28 nov. 2015

La “Ruta 66”, la calle mayor de Estados Unidos, y sus ciudades (segunda parte)

La Ruta 66, en esta segunda parte, recorre algunos de los paisajes más espectaculares de los Estados Unidos.
La Ruta 66, tuvo una trascendencia tal que llegó a ser calificada como la “calle mayor” (main street) de los Estados Unidos o la “carretera madre” (mother road).
La Ruta, que simbolizó la esperanza en un futuro mejor y el camino hacia las libertades, perdió su estatus como carretera oficial en 1985, cuando fue sustituida por autopistas modernas que, en muchas zonas, se superpusieron al recorrido histórico. Así pues, ya no es posible recorrer su trazado original de forma continua, pero todavía se conservan tramos extensos en los que sus habitantes han procurado mantener el espíritu de antaño. En la actualidad, transitan por ellos muchos viajeros (turistas o nostálgicos, en coche, en moto, o en autocaravana) para disfrutar de los paisajes del Medio Oeste y saborear la historia reflejada en sus gasolineras, moteles y cafés de carretera, que ofrecen una escenografía anclada en el tiempo.
Abordamos la Ruta 66 en dos artículos. En el primero la recorrimos desde Chicago hasta Oklahoma City. En este segundo, completaremos el camino para llegar al destino: Los Ángeles (pasando por Amarillo, Albuquerque, Santa Fe, el desierto de Mojave y San Bernardino). Un territorio de pasado hispano que se alza como el más legendario de la ruta.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 “La carretera 66 es la ruta principal de emigración. La 66, el largo sendero de asfalto que atraviesa el país, ondulando suavemente sobre el mapa, de Mississippi a Bakersfield, por las tierras rojas y las tierras grises, serpenteando montaña arriba hasta cruzar las cumbres, siguiendo luego por el deslumbrante y terrible desierto hasta atravesarlo, alcanzar la nueva cordillera y llegar a los ricos valles de California.
La 66 es la ruta de la gente en fuga, refugiados del polvo y de la tierra que merma, del rugir de los tractores y la disminución de sus propiedades, de la lenta invasión del desierto hacia el norte, de las espirales de viento que aúllan avanzando desde Texas, de las inundaciones que no traen riqueza a la tierra y le roban la poca que pueda tener. De todo esto huye la gente y van llegando a la 66 por carreteras secundarias, por caminos de carros y por senderos rurales trillados. La 66 es la carretera madre, la ruta de la huida.”
John Steinbeck. “Las uvas de la ira”.

Steinbeck calificó a la Ruta 66 como la carretera madre (mother road) de los Estados Unidos. El primer artículo sobre la Ruta 66 y sus ciudades partió de Chicago, recorriendo el Estado de IIlinois para continuar por Missouri (Saint Louis y Springfield-Missouri) y Oklahoma (Tulsa y Oklahoma City). En este segundo, completamos el camino desde esta última ciudad, atravesando Tejas (Amarillo), Nuevo México (Albuquerque y San Fe), Arizona y su desierto y, finalmente, California con San Bernardino y Los Ángeles, que actualmente se encuentran conurbadas.
Antigua guía de la Ruta 66, describiendo la parte final de su recorrido.
Esta segunda parte de la ruta es la más legendaria, al asociarse en mayor medida a las imágenes míticas de la emigración hacia California durante la Gran Depresión de la década de 1930, así como a la generación beat que la recorrió durante los años cincuenta y sesenta para llegar a aquel paraíso de libertad soñado. La ruta se adentra en territorios con una historia diferente a los de la primera etapa. Texas, Nuevo México, Arizona y California formaron parte del Virreinato de Nueva España y posteriormente de México. En consecuencia, cuentan con una base española de la que carecen Estados como Oklahoma, Missouri o Illinois. Los nombres de muchas de sus ciudades, e incluso de los Estados, evidencian esa raíz hispana.
La Ruta 66 a través de Texas.

La Ruta 66 entra en Tejas (Amarillo).
Tras abandonar Oklahoma, la ruta se adentra en Texas, uno de los Estados más peculiares de la Unión. Es el único que disfrutó de un periodo relativamente largo de independencia, la República de Texas, que mantuvo su autonomía entre 1836 y 1845. En esta última fecha, solicitó su entrada en los Estados Unidos, convirtiéndose en el Estado número 28 de la Unión.
