12 nov. 2016

Chicago Art Déco: Arquitectura y Jazz (y gánsteres) en la década de 1920.

Rascacielos Art Déco en Chicago. A la izquierda, 333 North Michigan Building. En el centro, London Guarantee Building y tras el emerge la Mather Tower.  A la derecha, 35 East Wacker Drive Building. (Vista desde N Michigan Avenue al atravesar el DuSable Bridge, hacia el sur)
Durante la década de 1920, Chicago consolidaría su posición entre las ciudades principales de los Estados Unidos. La prosperidad que alcanzó el país tras la Primera Guerra Mundial caracterizaría los denominados “felices años veinte”, en los que la bonanza económica alimentó una incipiente industria del entretenimiento. Aunque, paradójicamente, esos años fueron los de la “prohibición” sobre las bebidas alcohólicas y, en ellos, proliferarían los gánsteres quienes, burlando la “ley seca”, controlarían el ocio y el juego. Esto se produjo en grado máximo en Chicago, donde siniestros personajes como Al Capone se hicieron muy populares.
Aquel periodo tuvo una banda sonora particular: el Jazz, que enfervorizó a la población y fue animado por los músicos que habían emigrado desde Nueva Orleans. También la arquitectura aportaría una imagen renovada al “escenario” urbano con la aparición del Art-Déco. El nuevo estilo llegó al Chicago de la Jazz Age causando furor entre la clase acomodada y la ciudad volvería a situarse en posiciones de vanguardia gracias a la construcción de grandes edificios que se encuentran entre sus iconos más significativos.

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La década de 1920 (los “felices veinte”, “golden twenties”, “roaring twenties”) fue un periodo de gran prosperidad para los Estados Unidos. Norteamérica se convirtió en el principal productor y proveedor mundial (tras la Primera Guerra Mundial, Europa no estaba en condiciones de producir todo lo que necesitaba). Esto impulsó tanto al sector agrícola como al industrial, que crecieron considerablemente. Junto a esa favorable coyuntura, los avances tecnológicos y los nuevos sistemas de producción (como la cadena de montaje de Ford) permitirían popularizar nuevos productos que incidían directamente en el bienestar de las clases medias. 
Cadena de montaje del modelo Ford T en 1923.
Además, gracias a las facilidades de la compraventa a plazos, ideada por un sector bancario con excedentes de dinero, los electrodomésticos, el teléfono, el automóvil o la radio (que se asentó como el medio de comunicación masivo) se convirtieron en bienes accesibles para la mayoría de la población. Aquellos años de incesante expansión económica generaron un optimismo sin límites ante el futuro. Paralelamente, la sociedad comenzó a disfrutar de mayores libertades, especialmente en el caso de la mujer. La bonanza económica alimentó también a una incipiente industria del entretenimiento, que vio florecer la música popular, los bailes y los films americanos. 
Estreno de The Jazz Singer, la primera película sonora, en el Warner’s Theater de Nueva York, el 6 de octubre de 1927.
Pero, por otra parte, se decretó la “ley seca” que, buscando restringir el consumo de alcohol, logró lo contrario: intensificar su fabricación y el tráfico clandestino, así como el asentamiento de los grupos mafiosos, que controlarían buena parte del ocio ciudadano.
Uno de los centros principales del comercio ilegal durante los años de la prohibición (1920-1933) fue Chicago, donde proliferaron los gánsteres, que controlaron el ocio y el juego de la ciudad. Algunos de los jefes de esas bandas criminales se hicieron muy populares, como Al Capone, el líder de los negocios ilegales en Chicago.
Al Capone en 1931, saliendo del juicio que acabaría condenándolo a prisión.
Aquel periodo tuvo una banda sonora particular: el Jazz, que enfervorizó a la población y fue animado por los músicos que habían emigrado desde Nueva Orleans.También la arquitectura aportaría una imagen renovada al “escenario” urbano con la aparición del Art-Déco. El nuevo estilo llegó al Chicago de la Jazz Age causando furor entre la clase acomodada y la ciudad volvería a situarse en posiciones de vanguardia gracias a la construcción de grandes edificios que se encuentran entre sus iconos más significativos.

