22 sept. 2018

La identidad como fusión de influencias (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [y 3]


La ciudad de Fatehpur Sikri representa, en muchos aspectos, la quintaesencia de la arquitectura mogola y su original fusión de elementos islámicos e hindúes. En la imagen, el gran espacio central con el Anup Talao (un tanque de agua) en primer término y el Diwam-i-Khas (sala de audiencias privadas) al fondo. La arenisca roja de Sikri se encuentra omnipresente. (Fotografía de Francesc Morera).
Finalizamos nuestra aproximación a la arquitectura y al urbanismo del Imperio Mogol, como ejemplo de identidad espacial forjada a partir de la fusión de culturas contrarias. Durante los siglos XVI y XVII, en la parte septentrional del subcontinente indio, se construyeron edificios y ciudades que supondrían una nueva imagen para aquellos territorios que basculaban en el delicado equilibrio entre lo islámico y lo hinduista.
Lo hemos hecho en tres partes. En la primera parte abordamos las cuestiones generales, mientras que en la segunda visitamos cinco mausoleos, cuatro mezquitas y tres palacios. En esta tercera parte y última analizaremos dos jardines (en Srinagar, Cachemira, y en Lahore) y una ciudad, la espléndida y fugaz capital de los mogoles, Fatehpur Sikri.


15 sept. 2018

La identidad como fusión de influencias (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [2]


La combinación de la piedra arenisca roja como base, con incrustaciones de mármol blanco, es característica de la arquitectura mogola (hasta que el mármol blanco, con piedras semipreciosas engastadas asumió el protagonismo, como en el Taj Mahal). En la imagen, uno de los pabellones-puerta de acceso al jardín del Mausoleo de Itimad-ed-Daula en Agra, visto desde el interior.
Estamos aproximándonos a la arquitectura y al urbanismo del Imperio Mogol, como ejemplo de identidad espacial forjada a partir de la fusión de culturas contradictorias. Durante los siglos XVI y XVII, en la parte septentrional del subcontinente indio, se construyeron edificios y ciudades que supondrían una nueva imagen para aquellos territorios que mantenían un delicado equilibrio entre lo islámico y lo hinduista.
Lo hacemos en tres partes. En la primera parte abordamos las cuestiones generales. En esta segunda visitaremos cinco mausoleos (destacando el Taj Mahal), cuatro mezquitas (sobresaliendo las principales de Delhi y Lahore) y tres palacios-fortaleza (los Fuertes Rojos de Agra, de Delhi y el de Lahore). Dejaremos para el tercer artículo el análisis de dos jardines y una ciudad.

8 sept. 2018

La identidad como fusión de los contrarios (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [1]


El Taj Mahal es el icono del arte mogol que se ha convertido en un símbolo para toda la India y en un reclamo turístico de máximo nivel.
La identidad colectiva es una noción compleja y su formación lo es todavía más. Uno de sus componentes puede ser territorial y, entonces, el paisaje y la arquitectura resultan trascendentales. Un ejercicio interesante es investigar la constitución de esas “identidades espaciales”, particularmente de las arquitectónicas. Frente a una pretendida (e improbable) pureza estilística, surgen casos fascinantes que parten de la fusión de culturas contradictorias.
Algo así sucedió en la India, durante el Imperio Mogol, cuando se unió la tradición islámica y la hinduista. El esfuerzo sincrético intentó ensamblajes políticos y religiosos, pero donde se produjo una fusión efectiva sería en la creación de formas y escenarios que supondrían una nueva identidad para ese territorio. Nos acercaremos a sus planteamientos y a sus iconos más representativos, organizados en categorías tipológicas que muestran 5, 4, 3, 2 y 1 ejemplos de cada una de ellas: cinco mausoleos, cuatro mezquitas, tres palacios, dos jardines y una ciudad.
Lo haremos en tres partes. En esta primera abordaremos las cuestiones generales de la particular relación indo-islámica; en el segundo artículo visitaremos mausoleos, mezquitas y palacios; y terminaremos en la tercera parte con dos jardines y una ciudad planificada por los mogoles.

15 ago. 2018

Aproximación al espacio religioso musulmán (mezquitas y külliyes otomanos en Bursa, Edirne y Estambul) [y 2]


La mezquita imperial de Selim en Edirne está considerada la obra maestra de Sinán.
Nos estamos aproximando al espacio religioso musulmán, en su versión otomana, en dos artículos. En la primera parte, nos referimos a cuestiones generales, así como a las primeras mezquitas y külliyes de Bursa y Edirne, capitales históricas del imperio.
En esta segunda, nos acercamos a Estambul, una ciudad que se transformó de cristiana en musulmana, asistiendo a la creación del modelo clásico de mezquita imperial otomana (y de los conjuntos asistenciales y culturales que la acompañaban), sobre todo con la obra de Mimar Sinán, uno de los grandes arquitectos de la historia.
Coetáneo de Miguel Ángel o de Palladio, Sinán miró a la fascinante Hagia Sophia (Santa Sofía) como inspiración y sublimó la cúpula como aspiración. El resultado fue la construcción de espacios asombrosos como la mezquita de Sehzade o la de Suleimán, ambas en Estambul, la mezquita de Selim en Edirne, y también la Mezquita Azul, obra de uno de sus discípulos, considerada la última gran mezquita del periodo clásico otomano.

