23 ene. 2016

Paralelismos y divergencias entre Hamburgo y Lübeck, dos ciudades portuarias “vecinas”.

Hamburgo (arriba) y Lübeck (debajo), dos ciudades portuarias “vecinas” con grandes similitudes y diferencias.
Separadas por poco más de setenta kilómetros, Hamburgo y Lübeck son dos ciudades que protagonizaron la Edad Media germánica. Nacieron como ciudades portuarias que se orientaban hacia dos mares distintos (Mar del Norte y Mar Báltico, respectivamente) y cuya proximidad en el istmo de la Península de Jutlandia permitiría poner en conexión ambas áreas económicas. Esta circunstancia impulsó la alianza entre esas dos “ciudades libres” dando origen a la Liga Hanseática, la red comercial más poderosa del norte europeo medieval, de la que Lübeck sería la capital.
Pero tras el declive de esa red (hacia mediados del siglo XVII) la evolución de las dos ciudades sería muy diferente. Hamburgo se desarrollaría hasta convertirse en la metrópoli actual, una hiperactiva ciudad-estado que es uno de los dieciséis estados de la República Federal de Alemania. Además, su pujante puerto le ha llevado a convertirse en la segunda ciudad del país por población (1,8 millones de personas), solamente superada por Berlín. Por el contrario, Lübeck quedaría estancada. Hoy es una ciudad de tamaño medio, con poco más de 200.000 habitantes, integrada en el estado de Schleswig-Holstein, del que ni siquiera es la capital (la ciudad perdió su estatus independiente en 1937, tras un enfrentamiento con Hitler).
El dinamismo de Hamburgo la sitúa en el escenario internacional mientras que Lübeck juega en una división regional. Pero Lübeck, mantiene el espíritu que un día la hizo grande y atesora un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad.

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En el norte de Europa, la Península de Jutlandia está ocupada mayoritariamente por Dinamarca y también por Alemania, con el estado de Schleswig-Holstein en el entorno del istmo. Esa península fue un territorio muy disputado históricamente porque su posición geográfica le proporcionaba una importancia estratégica de primer nivel, al separar dos mares vinculados a dos grandes ámbitos económicos de la Europa septentrional. En el occidente se encontraban las aguas del Mar del Norte que bañaban un activo entorno comercial (Gran Bretaña, Francia, Países Bajos, etc.). La costa oriental se abría al Mar Báltico, otra gran área económica (países escandinavos y bálticos, Rusia, etc.). Alemania y Dinamarca ejercían de charnela entre los dos ámbitos, cuestión que generó conflictos entre ambas naciones, pero serían los germanos los que aprovecharían mejor sus condiciones territoriales para establecer lazos mercantiles entre los dos mundos.
Península de Jutlandia (Dinamarca/Alemania) y ampliación del istmo (Alemania) con indicación de la localización de Hamburgo y Lübeck.
En el istmo, en territorio germánico, dos ciudades nacieron junto a dos ríos que desembocaban en esos dos mares. En el Mar del Norte desemboca el rio Elba, que dio soporte a Hamburgo, y en el Mar Báltico, lo hacía el rio Trave, junto al que nacería Lübeck. Las dos ciudades están separadas por vía terrestre por unos escasos setenta kilómetros y su conexión permitiría poner en contacto las dos regiones comerciales. Por eso, la alianza entre esas dos ciudades portuarias “vecinas” pondría en marcha la Liga Hanseática, la red comercial más poderosa del norte europeo medieval, de la que Lübeck sería la capital.
La evolución urbana de Lübeck y Hamburgo presenta circunstancias paralelas y otras divergentes, cuyo análisis conjunto permite comprender mejor ambas ciudades.

