Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas

23 mar 2019

Fachadas como obras gráficas: Segovia y Barcelona, capitales del esgrafiado hispano (2. Esgrafiado catalán).


El esgrafiado barroco catalán sigue el modelo figurativo italiano. En la imagen, fachada del edificio situado en el número 4 de la Plaça del Pi, cuyo esgrafiado pasa por ser uno de los más antiguos de Barcelona (se estima que fue realizado en 1685)
Seguimos aproximándonos al arte del esgrafiado profundizando en sus dos modelos estilísticos principales y hasta cierto punto opuestos: uno basado en la repetición abstracta y otro en la exclusividad figurativa, aunque ambos tengan como objetivo primordial la ornamentación. En la primera parte del artículo atendimos al esgrafiado segoviano, caracterizado por la reiteración de motivos decorativos. En esta, presentamos el segundo modelo, de origen italiano y dentro del que se incluye el esgrafiado catalán barroco. Sus obras son singulares, privilegiando los temas alegóricos y simbólicos que se adaptan a las características del muro y a los mensajes que se pretenden transmitir (haremos hincapié en un caso paradigmático, la Casa de la Seda de Barcelona). También referenciaremos su prolongación en el Modernismo.
Pero la casuística del esgrafiado es muy variada ofreciendo interesantes propuestas intermedias. Por eso, finalizaremos con un panorama sobre alternativas a los dos modelos principales, seleccionando ejemplos nacionales e internacionales (con particular atención a los esgrafiados de Picasso en la sede del Colegio de Arquitectos en Barcelona).


25 feb 2017

Recreaciones urbanas: entre el decorado teatral, las aspiraciones culturales y la caricatura.

El Pueblo Español de Barcelona es una de las propuestas de recreación arquitectónica y urbana más espectaculares (y controvertidas). En la imagen, la Plaza Mayor presidida por la reproducción del Ayuntamiento de Valderrobles (Teruel).
La arquitectura siempre ha tenido problemas para ser materia de exhibición directa, siendo poco frecuentes los conjuntos de edificios levantados con voluntad de muestra (aunque hay casos de gran interés). Por eso, habitualmente su exposición se realiza a través de “intermediarios” (fotografías, dibujos, planos, maquetas, etc.). No obstante, más allá de las singulares reuniones de edificios icónicos o de los ejercicios de intermediación expositiva, surge una tercera vía: la recreación arquitectónica y urbana. Esta consiste en su reproducción descontextualizada a escala real (sobre todo de las fachadas), ofreciendo recopilaciones heterogéneas que pueden responder a motivos muy variados y en las que la apariencia de los escenarios resultantes bascula entre los deseos de realismo y los excesos, llegando a veces a rozar la caricatura.
Vamos a aproximarnos a diversos ejemplos, desde recreaciones con objetivos culturales, como es el caso del Pueblo Español de Barcelona o la efímera “strada novissima” de la Bienal de Venecia de 1980, hasta escenografías teatrales del estilo de los Pueblos Potemkin o los poblados de los spaghetti-western rodados en el desierto de Tabernas (Almería), pasando por los exitosos espacios comerciales de Las Rozas Village en Madrid o el food court del centro comercial de Santa Catarina en Oporto.

11 jul 2015

La Plaza Mayor (regular) española en diez ejemplos.

En su origen, la denominación “plaza mayor” indicaba solamente una posición en el escalafón jerárquico de los espacios de la ciudad. Pero, a finales de la Edad Media española, estos lugares principales fueron consolidando una forma urbana muy característica, vinculada a la regularidad de su planta (cuadrada o rectangular mayoritariamente), a la uniformidad de su arquitectura y, casi siempre, a la presencia de pórticos que facilitaban un uso más intenso. Esta innovadora morfología urbana tendría mucha influencia posterior (en las ciudades iberoamericanas o en la Europa barroca y neoclásica, por ejemplo). Lo regular y lo uniforme asentaron las bases conceptuales de estas plazas, pero la diversidad fue grande. Para abordarla, proponemos un guión metodológico de análisis de espacios urbanos.
En España hay numerosos ejemplos, aunque en esta entrega se han seleccionado diez plazas mayores regulares de diez ciudades: Barcelona, Bilbao, A Coruña, Huesca, Madrid, Palencia, Salamanca, San Sebastián, Valladolid y Vitoria. Los ejemplos muestran la variabilidad del tipo, tanto por su escala, proporciones y claves formales, como por la diversidad estilística que hay entre la más antigua y la más reciente, separadas por tres siglos.

