6 feb. 2016

Redes urbanas (medievales): La Liga Hanseática, ciudades y comercio en la Europa septentrional.

La Liga Hanseática reunió a numerosas ciudades del área germánica medieval.
La Edad Media occidental no fue un tiempo oscuro, como se ha presentado en ocasiones, sino un periodo que tuvo que afrontar grandes dificultades con medios escasos, logrando ser muy fructífero en diversos temas, como el desarrollo urbano o la expansión comercial. La creación de ciudades fue un fenómeno constante durante aquella época, principalmente desde finales del siglo XII.
En general, las ciudades se relacionan entre sí y forman agrupaciones que, en algunos casos, son un producto “inconsciente” de las propias dinámicas urbanas (creando sistemas de ciudades) pero, en otros, son el resultado de la voluntad deliberada de constituir comunidades específicas (redes urbanas “conscientes”). Dentro de este último tipo, la motivación es diversa, pero los lazos económicos son frecuentes.
Un ejemplo fue la Liga Hanseática. Esta asociación tuvo lugar entre ciudades del norte europeo medieval, y más particularmente en el ámbito germano, donde urbes y comercio fueron de la mano. La Hansa o Liga Hanseática fue una comunidad de mercaderes germánicos capaz de organizar una extensa y poderosa red de ciudades que lideró la evolución de aquella parte del continente durante varios siglos. Hamburgo, Lübeck, Colonia, Bremen, Riga o Tallin se encuentran entre las más destacadas.

30 ene. 2016

HafenCity, la ambiciosa regeneración del Puerto histórico de Hamburgo.

HafenCity, en su sector occidental, se encuentra prácticamente terminado (a falta de inaugurar la espectacular Elbphilharmonie).
En las últimas décadas, muchas ciudades portuarias se han enfrentado a la gran evolución de la tecnología naval y logística, así como al incremento de las operaciones. Estas cuestiones han provocado la obsolescencia de los puertos históricos y el traslado de las instalaciones hacia localizaciones más extensas, eficientes y alejadas. Los antiguos muelles, relacionados con los núcleos originales de las ciudades, se fueron abandonando y quedaron a la espera de una necesaria transformación en espacios ciudadanos (que, en muchos casos, ya se han producido con éxito).
También Hamburgo vio cómo su antigua “ciudad portuaria” (hafen city) quedaba disponible. Complementariamente, la caída del Telón de Acero y la reunificación alemana, supusieron un desafío para la ciudad, que aspiraba a reposicionarse en la escena económica internacional. Sobre estas bases cuajaría la idea de una ambiciosa y multifacética regeneración de los viejos muelles de carga contiguos al barrio de los almacenes (Speicherstadt) que, por cierto, la UNESCO acaba de reconocer como Patrimonio de la Humanidad en verano de 2015.
HafenCity (que es su denominación oficial) se inició en 1996 y estima su conclusión hacia 2025. El proyecto ya cuenta con varias zonas en funcionamiento, aunque no escapa a polémicas (como la generada por la nueva Elbphilarmonie, su gran icono que, tras retrasos e incrementos astronómicos de presupuesto, prevé su inauguración para enero de 2017). Al margen de las controversias, HafenCity es una interesante aportación sobre temas como la mezcla de usos urbanos, la prioridad de los espacios peatonales, la relación con el agua, o la imagen que la ciudad ofrece desde el rio, con la construcción de una nueva fachada.

23 ene. 2016

Paralelismos y divergencias entre Hamburgo y Lübeck, dos ciudades portuarias “vecinas”.

Hamburgo (arriba) y Lübeck (debajo), dos ciudades portuarias “vecinas” con grandes similitudes y diferencias.
Separadas por poco más de setenta kilómetros, Hamburgo y Lübeck son dos ciudades que protagonizaron la Edad Media germánica. Nacieron como ciudades portuarias que se orientaban hacia dos mares distintos (Mar del Norte y Mar Báltico, respectivamente) y cuya proximidad en el istmo de la Península de Jutlandia permitiría poner en conexión ambas áreas económicas. Esta circunstancia impulsó la alianza entre esas dos “ciudades libres” dando origen a la Liga Hanseática, la red comercial más poderosa del norte europeo medieval, de la que Lübeck sería la capital.
Pero tras el declive de esa red (hacia mediados del siglo XVII) la evolución de las dos ciudades sería muy diferente. Hamburgo se desarrollaría hasta convertirse en la metrópoli actual, una hiperactiva ciudad-estado que es uno de los dieciséis estados de la República Federal de Alemania. Además, su pujante puerto le ha llevado a convertirse en la segunda ciudad del país por población (1,8 millones de personas), solamente superada por Berlín. Por el contrario, Lübeck quedaría estancada. Hoy es una ciudad de tamaño medio, con poco más de 200.000 habitantes, integrada en el estado de Schleswig-Holstein, del que ni siquiera es la capital (la ciudad perdió su estatus independiente en 1937, tras un enfrentamiento con Hitler).
El dinamismo de Hamburgo la sitúa en el escenario internacional mientras que Lübeck juega en una división regional. Pero Lübeck, mantiene el espíritu que un día la hizo grande y atesora un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad.

16 ene. 2016

El primer Centro Histórico “moderno”: La reconstrucción de Rotterdam y el Lijnbaan.