Texas formó parte del Virreinato de Nueva España como territorio fronterizo septentrional cuya misión era frenar el avance de los franceses en la expansión su colonia norteamericana, Luisiana. La fundación de San Antonio, en 1718, permitió controlar la región, aunque su colonización quedó en una etapa muy embrionaria. Entre 1810 y 1821 se gestó la independencia de México, que conllevó la desaparición del virreinato y el final del imperio español en esos territorios. En el nuevo escenario político, la Texas mexicana seguía siendo un territorio escasamente poblado y el gobierno del país buscó estimular el asentamiento de colonos procedentes de otras naciones.
Los inmigrantes llegaron principalmente de los Estados Unidos. Se calcula que, en 1835, se habían instalado unos 35.000 colonos estadounidenses. Aunque estos aceptaron inicialmente nacionalizarse como mexicanos, eran angloparlantes y de religión protestante, y pronto se mostraron poco dispuestos a aceptar las leyes y costumbres del país receptor. En 1836 se rebelaron y proclamaron su independencia. México reaccionaría enviando al ejército para someter la sublevación, dando inicio a un conflicto bélico entre tejanos y mexicanos. La contienda sería un proceso largo, con enfrentamientos esporádicos y sin un final claro porque Texas buscó refugio integrándose en los Estados Unidos. Esa situación generó una gran tensión entre México y Estados Unidos. El país centroamericano reivindicaba la propiedad de Texas, mientras que los tejanos (entonces ya estadounidenses) reclamaban una mayor extensión de su superficie, colocando su frontera en el Rio Grande (Rio Bravo para los mexicanos). La tensa situación acabó en una guerra entre ambos países iniciada en 1846.
Evolución política de Norteamérica en la que se aprecian las transformaciones en el istmo. En 1810, todavía Virreinato de Nueva España; en 1830, territorio mexicano; en 1850 con la integración de Texas en la Unión y el Territorio de Nuevo México obtenido por los Estados Unidos tras la guerra con México; y en 1920 con los Estados definidos.
La guerra duró dos años, hasta 1848, y fue ganada por los norteamericanos. Como resultado de la misma, México perdería no solamente Texas (ampliada hasta Rio Grande) sino todos sus territorios septentrionales, como Nuevo México (que luego daría lugar a dos Estados, Nuevo México y Arizona) y la Alta California).
La ampliación del territorio tejano se aprecia en la diferente orientación de los límites de los condados. Los nuevos siguieron las directrices de los puntos cardinales mientras que los iniciales son irregulares y se encuentran girados. Una parte muy identificable del Estado es el Texas Panhandle (el mango de sartén de Texas), un área prácticamente cuadrada, que es por donde circula la Ruta 66, con Amarillo como ciudad de referencia.
La Ruta 66, tras abandonar Oklahoma, avanza por Texas, recorriendo pequeños municipios como Shamrock, McLean o Groom hasta llegar a Amarillo, completando los 415 kilómetros que separan esta ciudad de Oklahoma City. El recorrido sigue mayoritariamente la Interstate 40 (I-40) una autopista cuyo origen se encuentra en Wilmington, Carolina del Norte y llega hasta Oklahoma City para seguir desde allí el trazado de la antigua carretera 66.
Amarillo
El territorio de Amarillo fue una zona de inmensos ranchos que se transformaría, con la llegada del ferrocarril, en un importante centro urbano ganadero. La ciudad se fue construyendo con la estrategia reticular característica del urbanismo norteamericano, pero las cuadriculas iniciales quedaron vinculadas a la orientación del tren, contrastando con las posteriores, colocadas siguiendo los puntos cardinales. Amarillo se consolidaría como la referencia del norte del Estado tejano tras el trazado de la Ruta 66.
Perspectiva de Amarillo (Texas) en 1912.
Hoy, Amarillo es una ciudad de tamaño medio en el Estado de Texas. Sus 200.000 habitantes quedan muy lejos de las grandes urbes del Estado como Houston, que cuenta con unos 2.100.000 habitantes, San Antonio con aproximadamente 1.350.000 habitantes o Dallas con sus 1.200.000. Incluso, lejos de la capital, Austin, que alcanza casi las 800.000 personas.
