18 de abr. de 2015

Aproximación al círculo como estructura urbana: Ciudades circulares y otros trazados (parte primera).

Brondby (Dinamarca)
A pesar de su rotundidad geométrica y de su potencia simbólica, el círculo no ha sido utilizado con frecuencia como base estructural de las ciudades. Desde el punto de vista urbano, resulta una figura contradictoria porque además de las dificultades para su implantación, sus virtudes iniciales suelen convertirse en inconvenientes para su desarrollo.
No obstante, el círculo protagoniza algunas de las más espectaculares construcciones urbanas, tanto en modelos unitarios, como formando parte de sistemas más amplios, en racimo (cluster) o en malla. También destaca puntualmente en inmensas vías circulares o condicionando territorios a través de proyecciones radiales, así como en el diseño de paisajes y, por supuesto, en la arquitectura, aunque en este artículo nos ocuparemos de su utilización urbanística. No obstante, hay que precisar que dejaremos para otra ocasión los círculos de pequeña escala (como plazas o rotondas de tráfico) para centrarnos aquí en los grandes diagramas de planificación.
El círculo ha ofrecido su especial magia a todas las civilizaciones, como demuestra el hecho de encontrarlo en los primitivos poblados africanos o norteamericanos, en las ruinas de ciudades persas y musulmanas, en las ciudades ideales concebidas por los renacentistas europeos, en los trazados barrocos o en los mandalas urbanos hindúes y, desde luego, en las ciudades contemporáneas. Vamos a aproximarnos a sus claves morfológicas y simbólicas, categorizando y reseñando algunos de sus ejemplos más representativos, dividiendo el artículo en dos partes (de los treinta casos expuestos, en esta primera entrega abordamos los ocho primeros y en la parte segunda se presentarán los veintidós restantes).

11 de abr. de 2015

La visión del “New Urbanism”: mirar al pasado y mirar al futuro.

Seaside (arriba) y Poundbury (debajo).
A finales de la década de 1970, las sociedades occidentales continuaban sacudidas por los temores despertados por la Crisis del Petróleo, y el funcionalismo ortodoxo se había derrumbado con estrépito, dando origen a un periodo posmoderno en el que casi todo era válido.
El rechazo a la Ciudad Funcional abrió nuevos caminos, uno de los cuales volvía la mirada hacia el pasado, buscando reinterpretar la ciudad tradicional como modelo de futuro. Se buscaba el ideal de comunidades reducidas donde se fomentara la interacción social, diseñadas para ello a escala humana, priorizando lo peatonal, con mezcla de usos, recuperando las plazas y las calles, con una arquitectura “neoclasicista” y con nuevos criterios ecológicos y sostenibles. El movimiento arrancaría en Estados Unidos y sería conocido como New Urbanism.
Tras el éxito de sus primeras propuestas, como Seaside en Florida, una especie de manifiesto construido que sirvió de escenario idílico para la película El show de Truman, se construirían otros muchos ejemplos tanto en Norteamérica como en el resto del mundo. Otro caso paradigmático es Celebration, también en Florida, promovida por Disney. En Europa, destaca Poundbury, impulsada por el príncipe Carlos de Inglaterra.

4 de abr. de 2015

Miami, o cómo fabricar glamour urbano a través de la televisión.

Downtown de Miami.
Hay un selecto grupo de ciudades que pueden presumir de poseer “glamour”, esa etérea noción que refuerza considerablemente la identidad urbana. El glamour urbano nos lleva a identificar una ciudad (o parte de ella) con valores relacionados con la belleza, la elegancia, la exclusividad, el lujo, e incluso una cierta felicidad impostada. Pero ese glamour no reside tanto en las características físicas de la ciudad, sino en la interpretación de las mismas y en su fabulación a través de una narrativa particular, realizada por la historia, por la literatura, por las revistas de moda, por el cine o por la televisión, que se instala en nuestras mentes.
Una de esas ciudades privilegiadas es Miami, la capital de la Florida estadounidense. Cuando a principios de la década de 1980, la ciudad atravesaba uno de los peores momentos de su historia, estando catalogada como la zona más violenta de los Estados Unidos, se lanzó una serie de televisión (Miami Vice) que transmitía unos mensajes que ayudaron a rescatar el “glamour” perdido por esa ciudad, que había sido uno de los principales destinos turísticos de alto nivel de la primera mitad del siglo XX.
En un apéndice final nos acercaremos a dos parejas de arquitectos cuyas aportaciones fueron significativas en la definición de la nueva identidad de Miami y Florida. Aunque comenzaron juntas, pronto iniciarían sus propios caminos. La primera con la firma Arquitectonica y sus rascacielos (como el Atlantis, que se convirtió en un icono de la ciudad por su presencia en los títulos de crédito de la serie televisiva), y la segunda desde su empresa DPZ creando comunidades como Seaside, con la que iniciarían el movimiento del New Urbanism, de amplia repercusión internacional.

28 de mar. de 2015

Nuevas ciudades europeas en el final del siglo XX: las “Villes Nouvelles” del entorno de París.