La primera migración del Jazz: De Nueva Orleans a Chicago.
Nueva Orleans fue la ciudad más importante en el nacimiento del jazz y el barrio de Storyville sería su caldo de cultivo. Allí, triunfaron el ragtime (“música blanca tocada al estilo negro”), el New Orleans Style (“los negros reinventando la música negra”) o el Dixieland (“los blancos tocando música negra”). Pero Storyville sería cerrado en 1917, cuando en plena Primera Guerra Mundial, la Marina de los Estados Unidos, que utilizaba la ciudad como puerto militar, creyó que la disipada vida del barrio perjudicaba a la moral de sus soldados y presionó a las autoridades para su clausura. Cuando este legendario barrio de mala nota dejó de operar, muchos músicos se quedaron sin trabajo y comenzaron a emigrar a otros lugares, principalmente hacia Chicago, ciudad que los acogería con los brazos abiertos.
A Chicago se dirigieron, entre otros muchos, King Oliver con su banda, Jelly Roll Morton con sus Red Hot Peppers, Johnny Dodds y sus New Orleans Wanderers, y en esta ciudad comenzaría la fulgurante carrera de Louis Armstrong, quien tras su paso por el grupo de Oliver (estuvo hasta 1924) crearía sus Hot Five primero y sus Hot Seven después (entre 1925 y 1928). Así, durante la década de 1920, los grandes instrumentistas de jazz de Nueva Orleans y las famosas cantantes de blues (que también acudirían a la próspera “ciudad del viento”) animarían la intensa (y agitada) vida del Southside de Chicago, el “barrio negro” en el que se instalaron mayoritariamente los músicos que llegaban a la ciudad.
Los Hot Five de Louis Armstrong. Louis Armstrong (trompeta), Kid Ory (trombón), Johnny Dodds (clarinete), Lil Hardin Armstrong (piano) y Johnny St. Cyr (guitarra y banjo).
Evidentemente no todos los músicos emigraron, pero los que lo hicieron llevaron la nueva música (el New Orleans Style) al norte del país y sería en Chicago donde triunfaría, porque, paradójicamente el estilo tuvo su gran momento en el Chicago de los años veinte, con las creaciones de los maestros emigrados y con las grabaciones que se comenzaban a realizar. La fascinación producida por aquel ambiente y aquellos ritmos llevó a muchos músicos blancos (y estudiantes de música) a intentar imitarlos. Aunque esa imitación no produjo una copia, sino que acabo alumbrando un estilo peculiar, el llamado Estilo de Chicago. No obstante, en la gestación del nuevo estilo, sería capital una nueva influencia, la del blues, que llegaba de las plantaciones rurales del sur de los Estados Unidos. Aunque el blues tendría su propia evolución (durante esa década se establecería el “blues clásico” con cantantes como Bessie Smith), su influencia en el jazz sería enorme, dejando una huella imborrable en las futuras composiciones.
En líneas generales, el Chicago Style, supondría la simplificación del múltiple tejido melódico que caracterizaba el estilo de Nueva Orleans. Las nuevas composiciones fueron abandonando los típicos rags en favor de las influencias del blues y de la canción europea, lo cual significó, entre otras cosas, su formalización a través de la escritura de arreglos musicales. El sonido iría ganado afinación y perdiendo aquella falta de sincronía heredada de la rítmica africana. El fraseo del jazz se teñiría del sentimiento del blues y las composiciones desarrollarían melodías paralelas para diferentes instrumentos y pasajes polifónicos finales. En Chicago se desarrollaría la personalidad artística del solista por encima de la improvisación de grupo, adquiriendo tal importancia, que se llegaron a producir temas que en realidad eran una sucesión de solos. En esos años, los conjuntos instrumentales también sufrirían variaciones. Por ejemplo, la guitarra sustituiría al banjo, aunque el instrumento que emergería con un protagonismo inusitado sería el saxofón, para muchos es el más representativo del jazz.
Una de las figuras del Chicago Style, fue Bix Beiderbecke (1903-1931), un joven trompetista blanco dotado de gran talento que desapareció prematuramente a los veintiocho años de edad. Otros músicos que destacarían en el nuevo estilo, serían Gene Krupa, los hermanos Dorsey, Joe Venuti, Eddie Condon o Jimmy McPartland, Glen Miller y Benny Goodman quienes, años después, triunfarían al frente de sus big bands.
La Wolverine Orchestra en 1924. Bix Beiderbecke es el quinto comenzando por la izquierda.
Pero a finales de la década, Nueva York, apoyada en su poderosa industria musical, emergería como nuevo centro de gravedad de la música popular (posición que sería reforzada por el cierre de muchos locales de Chicago tras la restitución alcohólica y por los problemas derivados de la Gran Depresión que siguió al crack de 1929, que en la Gran Manzana se solventaron con mayor rapidez que en otros lugares). Así, atraídos por las posibilidades neoyorquinas, los músicos de jazz emprenderían una “segunda migración” (la primera fue la que les llevó desde Nueva Orleans a Chicago) y se dirigirían a Nueva York, aunque los viejos maestros verían su declive a favor de un nuevo estilo, el swing. El jazz mutaba de nuevo y otra ciudad sería el escenario de esa evolución.