5 jul 2015

Un nuevo casco histórico para Madrid y Barcelona (en el siglo XIX)

Imágenes de las dos ciudades según Alfred Guesdon. A la izquierda, Madrid (1854). En primer plano la Puerta de Alcalá y la antigua Plaza de Toros contigua. A la derecha, Barcelona (1850). EN primer término la estación ferroviaria y el Pla del Palau, al fondo la línea arbolada de las Ramblas y tras ella las chimeneas de las fábricas del Raval.
Una buena parte de los actuales “cascos históricos” de Madrid y Barcelona fue producto de las transformaciones realizadas durante la primera mitad del siglo XIX, un periodo que resultaría trascendental para las dos ciudades, todavía encerradas por murallas.
Su inicio fue un tanto convulso debido a la Guerra de la Independencia, que estuvo asociada al fugaz reinado de José Bonaparte. Este monarca tuvo una cierta importancia en Madrid (no así en Barcelona), puesto que en la capital se anticiparon ideas y reformas que, aunque no se completarían por la brevedad de su gobierno, marcarían la tónica de intervenciones posteriores.
Las dos ciudades se enfrentaron a su necesaria y urgente modernización. Para conseguirla se abrieron nuevos espacios urbanos (muchos de ellos gracias a las desamortizaciones del patrimonio eclesiástico), se construyeron equipamientos públicos o nuevas tipologías residenciales y se mejoraron (y, en algún caso, se plantearon por primera vez) sus infraestructuras, tanto las de servicio (agua, iluminación, etc.) como las de transporte (en particular el ferrocarril que sería vital). En general, Madrid continuaría con la dinámica propia de una capital de estado, pero Barcelona comenzaría su reconversión hacia una ciudad industrial de primer orden.
Pero las numerosas modificaciones serían insuficientes ante la creciente presión demográfica y funcional, de manera que, a partir de la segunda mitad del siglo, Madrid y Barcelona se vieron obligadas a abordar sus Ensanches.

16 may 2015

Ciudades medievales: Barcelona, “ciudad condal” y Madrid “poblachón manchego”.

Arquitectura medieval de Barcelona y Madrid. A la izquierda, el mirador del rey Martí integrado en el conjunto del Palau Reial Maior de Barcelona. A la derecha la torre mudéjar de la iglesia de San Nicolás en Madrid, edificada a mediados del siglo XIV (el campanario y el chapitel fueron añadidos en el siglo XVII).
La Edad Media fue muy dispar para ambas ciudades. La triunfante Barcelona medieval contrastaba con el humilde “poblachón manchego” que era Madrid (según lo definió Ramón de Mesonero Romanos).
La capital catalana asistió a una transformación espectacular, que la llevaría desde la reducida “ciudad condal”  hasta la deslumbrante sede de la Corona de Aragón, convirtiéndose en una de las principales urbes mediterráneas. En esa época, trascendió sus fronteras romanas ampliando, en dos ocasiones, su recinto, con lo que quedaría configurado el casco antiguo actual. Por su parte, Madrid, conquistado por los ejércitos cristianos en 1083, construyó su segunda muralla (la cristiana, que consolidaría la medina musulmana) y creció modestamente hasta llegar a la denominada “Cerca del Arrabal”, levantada al final del Medievo. Al concluir la Edad Media, Barcelona triplicaba la superficie madrileña y cuadruplicaba la población de la ciudad castellana.
No obstante, a pesar de su diferencia de estatus, las dos ciudades coincidieron en la estrategia de desarrollo urbano, que consistió en el surgimiento de arrabales extramuros que acababan siendo incorporados con las sucesivas ampliaciones de los recintos amurallados.