Dos ciudades portuarias (aunque fluviales): Hamburgo, Mar del Norte y rio Elba; Lübeck, Mar Báltico y rio Trave.
Hamburgo y Lübeck comparten su esencia portuaria y, por lo tanto, su temprana orientación mercantil. Además, las dos ciudades coinciden en el modelo de localización ya que, en ambos casos, su ubicación se encuentra retirada de la costa, junto a un rio navegable que desembocaba en el mar y les proporcionaba una mayor protección ante ataques e invasiones.
Hamburgo fue fundada a orillas del caudaloso rio Elba, en su orilla septentrional, junto a la desembocadura de otra corriente menor: el rio Alster. Aunque ese punto se encontraba a casi un centenar de kilómetros del Mar del Norte, la amplitud del estuario del Elba permitió que el puerto de la nueva ciudad progresara rápidamente en esa ubicación resguardada. El primer asentamiento y su modesto puerto a orillas del rio Alster daría paso, conforme la ciudad prosperaba, a la construcción de unas considerables instalaciones en la orilla norte del Elba. Entonces la ciudad histórica, protegida por una imponente fortificación bastionada, albergaría un complejo sistema de muelles fluviales en su interior.
Algo parecido sucedió con Lübeck. En este caso, la ciudad se ubicó en un terreno muy particular, una colina que quedaba circunvalada casi en su totalidad por dos ríos. El primero es el rio Wakenitz que bordea por el este el monte antes de desaguar en el rio Trave, el segundo cauce fluvial, que limita la colina por el oeste en su recorrido hasta llegar al Mar Báltico. La desembocadura de este rio se encuentra a unos dieciséis kilómetros y esta distancia también fue una medida de seguridad. Con el tiempo se forzaría el encuentro de ambos ríos, muy cercanos en el norte del promontorio, de forma que la colina se convertiría en una isla fluvial. El auge de Lübeck llevó también a la construcción de una gran fortificación a nivel de los ríos, que obligó a la ampliación de los cauces que circunvalaban la ciudad histórica y al planteamiento de un complejo sistema portuario.
El istmo peninsular era el Ducado de Holstein (hoy parte del estado alemán Schleswig-Holstein), un territorio en disputa entre Dinamarca y el Sacro Imperio Romano Germánico. En su frontera sur se encontraban las ciudades libres de Hamburgo y Lübeck (mapa de 1609)
La ruta terrestre que conectaba ambas ciudades (y los dos puertos), fue pronto complementada con la construcción, entre 1390 y 1398, de un primer canal navegable que aumentaría considerablemente las posibilidades de los muelles de Hamburgo y Lübeck. Fue el Stecknitzkanal, que unía los dos mares aprovechando los cursos de los ríos Stecknitz (afluente del Trave) y Delvenau (afluente del Elba, aguas arriba de Hamburgo). Varios siglos después, se pondría en funcionamiento un nuevo canal al norte de las dos ciudades. Sería el Eiderkanal que, inaugurado en 1784, partía de la ciudad de Kiel en el Báltico para conectar con el rio Eider que desembocaba directamente en el Mar del Norte. Cien años después, sobre la base del Eiderkanal, se acabó construyendo (entre 1887 y 1895) un canal mayor, más directo, evitando el recorrido del rio. Este nuevo cauce sería inicialmente denominado Kaiser-Wilhelm-Kanal y, desde 1948, pasaría a llamarse Nord-Ostsee-Kanal o Canal de Kiel (entre 1907 y 1914 sería ampliado hasta su anchura actual). No obstante, este no sería el último canal que uniera los dos mares, ya que en 1900 se sustituyó el antiguo Stecknitzkanal por el nuevo Elbe-Lübeck-Kanal.
Más allá de las posibilidades económicas que los dos mares ofrecieron a las dos ciudades, Hamburgo se vería beneficiada por la aportación comercial de la gran cuenca del Elba (con ciudades como Magdeburgo o Dresde), algo con lo que no contaría Lübeck. Esta circunstancia determinaría la evolución de las dos ciudades cuando los intercambios entre el Báltico y el Mar del Norte decayeron. Además, Hamburgo quedaría muy favorecida también porque el Mar del Norte se abría al Océano Atlántico, que se convertiría en el nuevo entorno comercial de los tiempos modernos.