Chicago Art Déco, el escenario de los años veinte.
El Art Déco, un nuevo estilo.
El movimiento artístico que acabaría siendo conocido como Art Déco fue gestándose desde antes de la Primera Guerra Mundial como resultado de una amalgama, a veces contradictoria, de algunas de las corrientes de vanguardia que caracterizaron el comienzo del siglo XX. Su punto de partida era el Art Nouveau, que había triunfado a finales del siglo XIX, aunque rechazaba sus líneas sinuosas y orgánicas, enlazando mejor con la Sezession vienesa, y recibiendo influencias del constructivismo ruso, el cubismo, el futurismo italiano, o el incipiente racionalismo. El Art Déco encumbraría las líneas rectas o las formas geométricas y estilizadas, así como el orden y la simetría, hasta convertirlas en las directrices para el diseño de los nuevos entornos.
Detalles de ornamentaciones Art déco
El  nombre es una abreviatura de “artes decorativas” procediendo de la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes celebrada en París en 1925. Esta exposición había sido prevista inicialmente para 1915 pero la Gran Guerra imposibilitó su realización, hasta que tras la contienda la idea sería retomada pudiendo llevarse a cabo finalmente en ese año 1925. La exposición daba carta de naturaleza a aquellas tendencias que venían imponiéndose desde años atrás y reunía objetos, mobiliario, e incluso se expresaba en la construcción de los propios pabellones.
Imágenes de la Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas celebrada en París en 1925.
 El bautizado como Art Déco, suponía una renovación en el ámbito de las artes aplicadas y, aunque rechazaba al Art Nouveau, perseguía objetivos similares, como la obra de arte total, impregnando la arquitectura, las artes decorativas y el diseño industrial. También las artes gráficas, la escultura o la moda se hicieron eco de los preceptos del nuevo arte, que resultaría efímero ya que hacia 1930 su estrella declinaría.
Rascacielos Art Déco en Nueva York: a la izquierda, Chrysler Building. A la derecha, 570 Lexington Avenue.
El Art-Déco llegó al Chicago de la Jazz Age causando furor entre la clase acomodada y la ciudad volvería a situarse en posiciones de vanguardia gracias a la construcción de grandes edificios que, inspirados por el nuevo estilo, se encuentran entre sus iconos más significativos. Así, la arquitectura renovaría la imagen del “escenario” urbano de la capital de los Grandes Lagos.
Chicago Art Déco. Detalles del Carbide & Carbon Building (arriba), del Chicago Board of Trade Building (abajo a la izquierda) y Victor F. Lawson YMCA House (abajo a la derecha)
Chicago Art Déco. Arquitectos principales
Uno de sus primeros abanderados del nuevo estilo fue Phillip Maher (1894-1981), hijo de G.W. Maher, quien había sido uno de los arquitectos más destacados del estilo de la Prairie School. Pero quienes dominaron realmente la época fueron dos grandes firmas de arquitectura, que realizaron los grandes proyectos del momento: por un lado, Graham, Anderson, Probst & White y, por el otro, Holabird & Root. Ambas estuvieron relacionadas en su origen con dos de los principales estudios de la Primera Escuela de Chicago (Burnham & Root y Holabird & Roche)
Graham, Anderson, Probst & White
Ernest Robert Graham (1866-1936), que había trabajado con Daniel Burnham, pasó a dirigir la firma junto a los hijos de Burnham (Hubert Burnham y Daniel Burnham Jr.) tras la muerte de su padre en 1912. Entonces la compañía cambiaría su nombre por el de Graham, Burnham & Co. Pero en 1917, los hermanos Burnham abandonarían la compañía y Graham se asociaría con (William) Peirce Anderson (1870-1924), Edward Mathias Probst (1870-1942) y Howard Judson White (1870-1936), quienes ya trabajaban en Graham, Burnham & Co. La nueva empresa se renombraría como Graham, Anderson, Probst & White, y se convertiría en la mayor empresa de arquitectura de Chicago durante la primera mitad del siglo XX. Realizaron los principales edificios construidos desde 1912 hasta 1936, incluyendo trabajos tan emblemáticos como Wrigley Building, Merchandise Mart, Field Museum, Shedd Aquarium, Civic Opera House, y la antigua Main Chicago Post Office.
