13 oct. 2018

“Citius, altius, fortius” … y ¡más urbano! Consideraciones sobre la relación entre Ciudad y Deporte (1)


La transformación urbana promovida por un evento deportivo tuvo uno de sus más exitosos ejemplos en la XXV Olimpiada celebrada en Barcelona en 1992.


Los nómadas neolíticos no practicaban deporte. Ni los jóvenes aristócratas griegos. Tampoco los guerreros ni los nobles medievales, o la plebe de aquellos tiempos remotos. Porque el deporte es una invención moderna y urbanita, aunque todos sus ingredientes acompañaban al ser humano desde su inicio y, por eso, existe cierta controversia terminológica sobre la afirmación anterior. No obstante, hay un acuerdo generalizado acerca de las radicales diferencias entre las actividades antiguas y las prácticas contemporáneas.
Vamos a reflexionar sobre el concepto de deporte y su repercusión en la ciudad. La relación es muy intensa y va en aumento, hasta el punto de que está marcando pautas cada vez más trascendentales para el diseño urbano. Entre las nociones más significativas derivadas de esta conexión se encuentra la de “Ciudad Activa”.
Desarrollaremos el tema en una serie de artículos, comenzando con unas consideraciones de base divididas en tres partes. En esta primera justificaremos la modernidad del concepto de deporte. En la segunda parte profundizaremos en sus dos componentes esenciales, el juego y el ejercicio físico, y en cómo estos convergieron para gestar el deporte actual; mientras que, en la tercera, nos centraremos en el cambio de mentalidad social que hizo posible esa evolución.

1 oct. 2018

Paradojas de Washington y Nueva York: cómo una ciudad nueva se refugió en el pasado y otra antigua miró al futuro, entre otras contradicciones.


A la izquierda la trama de Washington. A la derecha, la de Manhattan. La capital de los Estados Unidos y Nueva York son dos ciudades con divergencias muy reveladoras acerca de sus respectivas identidades.
Washington y Nueva York se miran de reojo. Washington es la capital de los Estados Unidos, pero, para muchos, Nueva York es la capital oficiosa del mundo. Son dos ciudades muy distintas, cuyos contrastes radicales resultan muy reveladores acerca de sus respectivas identidades.
El primer Plan de Washington se preparó en 1791 y, veinte años después, en 1811, el denominado Plan de los commissioners fijaba el trazado de la ampliación de Nueva York. En esas dos décadas se pasó desde una de las muestras más acabadas del urbanismo clasicista, pletórico de gestualidad y simbolismo, hasta una de las primeras manifestaciones del urbanismo moderno, donde la eficacia y la seriación se convirtieron en criterios fundamentales. Paradójicamente, la recién nacida Washington se refugió en el pasado revistiéndose de clasicismo, mientras que Nueva York, una de las ciudades más antiguas de Norteamérica, apostó por el futuro, promoviendo la modernidad. Pero estas no son sus únicas contradicciones internas, ni agotan tampoco las diferencias entre ellas.

22 sept. 2018

La identidad como fusión de los contrarios (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [y 3]


La ciudad de Fatehpur Sikri representa, en muchos aspectos, la quintaesencia de la arquitectura mogola y su original fusión de elementos islámicos e hindúes. En la imagen, el gran espacio central con el Anup Talao (un tanque de agua) en primer término y el Diwam-i-Khas (sala de audiencias privadas) al fondo. La arenisca roja de Sikri se encuentra omnipresente. (Fotografía de Francesc Morera).
Finalizamos nuestra aproximación a la arquitectura y al urbanismo del Imperio Mogol, como ejemplo de identidad espacial forjada a partir de la fusión de culturas contrarias. Durante los siglos XVI y XVII, en la parte septentrional del subcontinente indio, se construyeron edificios y ciudades que supondrían una nueva imagen para aquellos territorios que basculaban en el delicado equilibrio entre lo islámico y lo hinduista.
Lo hemos hecho en tres partes. En la primera parte abordamos las cuestiones generales, mientras que en la segunda visitamos cinco mausoleos, cuatro mezquitas y tres palacios. En esta tercera parte y última analizaremos dos jardines (en Srinagar, Cachemira, y en Lahore) y una ciudad, la espléndida y fugaz capital de los mogoles, Fatehpur Sikri.


15 sept. 2018

La identidad como fusión de los contrarios (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [2]


La combinación de la piedra arenisca roja como base, con incrustaciones de mármol blanco, es característica de la arquitectura mogola (hasta que el mármol blanco, con piedras semipreciosas engastadas asumió el protagonismo, como en el Taj Mahal). En la imagen, uno de los pabellones-puerta de acceso al jardín del Mausoleo de Itimad-ed-Daula en Agra, visto desde el interior.
Estamos aproximándonos a la arquitectura y al urbanismo del Imperio Mogol, como ejemplo de identidad espacial forjada a partir de la fusión de culturas contradictorias. Durante los siglos XVI y XVII, en la parte septentrional del subcontinente indio, se construyeron edificios y ciudades que supondrían una nueva imagen para aquellos territorios que mantenían un delicado equilibrio entre lo islámico y lo hinduista.
Lo hacemos en tres partes. En la primera parte abordamos las cuestiones generales. En esta segunda visitaremos cinco mausoleos (destacando el Taj Mahal), cuatro mezquitas (sobresaliendo las principales de Delhi y Lahore) y tres palacios-fortaleza (los Fuertes Rojos de Agra, de Delhi y el de Lahore). Dejaremos para el tercer artículo el análisis de dos jardines y una ciudad.

