21 dic 2013

Bizancio - Nueva Roma - Constantinopla - Estambul, la ciudad como palimpsesto.

La imagen de Estambul desde el satélite muestra la extensión de su área metropolitana, muy superior a sus límites históricos.
La ciudad nunca es una hoja en blanco, siempre se construye sobre unas referencias anteriores, unas huellas preexistentes. La ciudad es como un palimpsesto, aquellos manuscritos antiguos que reutilizaban pergaminos anteriores que, aunque habían sido borrados, todavía conservaban rastros de las tintas previas.
Todas las ciudades son así, pero algunas, dado el papel que les ha otorgado la historia, lo son en grado superlativo. Estambul es uno de los mejores ejemplos. Allí han dejado su huella griegos, romanos, bizantinos, otomanos, turcos…  y cada aportación ha ido modelando esa ciudad protagonista de la historia. Nacida como la estratégica Bizancio, convertida en capital imperial como Constantinopla, luego primera ciudad de Imperio Otomano y finalmente conocida como Estambul, hoy es una inmensa área metropolitana que se encuentra habitada por casi quince millones de personas y que se extiende por Europa y Asia bordeando el Estrecho del Bósforo, la frontera entre esos continentes.
Se atribuye a Napoleón Bonaparte la siguiente frase: “Si le monde entier devait être un seul pays, Constantinople en serait la capitale” (Si el mundo fuera un único estado, Constantinopla sería la capital), sentencia que reconoce ese complejo palimpsesto territorial y su genoma multicultural.

14 dic 2013

Cuando París se convirtió en París: Las transformaciones del Barón Haussmann (1. Antecedentes)

La Rue Rivoli de París. Imagen de su primera etapa, iniciada bajo el Primer Imperio, con las características fachadas diseñadas por Fontaine y Percier.
El “vieux Paris” (viejo París) defendido por Balzac o Victor Hugo y fotografiado por Charles Marville, era una ciudad vital y atractiva pero también densa, laberíntica, envejecida, con graves problemas de salubridad y sobre todo poco adecuada para los nuevos tiempos que se vislumbraban a finales del XVIII.
Durante el siglo XIX, en París se produjeron una serie de transformaciones extraordinarias que cambiarían radicalmente la fisonomía de la capital francesa, surgiendo una nueva ciudad que se convertiría en el espejo en el que todas las grandes urbes querían reflejarse. La nueva imagen de París, con sus amplios bulevares, sus parques, sus grandes edificios públicos o su característica arquitectura residencial, se erigió como el modelo urbano de la Ciudad Posliberal.
Entonces, París, se convirtió en París, en esa ciudad renovada, con una identidad tan poderosa que logró situarse como centro de gravedad de nuestro planeta urbano. Desde el nuevo París se irradiaría glamour al resto del mundo y se dictarían las claves del futuro al que todos querían llegar.
Las intervenciones alcanzaron su clímax con el firme liderazgo del Barón Haussmann y Napoleón III, durante el Segundo Imperio francés. Pero la filosofía de actuación, que consideraba a la ciudad existente como un cuerpo moribundo que había que reanimar, incluso con amputaciones, había comenzado años atrás, con los deseos de belleza y representatividad perseguidos por Napoleón o los objetivos higienistas de las restauradas monarquías.
En este primer artículo nos aproximaremos a estos antecedentes que marcarían el camino para la revolución urbana hausmaniana.

7 dic 2013

Ciudades en Blanco y Negro: La particular visión británica del urbanismo colonial en África.

En 1931, el arquitecto y urbanista británico Stanley Adshead declaró: “Sería un error tratar a los africanos como si fueran europeos (…) sería estúpido ofrecerles las comodidades que ellos nunca han conocido y que, después de generaciones y generaciones, han llegado a ser necesarias para el hombre blanco”.
Toda una declaración de intenciones que justificaba el elitismo y la segregación presentes en las ciudades coloniales creadas por los británicos de África.
Las ciudades coloniales británicas muestran una imagen en Blanco y Negro. En esas ciudades “dobles”, la sociedad colonizadora se mantuvo al margen de la vida de los nativos planificándose espacios diferentes para cada comunidad. Barrios trazados con una fuerte base geométrica, estructurados por grandes avenidas, con amplios espacios libres, bien equipados y con lujosas mansiones coloniales se oponían a barrios orgánicos, casi espontáneos, cercanos a la infravivienda y con graves carencias dotacionales.

23 nov 2013

Quito, ciudad figurativa y ciudad abstracta contra el territorio (en la costura urbana del mundo)

Quito Colonial mostrando, en primer término, las deformaciones de su trama y al fondo el sector norte del Quito moderno (el edificio iluminado de azul es la gran Basílica del Voto Nacional).
Si enfrentamos el impresionante Centro Histórico de Quito, al que la UNESCO le otorgó en 1978 (junto a Cracovia) la primera declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad, y el extenso Quito Metropolitano, cuya marca urbana serpentea por el valle unos 45 kilómetros hasta San Antonio, nos encontramos con dos realidades muy diferentes que nos permiten reflexionar sobre la identidad urbana a partir de las nociones de abstracción y figuración como referentes del valor icónico de la ciudad
Quito es un buen ejemplo para ello, ya que la ciudad, ubicada en el ecuador de nuestro globo terrestre, ejerce de “costura urbana” entre las dos mitades del mundo, y asumiendo ese papel simbólico, ha basculado, radicalmente y en poco tiempo, entre lo abstracto y lo concreto.
La capital de Ecuador es una ciudad muy peculiar ya que su compleja topografía le obliga a trazados urbanos en lucha permanente contra el territorio. Por eso, a pesar de surgir desde un modelo abstracto (las ciudades de colonización española), que establecía unas reglas igualitarias para todas las nuevas fundaciones, en su adaptación al relieve, el Quito Colonial acabó superando los esquemas abstractos para ofrecer un trazado personal que engendró una ciudad figurativa, con unas notables referencias icónicas y significativas.
Pero este contexto, mantenido durante siglos, se trastocó por la explosión demográfica que, a partir de 1950, multiplicó extraordinariamente su población y extensión, provocando que la ciudad moderna perdiera su escala y su figuración tradicional. El Quito Metropolitano, como otras tantas urbes de nuestro entorno, ha retornado a la abstracción de espacios inexpresivos para el conjunto de la ciudadanía.