Hamburgo y Lübeck, líderes de La Hansa, la alianza comercial que protagonizó el norte de la Europa Medieval.
La particular situación de ambas ciudades, orientada cada una de ellas hacia un área comercial diferente, sumada a su capacidad de relación a través del istmo de la Península de Jutlandia (que se iría intensificando, como hemos visto, con la construcción de canales) llevó a que la asociación entre ambas originara la mayor organización económica del norte de la Europa medieval: La Hansa.
La Liga Hanseática fue una de las asociaciones comerciales más poderosas de la Edad Media integrando a muchas ciudades del norte continental vinculadas al entorno económico formado por el Mar del Norte y el Mar Báltico. La alianza entre Hamburgo y Lübeck, firmada en 1241, daría carta de naturaleza a la poderosa Liga, que dominó durante siglos el comercio de la Europa septentrional.
La Liga Hanseática fue una red urbana comercial que integró muchas ciudades de la Europa septentrional durante la Edad Media. Fundada por Hamburgo y Lübeck, esta última seria su “capital”.
La gran red urbana que constituyó la Hansa (hansa significa gremio, en alemán) tuvo, además de su fundamento comercial, implicaciones culturales y técnicas (por ejemplo, elaboraba cartas náuticas para sus miembros) y también militares (la asociación se comprometía a acudir en ayuda de sus miembros ante eventuales ataques de los piratas). Más allá de las ciudades asociadas, otras muchas (destinos importantes que no formaban parte de la Red) contaban con “oficinas-embajadas” comerciales (denominadas kontor), como las que hubo en Londres, Brujas o Nóvgorod, por ejemplo.
No obstante, el poder de la Liga decaería a finales de la Edad Media, cuando el mundo conocido cambio radicalmente. A partir del siglo XV, Europa descubriría otros territorios desconocidos hasta entonces. Las exploraciones españolas y portuguesas abrieron el camino al continente americano, proporcionando un nuevo horizonte al comercio mundial. Los “viejos” ámbitos europeos (el Mediterráneo y los mares del norte) cederían el paso a esos mercados en los que nuevas materias primas y centros de consumo proporcionarían una extraordinaria riqueza a sus descubridores. En consecuencia, en el norte europeo, la emergencia de países “colonizadores” como Inglaterra, los Países Bajos y, en menor medida Francia, comenzarían a ejercer una fortísima competencia a los miembros de La Hansa. La Liga inició un declive irrefrenable y muchos de sus miembros la fueron abandonando en busca de otros acuerdos y perspectivas.
Hacia 1630, solamente Lübeck, Bremen y Hamburgo permanecían como miembros de La Hansa. Aunque la Liga se disolvería en 1669, el carácter de estas ciudades, “libres y hanseáticas”, sobreviviría tres siglos, hasta que, durante la Alemania nazi, Lübeck perdiera sus privilegios como ciudad-estado. Hamburgo y Bremen conservan todavía su independencia política (como veremos más adelante).
(La importancia de la Liga Hanseática como red de ciudades nos llevará a profundizar en ella en un próximo artículo de este blog).

