La situación de Benarés se ha marcado con un punto amarillo.
El Ganges fue, hasta el siglo XIX, un medio de transporte fundamental para la región. El cauce era la gran vía de comunicación entre las ciudades que se apostaban en sus riberas y el puerto de Calcuta, situado en el delta. El ferrocarril supuso el declive de esta función reduciendo la importancia económica de un cauce que, además, tampoco aprovecha otras posibilidades con las que podría contar. Por ejemplo, su potencial hidroeléctrico no está explotado, ni tampoco dispone de una adecuada distribución complementaria de agua para el riego a través de canales, ya que los escasos diques de retención son antiguos y han perdido capacidad por la sedimentación, generando problemas para la agricultura de la zona.
En cualquier caso, esto parece afectar poco a los hindúes ya que el rio cumple otra misión mucho más importante para ellos. Sus condiciones geográficas y sus posibilidades económicas se subordinan ante el carácter sagrado que le atribuye el hinduismo. El Ganges es tenido como una fuente de regeneración y el atribuido carácter divino de sus aguas parece ofrecer un poder curativo y purificador.
Hay diferentes mitos en las escrituras hindúes sobre el origen del Ganges. Algunas leyendas relatan cómo fue producto de la intervención de los tres dioses principales que forman la llamada trimurti, la trinidad hinduista descrita en los Puranas, textos clásicos del hinduismo. El primero de los dioses es Brahmá, el apasionado dios creador; el segundo es Visnú, el bondadoso dios conservador y protector; y el tercero es Shiva, el dios destructor que modifica el orden establecido para generar nuevos escenarios.
El mito se inicia en el momento en el que el dios creador hizo surgir del sudor de los pies de Visnú una diosa que adoptó la forma de corriente de agua que, inicialmente, discurría por el cielo. Con posterioridad, en la Tierra, un rey llamado Sagara estaba realizando un ritual a uno de sus dioses en el que iba a sacrificar un caballo, pero el dios Indra, celoso, robó el equino interrumpiendo el acto. El rey envió a todos sus hijos, que parece ser que eran 60.000, a buscar al animal para poder completar el rito. Tras una larga búsqueda lo encontraron en el lugar donde lo había dejado el dios, junto a un sabio penitente, al que ofendieron y agredieron por creerlo autor del robo. Furioso, el sabio les lanzó una mirada fulminante que hizo arder hasta la muerte a los vástagos reales, condenando a sus almas a vagar como fantasmas hasta que fueran liberadas. Tiempo después, otro rey, descendiente de Sagara y llamado Bhagīratha, rogó al dios Brahmá que enviara a la diosa Ganga a la Tierra, para purificar las cenizas de sus 60.000 infortunados antepasados y que pudieran así ascender al cielo. Brahmá aceptó la petición, pero había un problema, dado que la fuerza del río al caer del cielo sería demasiado grande y hundiría la Tierra. Para evitarlo se rogó al dios Shivá que amortiguara la caída. Entonces la diosa-rio cayó sobre la cabellera divina de Shivá, creando múltiples cursos que inundaron y llevaron al caos a la región del Himalaya, donde el poderoso rey Yajnú se encontraba meditando. Irritado, Yajnú se tragó toda el agua, aunque tras las insistentes peticiones de  Bhagīratha y de los propios dioses, acabó por devolverla. Una vez liberada, el rey Bhagīratha guió a la diosa en su camino, cruzando la India y llegando al océano para descender desde allí hasta las regiones del inframundo, donde pudo liberar a los atormentados hijos de Sagara.
Así pues, para el credo hinduista, el Ganges es un rio sagrado. Bañarse en él, expía los pecados y regenera el alma. El Ganges es por eso un continuo destino de peregrinaciones con el objeto de sumergirse en sus aguas o meditar en sus orillas.
Benarés. Manikarnika Ghat, el principal crematorio frente al Ganges.
Pero el Ganges también es un rio cementerio. Morir en Benarés supone quedar liberado del ciclo de las reencarnaciones y el ascenso a los cielos. Una de las prácticas más sagradas son las cremaciones rituales de los fallecidos cuyas cenizas son arrojadas al rio purificando el alma del difunto. A los crematorios llegan los cuerpos envueltos en tela, sobre camillas de bambú, para ser dispuestos sobre los montones de leña previstos para la quema. El tipo de madera, su cantidad y disposición, los rituales y ofrendas, hasta la posición del cadáver, todo tiene su ceremonial marcado (y su precio). La barrera económica impide la cremación a los miembros de las familias pobres, que al carecer del dinero suficiente para sufragarla, arrojan los cadáveres directamente al rio (aunque en ocasiones les aten una piedra para llevarlos al fondo). Pero la presencia de cadáveres amortajados flotando por el rio es más habitual de lo que pudiera ser admisible, porque a los lanzados por causa de la pobreza se unen algunos casos eximidos de la transformación en cenizas, como es el caso de embarazadas, niños o maestros espirituales.