9 nov 2013

Los Elefantes Blancos en las ciudades y el caso del Cuartel del Conde Duque en Madrid (2, Entorno Urbano).

El entorno del Conde Duque es el triángulo formado por la calle Alberto Aguilera, que discurre por el norte con dirección este-oeste;  la calle San Bernardo, que es su límite oriental marcando la dirección norte-sur;  y la calle Princesa (junto a la parte final de la Gran Vía) que lo cierra por el oeste.
En la caracterización como “elefante blanco” del edificio Conde Duque de Madrid, tiene mucho que ver su compleja inserción urbana, que ha sido y es un hándicap importante para su desarrollo y proyección como centro cultural metropolitano.
Para conocer las circunstancias que lo envuelven examinaremos su entorno próximo. El Conde Duque es el emblema de un “triángulo urbano” delimitado por tres importantes vías madrileñas: la calle San Bernardo, la calle Alberto Aguilera y la calle Princesa (con la parte final de la Gran Vía).
En este segundo artículo nos aproximaremos a las claves de la formación del barrio que explican su particular idiosincrasia, así como a los principales espacios urbanos que lo componen. Dejaremos para una tercera entrega el acercamiento arquitectónico.

31 ago 2013

El Berlín de Wim Wenders (Berlín en la década de 1950, la ciudad-doble)

Imagen de la espectacular primera escena de “In weiter Ferne, so nah!”, un travelling aéreo alrededor de la Columna de la Victoria (Siegessäule) que preside el Tiergarten de Berlín.
La construcción de la identidad inmaterial de las ciudades debe mucho al cine. La creación de imágenes alimenta mitos urbanos que pueblan nuestra mente forjando nuestra concepción sobre ellas. En algunos casos afortunados se produce una magia especial entre el contenido y la ciudad elegida. Berlín es uno de estos casos.
Wim Wenders dirigió en 1987 una historia doble, sobre dos mundos, el de los ángeles y el de los  mortales (Himmel über Berlin, El Cielo sobre Berlín). Berlín era el escenario perfecto para representarla dada su condición de Ciudad Doble, dividida por el Muro de la vergüenza. En este juego de duplicidades, Wenders rodó una segunda parte en 1993 (In weiter Ferne, so nah!, ¡Tan lejos, tan cerca!), con la ciudad iniciando su esforzada reunificación, y la metáfora urbana volvió a encajar para encarnar la reunión de los dos universos.
Las películas son un complejo ejercicio de gran belleza, en las que la ciudad se convierte en el vehículo simbólico ideal para trasladar sus mensajes.
Aprovecharemos la referencia para acercarnos a la construcción de la Ciudad Doble en el Berlín de la década de 1950.

10 ago 2013

El sueño de Le Corbusier que se convirtió en pesadilla: de la “Unité d’ Habitation” a los “Grands Ensembles” (en Marsella, por ejemplo)

Los Grands Ensembles marselleses de “La Rouviere” (o “Super-Marseille”) y “Super-Rouviere”, el inmenso bloque quebrado que aparece como telón de fondo.
Le Corbusier renegó de la ciudad tradicional y tuvo un sueño en el que se le aparecían arquitecturas de geometrías puras y ordenadas que se apoyaban delicadamente sobre extensas praderas verdes. Soñó una Ciudad-Parque que formalizó en su propuesta genérica de Cité-Ville Radieuse (Ciudad Radiante), cuyas piezas fundamentales, las Unités d’ Habitation, logró construir en cinco ocasiones.
Pero ese sueño, urgido por la necesidad imperiosa de viviendas en la posguerra y desvirtuado por la ambición del sector inmobiliario, se trastocó en pesadilla. La construcción masiva encontró una extraordinaria justificación en esa visión antiurbana de Le Corbusier en la que la arquitectura era autónoma y no se veía condicionada por localizaciones y normativas.
Este “estrategia” contó con un amplio seguimiento internacional. En Francia produjo, durante el periodo de 1955 a 1975, gigantescos conjuntos residenciales denominados Grands Ensembles. Marsella tuvo un papel especial porque recibió la primera de las Unidades de Habitación que Le Corbusier construyó y porque fue una de las ciudades en las que se desarrollaron más Grands Ensembles, con casi 500 conjuntos que albergan en torno a 125.000 viviendas.
Los Grands Ensembles fueron (y son) muy polémicos. El rechazo de la población a esas inmensas “colmenas” (además, muchas de ellas se convirtieron en guetos de inmigración), abanderó un descontento social altamente significativo. Por eso, la indudable calidad arquitectónica de algunos de estos conjuntos, no debe ocultar su fracaso como rumbo urbano. La ciudad, y éste es un argumento subyacente en todas las críticas, se construye desde el espacio urbano, con todos sus atributos, tanto estructurales como funcionales, relacionales, de escala o simbólicos.
La estrategia de los Grands Ensembles murió de indigestión, al ser éstos incapaces de fagocitar miles de años de historia urbana, que enseñan que el espacio público es la auténtica e imprescindible alma de la ciudad.