26/7/2014

Cuando el Plan de Bolonia era una referencia urbanística (y de izquierdas) para la intervención en los centros históricos de las ciudades (1.Contexto)

Bolonia “la roja” inició un intenso debate sobre la restauración de los centros históricos de las ciudades.
Bolonia es una ciudad italiana con una larga historia, cuyo nombre se asocia a cuestiones diversas. Por ejemplo, actualmente, el Plan de Bolonia es conocido por todo el mundo como el que adapta los programas de estudios universitarios para unificarlos dentro del espacio europeo, pero hace algunos años, el Plan de Bolonia era la singular e influyente propuesta de rehabilitación de su centro histórico.
Abordaremos esta experiencia en dos etapas. En este primer artículo, nos aproximaremos a la conformación histórica de su casco antiguo y a la particular idiosincrasia política de Bolonia tras la Segunda Guerra Mundial, ya que fue gobernada por el Partido Comunista durante más de cincuenta años consecutivos y, salvo un paréntesis de cinco años, la izquierda sigue dirigiendo actualmente la ciudad (la Bolonia “roja” debido a su color característico, lo es doblemente por el  tinte político de sus gobernantes).
Esta circunstancia hizo de ella un campo experimental para las ideas urbanísticas de la izquierda, concretada en una estrategia innovadora sobre la restauración de los centros de las ciudades, que se convirtió, durante las décadas de 1970 y 1980, en una referencia para las intervenciones en la ciudad antigua, iniciando un debate que todavía sigue abierto en muchos aspectos.
En la segunda parte, abordaremos las propuestas fundamentales del Plan para el Centro Histórico de Bolonia y una reflexión sobre el mismo, desde la óptica que nos proporcionan los cuarenta y cinco años transcurridos desde entonces.

19/7/2014

“Torino Quadrata” y “Milano Rotonda”, divergencias en la forma urbana histórica de Turín y Milán.

La forma cuadrada de Turín antigua a la izquierda. La forma circular de Milán antiguo a la derecha.
La rivalidad urbana es una muestra muy particular de la competencia entre ciudades. Suele aparecer como consecuencia del tradicional antagonismo entre lugares próximos y de similar jerarquía, y se manifiesta con gran emotividad e incluso, en ocasiones, de manera irracional.
Turín y Milán mantienen una gran rivalidad, debido a su cercanía (posicional y de rango) y la expresan con un gran apasionamiento. Aunque en buena parte de la antigüedad, las dos ciudades tuvieron una importancia muy dispar, Turín y Milán llevan tiempo intentando superar una a la otra, esgrimiendo para ello los valores propios que cada ciudad considera excelentes y también las diferencias que las separan. Hay una divergencia entre ambas muy singular, ya que se encuentra en la raíz de su forma urbana. Porque, aunque las dos nacieron como colonias romanas, Turín se mantuvo como un cuadrado mientras que Milán evolucionó hacia el círculo.
Estas formas geométricas tan rotundas exponen dos configuraciones urbanas motivadas por estímulos diferentes. El núcleo histórico cuadrado de la capital piamontesa se conoce como Torino Quadrata y es la expresión de la racionalidad inquebrantable. En cambio, Milano Rotonda es la manifestación del pragmatismo, testimoniado en un casco antiguo que se transformó en un círculo como respuesta a las tensiones medievales.

12/7/2014

Venecia versus Amsterdam, similitudes y diferencias de identidad.