Tras los bombardeos de 1940, el corazón de Rotterdam fue “sustituido” por el primer Centro Histórico “moderno” Arriba, Hofplein en 1930 y debajo en 2014. En la esquina inferior derecha se encuentra el Ayuntamiento, uno de los pocos edificios anteriores al desastre. 
En 1940, la Alemania nazi arrasó el corazón de Rotterdam para forzar la rendición del gobierno holandés. Las cifras de la destrucción fueron desoladoras. La ciudad vio desaparecer su centro histórico y se enfrentó a su reconfiguración. Las primeras propuestas, realizadas todavía durante la contienda, y que abogaban por la reconstrucción, darían paso finalmente a un plan que transformaría radicalmente el núcleo original desde el ideario funcionalista.
El Plan, diseñado por Cornelis van Traa en 1946, sería la primera actuación integral del racionalismo en un casco antiguo (aunque en este caso hubiera sido arruinado por las bombas y los incendios) y, en consecuencia, Rotterdam se convirtió en una guía para la intervención moderna en centros históricos. El cambio afectó a la estructura urbana, que rechazó mucho del trazado anterior; a los usos, que quedaron perfectamente zonificados, priorizando la actividad económica y el ocio; y a la arquitectura, que siguió el Estilo Internacional.
Entre las piezas destacables se encontraba el área comercial Lijnbaan, un nuevo concepto diseñado por Jacob Bakema y Jo van den Broek en 1953, que se convertiría en la primera calle peatonal comercial europea e influiría notablemente en el desarrollo de otras ciudades.

9 ene. 2016

Neorrealismo urbano en la Italia de 1950: el barrio Tiburtino de Roma.

Imagen del barrio Tiburtino de Roma, construido por INA-Casa en la década de 1950.
La segunda posguerra del siglo XX planteó dificultades urbanas muy similares a todas las grandes ciudades europeas, pero las respuestas de cada país fueron diferentes. El problema de la carencia de vivienda, por ejemplo, puso en marcha soluciones distintas entre el norte y el sur continental. La disparidad de medios hizo que las propuestas septentrionales, tecnológicas y vanguardistas, contrastaran con las realizaciones casi artesanales y más tradicionales de los países mediterráneos.
El caso de Italia es paradigmático. Allí, una brillante generación de arquitectos inició una reflexión intensa para unir la limitación de recursos con la tradición de la ciudad mediterránea. Aquellos años, que quedaron retratados en el neorrealismo cinematográfico de Vittorio De Sica o Roberto Rossellini, estuvieron caracterizados por los barrios de viviendas públicas promovidas desde el INA-Casa, uno de cuyos emblemas sería el Tiburtino, proyectado por arquitectos como Mario Ridolfi y Ludovico Quaroni y construido entre 1949 y 1956 en la periferia oriental de Roma.

2 ene. 2016

Las “new towns” británicas (1946-1970)

Entre los objetivos principales de las new towns estaba el ofrecer un hábitat digno a las clases obreras. Arriba, slums de Londres en un dibujo de Gustave Doré. Debajo, imagen de la new town de Crawley, al sur de Londres en 1951.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido se enfrentó a problemas urbanos que subyacían desde hacía muchos años. La congestión de las grandes ciudades (especialmente de Londres), la carencia general de viviendas (agravada por las destrucciones de la contienda y la migración desde las áreas rurales) o el mal estado general de los barrios obreros, llevaron al gobierno británico a plantear una estrategia de choque que pretendía limitar la expansión de las descontroladas “manchas” urbanas, descongestionar los núcleos centrales, racionalizar los procesos de crecimiento o mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Con estos objetivos, se puso en marcha un programa sistemático de creación de nuevas ciudades (new towns). Estos nuevos núcleos urbanos nacían con vocación de autosuficiencia, aunque su proximidad a las grandes ciudades, los convirtió en muchos casos en satélites. Estas ideas entroncaban con la tradición de las Ciudades-Jardín que, medio siglo atrás, habían iniciado tímidamente ese mismo camino.
Entre 1946 y 1970, fueron planteadas treinta y dos new towns. El largo periodo transcurrido permite categorizar estas nuevas ciudades en tres “generaciones”, que cuentan con características propias. Destacaremos una como ejemplo de cada fase: Stevenage, de la primera; Runcorn, de la segunda; y Milton Keynes, de la tercera.

26 dic. 2015

La solución nórdica: Nuevas ciudades en el Estocolmo de 1950 y 1960.

Imagen aérea del centro de Vällingby en los años cincuenta.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción y la afluencia masiva de inmigración a las ciudades originaron nuevos problemas urbanos. Varios países asumieron el papel de “nación-guía” en la investigación urbanística moderna en Europa encaminada a ofrecer soluciones. Inglaterra, sobresaldría por su propuesta de crecimiento basado en nuevas ciudades autónomas, puesto en práctica con las new towns británicas. Por otra parte, Holanda sería protagonista gracias a su enfoque de las obras de reconstrucción de los centros históricos, con muestras tan influyentes como la experiencia de Rotterdam. Pero, sobre todo, destacarían los países nórdicos, cuya “solución” para la extensión urbana revisaría las bases de la Ciudad Funcional a través de una relación particular con el territorio y una vinculación muy directa con el transporte público.
Entre las propuestas que llegaron del norte europeo destacarían las ciudades-satélite construidas alrededor de Estocolmo durante las décadas de 1950 y 1960. Estas nuevas ciudades (denominadas ABC-stad, acrónimo de “Arbete, Bostad, Centrum”, es decir “Trabajo, Vivienda, Centro”) fueron concebidas en el marco del Plan General Urbano de Estocolmo de 1952, bajo la dirección de Sven Markelius, uno de los arquitectos más relevantes del funcionalismo.