Las cinco Villes Nouvelles de París (ubicación y extensión). 
Tras la Segunda Guerra Mundial, Francia inició una etapa de gran prosperidad. El progreso económico y la bonanza se prolongaron durante tres décadas, conocidas como Les Trente Glorieuses (la treintena gloriosa enmarcada entre 1945 y 1975). La inmigración a las principales ciudades francesas, y a París en especial, fue extraordinaria.
El grave problema de la vivienda que surgió como consecuencia exigía medidas urgentes que motivaron la construcción de los Grands Ensembles, colonias públicas de viviendas. Pero salvo alguna excepción, los Grands Ensembles no lograron crear desarrollos urbanos plenos, quedando como inmensos barrios-dormitorio con importantes déficits dotacionales y de infraestructuras. Por eso, en 1965 se produjo un cambio radical de orientación. La nueva estrategia planteó la creación de Villes Nouvelles, nuevas ciudades que presentarían un equilibrio entre alojamiento, empleo y servicios, atractivas y bien comunicadas, que además debían descentralizar las colapsadas grandes urbes y serían implementadas por la cooperación entre el sector público y el privado.
Se construyeron nueve Villes Nouvelles en toda Francia. Entre ellas destacan las cinco que se levantaron en el entorno de París: Évry y Melun-Sénart (hoy, Sénart) al sureste, Saint-Quentin-en-Yvelines al suroeste, Marne-la-Vallée al noreste y Cergy-Pontoise al noroeste.

21 de mar. de 2015

Ejes monumentales de París: El “Axe Historique” (Louvre-Défense) y el “Axe Majeur” de Cergy Pontoise.

El Axe Historique de París y el Axe Majeur de Cergy-Pontoise.
La tradición urbanística francesa ha sido proclive al planteamiento de largos y monumentales ejes que abren lejanas perspectivas. Las bases teóricas las encontramos en el Jardín Francés como expresión del control del hombre sobre la naturaleza. El paisajismo galo ofrece ejemplos sobresalientes, como el magnífico eje central de los jardines de Versalles. La línea recta resultaba fascinante y las ciudades aplicaron también esos soberbios trazados que exigían una planificación voluntariosa de importantes consecuencias urbanas.
París muestra uno de los casos más emblemáticos con el Eje Histórico (Axe Historique), que comienza en el Arco del Carrusel y tras pasar por el Obelisco de la Plaza de la Concordia, recorre los Campos Elíseos y el Arco de Triunfo para concluir en La Défense, con un desarrollo aproximado de ocho kilómetros. La estrategia de los grandes ejes urbanos se mantiene en el siglo XXI en la región parisina con el Eje Mayor (Axe Majeur) de Cergy-Pontoise (una de las Villes Nouvelles creadas en la periferia de la capital francesa) que alcanza una longitud de 3,2 kilómetros.
El primero es un eje nítidamente urbano, que fue desarrollado durante varios siglos y por eso cuenta con una autoría intergeneracional. En cambio, el segundo, realizado durante las últimas décadas, se inicia en la ciudad para introducirse en el territorio, “esculpiendo” el paisaje según la concepción de su autor (Dani Karavan). Pero estas diferencias pierden importancia cuando se constata su extraordinaria capacidad como generadores de identidad urbana.

14 de mar. de 2015

Rafael Moneo, urbanista: tres plazas españolas en Pamplona, Logroño y Murcia.

Plaza de los Fueros de Pamplona, Plaza del Ayuntamiento de Logroño y Plaza del Cardenal Belluga de Murcia.
La arquitectura de Rafael Moneo siempre hunde sus raíces en el contexto en el que se integra para emerger con fuerza alimentada por ese sustrato. Las referencias históricas y las preexistencias del entorno se manifiestan en las formas y en los materiales, en las composiciones y en las articulaciones, de manera que cada propuesta queda vinculada inseparablemente al lugar que ocupa, con un compromiso por “hacer ciudad”. Por estas razones, Moneo, un maestro internacionalmente reconocido por su obra arquitectónica, es también un referente en el diseño de espacios urbanos.
Vamos a aproximarnos a tres obras, tres plazas que ofrecen algunas claves del pensamiento urbano de Moneo: la Plaza de los Fueros de Pamplona (1975), la Plaza del Ayuntamiento de Logroño (1981) y la Plaza del Cardenal Belluga de Murcia (1998).
En la primera, el reto era doble, dado que a la necesidad de solucionar un complejo nudo de tráfico se le sumaba el desafío de lograr una identidad para un espacio difuso e informe, sin disponer del apoyo de la arquitectura. El caso de Logroño fue diferente porque la construcción del nuevo Ayuntamiento de la capital riojana definiría este espacio emblemático para la ciudad. Finalmente, en Murcia, en un lugar consolidado y de alto contenido histórico, un nuevo edificio y la remodelación del plano horizontal permitirían a la plaza recuperar una dignidad que había extraviado.

7 de mar. de 2015

México antes de México: la urbanización prehispánica del altiplano, Tenochtitlán (y Teotihuacán).

Recreación de Tenochtitlán realizada por el artista mexicano Tomas Filsinger.
El altiplano mejicano es un lugar habitado desde tiempos remotos. Las favorables condiciones ambientales del Valle de México posibilitaron una temprana presencia humana que culminaría con la creación de las primeras ciudades centroamericanas. La primera que mereció esa consideración fue la modesta Cuicuilco, pero el espíritu urbano de la región se consolidaría con la subyugante y sorprendente Teotihuacán. Lamentablemente ambas fueron abandonadas y son en la actualidad sitios arqueológicos (Teotihuacán recibe miles de visitantes cautivados por la espectacularidad de sus pirámides).
No obstante, la gran referencia prehispánica mesoamericana sería Tenochtitlán, el centro del universo azteca, que se construyó sobre una de las islas del gran sistema de lagos que caracterizaba el valle. En un islote del lago Texcoco, los aztecas (mexicas según su propia denominación) edificarían su capital a partir de 1325. Cuando en 1521, los españoles conquistaron Tenochtitlán, levantarían sobre ella, una nueva ciudad colonial que, desde entonces, sería conocida como México.
En este artículo nos aproximaremos a la cultura urbana prehispánica de la Ciudad de México que, quinientos años después, se ha convertido en una de las mayores metrópolis que existen en el mundo actual, con una extensión cercana a los mil quinientos kilómetros cuadrados y una población que sobrepasa los veintiún millones de personas.