9 ago. 2018

Aproximación al espacio religioso musulmán (mezquitas y külliyes otomanos en Bursa, Edirne y Estambul) [1]


El complejo religioso y asistencial promovido por el sultán Bayaceto II (Sultan II Bayezid Külliyesi) en Edirne es una espléndida muestra de las külliyes otomanas.
De los “cinco pilares del islam”, oración y caridad son los preceptos básicos que requieren una configuración espacial de apoyo y, en consecuencia, generan expresiones arquitectónicas y urbanas.
En las primeras construcciones religiosas se buscó compatibilizar ambas exigencias y las primeras mezquitas sumaron a su función de culto otros usos asistenciales. Pero la complejidad creciente de la sociedad hizo necesaria la creación de espacios específicos para cada función y surgieron grandes complejos de edificios (külliye) que, contando con la mezquita como núcleo, incorporaron instituciones de beneficencia, comedores, albergues, clínicas o también escuelas coránicas, estableciendo unos “centros sociales” fundamentales en la ciudad islámica.
En sus más de 600 años de existencia (1299-1922), el Imperio Otomano alcanzó un gran poder y ascendencia sobre el resto del mundo musulmán. Su influencia en la evolución del espacio religioso fue trascendente. Nos aproximaremos a ello visitando sus tres capitales principales: Bursa, Edirne y, sobre todo, Estambul, donde Mimar Sinán establecería el modelo clásico de mezquita imperial a partir de su admirada Hagia Sophia.
Lo haremos en dos partes, en esta primera nos referiremos a cuestiones generales y a las obras de Bursa y Edirne. Dejaremos Estambul para el segundo artículo.

1 ago. 2018

Ciudades de fábula: Samarcanda e Isfahán, entre la realidad y el mito.


Isfahán y Samarcanda son ciudades reales, pero mantienen buena parte del halo legendario que las hizo célebres. En la imagen, la gran plaza Meidan Emam de Isfahán.
La mera evocación de los nombres de ciertas ciudades excita la imaginación. Más aún si durante siglos, esas ciudades constituyeron escenarios lejanos y desconocidos, propicios para la creación de leyendas. Desde la antigüedad hasta nuestra era contemporánea, esas ciudades han fascinado a partir de relatos, dibujos u objetos exóticos.
Samarcanda e Isfahán son dos de esos casos de ciudades que si bien, son reales y no se pueden separar de su cotidianeidad, disfrutan, sobre todo para los visitantes, de una aureola mítica, gestada por la antigua Ruta de la Seda, nutrida por narraciones como las de las Mil y Una Noches, o magnificada por obras como las características cúpulas azules bulbosas, los esplendidos jardines o los impresionantes espacios urbanos que albergan.
Son dos ciudades diferentes y, en cierto modo iguales; dos ciudades identificadas con culturas distintas (lo mongol, lo túrquico, lo persa) y paisajes contrapuestos, pero que serían reunidas por la religión (el islam). El credo musulmán actuaría como manto unificador en la construcción de estas dos ciudades, separadas por poco más de 2.000 kilómetros, que fueron capitales de imperios y que hoy son urbes modernas pujantes, aunque celosas guardianas de sus historias de fábula.

14 jul. 2018

Ciudades-capitales muertas poco después de nacer: sueños urbanos frustrados en Akhetatón, Medina Azahara y Fatehpur Sikri.


Medina Azahara es una de esas ciudades que nacieron para ser capital de un estado y no lograron alcanzar su “mayoría de edad”.
Las ciudades nacen con voluntad de permanencia, pero no todas no logran superar circunstancias traumáticas y, tras sufrir cataclismos, destrucciones bélicas, o quiebras diversas, son abandonadas. Sin su “contenido”, es decir, sin los seres humanos que les dan la vida, las ciudades mueren.
Entre las ciudades muertas, hay un grupo muy particular porque desaparecieron poco después de nacer. Son ciudades que no llegaron a la “mayoría de edad” y, entre estas, son especialmente interesantes las nacidas para ser capital de un estado y que no lograron sobrevivir tras perder prematuramente ese rango distintivo.
Vamos a aproximarnos a tres de estas ciudades que significaron el desvanecimiento del sueño urbano de sus fundadores. Son, Akhetatón (o Amarna) la breve y circunstancial capital del Imperio Nuevo de Egipto erigida por el faraón Akhenatón; Medina Azahara, la efímera capital del Califato de Córdoba fundada por Abderramán III, el primer califa; y Fatehpur Sikri, la fugaz capital del Imperio Mogol de la India, que fue la ilusión frustrada del emperador Akbar.