En 1936, de los socios fundadores, solo quedaba Probst e incorporó a la firma a sus hijos Marvin y Edward E. Probst. Tras la muerte en 1942 de Probst Sr., su hijo Marvin asumió la presidencia hasta su muerte en 1970 (Edward había dejado la firma en 1947). Con la desaparición del último Probst la empresa pasó a manos de uno de los últimos colaboradores, William R. Surman. En 1993, fecha de la muerte de éste, la firma pasó a manos de su hijo Robert Surman que la dirigiría hasta su cierre en 2006.
De izquierda a derecha: Edward Probst, Ernest Graham, Pierce Anderson y Howard White, en 1920.
Holabird y Root
Los hijos de dos de los grandes maestros de la Primera Escuela de Chicago, escribirían su propia historia. John Holabird Jr. (1886-1945) y John Root Jr. (1887-1963), amigos desde los tiempos de sus estudios en París, se incorporaron a trabajar en Holabird & Roche al finalizar la carrera en 1919. Con la muerte en 1927 de Martin Roche, el último de los fundadores, la firma pasa a ser dirigida por ellos para, en 1928, modificar su denominación por la definitiva Holabird & Root, que se convertiría en una de las firmas más relevantes del Chicago Art Decó. Holabird Jr. fallecería en 1945 y tras la muerte de Root Jr. en 1963, la empresa quedaría encabezada por diferentes asociados que mantuvieron el nombre original, entre ellos el sobrino de Holabird, Bill Holabird, y su hijo John Augur Holabird, Jr. (1920-2009) quien se mantuvo en activo hasta 1987. La firma continúa trabajando en la actualidad, aunque sus socios ya no están vinculados familiarmente a los fundadores.
Chicago Art Déco. Obras representativas
(El plano adjunto muestra la ubicación de las siguientes obras, identificadas por su número)
Plano de ubicación de edificios Art Déco en Chicago (los números corresponden con el listado adjunto).
     1. London Guarantee Building
Ubicación: (360 N. Michigan Ave.)
Año y autor: 1922-23, Alfred S. Alschuler
2.     The Metropolitan Tower
(310 S. Michigan Avenue)
1924, Graham, Anderson, Probst & White
3.     35 East Wacker Drive Building (antiguamente North American Life Insurance Building)
(35 E. Wacker Dr.)          
1925-27, Giaver & Dinkelberg
4.     333 North Michigan Building
(333 N. Michigan Ave.) 
1928, Holabird & Roche/Holabird & Root 
5.     Mather Tower
(75 E. Wacker Dr.)          
1928, Herbert Hugh Riddle
6.     Old Dearborn Bank Building
(203 N. Wabash Ave.)   
1928, C. W. & George L. Rapp
Chicago Art Déco. A la izquierda, Bank America Building y a la derecha, Chicago Board of Trade Building.
     7. 1260 y 1301 North Astor Street
(1260 y 1301 North Astor Street)             
1928, Phillip Maher
8.     Chicago Motor Club
(68 E Wacker Place)       
1928, Holabird & Root 
9.     McGraw-Hill Building
(520 N. Michigan Ave.) 
1928-29, Thielbar & Fugard, con el escultor Gwen Lux
10. Palmolive Building
(919 N. Michigan Ave.) 
1929, Holabird & Root 
11. One North LaSalle Building
(1 N. LaSalle St.)              
1929-30, Vitzthum & Co., con John Burns
12. Carbide and Carbon Building
(230 N. Michigan Ave.) 
1929, Daniel Burnham Jr. y Hubert Burnham
13. Willoughby Tower
(8 S. Michigan Ave.)       
1929, Samuel N. Crowen & Associates
14. La Salle Wacker Building
(221 N La Salle Street)
1929-1930, Holabird & Root
Chicago Art Déco. A la izquierda, Metropolitan Tower y a la derecha, Carbide & Carbon Building.
 15. Chicago Bee Building
(3647-55 S. State St.)
1929, Z. Erol Smith
16. Civic Opera House
(20 North Wacker Drive)
1929, Graham, Anderson, Probst & White
17. Chicago Board of Trade Building
(141 W. Jackson Blvd.)  
1930, Holabird & Root 
18. Foreman State National Bank Building
(33 N La Salle Street)     
1930, Graham, Anderson, Probst & White
Chicago Art Déco. Merchandise Mart
 19. Merchandise Mart
(Chicago River entre Wells St. y Orleans St.)        
1930, Graham, Anderson, Probst & White
20. The Adler Planetarium and Astronomical Museum
(1300 S Lake Shore Drive)
1930, Ernest Grunsfeld
21. Lawson YMCA (Victor F. Lawson YMCA House)
(30 W Chicago Avenue)
1930-1934, Perkins, Chatten & Hammond
22. Field Building también Lasalle National Building / Bank of America Building
(135 S LaSalle St.)           

1934, Graham, Anderson, Probst & White

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