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El JKO Reservoir, en Central Park, que durante más de 100 años almacenó agua, procedente del Croton Aqueduct, para su distribución en Manhattan.
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La ciudad es también, y cada vez más, una plataforma de servicios para los ciudadanos. El catálogo de los mismos es amplio y su carácter diverso. Algunos son públicos, como los servicios municipales, otros son privados, ofrecidos por empresas especializadas, o incluso los hay con un carácter mixto. Hay servicios gratuitos para el usuario (financiados desde las administraciones) y otros cuentan con tasas o tarifas que generan un volumen económico muy importante. Las nuevas tecnologías están propiciando la evolución de algunos de ellos y la aparición de nuevas ofertas. En cualquier caso su importancia es tal que se comienza a hablar de la necesidad de definir una nueva ciencia de los servicios urbanos. Desde Urban Networks estamos profundizando en esta línea.
La concreción de los servicios es múltiple, existiendo tanto prestaciones como suministros de muchos tipos. Comenzamos por uno de los más importantes.
El agua siempre ha sido un elemento esencial en el desarrollo urbano. El transporte de la misma, desde su captación hasta la ciudad, y su consumo y evacuación final forma un ciclo que durante muchos siglos no se encontraba convenientemente cerrado ya que la devolución al sistema natural no se producía de la forma adecuada (por pérdidas o contaminación).
La tecnología siempre ha acompañado a los procesos del agua en la ciudad. En la actualidad, tanto la evolución en los sistemas de abastecimiento como en los de la posterior recogida y evacuación permiten una eficiencia e inocuidad ambiental que nos faculta para hablar con propiedad del ciclo completo del agua en la ciudad.
Por otra parte, el riesgo de escasez ha encendido alarmas sobre el uso del agua. Y, aunque ya se está realizando un esfuerzo en la reutilización parcial de la misma, el reto pendiente se centra en racionalizar el consumo.