Las ciudades históricas de Lübeck y Hamburgo: planificación frente a organicidad.
Frente a los paralelismos anteriores, el planteamiento urbano de ambas ciudades es divergente. La peculiar implantación de Lübeck sobre una colina casi insular hizo que fuera planificada completamente desde su inicio, con un esquema típico que, aunque se adaptaba a la topografía, lo hizo de una forma bastante geometrizada. Por el contrario, Hamburgo tuvo un inicio más modesto y su desarrollo fue respondiendo a las características de su entorno, adoptando un desarrollo mucho más orgánico, siguiendo las sinuosidades fluviales y evitando las zonas pantanosas e inundables.
El atlas “Civitates orbis terrarum” editado por Braun y Hogenberg representaba a Hamburgo y Lübeck juntas, como muestra de su intensa relación. Imágenes de 1575.
Lübeck
El entorno de Lübeck se encontraba habitado desde aproximadamente el siglo VIII, pero la fundación de la ciudad se fija en 1143 gracias al impulso de Adolfo II de Holstein. Lübeck se convertiría en el primer puerto germánico en el Báltico y su posición, ligeramente retrasada respecto de la costa, le proporcionaría la protección necesaria para prosperar.
Como ya hemos anticipado, Lübeck nació sobre una colina circunvalada casi en su totalidad por dos ríos. El primero es el rio Wakenitz que bordea por el este el monte antes de desaguar en el rio Trave. El segundo cauce fluvial, es el rio Trave, que limita la colina por el oeste y discurre hasta llegar al Mar Báltico. Esta particular implantación llevó a la planificación completa de la ciudad siguiendo los esquemas típicos de las implantaciones medievales. Sobre la cresta de la colina, de norte a sur, discurren dos calles principales, que se ven jalonadas por los edificios principales de la ciudad. Desde esta doble vía parten pequeñas calles perpendiculares, en pendiente hacia los cauces, adaptándose en su final al recorrido sinuoso de los ríos. Sobre esta retícula se organizarían los diferentes espacios de la ciudad
Planta de Lübeck con esquema de planificación.
Lübeck contaría pronto con una arquitectura representativa de su papel primordial en la región. De hecho, el casco antiguo medieval es uno de los testimonios más importantes del gótico báltico (caracterizado por el uso del ladrillo) y conserva en la actualidad el reflejo de su esplendoroso pasado. Destacan edificios monumentales como, la Catedral iniciada en 1173 en estilo románico y concluida en 1230, aunque sería reestructurada desde el gótico entre 1266 y 1335. También, la iglesia de San Pedro (Petrikirche) construida entre 1227 y 1250 y, sobre todo, la iglesia de Santa María (Marienkirche), levantada entre 1250 y 1350 por iniciativa de los principales comerciantes de la ciudad. Conventos, hospitales y edificios públicos irían completando la impresionante nómina arquitectónica que también se ve refrendada por las edificaciones residenciales, típicas de la construcción medieval, con manzanas estrechas y alargadas que se encuentran presididas por las viviendas con sus hastiales identitarios.
Lübeck en 1750 con su fortificación bastionada (el norte está situado a la derecha).
El auge de Lübeck llevó a la necesidad de protegerla. Las primeras murallas del siglo XIII irían siendo reforzadas hasta la gran remodelación de los siglos XVI y XVII, que implantó un sólido sistema de fortificaciones. La impresionante fortaleza contaba con cuatro puertas para acceder a la ciudad o, mejor dicho, cuatro complejos sistemas de puertas sucesivas en cada punto de acceso: la "Puerta de la Ciudadela" (Burgtor) al norte, la "Puerta del Molino" (Mühlentor) al sur, la Hüxtertor por el este y la "Puerta de Holsten" (Holstentor) en el oeste. Esta última, de la que se conserva la puerta intermedia de las tres que había que traspasar, se convertiría en el principal icono de la ciudad.
Lübeck, en primer plano a la izquierda los almacenes de sal (Salzspeicher) y detrás, a la derecha, la puerta de Holsten (Holstentor) el icono de la ciudad.
La fortaleza obligó a la modificación de los dos ríos, que se unieron creando el carácter insular de la colina y vieron ampliados sus cauces quedando una parte de los mismos en el interior urbano y otra parte en el exterior, actuando como fosos (el rio Wakenitz fue, incluso, embalsado parcialmente). También el puerto de la ciudad, asentado sobre el rio Trave, sufrió una profunda remodelación. Algunos de los edificios mercantiles conservados, como los almacenes de sal (Salzspeicher), edificios de ladrillo construidos durante los siglos XVI al XVIII, son testimonio de la época.
Hamburgo
Los orígenes de Hamburgo se fijan hacia el año 808 en el que Carlomagno habría mandado construir un castillo en esa zona. No obstante, el primer y modesto asentamiento urbano junto al rio Alster, dedicado a la pesca y al comercio, no recibiría el estatus de “ciudad libre imperial” hasta 1189. Este hecho supondría el despegue definitivo de Hamburgo.
La ciudad se amuralló con un primer muro en el siglo XIII. Esta fortificación iría siendo ampliada en los siglos XV y XVI aumentando el recinto urbano y estructurando la ciudad con canales desviados desde el rio Alster.
Casco histórico de Hamburgo con indicación de sus diferentes recintos.
Los conflictos (con los daneses principalmente) llevaron a la necesidad de replantear las defensas de la ciudad, cuestión que se evidenció con el estallido de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). El ingeniero militar Johan van Valckenburgh (1575-1624) sería el responsable del diseño de la fortificación de Hamburgo, que extendería la ciudad antigua (Altstadt) por su parte occidental incorporaría un extenso territorio que limitaba con el municipio de Altona (entonces perteneciente a Dinamarca). Esta importante ampliación, que prácticamente duplicaba la ciudad, daría origen a la conocida como Neustadt (ciudad nueva) Por el sur, los lienzos amurallados también incluirían zonas portuarias junto a la orilla derecha del rio Elba. Esta última fortificación de Hamburgo se construiría entre 1615 y 1625 formando un anillo cerrado con 22 bastiones. Supuso la división en dos zonas del lago artificial que se había creado en el rio Alster (la interior Binnenalster y la exterior Außenalster). En la actualidad, al no existir las murallas, se encuentran separadas por dos puentes.
Hamburgo en 1790 con la fortificación bastionada que limitaba el casco histórico (Altstadt y Neustadt).
La ciudad se mantendría dentro de los límites amurallados hasta que comenzaron a aparecer los barrios extramuros de Sankt Pauli por el oeste (desde el mismo siglo XVII) y de St. Georg. No obstante, el “salto” definitivo de las murallas no se produciría hasta mediados del siglo XIX, época en la que comenzó el recorrido del Hamburgo moderno.  El derribo de las fortificaciones (creando un anillo verde, y ferroviario, que las recuerda) permitiría fusionar la ciudad antigua y sus arrabales para constituir la metrópoli.
El Ayuntamiento de Hamburgo se construyó entre 1886 y 1897. Desgraciadamente no quedan muchos testimonios en la ciudad anteriores al siglo XIX.
En contra de lo que sucede en Lübeck, Hamburgo no conserva demasiado de su pasado histórico. El gran incendio de 1842 y el bombardeo de 1943 fueron responsables de que la mayoría de los edificios hamburgueses sean de los siglos XIX y XX.