28 feb 2015

Madrid y Barcelona en “transición”: la democracia y un nuevo paradigma urbano. (Paralelismos y Divergencias, 12)

Madrid apostó por el Plan (plano del PGOUM 85). Barcelona lo haría por el Microurbanismo (intervención en el Moll de la Fusta).
El “desarrollismo” tuvo un final abrupto en España. La crisis del petróleo de 1973 y el final de la dictadura en 1975 abrieron un tiempo nuevo en el que tanto el país como sus principales ciudades modificarían su rumbo radicalmente. La recesión económica y la llegada de la democracia prepararían un escenario inédito en el que Madrid y Barcelona abordarían su futuro con nuevas claves y con un ímpetu renovado.
Los ciudadanos habían recuperado el poder (los ayuntamientos democráticos se constituyeron en 1979) y reivindicarían un nuevo modelo de ciudad más humana y equilibrada. Madrid y Barcelona se enfrentaron a una revisión en profundidad.  Las dos ciudades pretendían recualificar su espacio corrigiendo los graves problemas heredados de la etapa anterior. Pero lo harían adoptando estrategias distintas. Mientras Madrid acabaría aprobando un Plan General que marcaría un hito para la capital y para la cultura urbana de todo el país. Barcelona optaría por un proceso diferente: el microurbanismo.

31 ene 2015

Entre la conservación y el olvido: Posturas ante el patrimonio heredado en cinco Ciudadelas históricas.

La Ciudadela de Lille es uno de los grandes ejemplos de fortificación ideados por el Marques de Vauban. Se conserva perfectamente integrada en un gran parque urbano.
Una de las construcciones características de los siglos XVI al XVIII fueron las Ciudadelas, recintos militares que dominaron algunas ciudades que se convirtieron en “plazas fuertes” dentro de un periodo de intensos conflictos bélicos. Con el tiempo esas espectaculares y geométricas fortificaciones perdieron su razón de ser y las ciudades se encontraron frente al dilema de qué hacer con ellas.
El debate de fondo expresa el posicionamiento ante el patrimonio histórico heredado y, particularmente, ante un legado que no se adapta con facilidad a los requisitos de la ciudad contemporánea.
Como ejemplo, vamos a aproximarnos a cinco casos muy distintos respecto a la consideración de esas antiguas Ciudadelas. Las diferentes posturas van desde la conservación, manteniendo en cierta medida el uso original (la Ciudadela de Jaca), hasta la eliminación radical borrando cualquier rastro en el trazado urbano (la Ciudadela de Turín), pasando por diversas posiciones intermedias: el mantenimiento de lo esencial con amputaciones parciales (como es el caso de la Ciudadela de Pamplona); el reciclado drástico para adaptar los espacios útiles a nuevos usos (como se hizo en la Ciudadela de Montpellier); o la desaparición relativa, puesto que la supresión física no evita su recuerdo, tanto por su influencia en la trama del entorno como por la conservación de algún resto (como sucedió con la Ciudadela de Barcelona).

30 ago 2014

Genealogía del espacio residencial del siglo XXI

Los dos modelos originales que caracterizaron el espacio residencial del siglo XX: Arriba la vivienda unifamiliar urbana de la Ciudad Jardín (Welwyn Garden City). Debajo, los Bloques lineales de Toulouse-Le Mirail.
La vivienda fue el gran tema de la arquitectura y el urbanismo del siglo XX. La imperiosa necesidad de alojamiento en las ciudades (producida por una ingente emigración desde los entornos rurales), la evolución de la sociedad en general y de las familias en particular, la inadecuación de los espacios heredados y los grandes avances técnicos, impulsaron una prolífica investigación arquitectónica y urbana, que iría alumbrando las nuevas tipologías residenciales que caracterizan la ciudad actual.
En cambio, en este comienzo del siglo XXI la situación es bien distinta. Durante sus primeros años, de gran expansión, la vivienda padeció el desinterés de un mercado inmobiliario poco propicio a la innovación (dado que cualquier cosa se vendía) y, en estos últimos tiempos, la grave crisis que atenaza nuestra economía y que ha derrumbado al sector inmobiliario ha hecho, aparentemente, innecesaria la investigación, que se ha visto relegada a unas escasas excepciones sobre la tónica general. Pero la sociedad sigue evolucionando con gran rapidez y acabará por requerir viviendas que se adapten a la nueva ciudadanía.
Es importante conocer de dónde venimos para poder fijar correctamente el rumbo que pretendemos seguir. Por eso, es fundamental indagar y profundizar en la “genealogía” de los espacios residenciales que identifican nuestras ciudades. Este es el objeto de los siguientes apuntes universitarios, correspondientes a sesiones impartidas a los alumnos de la asignatura “Introducción al Urbanismo”.