Antes de llegar a Amarillo, y antes de hacerlo a su aeropuerto que está situado en la periferia oriental de la ciudad, la ruta abandona la I-40 para continuar un recorrido independiente de la autopista en dirección al núcleo urbano. La Ruta 66 entra por Amarillo Boulevard, para girar por Fillmore Street en dirección al centro. La 6th Avenue, Bushland Blvd y SW 9th Ave completaban el recorrido para enlazar de nuevo con Amarillo Boulevard y posteriormente ota vez con la I-40 (la ruta también tendría un “by pass” siguiendo directamente por Amarillo Boulevard).
A lo largo de la 6th Avenue, entre las calles Georgia St. y Forrest St. (que siguen la dirección norte-sur) se encuentra el U.S. Route 66-Sixth Street Historic District, el distrito histórico de la ruta, con sus restaurantes típicos y antiguas tiendas.
Amarillo, el “Cadillac Ranch”.
Saliendo de Amarillo, junto a la I-40, se encuentra otro de los reclamos turísticos de la ciudad, el Cadillac Ranch, una instalación artística con diez vehículos Cadillac de diferentes modelos (desde 1949 a 1963) que se encuentran “plantados” (semienterrados) e intensamente coloreados (habiendo sido pintados en repetidas ocasiones y con diversas gamas). Fue creada en 1974 por Chip Lord, Hudson Marquez y Doug Michels, miembros del grupo Ant Farm.
Desde Amarillo, la ruta continua por la I-40, atravesando pueblos como Wildorado, Vega o Adrian, para llegar al Estado de Nuevo México.
La Ruta 66 a través de Nuevo México.

La ruta atraviesa Nuevo México (Albuquerque y Santa Fe).
Nuevo México fue, como ya se ha anticipado, un antiguo territorio español y posteriormente mexicano, desde la independencia de este país hasta 1848. En esta fecha, el Tratado de Guadalupe Hidalgo, que dio fin a la guerra con Estados Unidos, esa inmensa región fue cedida a los vencedores. Una parte de la misma se convertiría en 1912, en el Estado de Nuevo México el número 47 de la Unión.
La Ruta 66, nada más entrar en Nuevo México, se separa de la I-40 para recuperar su trazado original hasta llegar a San Jon. Actualmente, a partir de este municipio, continua en paralelo a la autopista hasta Tucumcari. Desde esta localidad, la autopista se superpone al trazado histórico avanzando hasta Santa Rosa. En esta localidad se producen un hecho significativo, ya que hay una ruta original y otra modificada que se consolidaría desde 1937.
La ruta original trazada en 1926 se dirigía, desde Santa Rosa hacia Santa Fe (la capital del Estado) y, desde esta ciudad, hacia Albuquerque. Pero el estancamiento de la capital y la creciente pujanza de Albuquerque recomendó la modificación del trazado para hacerlo más corto y directo. Con la realineación efectuada en 1937, la Ruta 66 ya no se dirigía hacia Santa Fe, sino que desde Santa Rosa lo hacía directamente a Albuquerque, a través de Moriarty, Edgewood y Tijeras.
La “ruta doble” en Nuevo México. En rojo, el trazado original de 1926 que pasaba por Santa Fe. En verde la reordenación de 1937 que la dirigía directamente hacia Albuquerque.
Este nuevo trazado es el que recorren los 463 Kilómetros que separan Amarillo de Albuquerque, la ciudad principal de la ruta por Nuevo México.
Albuquerque
Albuquerque es la ciudad más poblada de Nuevo México (con unos 550.000 habitantes y casi 900.000 considerando su área metropolitana), aunque, como hemos comentado, la capital del Estado sigue siendo Santa Fe (que cuenta con aproximadamente 70.000 habitantes).
Albuquerque fue fundada junto al Rio Grande en 1710 por los españoles, siguiendo su tradicional estrategia de urbanización colonial en damero alrededor de una “plaza mayor”. Recibió el nombre en homenaje al entonces Virrey de Nueva España, el Duque de Alburquerque, pero con el tiempo perdió la primera “r” que la relacionaba con el pueblo de la provincia española de Badajoz.
El trazado del ferrocarril Atchison-Topeka-Santa Fe, que se tendió en 1880, tuvo una gran repercusión para Albuquerque. La línea ferroviaria se situó a unos tres kilómetros al este del poblado original (el “Pueblo Viejo”, Old Town), que quedó así alejado de la estación del tren. Alrededor de esta, iría creciendo un nuevo asentamiento que se denominaría New Albuquerque o New Town ("Pueblo Nuevo”). El crecimiento posterior sería mucho más importante en el nuevo Albuquerque que en el viejo, cuyo núcleo quedó un tanto marginado de la evolución de la ciudad. La cuadrícula de la trama de la ciudad fue inicialmente paralela al trazado del tren, pero luego giraría en la habitual dirección norte sur (algo bastante habitual como ya vimos en el caso de Amarillo).