Hamburgo, ciudad-estado; Lübeck, ciudad subordinada.
La observación del mapa actual de la República Federal de Alemania (Bundesrepublik Deutschland), muestra una particularidad interesante. De los 16 estados que la conforman, hay tres que se corresponden con ciudades-estado: Berlín, Bremen y Hamburgo. Berlín es un caso muy particular, pero las otras dos mantuvieron el estatus de independencia política que habían adquirido durante la Edad Media. También Lübeck, como hemos visto, lo tuvo, pero acabó perdiéndolo.
Por eso, la evolución política de Hamburgo y Lübeck acabó siendo muy diferente. La “ciudad libre y hanseática” de Hamburgo solamente tuvo algún problema con su carácter de zona franca (que perdió y logró recuperar parcialmente) pero mantuvo su independencia política. De hecho, ya en el siglo XX, aumentó su territorio a costa de municipios vecinos que pertenecían a otros estados (aunque también perdió algunos enclaves discontinuos que eran de su propiedad). Fue en 1937, con la Alemania nazi y para ello se decretó una ley específica, la Ley del Gran Hamburgo, que formalizó la nueva delimitación del estado hamburgués, con la anexión de municipios vecinos como Altona, Harburg-Wilhelmsburg o Wandsbek.
Delimitación del Gran Hamburgo según la Ley de 1937. En blanco, su extensión anterior y, en marrones, las ciudades y los territorios anexionados.
Lübeck, como sabemos, también fue una “ciudad libre y hanseática”, pero su devenir en el siglo XX fue muy diferente al de Hamburgo. La antigua capital de la liga hanseática tuvo la osadía de enfrentarse a Hitler, impidiéndole hacer campaña en la ciudad durante 1932. El resentimiento del dictador llevaría a la anulación de su independencia en 1937 (dictada dentro de la misma Ley del Gran Hamburgo). Lübeck quedaría adscrita a la Provincia de Schleswig-Holstein (que se convertiría en estado en 1949) y aunque conservó su lema de “ciudad hanseática”, ni siquiera es la capital del estado (ese privilegio corresponde a la ciudad de Kiel).

