1 ago. 2015

Rivalidades Urbanas: Lisboa frente a Oporto.

Iconos históricos de la arquitectura “vertical” de Lisboa (arriba, el elevador de Santa Justa) y Oporto (abajo, la Torre de los Clérigos).
La rivalidad urbana es una muestra muy particular de la competencia entre ciudades. Suele aparecer como consecuencia del tradicional antagonismo entre lugares próximos y de similar jerarquía, y se manifiesta con gran emotividad e incluso, en ocasiones, de manera irracional.
Lisboa y Oporto son las principales ciudades de Portugal y presentan, como dijo el escritor Eça de Queiroz, “una rivalidad incurable”. Como en todos estos casos, los enfrentamientos han generado muchos tópicos que perviven y son utilizados como arma arrojadiza. Pero, aunque la injusticia de los tópicos esconda muchos rasgos en común, ciertamente también existen entre ambas ciudades nítidas diferencias de identidad. En general, los contrastes suelen captarse con más intensidad al descubrirse por oposición y, por esta razón, poner a Lisboa y a Oporto en paralelo es un interesante ejercicio que ayuda a revelar ciertas especificidades de cada una de ellas.
Esta dialéctica urbana ya ha sido utilizada en este blog analizando ciudades en paralelo, como un método de aproximación a los rasgos distintivos de diversas ciudades.

25 jul. 2015

Oporto y la formación de Portugal.

Oporto ocupa la ladera de la ribera derecha del estuario del rio Duero.
Portugal nació como un pequeño condado vinculado a un municipio, Oporto, cuya denominación romana (Portu Cale) le otorgaría su nombre. Aquel modesto condado se independizaría y forjaría uno de los reinos medievales protagonistas de la reconquista cristiana de la Península Ibérica. Portugal iría ampliando su territorio peninsular hasta llegar a su configuración actual y acabaría constituyendo un imperio colonial que llevaría su enseña a todos los continentes.
Oporto, origen y motor del embrionario Portugal, perdería la capitalidad a favor de Coimbra, aunque esta sería trasladada definitivamente a Lisboa. Desde entonces, Oporto quedaría marginado del centro de decisión política y emprendería un nuevo rumbo que apuntaría hacia el mundo comercial (y en su momento industrial). De sus atarazanas salieron las revolucionarias carabelas que surcarían todos los mares y de sus tierras y bodegas el vinho do Porto, que alcanzaría renombre internacional. Hoy Oporto, es la segunda ciudad portuguesa y “capital del norte”, con aproximadamente 240.000 habitantes y un área metropolitana que ronda los dos millones y medio de personas.

18 jul. 2015

Salamanca y Coimbra, dos “ciudades universitarias” con vidas paralelas.

Entradas solemnes a la Universidad de Salamanca y de Coimbra.
La ciudad es un complejo multifuncional y nunca responde a una misión exclusiva. Pero hay casos en los que una de las actividades urbanas destaca sobre las demás hasta convertirse en una “seña de identidad” fundamental (por ejemplo, comercial, política, religiosa, portuaria, etc.)
Esto sucede en las llamadas “ciudades universitarias”. En ellas, la institución de enseñanzas superiores emerge como el rasgo definitorio principal, capaz de condicionar al resto de actividades urbanas. Las ciudades universitarias, cuentan con una idiosincrasia particular debido a su histórica vinculación con la cultura y por su especial ambiente, creado por una masa estudiantil que supone un porcentaje elevado en el total de la población (particularmente en periodo lectivo). El origen del calificativo hunde sus raíces en el Medioevo y, aún hoy, la universidad aglutina las esencias de estas ciudades y las determina social y económicamente, como es el caso de Oxford, Cambridge, Bolonia o Heidelberg, entre otras. No obstante, en la actualidad, la universidad no puede explicar completamente esas ciudades, pero es una clave fundamental para entenderlas.
En este sentido, la Península Ibérica cuenta con dos “ciudades universitarias” principales: Salamanca, en la que se instauró la primera universidad española y Coimbra que acoge la primera portuguesa (y segunda peninsular). Ambas ciudades presentan una historia muy paralela y cuentan con muchas similitudes pero, a pesar de ello, cada una muestra una poderosa personalidad que las hace muy diferentes.

11 jul. 2015

La Plaza Mayor (regular) española en diez ejemplos.

En su origen, la denominación “plaza mayor” indicaba solamente una posición en el escalafón jerárquico de los espacios de la ciudad. Pero, a finales de la Edad Media española, estos lugares principales fueron consolidando una forma urbana muy característica, vinculada a la regularidad de su planta (cuadrada o rectangular mayoritariamente), a la uniformidad de su arquitectura y, casi siempre, a la presencia de pórticos que facilitaban un uso más intenso. Esta innovadora morfología urbana tendría mucha influencia posterior (en las ciudades iberoamericanas o en la Europa barroca y neoclásica, por ejemplo). Lo regular y lo uniforme asentaron las bases conceptuales de estas plazas, pero la diversidad fue grande. Para abordarla, proponemos un guión metodológico de análisis de espacios urbanos.
En España hay numerosos ejemplos, aunque en esta entrega se han seleccionado diez plazas mayores regulares de diez ciudades: Barcelona, Bilbao, A Coruña, Huesca, Madrid, Palencia, Salamanca, San Sebastián, Valladolid y Vitoria. Los ejemplos muestran la variabilidad del tipo, tanto por su escala, proporciones y claves formales, como por la diversidad estilística que hay entre la más antigua y la más reciente, separadas por tres siglos.