Albuquerque. Arriba plano de 1888 con los dos núcleos (Old Town y New Town vinculado al ferrocarril). Debajo plano de 1937 donde se aprecia el crecimiento de la ciudad hacia el este.
El viejo y nuevo Albuquerque mantendrían, hasta 1940, administraciones diferentes. La ciudad no paró de crecer, cuestión que fue estimulada por la implantación en la década de 1940 de las bases militares (Kirtland Air Force Base y Sandia Base, la principal instalación de armas nucleares estadounidense, entonces y actualmente) y de los Sandia National Laboratories (vinculados al famoso Manhattan Project), que otorgaron a la ciudad un gran protagonismo en la “era atómica”.
Como hemos anticipado, la Ruta 66 cuenta en esta área con un recorrido doble, el inicial de 1926 y el modificado de 1937. Esta cuestión hace que Albuquerque cuente con dos trazados diferentes en su interior. El primero, activo entre 1926 y 1937, procedía de Santa Fe y llegaba a Alburquerque por el norte, atravesando la ciudad de norte a sur, siguiendo Fourth Street, una calle trazada sobre el antiguo Camino Real de Tierra Adentro (o Camino a Santa Fe). El Camino Real fue una de las grandes vías comerciales del Virreinato español ya que conectaba, a través de sus 2560 kilómetros, Santa Fe con Ciudad de México, la capital de la Nueva España colonial.  
El segundo recorrido de la ruta se trazó a partir de 1937. Desde entonces la Ruta 66 entra la ciudad por el suroeste, atravesándola por Central Avenue, una larguísima arteria diagonal dispuesta sobre la cuadrícula y en la que irían apareciendo los hitos principales de la ruta en Albuquerque. Esta vía cruza el Río Grande y continua hacia el oeste saliendo de la ciudad hasta encontrarse de nuevo con la I-40 (autopista que también atraviesa la ciudad, aunque con otro trazado y un nombre propio, Coronado Freeway).
Tras abandonar Albuquerque, la ruta continua por Nuevo México siguiendo la I-40 y dirigiéndose hacia Gallup, una pequeña población de 20.000 habitantes. En Gallup se encuentra El Rancho Hotel & Motel, un establecimiento legendario de la Ruta 66, gracias a la fama adquirida en las décadas de 1940 y 1950 por alojar a los más famosos artistas de Hollywood.
El mítico hotel El Rancho de Gallup, lugar de alojamiento de las estrellas de los westerns cinematográficos.
En ese hotel fueron recabando las estrellas del celuloide para rodar algunos de los films míticos del western norteamericano, porque los paisajes del entorno de Gallup eran entonces la escenografía perfecta para esas producciones cinematográficas.
Santa Fe
Antes de adentrarnos en Arizona, vale la pena hacer un comentario sobre Santa Fe, la capital del Estado de Nuevo México. Esta ciudad dejó pronto de pertenecer a la Ruta 66, pero la proximidad a ella y la singularidad histórica de la ciudad lleva a que muchas de las guías actuales la sigan incluyendo en su recorrido como una alternativa de visita muy atractiva.
San Fe conserva parte de su ambiente colonial en el centro de la ciudad.
Cuando el explorador español Juan de Oñate constituyó, en 1598, la provincia de Nuevo México, dentro del Virreinato de Nueva España se puso en marcha la creación de un asentamiento para controlar la región. Esta nueva población sería Santa Fe, fundada oficialmente en 1610 como Villa Real de la Santa Fe de San Francisco de Asís y se convirtió en la capital histórica de la provincia de Nuevo México (es por tanto la más antigua de todas las capitales de Estado de los Estados Unidos).
Cuando México se independizó de España, Santa Fe continuó liderando el territorio del norte del nuevo país. Pero tras la guerra entre México y Estados Unidos, el país centroamericano perdería todos sus territorios septentrionales en favor de los norteamericanos. Santa Fe se mantendría como ciudad principal de la región, pero con el tiempo, aunque mantendría su rango administrativo, perdería el liderazgo efectivo que pasaría a Albuquerque. Santa Fe conserva parte de su antiguo sabor hispano en la arquitectura del centro de la ciudad.
La Ruta 66 a través de Arizona.