18 ene 2014

Benchmarking para la competitividad futura de las ciudades: El análisis de The Economist (Madrid y Barcelona, tienen problemas)

La competitividad urbana ha lanzado a las ciudades a una carrera sin fin. 
Mejorar sus condiciones de vida es un deseo permanente del ser humano y, lógicamente, las ciudades como expresión colectiva de la comunidad también persiguen la prosperidad. Para conseguirla, las urbes se han lanzado a una carrera por incrementar su competitividad, es decir por aumentar su capacidad de atraer capital, negocios, talento o turismo.
Al igual que la competitividad, el benchmarking es una noción procedente del mundo económico. El benchmarking es una metodología de análisis utilizada para comparar empresas o productos que, recientemente, se ha exportado al ámbito de lo urbano para confrontar el estado de las ciudades.
The Economist (a través de su consultora The Economist Intelligence Unit, EIU) elaboró en 2013 un informe sobre la competitividad urbana titulado “Hot spots 2025. Benchmarking of the future competitiveness of cities”, en el que fija el estado actual de la competitividad de 120 ciudades de todo el mundo y lo proyecta hacia el año 2025. La metodología y los resultados del informe son muy reveladores. Nueva York es la ciudad más competitiva actualmente y parece que lo va a seguir siendo. Solamente dos ciudades españolas, Madrid y Barcelona, han sido incluidas y las conclusiones del estudio no son muy halagüeñas sobre su competitividad en el 2025. Hay motivo para la reflexión.

4 ene 2014

¿Es Madrid masculino y Barcelona femenina? (Consideraciones sobre algunos tópicos urbanos que afectan a las dos ciudades)

¿Las ciudades tienen sexo? ¿Hay diferencias de género entre ellas? ¿Es una cuestión derivada de las toponimias o esconden algo más?
Estas preguntas, aparentemente absurdas, nos dirigen hacia el mundo de los tópicos. Todos estamos de acuerdo en lo peligroso que puede resultar el intento de caracterizar una identidad urbana a partir de ellos. Son injustos con la diversidad, demagógicos, a veces insultantes, discutidos y discutibles, pero aunque los tópicos son un terreno pantanoso, es indudable su capacidad para generar identidades, aunque sean problemáticas y a veces difíciles de aceptar (en ocasiones son etiquetas establecidas por los foráneos con ánimo de ofender, aunque en otras son proclamadas con orgullo por los propios ciudadanos).
Los tópicos no explican la realidad, pero, pueden invitar a la reflexión y permitir un acercamiento, incluso divertido, al sustrato identitario de las ciudades y sus gentes. Los tópicos suelen ser respuestas que, aunque puedan estar desenfocadas, nos animan a meditar sobre las preguntas que las suscitaron y, ¿quién sabe?, quizá descubramos algo.
Entonces, a pesar de todos sus inconvenientes, comencemos el año con humor, acercándonos, como divertimento, al resbaladizo mundo de los tópicos para formularnos varias cuestiones sobre las dos ciudades principales españolas, como por ejemplo ¿Es Madrid masculino como el chotis y Barcelona femenina como la sardana?

2 feb 2013

Barcelona y Madrid se “comen” a sus vecinos: la anexión de los municipios del entorno (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 8)


Los límites municipales de Barcelona (izquierda) y Madrid (derecha) tras la anexión de los municipios contiguos. Se encuentran a la misma escala. El territorio de Madrid resultaría ocho veces más grande aproximadamente.
Antes de que naciera la concepción territorial y metropolitana de la ciudad, las grandes urbes solucionaron los problemas con sus vecinos de una manera particular.
Para evitar los problemas jurisdiccionales, las ciudades principales zanjaron el tema con la “eliminación” del rival, es decir, se anexionaron los municipios contiguos. Este hecho se produjo en ambas ciudades con una diferencia de unos cincuenta años, en Barcelona primero y luego en Madrid. Con ello ampliaron su extensión y aumentaron su población de forma significativa, configurando lo que se llamó la Gran Barcelona y el Gran Madrid.
Entre 1896 y 1921, Barcelona, se anexionó siete municipios contiguos a ella. Por su parte, Madrid realizó la misma operación sobre trece localidades limítrofes, entre 1948 y 1954.
Chamartín, Carabanchel, Vallecas, Gracia, Sarrià ó Sant Andreu, entre otros, perdieron su autonomía histórica y su capacidad de decisión independiente pasando, de la noche a la mañana, a ser barrios de la gran ciudad.
Pero estas operaciones eran solo una solución temporal ya que, con el tiempo, volverían a surgir los mismos problemas con los “nuevos vecinos”. Fue el momento de formular los planeamientos metropolitanos que deberían basarse en una visión unitaria del hecho urbano y en el recurso al consenso político. La planificación territorial tardaría todavía en llegar.