5 jul. 2015

Un nuevo casco histórico para Madrid y Barcelona (en el siglo XIX)

Imágenes de las dos ciudades según Alfred Guesdon. A la izquierda, Madrid (1854). En primer plano la Puerta de Alcalá y la antigua Plaza de Toros contigua. A la derecha, Barcelona (1850). EN primer término la estación ferroviaria y el Pla del Palau, al fondo la línea arbolada de las Ramblas y tras ella las chimeneas de las fábricas del Raval.
Una buena parte de los actuales “cascos históricos” de Madrid y Barcelona fue producto de las transformaciones realizadas durante la primera mitad del siglo XIX, un periodo que resultaría trascendental para las dos ciudades, todavía encerradas por murallas.
Su inicio fue un tanto convulso debido a la Guerra de la Independencia, que estuvo asociada al fugaz reinado de José Bonaparte. Este monarca tuvo una cierta importancia en Madrid (no así en Barcelona), puesto que en la capital se anticiparon ideas y reformas que, aunque no se completarían por la brevedad de su gobierno, marcarían la tónica de intervenciones posteriores.
Las dos ciudades se enfrentaron a su necesaria y urgente modernización. Para conseguirla se abrieron nuevos espacios urbanos (muchos de ellos gracias a las desamortizaciones del patrimonio eclesiástico), se construyeron equipamientos públicos o nuevas tipologías residenciales y se mejoraron (y, en algún caso, se plantearon por primera vez) sus infraestructuras, tanto las de servicio (agua, iluminación, etc.) como las de transporte (en particular el ferrocarril que sería vital). En general, Madrid continuaría con la dinámica propia de una capital de estado, pero Barcelona comenzaría su reconversión hacia una ciudad industrial de primer orden.
Pero las numerosas modificaciones serían insuficientes ante la creciente presión demográfica y funcional, de manera que, a partir de la segunda mitad del siglo, Madrid y Barcelona se vieron obligadas a abordar sus Ensanches.

27 jun. 2015

El renacimiento del espacio urbano: la experiencia de Copenhague.

Strøget, el peatonalizado eje principal de la ciudad antigua de Copenhague, antes y después de la transformación.
Copenhague ocupa invariablemente las primeras posiciones de los rankings sobre las ciudades con mejor calidad de vida (en 2013 y 2014 fue elegida la mejor por la revista Monocle). Entre las razones que justifican tal distinción se encuentra la extraordinaria reconversión realizada en sus espacios públicos.
A partir de la década de 1960, Copenhague se convirtió en un laboratorio urbano implementando una innovadora política de recuperación del espacio urbano de su casco antiguo, que tuvo su expresión más conocida en la peatonalización de calles y plazas y en la apuesta por la movilidad ciclista en detrimento del automóvil. El arquitecto danés Jan Gehl fue uno de sus abanderados. Gehl, que había denunciado la “ciudad invadida” por los coches que usurpaban el territorio a las personas y la consecuente “ciudad abandonada” provocada por la emigración de muchas familias hacia las periferias huyendo del centro, proclamaría la necesidad de “reconquista” de la ciudad, devolviendo al espacio público su valor como lugar de encuentro ciudadano. Hoy Copenhague “vive la calle” y muestra orgullosa el resultado de una experiencia que ha supuesto un modelo para sus nuevas áreas urbanas y ha influido en muchas ciudades europeas y de otras partes del mundo, que iniciaron procesos similares.

20 jun. 2015

Sentimientos de Pertenencia y Desarraigo: apuntes para un debate sobre Identidad Urbana (1. La noción de Comunidad).

“Vínculos de Identidad Urbana”. Obra de la artista chilena Marcela Carvajal (2009)
La identidad es un tema complejo y esquivo que permite diversos acercamientos. Uno de ellos deriva de su controvertida relación con las comunidades humanas y las dinámicas sociales de inclusión/exclusión. En este contexto, nos interesa especialmente la conexión entre las nociones de comunidad e identidad con el concepto de territorialidad.
Muchas comunidades no son territoriales. Pueden compartir ideas o bienes físicos y no encontrarse adscritas a ningún espacio concreto (por ejemplo, ser socio de Amnistía Internacional, pertenecer a la comunidad trekkie, ser accionista de Repsol, o ser miembro de la Iglesia católica). Otras, en cambio, encuentran su principal razón de ser en un determinado lugar que tienen en común (que pueden incorporar o no el sentido de propiedad). Estas comunidades “territoriales”, en las que el espacio protagoniza la identidad del grupo, son nuestro objetivo.
En esta línea, la ciudad sería un espacio físico (y mental) que se incorporaría como clave identitaria, llegando, en algunos casos, a ser la justificación sustancial en la conformación de grupos. En estos, el papel de la Arquitectura y del Espacio Urbano adquiere una trascendencia primordial.
El artículo se divide en tres partes. En esta primera nos aproximaremos al concepto de comunidad y sus implicaciones espaciales (acercándonos a nociones como patria (patriota), nación (nacionalista), país (paisano) o a ciertas asociaciones urbanas). Dejaremos para la segunda entrega la Identidad y el Sentimiento de Pertenencia. La tercera y última, reflexionará sobre la noción de Desarraigo.