Hamburgo y Lübeck, afectadas por la Segunda Guerra Mundial, dos reconstrucciones diferentes.
Otro desgraciado paralelismo entre ambas ciudades se produjo durante la Segunda Guerra Mundial. Ambas ciudades sufrieron el bombardeo aliado y padecieron la destrucción de parte de su tejido urbano, pero los criterios seguidos para su reconstrucción fueron muy distintos: Lübeck busco la restauración de lo preexistente y Hamburgo apostó por la modernidad.
Imágenes del desastre de la Segunda Guerra Mundial: arriba Lübeck, debajo Hamburgo.
Lübeck fue la primera ciudad alemana en ser bombardeada. El 28 de marzo de 1942, la aviación de la RAF británica atacó la ciudad dejando 320 personas fallecidas y destruidos 1.044 edificios (aproximadamente un 20% de la ciudad vieja). Entre los edificios afectados se encontraban algunos de los principales de la ciudad, que sería reconstruidos laboriosamente con el tiempo: los trabajos en la iglesia de Santa María (Marienkirche) se prolongarían entre 1947 y 1959; la reconstrucción de la Catedral luterana no finalizaría hasta 1982 o la de la iglesia de San Pedro (Petrikirche) no concluiría hasta 1987. También se vería muy afectado el barrio de los comerciantes, situado en la ladera occidental que desciende hacia el rio Trave, cuya reconstrucción ha generado controversias.
Lübeck intentó una reconstrucción fidedigna. Arriba, vista de la plaza del mercado con el ayuntamiento de Lübeck, pintada por Cornelis Springer en 1870. Debajo, el mismo espacio tras la restauración posbélica.
Por su parte, Hamburgo fue víctima de la llamada “Operación Gomorra” por la que la aviación británica y estadounidense bombardearon la ciudad en 1943. Durante varios días de julio y agosto de ese año cayeron numerosas bombas que causaron un desastre. Aunque el número de víctimas no es preciso, se calcula que murieron unas 35.000 personas. La destrucción de algunos barrios del centro urbano fue casi total, despareciendo miles de viviendas y edificios monumentales. Los escombros acabarían rellenando algunos de los canales de la ciudad y surgirían lugares como el parque Öjendorfer, en el barrio oriental de Billstedt, cuyo paisaje de colinas esconde en su interior escombros de las ruinas producidas por el ataque. La reconstrucción de Hamburgo no siguió los criterios restauradores de Lübeck y, aunque algunos monumentos mantuvieron su imagen, muchas zonas se levantaron desde la visión moderna, tanto en el trazado de nuevas calles como en la arquitectura que las definía. Los edificios monumentales también fueron tratados con criterios renovadores, como el caso de algunas iglesias que estaban enclavadas en entornos compactos y que ahora aparecen como edificios aislados. 
Hamburgo se reconstruyó desde la modernidad. Algunos de los hitos arquitectónicos no fueron restaurados como recuerdo del desastre de la guerra. Iglesia de San Nicolás (Nikolaikirche).
Algunos de estos templos fueron restaurados como, por ejemplo, la iglesia de San Miguel (St.-Michaelis-Kirche) pero otros, se mantuvieron la ruina como testimonio de la irracionalidad humana, como ocurrió con la iglesia neogótica de San Nicolás (St.-Nikolai-Kirche) de la que solo se mantiene una torre. Otros espacios desaparecerían para siempre, como el mercado de Eimsbüttel (Eimsbütteler Marktplatz) o la gran cantidad de viviendas que creaban densos tejidos que desaparecieron dejando espacio a las grandes vías del Hamburgo actual.