Agua salda y agua dulce en los canales de Venecia y Amsterdam.
Es habitual la comparación entre Venecia y Amsterdam debido a la presencia y protagonismo de sus canales. Realmente, sus similitudes no acaban ahí, porque ambas ciudades compartieron también el hecho de ser potencias navales (aunque en diferente ámbito y época) y las dos lideraron su entorno territorial llegando, además, a forjar un imperio colonial como desarrollo de su espíritu comercial y sus fortalezas políticas y militares.
Pero las dos ciudades presentan importantes diferencias que las distinguen y refuerzan su identidad particular. Las claves de la identidad, una noción muchas veces esquiva, son, frecuentemente, más sencillas de descubrir por oposición que por afirmación. Porque Venecia y Amsterdam, aunque europeas y relativamente cercanas (aproximadamente unos 1.350 kilómetros), pertenecen a ámbitos culturales distintos. Esta afirmación, cuestionable en nuestro mundo globalizado, es indiscutible si profundizamos en las claves que generaron ambas ciudades y determinaron sus esencias.
El sur europeo frente al norte, el mar Mediterráneo frente al océano Atlántico, los propios canales, de agua salada en Venecia y dulce en Amsterdam, o su disparidad en cuanto a madurez y vitalismo son algunas de las antítesis que presentan.

5/7/2014

“Nuevas Ciudades” en la España de 1970: Tres Cantos y el Actur de Zaragoza.

Ordenaciones iniciales para el ACTUR-Tres Cantos en Madrid (izquierda)  y ACTUR-Puente de Santiago en Zaragoza (derecha)
La España de principios de la década de 1960 asistió a un despegue económico sin precedentes. Esa etapa, conocida como “desarrollismo”, tendría importantes consecuencias urbanas. La fuerte emigración recibida desde los entornos rurales, puso en evidencia la falta de preparación de las ciudades para acoger un éxodo tan explosivo. Se sucedieron diferentes estrategias encaminadas a paliar el grave déficit residencial, que se concretarían en una vertiginosa construcción de viviendas a lo largo de ese periodo. Con ello, se cambiaría la faz de aquellas ciudades, hasta el punto de constituir un nuevo “paisaje urbano” en las periferias de las mismas.
Uno de los últimos planes de vivienda adoptados en dicha época fue el Programa ACTUR (Actuaciones Urbanísticas Urgentes) que, en 1970, seleccionó varios emplazamientos en las principales urbes para proponer operaciones muy ambiciosas, de gran extensión y con miles de viviendas, en sintonía con los modelos europeos que se estaban realizando entonces. Las ACTUR ofrecieron la oportunidad de planificar crecimientos siguiendo, con algunos matices, los postulados del Movimiento Moderno.
La irrupción de la crisis económica de 1973 afectó profundamente a las ACTUR. Ralentizó los proyectos, obligó a modificaciones sustanciales de los mismos y llegó, en algún caso, a abortar la intervención. De las diferentes propuestas que se activaron, las dos más emblemáticas fueron la que se levantó en las proximidades de Madrid y que se emanciparía como una nueva ciudad (Tres Cantos), y un nuevo barrio en Zaragoza, en la margen izquierda del rio Ebro, que se denominó “Puente de Santiago” pero acabó siendo reconocido simplemente como “el Actur”.

4/7/2014

Nuevas ciudades, nuevo urbanismo.


El Curso parte de la hipótesis de que la emergencia de un nuevo territorio, que cambia la escala de comprensión e intervención sobre los hechos urbanos y multiplica las dimensiones de su complejidad, demanda nuevos instrumentos y estilos de planificación urbanística y se dirige a investigadores, profesionales y estudiantes de los últimos cursos de Master interesados en la comprensión y proyecto de la ciudad contemporánea desde el urbanismo, la arquitectura, la ingeniería y las ciencias humanas, así como a responsables públicos y gestores de ciudades y servicios urbanos.

Los cambios en las formas de producción, organización del consumo y movilidad de capitales, personas y bienes, están afectando de manera profunda el carácter de las ciudades. Lo global y lo local se encuentran conectados de manera inimaginable en las sociedades tradicionales, el salto en las tecnologías de comunicación y la estrecha interrelación de los mercados genera que acontecimientos en centros de decisión lejanos afecten rutinariamente a las vidas de millones de personas. Como resultado de la nueva economía basada en la información y el conocimiento la expresión contemporánea de la condición urbana asume una multiplicidad de configuraciones espaciales, tanto en escala geográfica como en cualidad, en abierta ruptura con las configuraciones tradicionales.