Benarés se sitúa en la ribera occidental del rio Ganges.
El frente acuático de Benarés (Vanarasi): los Ghats.
Benarés y su entorno se encuentran habitados desde tiempos remotos. Las evidencias arqueológicas indican que esa región se encontraba poblada permanentemente desde aproximadamente el año 1800 a.C.
La ciudad se concentra en la ribera occidental del rio Ganges, que en ese lugar realiza una curva proporcionando al Benarés antiguo una característica forma de media luna entre los rios afluentes, Varuna (por el norte) y Asi (por el sur), que dieron nombre a la ciudad.
Plano de Benarés en 1914. La ciudad se sitúa en la ribera occidental (el río corre hacia el norte) formando una media luna.
Su carácter sagrado no es una atribución fundacional ya que Benarés, antes de convertirse en ciudad santa fue la capital política del pequeño reino de Kashi (de hecho en algunas fuentes antiguas se denomina Kashi a la ciudad). Pero este territorio perdió su identidad al ser integrado en el reino de Kosala, dominante en la región durante los siglos VI y V a.C. Fue Buda quien indirectamente impulsó la importancia religiosa de Benarés, al elegir Sarnath (ciudad santa del budismo situada a diez kilómetros de distancia) como lugar habitual de predicación. Quizá esta elección estuviera motivada por la vecindad de una ciudad notable, lo que podría atraer un auditorio numeroso. El caso es que Benarés, habiendo perdido su importancia política, adquirió una relevancia religiosa que la proyectó con mucha más potencia.
Así Benarés acabaría convirtiéndose en una de las siete ciudades santas del hinduismo  (las Sapta Puri), recibiendo también la devoción del jainismo y una consideración muy especial por parte del budismo. Además, la población actual cuenta con un veinte por ciento de musulmanes.  Esta pluralidad religiosa se manifiesta en los numerosos templos existentes de los distintos credos (incluido el católico que, aunque marginal, también se encuentra presente)
La estructura urbana de Benarés, consolidada con el paso de los siglos, responde a la espontaneidad de las ciudades con crecimientos no planificados, que siguen un patrón orgánico e irregular que va adaptándose a las diferentes circunstancias, topográficas, sociales, etc.
La trama urbana de Benarés es laberíntica, producto de sus crecimientos orgánicos sin planificar.
Pero esta falta de modelo se transforma radicalmente al llegar al río. En su frente acuático, la ciudad adopta un patrón mayoritariamente escalonado. Las orillas se convierten en amplios graderíos en los que la población realiza muy diversas prácticas sociales o individuales, religiosas o mundanas. Estos graderíos, complementados en ocasiones con superficies planas, se denominan ghats. La mayoría fueron construidos en torno al siglo XVIII sobre explanadas precedentes, aunque hay alguno más antiguo.
Benarés. Panchganga Ghat
Se identifican 87 bien diferenciados entre Assi Ghat  (ubicado al sur, junto al afluente Assi) y Raj Ghat, en el norte, cerca de la desembocadura del rio Varuna, junto al Malviya Bridge, un puente de doble nivel (viario y ferroviario) inaugurado en 1887. Cuando el nivel de agua del Ganges lo permite, los ghats quedan enlazados posibilitando un recorrido continuo.

