En todo
planteamiento urbano se debe conseguir una adecuada relación entre la
estructura del trazado y el programa que acoge, destacando dentro de ello la
inserción de los edificios públicos.
Un caso interesante
es el que presentan los templos de los
conventos de monjas de la época virreinal en la Ciudad de México. Su
peculiar disposición, con una nave única paralela a la calle, y sus llamativas
puertas gemelas laterales situaron a estos edificios como referentes urbanos fundamentales
dentro de la “Traza” histórica de la capital de Nueva
España.
Las
congregaciones de religiosas fueron instituciones muy importantes para la
sociedad novohispana y sus templos se convirtieron en la pieza de articulación
entre la intimidad del convento y la vida pública de la ciudad. Nos aproximaremos
a estos particulares edificios de la capital mexicana (aunque hay ejemplos en
otras ciudades). Allí se conservan 16 de los 21 templos iniciales, algunos
manteniendo el culto y otros destinados a usos diferentes, pudiendo comprobar
que además de su valor artístico y de su importante papel urbano, son un
ejemplo de la diversidad que aloja el concepto de “tipo”, en una nueva muestra
de la metodología proyectual de “tema con variaciones”.