8 sept. 2018

La identidad como fusión de los contrarios (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [1]


El Taj Mahal es el icono del arte mogol que se ha convertido en un símbolo para toda la India y en un reclamo turístico de máximo nivel.
La identidad colectiva es una noción compleja y su formación lo es todavía más. Uno de sus componentes puede ser territorial y, entonces, el paisaje y la arquitectura resultan trascendentales. Un ejercicio interesante es investigar la constitución de esas “identidades espaciales”, particularmente de las arquitectónicas. Frente a una pretendida (e improbable) pureza estilística, surgen casos fascinantes que parten de la fusión de culturas contradictorias.
Algo así sucedió en la India, durante el Imperio Mogol, cuando se unió la tradición islámica y la hinduista. El esfuerzo sincrético intentó ensamblajes políticos y religiosos, pero donde se produjo una fusión efectiva sería en la creación de formas y escenarios que supondrían una nueva identidad para ese territorio. Nos acercaremos a sus planteamientos y a sus iconos más representativos, organizados en categorías tipológicas que muestran 5, 4, 3, 2 y 1 ejemplos de cada una de ellas: cinco mausoleos, cuatro mezquitas, tres palacios, dos jardines y una ciudad.
Lo haremos en tres partes. En esta primera abordaremos las cuestiones generales de la particular relación indo-islámica; en el segundo artículo visitaremos mausoleos, mezquitas y palacios; y terminaremos en la tercera parte con dos jardines y una ciudad planificada por los mogoles.

15 ago. 2018

Aproximación al espacio religioso musulmán (mezquitas y külliyes otomanos en Bursa, Edirne y Estambul) [y 2]


La mezquita imperial de Selim en Edirne está considerada la obra maestra de Sinán.
Nos estamos aproximando al espacio religioso musulmán, en su versión otomana, en dos artículos. En la primera parte, nos referimos a cuestiones generales, así como a las primeras mezquitas y külliyes de Bursa y Edirne, capitales históricas del imperio.
En esta segunda, nos acercamos a Estambul, una ciudad que se transformó de cristiana en musulmana, asistiendo a la creación del modelo clásico de mezquita imperial otomana (y de los conjuntos asistenciales y culturales que la acompañaban), sobre todo con la obra de Mimar Sinán, uno de los grandes arquitectos de la historia.
Coetáneo de Miguel Ángel o de Palladio, Sinán miró a la fascinante Hagia Sophia (Santa Sofía) como inspiración y sublimó la cúpula como aspiración. El resultado fue la construcción de espacios asombrosos como la mezquita de Sehzade o la de Suleimán, ambas en Estambul, la mezquita de Selim en Edirne, y también la Mezquita Azul, obra de uno de sus discípulos, considerada la última gran mezquita del periodo clásico otomano.

9 ago. 2018

Aproximación al espacio religioso musulmán (mezquitas y külliyes otomanos en Bursa, Edirne y Estambul) [1]


El complejo religioso y asistencial promovido por el sultán Bayaceto II (Sultan II Bayezid Külliyesi) en Edirne es una espléndida muestra de las külliyes otomanas.
De los “cinco pilares del islam”, oración y caridad son los preceptos básicos que requieren una configuración espacial de apoyo y, en consecuencia, generan expresiones arquitectónicas y urbanas.
En las primeras construcciones religiosas se buscó compatibilizar ambas exigencias y las primeras mezquitas sumaron a su función de culto otros usos asistenciales. Pero la complejidad creciente de la sociedad hizo necesaria la creación de espacios específicos para cada función y surgieron grandes complejos de edificios (külliye) que, contando con la mezquita como núcleo, incorporaron instituciones de beneficencia, comedores, albergues, clínicas o también escuelas coránicas, estableciendo unos “centros sociales” fundamentales en la ciudad islámica.
En sus más de 600 años de existencia (1299-1922), el Imperio Otomano alcanzó un gran poder y ascendencia sobre el resto del mundo musulmán. Su influencia en la evolución del espacio religioso fue trascendente. Nos aproximaremos a ello visitando sus tres capitales principales: Bursa, Edirne y, sobre todo, Estambul, donde Mimar Sinán establecería el modelo clásico de mezquita imperial a partir de su admirada Hagia Sophia.
Lo haremos en dos partes, en esta primera nos referiremos a cuestiones generales y a las obras de Bursa y Edirne. Dejaremos Estambul para el segundo artículo.