8 dic 2012

Madrid, la utopía real. Barcelona, la realidad ficticia. Actitudes para el fin del siglo XIX (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 7)

A la izquierda, imagen de la Expo 1888 de Barcelona, una realidad ficticia. A la derecha, una de las ofertas residenciales de la Ciudad Lineal de Madrid, una utopía que se convirtió en realidad.

El final del siglo XIX se debate entre la realidad y la utopía. En aquellos tiempos, se estaba constatando la desaparición definitiva de un mundo que quedaba atrás gracias a las revoluciones políticas e industriales, y se comenzaba a entrever un orden nuevo, imprevisible, que abría expectativas extraordinarias.
La realidad ofrecía caras diversas que iban desde la dulzura aparente de la imagen ofrecida por una burguesía prospera  y encantada de su escalada social, hasta la crudeza descarnada que se reflejaba en una nueva clase proletaria que luchaba por sobrevivir. Madrid y Barcelona contaban con ambos ingredientes pero los interpretaron de forma diferente.
Barcelona priorizaba la cara amable del triunfo burgués escenificándolo a través del Modernismo, y se entregaba optimista a la creación de un escenario ficticio (la Exposición Universal de 1888) donde representar su ascenso al Olimpo Urbano.
Madrid, sin una burguesía tan aparente, padecía las consecuencias de una inmigración descontrolada y, huyendo de sí misma, inventaba una utopía urbana que llegaría a convertirse en real, la Ciudad Lineal, un modelo de hábitat alternativo que había ideado Arturo Soria.

23 nov 2012

Rompiendo moldes: Barcelona y Madrid se “ensanchan”: el Eixample de Cerdà y el Plan Castro (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 6)

A la izquierda, el Eixample de Barcelona. A la derecha, el Ensanche de Madrid. Ambos aparecen con la misma escala y la misma orientación, con el norte hacia arriba.

Madrid y Barcelona se enfrentaron a mediados del siglo XIX al mismo problema: la incapacidad de dar respuesta a los requerimientos de la emergente sociedad industrial.
Las dos ciudades se encontraban constreñidas dentro de unas murallas levantadas siglos atrás y se encontraban congestionadas, con una densidad extraordinaria, con problemas de salubridad y con pocas opciones de futuro. Aunque hubo reformas interiores que intentaron paliar la situación, finalmente no quedó otra opción que proponer el derribo de las murallas y ampliar las ciudades de una forma considerable.
Barcelona tuvo a Ildefonso Cerdá como artífice de su Eixample. Cerdá fue un personaje de gran relevancia para la historia internacional del urbanismo. En Madrid, fue Carlos María de Castro quien realizó el proyecto de Ensanche.
Siendo el Ensanche de Madrid y el Eixample de Barcelona contemporáneos, y aparentando planteamientos similares, son en su esencia muy diferentes. Quizá la mayor de sus divergencias sea la intención conceptual de ambos, pues mientras que Carlos María de Castro cumplió ampliando la ciudad existente, que siguió siendo el centro neurálgico de Madrid; Ildefonso Cerdà, fue más allá, pretendiendo levantar una Ciudad Ideal, totalmente desmarcada de la Barcelona antigua.

17 nov 2012

1929, Barcelona empresarial, Madrid institucional. (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 5)