Benarés. En primer término Munshi Ghat y tras él Ahilya Ghat.
Los ghats son un espacio público sorprendente debido a la peculiar mezcla de actividades que se produce en ellos. Son auténticas plazas públicas abiertas al Ganges. En ellas, las prácticas ciudadanas son religiosas en muchos casos, pero también profanas, en una amalgama que, en ocasiones puede ser difícil de diferenciar. El agua es, lógicamente la protagonista de la mayoría de los actos. Allí puede observarse desde la higiene personal hasta las abluciones e inmersiones rituales, pero también se descubre a quien está lavando la ropa, a niños nadando e incluso a quien lleva animales (búfalos por ejemplo) para proceder a su limpieza. La lista de actividades mezcla todo ello con prácticas comerciales (venta de flores y todo tipo de objetos), juegos (como el criquet), ofrecimiento de masajes, personas practicando la meditación o el yoga, o simplemente la observación del variopinto conjunto de personas que allí se reúnen (algo habitual para el turismo que observa fascinado los ceremoniales hindúes). Aunque los ghats son “multiopción”, algunos de ellos están especializados en alguna función, como es el caso de Manikarnika Ghat y Harischandra Ghat, dedicados a crematorios de difuntos.
Las actividades en los ghats de Benarés son muy variadas y mezclan lo religioso con lo profano. De arriba abajo: imagen de 1885, cuando todavía podía recogerse agua potable en el río; cremaciones y depósito de cadáveres en el rio; lavanderos; secado de telas sobre los peldaños; y meditación.
Iniciando esta particular relación del rio con Benarés se encuentra Assi Ghat (denominada por la proximidad del rio del mismo nombre). Su extensa superficie hormigonada suele presentar un gran ajetreo, con presencia de vendedores ambulantes, artistas urbanos, sirviendo de punto de partida para las excursiones en barco (es una zona de concentración hotelera). A partir de este primer ghat meridional se van sucediendo otros muchos entre los que destacan Tulsi Ghat, escenario de celebraciones dedicadas a Krishna; Bachraj Ghat que alberga tres templos jainistas; Shivala Ghat; Dandi Ghat, lugar de reunión de los ascetas; Hanuman Ghat; el mencionado crematorio de  Harishchandra Ghat; o Kedar Ghat, santuario popular entre los bengalíes y los hindúes meridionales.
El tramo central de los ghats, los más próximos a la ciudad vieja, son los que presentan una mayor vitalidad ciudadana. Destacando entre todos el Dashashwamedh Ghat, que se encuentra al final de la calle Godowliya, una de las principales vías estructurantes del casco urbano de Benarés. Cabe reseñar igualmente al Someswar Ghat, Munshi Ghat, Ahalya Bai Ghat, Dattatreya Ghat, o Mandir Ghat.
Benarés. Munshi Ghat
También en este tramo se encuentran Manikarnika Ghat, el principal ghat de cremación, o Charanpaduka Ghat, que cuenta con un templo dedicado al popular dios Ganesha (identificado por su cuerpo humano y cabeza de elefante) y un crematorio de mayor “standing”, para las personas más notables.
En el tramo urbano norte del rio, se encuentran ghats como Scindhia Ghat, Ram Ghat, Panchganga Ghat, donde se levanta la mezquita Alamgir, Gai Ghat o Trilochan Ghat, cuya agua se considera especialmente sagrada.

Hoy Benarés es una ciudad de casi un millón y medio de personas con una floreciente industria de la seda. Pero su proyección religiosa le lleva a que el turismo sea el segundo pilar de la economía de la ciudad, que acoge a una ingente multitud de peregrinos y un número importante de turismo extranjero (se calculan que anualmente recibe unos tres millones de visitantes hindús y unos doscientos mil foráneos).

Los viajeros no hindúes relatan con fascinación y extrañeza el impacto recibido por las experiencias vividas en Benarés. Describen una mezcla única entre lo místico y lo profano, refiriéndose a las muchedumbres que realizan sus abluciones en el Ganges o a la espectacularidad nocturna de los crematorios, pero también aluden al lamentable estado del río. Los vertidos industriales incontrolados o la evacuación directa de los residuos urbanos, han convertido al Ganges en el rio más contaminado del planeta. Pero además, la eventual presencia de restos humanos flotando en las aguas, lleva al límite la resistencia de un extranjero, para quien es muy difícil comprender la pasión de los devotos hindúes, que haciendo caso omiso de las advertencias y de las evidencias de la polución, continúan reverenciando a la diosa Ganga.
La contaminación del Ganges es extrema en algunos puntos del cauce y la presencia de cadáveres en descomposición o devorados parcialmente por animales no es extraña.

3 comentarios:

  1. Fantástico el texto! Hay tantas cosas aún pendientes de escribir de todo Asia en un sentido arquitectónico y urbano que este texto hace verdadera justicia a esa falta. Enhorabuena!

    Yo te dejo mi experiencia allí. Muy intensa como para poder describirla como lo haces tú.
    http://2worldtree.blogspot.sg/2013/04/enlightenment-sobrevivir-varanasi.html

    Un saludo desde Singapur.

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  2. Hola Miguel. Gracias por tu comentario y devolverte la felicitación por tu apasionado blog viajero. Suerte por Singapur.

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  3. ¡Guau! Para una mente de un alumno de arquitectura, este texto te hace abrir bastante los ojos al mundo. Sabía de la importancia y la relevancia que tiene para los hindúes el Ganges, pero desconocía estos extremos... Creencias, cultura, costumbres.

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