Lübeck, patrimonio de la humanidad (y, desde 2015, también una parte de Hamburgo).
En 1987, el casco histórico de Lübeck fue incluido en la lista que elabora la UNESCO de los lugares Patrimonio de la Humanidad. La descripción de la UNESCO explica lo siguiente: “Antigua capital y ciudad reina de la Liga Hanseática, Lübeck fue fundada en el siglo XII y hasta el siglo XVI fue la principal metrópoli comercial de la Europa Septentrional. Actualmente sigue siendo un importante centro de comercio marítimo, sobre todo con los países nórdicos. Pese a los daños sufridos durante la Segunda Guerra Mundial, se ha conservado la estructura de la ciudad antigua con sus mansiones señoriales de los siglos XV y XVI, sus iglesias, sus depósitos de sal y sus monumentos públicos como la famosa puerta fortificada de Holstentor, construida en ladrillo”.
No obstante, no toda la ciudad central de Lübeck fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad, ya que se delimitaron tres ámbitos muy concretos de protección:
  • Zona 1: La zona conocida como Burgkloster/Aegidienstrasse por sus límites, incluye el Convento de los dominicos (Burgkloster) y los cimientos originales del castillo construido en 1143 por el conde Adolf von Schauenburg en el istmo de la colina. También comprende el barrio Koberg construido alrededor de la plaza bordeada por dos importantes hitos urbanos: la iglesia de Santiago (Jakobikirche) y el Hospital del Santo Espíritu (Heilig-Geist-hospital). Igualmente, en esta zona se encuentra la interesante estructura urbana medieval situada entre las calles Glockengiesserstrasse y Aegidienstrasse.
  • Zona 2: Esta zona abarca desde la iglesia de San Pedro (Petrikirche), en el norte, hasta la Catedral en el sur, incluyendo las viviendas adosadas construidas en los siglos XV y XVI entre ambos templos. Esta zona incluye también el enclave en la margen izquierda del rio Trave, donde se encuentran los almacenes de depósito de sal (Salzspeicher) y la Puerta de Holsten (Holstentor).
  • Zona 3: La tercera área protegida engloba el “corazón” de la ciudad medieval con la Iglesia de Sta. María (Marienkirche), el Ayuntamiento (Rathaus) y la Plaza del Mercado (Marktplatz).

Lübeck. Plano delimitador de las tres áreas de la ciudad histórica designadas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. (en rojo, la zona protegida, en azul, la “buffer zone”)
Por su parte, Hamburgo acaba de ver reconocida una de sus zonas más emblemáticas como Patrimonio de la Humanidad. El seis de julio de 2015, la UNESCO ha incluido en su lista de espacios protegidos la zona denominada “Área de Speicherstadt y barrio de Kontorhaus con el edificio Chilehaus”. En su descripción, la UNESCO comenta que “El área de Speicherstadt y el barrio de Kontorhaus son dos zonas urbanas céntricas de Hamburgo, la gran ciudad portuaria alemana. Los edificios para almacenes portuarios del área de Speicherstadt se fueron construyendo progresivamente desde 1885 hasta 1927 en los terrenos de un grupo de islas angostas del río Elba y, después de las destrucciones ocasionadas por la Segunda Guerra Mundial, se reconstruyeron parcialmente en el periodo 1949-1967. Con sus quince enormes almacenes y seis edificios anexos bordeados por una red de canales cortos, Speicherstadt es uno de los conjuntos históricos de depósitos portuarios más vastos del mundo (300.000 m2). En sus aledaños se halla el barrio de Kontorhaus, que ocupa una superficie de más de cinco hectáreas donde se hallan, además del notable edificio de arquitectura modernista denominado Chilehaus (Casa de Chile), seis vastos conjuntos de oficinas construidas entre 1920 y 1940 para albergar las sedes de empresas dedicadas a actividades portuarias y mercantiles. Los dos sitios de este bien cultural ilustran a la perfección las repercusiones del rápido desarrollo del comercio internacional a finales del siglo XIX y principios del XX”.
Hamburgo. Plano delimitador del área designada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad: “Área de Speicherstadt y barrio de Kontorhaus con el edificio Chilehaus” (en color la zona protegida, en gris la “buffer zone”)
Cabe insistir en el imponente edificio de oficinas Chilehaus (que, por cierto, cuenta entre sus inquilinos con el Instituto Cervantes de Hamburgo). Con su afilada proa, sus peculiares fachadas y su trabajado ladrillo oscuro, es uno de los principales iconos del expresionismo arquitectónico de la década de 1920. Fue proyectado por el arquitecto alemán Fritz Höger y construido entre 1922 y 1924.
Hamburgo. Chilehaus, icono del expresionismo arquitectónico de la década de 1920