La Ruta en Arizona: las ciudades del desierto de Arizona.
Tras dejar Gallup, la Ruta 66 entra en Arizona, discurriendo por el norte del Estado, una región en la que no existen grandes ciudades, siendo Flagstaff (65.000 habitantes) la mayor de ellas. Otras de las más significativas pueden ser Kingman (28.000 habitantes), Winslow (10.000 habitantes) o Holbrook (5.000 residentes), porque la población del Estado se concentra en el sur, principalmente en la capital Phoenix y en Tucson.
La ruta atravesando Winslow, Arizona, en una imagen de época.
El Territorio de Arizona se desgajó del de Nuevo México en 1863 y, cincuenta años después, en 1912, se convirtió con ligeros ajustes fronterizos en el Estado de Arizona, el número 48 de los Estados Unidos.
Existe un bulo que relaciona el nombre de Arizona con la denominación española “zona árida”, arid zone. Aunque esta raíz etimológica no sea correcta (no obstante, los investigadores tampoco se ponen de acuerdo sobre la procedencia del nombre existiendo varias teorías al respecto) es muy expresiva del clima y la geografía del Estado. El norte de la región está caracterizado por una extensa meseta surcada por el río Colorado (Meseta del Colorado) en la que se encuentra el Gran Cañón, la espectacular garganta excavada por ese rio y conocida internacionalmente. La Ruta 66 es uno de los accesos al Parque Nacional del Gran Cañón del Colorado, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979).
La Ruta 66 recorre el inhóspito territorio del norte de Arizona.
Este territorio, desierto en una gran proporción, estaba dotado con importantes recursos minerales (oro, plata y cobre principalmente), cuestión que atrajo a numerosos colonos para su explotación. Estos llegaron sobre todo a partir de la instalación del ferrocarril que se dirigía a California pasando por esas inhóspitas tierras desde 1877. No obstante, previamente ya se habían ido estableciendo algunas granjas. La implantación de los colonos provocó una fuerte confrontación con las tribus indígenas de la zona, particularmente con los navajos y los apaches. La lucha del ejército estadounidense con ellos duró hasta 1886, fecha en la que fue derrotado el mítico jefe apache Gerónimo. Estas “guerras indias” y, en general, la denominada “conquista del Oeste”, recibirían atributos legendarios gracias a la industria cinematográfica que alumbraría para ello un género propio, el “western”. La Ruta 66 atraviesa alguno de los escenarios de aquellas batallas entre los pobladores blancos y los “pieles rojas”, en los que los poblados de madera, los saloons, los cowboys o los tipis indios retrataron una parte importante de la historia norteamericana.
Postal de la época enviando “saludos” desde Flagstaff, Arizona, con el recuerdo de su pasado indio y de la Conquista del Oeste.
La Ruta 66 abandona la Meseta del Colorado a partir de Kingman en dirección a Needles, a orillas del rio Colorado, en California. El primer trazado de este corto tramo transcurría por Oatman, un poblado minero hoy reducido a un núcleo casi fantasma (128 residentes), pero la dificultad del relieve llevó a plantear un recorrido alternativo, por Yucca, que después sería aprovechado también por la I-40.
La Ruta 66 a través de California.

La ruta llega a California (el desierto de Mojave, San Bernardino y Los Ángeles, destino final)
“¿Por qué no os vais hacia el oeste, a California? Allí hay trabajo y nunca hace frío. Allí te basta con alargar la mano y ya tienes una naranja, siempre hay una buena cosecha que recoger. ¿Por qué no os vais allí?”
John Steinbeck. “Las uvas de la ira”.

El rio Colorado indicaba el principio del final del viaje ya que era la frontera entre Arizona y California. Sus aguas permitían recuperar las energías consumidas en el arduo camino por Arizona y proporcionaban el impulso necesario para realizar el último esfuerzo: el paso del desierto de Mojave.
California era la “tierra prometida” en la década de 1930. Allí acudieron cientos de miles de emigrantes huyendo de las penurias del Medio Oeste (aunque en muchos casos el edén soñado no fue tal). California volvería a ser un destino idílico para una nueva generación que durante los años cincuenta y sesenta del siglo XX, se dirigieron a aquel “paraíso de la libertad”.
Ciertamente, California es una región particular. Su relativo aislamiento histórico, su benigno clima, sus posibilidades agrícolas o su conexión con Oriente a través del Océano Pacífico la convierten en un territorio singular, mitificado desde los tiempos de la “fiebre del oro”.