Arriba, la gran columnata circular de inspiración barroca (berniniana) que recibía a los visitantes a la Expo de 1929 en Barcelona. Abajo, Facultad de Medicina, una de las primeras edificaciones de la Ciudad Universitaria de Madrid.
1929 es un año muy significado en la historia mundial y también lo es en las historias particulares de Madrid y Barcelona. En ese año, mientras comenzaba la efervescencia vanguardista del siglo XX, las dos ciudades se encontraban volcadas en sendas operaciones urbanas de gran calado.
Barcelona, con su reconocida capacidad para aprovechar grandes eventos como catalizadores de su transformación, presentaba la Exposición Internacional de 1929. Con esta convocatoria, la ciudad acometió definitivamente la urbanización de Montjüic. Y lo hacía invitando al ámbito empresarial para que mostrara sus logros a todo el mundo, en un nuevo espacio orientado hacia el comercio (parte del cual es actualmente una de las sedes de la Feria de Barcelona).
También en 1929, Madrid inicia una de sus operaciones más emblemáticas, la construcción de la Ciudad Universitaria. En este caso, la iniciativa fue institucional, con el objetivo de crear un espacio vinculado a la educación y la cultura.
Estas dos operaciones muestran sintonías y disonancias en sus planteamientos, aunque uno de los aspectos notables que tienen en común es que, ambas, supusieron una transformación de sectores urbanos importantes, tanto para Barcelona como para Madrid (Montjuïc y Moncloa), ya que se localizaban en los accesos a las dos ciudades.

10 nov 2012

Barcelona y Madrid, arenisca frente a granito. Los materiales de las ciudades (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 4)

A la izquierda, las tonalidades cálidas de la piedra arenisca de Montjuïc en la Iglesia de Santa María del Pi; a la derecha el granito madrileño, en la Basílica de San Francisco El Grande.

Muchas ciudades antiguas expresan, a través de los materiales, una identidad que las define e identifica. A través de colores, texturas, formas o estilos, estas ciudades atesoran en sus centros históricos una personalidad que habitualmente se ha perdido en los crecimientos modernos. Salamanca, la ciudad dorada o Toulouse, la ciudad roja, dan testimonio de ello; como Djenné, la ciudad de barro, o Roma, la ciudad de mármol.
También Barcelona y Madrid cuentan con una idiosincrasia material peculiar.
La Barcelona antigua construyó sus edificios principales con la piedra arenisca de Montjuïc, cuyo tono pardo-beige invade el centro de la ciudad. Barcelona encontró en la arenisca, por su facilidad para ser labrada, el medio de expresión detallista que el Gótico requería o que permitió dar forma a los alambicados sueños del Modernismo.
Madrid hizo lo propio con el granito de la Sierra de Guadarrama, presentando ese gris blanquecino como una seña de identidad. El granito es una roca muy resistente pero con mayor dificultad de labra, por eso, suele trabajarse en planos y volúmenes menos matizados. Ciertamente, el Barroco madrileño, también encontró en el granito, el soporte coherente para expresar las ideas de ese estilo.
La Barcelona gótica y el Madrid barroco serán otra historia analizada en un próximo artículo. Hoy profundizaremos en las bases materiales que caracterizan los centros históricos de ambas ciudades expresadas en sus edificios principales.

20 oct 2012

Madrid y Barcelona, criterios fundacionales contrapuestos (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 1)


Madrid y Barcelona se han encontrado, en su larga historia urbana, con retos similares, y en algunas ocasiones, las soluciones adoptadas han resultado paralelas, pero, en otras, las respuestas presentan divergencias radicales.
El primer acto de esta evolución comparada es su propia fundación.
Las sociedades antiguas, cuando iban a levantar una nueva ciudad, se planteaban dos decisiones fundamentales: la elección del sitio donde ubicarla y la forma de la ciudad, es decir, el modelo urbano a implantar.
Enfrentadas al mismo reto, aunque cada una en su contexto, Madrid y Barcelona, tomaron esas decisiones de una manera radicalmente opuesta. Separados por casi mil años, los romanos que crearon Barcino y los musulmanes que iniciaron Mayrit, abordaron su acercamiento al lugar y al trazado de sus ciudades con criterios totalmente distintos.
Las diferencias de carácter entre Madrid y Barcelona comienzan a manifestarse desde su más “tierna infancia”. Pero esto es sólo el principio de una larga historia de paralelismos y divergencias.