Divergencias en la actualidad: Hamburgo, gran metrópoli internacional; Lübeck, ciudad intermedia de carácter regional.
Aunque siempre estarán hermanadas por la historia, la actualidad presenta rasgos muy distintos para las dos ciudades. Hoy, el dinamismo de Hamburgo la sitúa en el escenario internacional mientras que Lübeck juega en una división regional.
La evolución demográfica, que ha llevado a que, actualmente, Hamburgo sea la segunda ciudad alemana por población (detrás únicamente de Berlín) con sus 1.774.242 habitantes, mientras que Lübeck cuenta con solamente 214.420 residentes, ofrece algunas claves de esas diferencias.
Las imágenes del año 1900 muestran la distinta evolución de los puertos de Lübeck (arriba) y Hamburgo (debajo). El carácter regional del primero contrasta con la magnitud internacional del segundo.
Lübeck, al inicio de la Liga Hanseática contaba con unos 6.000 habitantes (año 1227) y hacia el final de la asociación, en 1642, su población ascendía a 31.000 personas. El declive de la Liga produciría un descenso demográfico que la llevaría a perder la mitad de sus residentes, bache del que no se recuperaría hasta mediados del siglo XIX, cuando volvió a alcanzar los 30.000 ciudadanos. Durante los cien años siguientes se produciría el mayor crecimiento de la ciudad, aunque sería fuera del núcleo histórico (en 1945 la ciudad llegó a los 250.000 habitantes). Desde esa punta, Lübeck ha ido perdiendo población lentamente hasta situarse en los actuales 214.420 residentes (2014). Tras la Segunda Guerra Mundial. además de por los problemas de la reconstrucción, la ciudad se vería perjudicada por su carácter fronterizo, ya que se encontraba colindante con la República Democrática Alemana (Deutsche Demokratische Republik), vinculada a la órbita soviética.
El caso de Hamburgo muestra sensibles diferencias. Al inicio de la Hansa, Hamburgo contaba con unos 1.500 habitantes (es decir, la cuarta parte de Lübeck, entonces “capital” de la Liga), pero iría creciendo hasta los 60.000 a mediados del siglo XVII con el inicio del declive de la Liga (duplicando entonces a Lübeck). Desde ese momento Hamburgo iniciaría un crecimiento sostenido que le llevaría a superar los 100.000 habitantes en 1787 y, salvo el descenso producido por la ocupación francesa acontecida entre 1806 y 1814, en el que la población se redujo a la mitad, la ciudad mantendría la senda alcista. Con la llegada de la industrialización a mediados del siglo XIX, comenzaría el gran desarrollo de la ciudad. En 1852 superaría los 160.000 habitantes y en 1912 (sesenta años después), el millón de personas. Las anexiones de 1937 empujarían la cifra de población hasta los 1,7 millones. Este número se vio muy afectado por la Segunda Guerra Mundial descendiendo hasta las 950.000 personas. Desde el final de la contienda, la cifra iría aumentando y, exceptuando periodos recesivos en las décadas de 1970 y 1980, Hamburgo llegaría a los actuales 1.774.242 habitantes (2015).

Lübeck es hoy una ciudad tranquila cuyo ambiente reposado y tradicional contrasta con la hiperactividad y modernidad de Hamburgo. Arriba, calle de la ciudad antigua de Lübeck (al fondo emergen las torres de la iglesia de Santa María); debajo, Hamburgo, calle Am Sandtorkai en HafenCity.
En el siglo XXI, Lübeck mantiene ese halo medieval, con un ambiente tranquilo y reposado, mientras que Hamburgo muestra la hiperactividad propia de las metrópolis contemporáneas (representado, además de por su frenética actividad económica, por grandes operaciones urbanas como HafenCity, la reconversión de los puertos de la orilla norte del rio Elba, el mayor proyecto del norte europeo, que se encuentra en proceso).

2 comentarios:

  1. Muy bueno! Muy completo, ordenado y claro. Gracias.

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  2. Muy bueno. ¿No hay bibliografia?
    Se agradecería.

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