Su historia también es peculiar. Territorio del Imperio Español durante la existencia del Virreinato de Nueva España y posteriormente provincia mexicana, la Alta California sería cedía a los Estados Unidos al final de la guerra de estos con México. No obstante, como sucedió en Texas, California también llegó a declarar su independencia, pero la república sobrevivió 26 días únicamente. Fue proclamada en 1846 por los colonos de origen estadounidense instalados en la Alta California, aprovechando el desorden provocado por la guerra entre los Estados Unidos y México que se había iniciado ese año. Aunque los mexicanos recuperaron el control de su provincia, el ejército estadounidense la conquistó en 1847 y consolidó su propiedad con el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848. California se convertiría finalmente, en 1850, en el Estado número 31 de la Unión.
El descubrimiento de oro en ese mismo año tuvo importantes consecuencias para la región. La “fiebre del oro” provocó un movimiento migratorio extraordinario hacia California, que resultó desastroso para los indígenas de la región que casi desaparecieron. Aunque fueron muy pocos los emigrantes que hicieron fortuna con el oro, muchos de los recién llegados encontraron una tierra fértil con grandes posibilidades y comenzaron a dedicarse a la agricultura a gran escala, apoyados en la incipiente modernización tecnológica.
El peculiar motel Wigwan de la Ruta 66, ubicado en Holbrook, Arizona, donde los alojamientos emulan los antiguos tipis indios (hay otros dos más en Cave City, Kentucky, y en San Bernardino, California).
En la orilla derecha del rio Colorado se encuentra Needles, la primera ciudad californiana de la ruta, que desde ella emprende el cruce del Desierto de Mojave en dirección al oeste. En el municipio de Barstow (22.000 habitantes) la directriz cambia y la Ruta 66 se dirige al sur, hacia San Bernardino (por Victorville). Pero antes de llegar a la ciudad, la ruta debe atravesar las Transverse Ranges, un sistema montañoso que separa la región desértica (al norte) del área conurbada de Los Ángeles (al sur). El paso se realiza por el cañón situado entre las Montañas de San Gabriel y las Montañas de San Bernardino (el Cajon Pass).
San Bernardino
Así pues, tras 343 ásperos kilómetros, se llega a San Bernardino, la primera ciudad importante del tramo californiano de la ruta (210.000 habitantes), penetrando en ella por el norte, por Cajon Boulevard. San Bernardino está actualmente integrada dentro del gran área metropolitana de Los Ángeles y, por lo tanto, el recorrido final se realiza por un continuo urbanizado a través de las calles de varias ciudades conurbadas.
Desde Cajon Boulevard se llega a N Mt Vernon Ave para continuar por W 5th St y Foothill Boulevard. El largo eje de Foothill Bulevard va siguiendo el límite meridional de las laderas de las Montañas de San Gabriel, llegando hasta Pasadena para seguir desde allí hacia el sur, hacia el downtown de Los Ángeles.
Los Ángeles
Los Ángeles era la meta en la que culminaba la Ruta 66. Aunque los inmigrantes de la Gran Depresión se extendieron por todo el sur californiano o muchos de los jóvenes de los años sesenta se dirigieron a San Francisco, Los Ángeles era el final “oficial” de la ruta. O lo fue hasta 1935, cuando el recorrido se extendió ligeramente hasta Santa Mónica, para hacerlo llegar simbólicamente al Océano Pacífico. Allí, en el Santa Monica Pier, hay una placa que advierte de este hecho.
No vamos a profundizar aquí en Los Ángeles, porque es una ciudad que cuenta ya con varios artículos en este blog (ver el tag Los Angeles).
Señal indicativa del final de la ruta en el muelle de Santa Monica (Santa Monica Pier)
Actualmente, el final de la ruta ya no ofrece un futuro mejor ni una libertad ausente en otros lugares. Lo que sí ofrece la actual Ruta 66 a los que la recorren (sea por turismo, por nostalgia, por mitomanía o por cualquier otra razón) es un encuentro con una parte de Norteamérica, con su historia, con sus paisajes, con sus leyendas, incluso con algunos de los mitos colectivos. Por eso, como rezaba el poema que Konstantinos Kavafis dedicó a Ítaca, su atractivo no está en la meta, sino en el trayecto, en los 4.000 kilómetros de experiencias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

urban.networks.blog@gmail.com