La representación de la ciudad tradicional se basaba en la idea de límite, fuera éste la demarcación física entre la ciudad y la no ciudad materializada en puertas, murallas o bulevares, o bien la demarcación más ideal entre el universo artificial ordenado y el mundo de lo orgánico y natural. La metrópolis contemporánea al superar toda la idea de límite inaugura la era de la des-territorialización. La experiencia del ambiente solo puede ser aprehendida fragmentariamente, a través de los espacios segmentados en que se desenvuelve la secuencia de gestos cotidiana o mediante la figuración abstracta, el “mapping”.

En las ciudades maduras debe abandonarse la ilusión del crecimiento y expansión ilimitada para priorizar, alternativamente, un urbanismo de transformación y reciclaje basado en la activación del centro urbano, la reprogramación del suelo vacante, la recuperación del parque deficiente de viviendas, la integración y la hibridación de usos. En las metrópolis emergentes en las que la población urbana casi se duplicará en los próximos veinte años, el desafío tendrá que ser doble: afrontar la pobreza y facilitar a todos el derecho a una vida urbana saludable y al mismo tiempo abordar los retos comunes a las grandes ciudades contemporáneas: la sensibilidad hacia lo local, la incorporación activa de la Naturaleza, la sostenibilidad energética y las formas alternativas de movilidad.

28/6/2014

Gentrificación y tugurización: procesos opuestos en la transformación social de barrios (vocabulario urbanístico).

Berlín ha sido una de las ciudades que más se ha transformado gracias al fenómeno de la gentrificación.
El Urbanismo suele tener dificultades con su vocabulario. Son pocas las palabras propias, y en consecuencia, la utilización de términos procedentes de otras disciplinas, la invención de neologismos o la importación desde otros idiomas, complica la comunicación.
Dos de esas palabras, relativamente nuevas en el “diccionario urbano”, son gentrificación y tugurización. Ambas responden a un mismo fenómeno que se está produciendo en las ciudades actuales, que observan, en alguna de sus partes, la sustitución de un tejido social por otro.
Pero esos dos términos adoptan sentidos opuestos. La gentrificación expresa un cambio de menos a más (en términos socioeconómicos) y supone, por lo general, el éxodo de los grupos vulnerables que residían en un barrio determinado y su reemplazo por un segmento social económicamente superior. Por el contrario, la tugurización expresa el proceso inverso, y supone ir de más a menos (también económicamente hablando). Esto implica la desaparición de los grupos preexistentes (clases medias y altas, por lo general), que abandonan su espacio, para pasar a ser ocupado por clases sociales pobres e incluso marginales.
Las dos transformaciones implican importantes consecuencias urbanas.

21/6/2014

Los rascacielos estalinistas de Moscú: Las “siete hermanas” y el fallido Palacio de los Soviets.

Los siete rascacielos estalinistas de Moscú.
A principios de la década de 1930, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) sufrió una involución, que fue política (la democracia fundacional dio paso a la dictadura estalinista) y también cultural y artística.
La incipiente vanguardia rusa, que había soñado con crear un nuevo mundo, fue abortada dando paso a un eclecticismo reaccionario que retornaba a los anacronismos del final del siglo XIX. En 1931, el concurso para el Palacio de los Soviets de Moscú marcó el punto de inflexión, ya que su polémico resultado, premió el monumentalismo historicista y desdeñó las propuestas más avanzadas. La Segunda Guerra Mundial paralizó su proceso de construcción, pero una vez finalizada la contienda, Stalin ansiaba mostrar el poderío del régimen comunista. Por eso, en 1947, puso en marcha la edificación de ocho rascacielos que celebrarían el octavo centenario de Moscú.
El Palacio no llegaría a construirse nunca pero sí lo hicieron sus siete hermanas (la octava no llegó a nacer). Entre 1953 y 1955, en plena Guerra Fría, los rascacielos estalinistas de Moscú fueron surgiendo y lo hicieron con diferencias radicales respecto a sus competidores occidentales, principalmente porque su razón de ser no fue económica, sino simbólica. Durante décadas, estos edificios, de imagen tan característica, serían los más altos de Europa.