Madrid y
Barcelona se han encontrado, en su larga historia urbana, con retos similares, y en
algunas ocasiones, las soluciones adoptadas han resultado paralelas, pero, en otras, las respuestas presentan divergencias radicales.
El primer
acto de esta evolución comparada es su propia fundación.
Las
sociedades antiguas, cuando iban a levantar una nueva ciudad, se planteaban dos decisiones fundamentales: la elección del sitio donde ubicarla y la forma de la ciudad, es decir, el modelo
urbano a implantar.
Enfrentadas
al mismo reto, aunque cada una en su contexto, Madrid y Barcelona, tomaron esas decisiones de una manera radicalmente
opuesta. Separados por casi mil años, los romanos que crearon Barcino y los musulmanes que iniciaron Mayrit, abordaron su acercamiento al
lugar y al trazado de sus ciudades con criterios totalmente distintos.
Las
diferencias de carácter entre Madrid y Barcelona comienzan a manifestarse desde
su más “tierna infancia”. Pero esto es sólo el principio de una larga historia
de paralelismos y divergencias.