7 oct 2012

¿Qué fue el Fórum 2004 de Barcelona? (Grandes eventos como catalizadores urbanos)


¿Qué fue el Fórum 2004 de Barcelona?  Muchas personas se hicieron esa pregunta entonces y todavía hoy, años después, la respuesta es vaga.
El Fórum Universal de las Culturas es un evento trienal que comenzó en aquel 2004, en Barcelona, y ha seguido celebrándose desde entonces (Monterrey, 2007; Valparaíso, 2010 y está previsto para Nápoles en 2013). Es un acontecimiento, de carácter ciudadano, que pretende fomentar el diálogo, el intercambio de ideas y la concienciación para avanzar en temas como la sostenibilidad, la paz y la convivencia entre las diversas culturas, dentro del marco de la globalización.
Como todo gran evento de esas características, estuvo rodeado de polémicas, y más en aquel 2004 inaugural. Pero si existen dudas acerca del Fórum en sí y de sus resultados, de lo que no cabe ninguna es sobre la repercusión que tuvo en la transformación de la ciudad. A pesar de su carácter temporal, logró actuar como un catalizador urbano, permitiendo a Barcelona, nuevamente,  encontrar un estandarte tras el cual conducir una nueva operación urbanística de gran trascendencia.
Esta vez el objetivo era regenerar una zona, que había sido muy maltratada anteriormente, para convertirla en un Área de Nueva Centralidad metropolitana que, además, permitiría rematar la Avenida Diagonal y culminar la apertura de la ciudad al mar.

20 may 2012

Intervenir en la ciudad consolidada: La Villa Olímpica de Barcelona.


Entre todas las operaciones desarrolladas para la Barcelona de los XXV JuegosOlímpicos, celebrados en 1992, la que tuvo mayor relevancia para la cultura urbanística fue la Villa Olímpica. Este proyecto alcanzó una gran repercusión internacional por su particular propuesta de intervención en el espacio consolidado de la ciudad.
La ubicación de la Villa Olímpica fue una decisión trascendental. El Poblenou era una zona fundamentalmente industrial que se encontraba muy degradada, pero que contaba con un gran valor posicional como primer eslabón de la gran estrategia que pretendía abrir la ciudad al mar.
La Villa Olímpica planteó una intervención en la ciudad que buscaba una conciliación con la historia, integrando el trazado del Eixample de Cerdá con los logros del Movimiento Moderno, y las esencias de la ciudad mediterránea.
El resultado suscitó gran admiración, aunque no estuvo exento de polémicas.

5 may 2012

Los grandes eventos como catalizadores urbanos: Barcelona Olímpica.


Las cuatro áreas olímpicas (Diagonal, Vall d'Hebron, Montjuïc y Poble Nou-Villa Olímpica) con el hilo conductor de las Rondas.

Un catalizador es un elemento que, con su presencia, es capaz de acelerar un proceso químico. Análogamente, muchas ciudades han experimentado la fuerza motriz de los grandes eventos internacionales para impulsar sus transformaciones urbanísticas.
Barcelona conoce bien esta estrategia y ha sabido utilizarla inteligentemente. Desde Exposiciones Internacionales, que le permitieron reordenar la zona de la Ciudadela (1888) o iniciar la integración de Montjuïc en la trama urbana (1929), hasta convocatorias como los XXV Juegos Olímpicos (1992) o el Foro de las Culturas (2004), que alentaron la consecución de diferentes aspiraciones urbanas.
La década de 1980 fue un periodo prodigioso que transformó Barcelona. Las Olimpiadas significaron un revulsivo para ampliar los objetivos de un proceso urbano que ya había ofrecido frutos, y que contaba con un alto reconocimiento. Barcelona se apoyó en la fuerza de este gran acontecimiento (fuerza política, ciudadana, mediática y también financiera) para renovar sus “cuatro esquinas” (las áreas de Montjuïc, Diagonal, Vall d’Hebron y Poble Nou con la Villa Olímpica) e hilvanarlas con un hilo conductor fundamental, las Rondas de circunvalación.
Al gran éxito deportivo y de organización, se sumó la admiración por sus logros urbanísticos. Los Juegos Olímpicos proyectaron internacionalmente a Barcelona como un paradigma urbano tanto por el innovador diseño de sus espacios públicos como por sus mecanismos de intervención en la ciudad construida.

27 nov 2011

Esquemas comparativos entre el Eixample de Barcelona y el Ensanche de Madrid

El Eixample de Barcelona y el Ensanche de Madrid son contemporáneos. Guardan similitudes entre ellos pero son esencialmente muy diferentes.
Quizá la mayor de sus divergencias sea la intención conceptual, pues mientras Ildefonso Cerdá pretendió levantar la Ciudad Ideal en Barcelona, Carlos María de Castro se limitó a ampliar una ciudad congestionada.
Los siguientes esquemas comparan algunos de los aspectos principales de ambas intervenciones urbanas. A la izquierda se sitúa Barcelona, a la derecha Madrid.