Mostrando entradas con la etiqueta Lisboa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lisboa. Mostrar todas las entradas

28 may 2022

De San Petersburgo a Washington: un viaje por las aportaciones de un siglo de urbanismo ilustrado.

San Petersburgo y Washington son el inicio y el final del viaje propuesto por las aportaciones de una centuria de urbanismo ilustrado. Esta meta y destino del viaje urbano por el siglo XVIII tienen muchas cosas en común, pero también albergan diferencias muy significativas.

La Ilustración y las revoluciones económicas, políticas y sociales acontecidas en el siglo XVIII sembraron las semillas que acabarían creando el mundo contemporáneo. Las ciudades reflejaron los cambios que transformarían la ciudad antigua en la ciudad industrial. La aparición de necesidades desconocidas y requisitos insólitos plantearon retos imposibles para las ciudades existentes en aquel momento. La planificación urbana fue adaptándose y evolucionando hacia urbes diferentes, pragmáticas, mercantilizadas y reguladas que se desarrollarían en plenitud durante el siglo XIX. La metamorfosis fue un viaje urbanístico realizado durante el Siglo de las Luces, con aportaciones y mutaciones que se convirtieron en auténticos embriones de la Ciudad Moderna.

Proponemos un itinerario por la historia urbana del siglo ilustrado, con etapas en ciudades que protagonizaron el cambio década a década. El recorrido parte de San Petersburgo y concluye en Washington con paradas en Karlsruhe, Nueva Orleans, Jaipur, Savannah, Nancy, Cincinnati, las Salinas de Chaux, Edimburgo, Lisboa, Londres, Bath o Guatemala.

8 mar 2014

El urbanismo ilustrado en la Baixa (la innovadora reconstrucción de Lisboa en el siglo XVIII).

El día 1 de noviembre de 1755, un terremoto de intensidad nueve, junto a varios tsunamis e incendios posteriores, devastaron Lisboa, especialmente la Baixa, que quedó arrasada. La capital portuguesa se enfrentó a un terrible dilema: reconstruirse en ese lugar o cambiar su ubicación hacia un sitio más seguro. La decisión fue levantarse en los mismos terrenos, pero haciéndolo de forma diferente.
Se trabajó para conseguir un triple objetivo: una ciudad más segura, una ciudad más funcional y una ciudad con mayor identidad. Y se hizo con un procedimiento novedoso que conjugaba el racionalismo y la funcionalidad con el pragmatismo, inaugurando una forma de actuar que abría las puertas a la ciudad moderna. La sistematización de procesos, el planteamiento de tipologías, la producción estandarizada, la organización comercial o los mecanismos de redistribución de la propiedad son alguno de sus rasgos característicos.
Con el decidido impulso desde el gobierno del Marqués de Pombal, y con el apoyo de un grupo de técnicos bien capacitados, la nueva Lisboa que emergió del cataclismo deslumbró al mundo mostrando los valores del urbanismo ilustrado y convirtiéndose en una referencia para otras ciudades.

1 mar 2014

Cuando Lisboa se convirtió en Nueva York: el mayor engaño de la historia de la cartografía.

Prueba del timo cartográfico. A la izquierda el plano original del Civitates Orbis Terrarum que muestra a Lisboa en 1598, con el detalle de la plaza del Rossio y el Hospital de Todos los Santos. A la derecha la adulteración del “Nowel Amsterdam en Lamerique” de 1672. El Rossio se ha convertido en la Plaza de la Bolsa de Nueva York y el edificio en el Mercado de Valores.
En 1672 salió de los talleres de los grabadores parisinos Jollain, un plano de Nueva Amsterdam, que ocultaba un fraude destinado a incautos amantes de la cartografía.
Eran otros tiempos y la información fluía lentamente, lo cual permitió una trampa, que finalmente resultó doble. La primera fue seguramente involuntaria, un error propiciado por el desconocimiento general, ya que hacía ocho años que Nueva Amsterdam “no existía”. En 1664 había dejado de ser una colonia holandesa para pasar a control de los británicos, quienes entonces le cambiaron el nombre por el de Nueva York.
Pero, si solamente hubiera sido por ese lapsus informativo, el plano de los Jollain no hubiera alcanzado la categoría de estafa. Porque el segundo engaño, y este sí, totalmente premeditado, es que la ciudad representada no era Nueva York sino Lisboa. Con una desfachatez asombrosa, el pícaro autor copió el plano de la capital portuguesa y le dio ligeros retoques para proporcionarle “credibilidad”.
Desconocemos el grado de responsabilidad de los Jollain, pero en cualquier caso, y dado el precio que alcanzaban estos grabados en su tiempo, nos encontramos ante el que pudiera ser el mayor timo de la historia de la cartografía. No obstante, en la actualidad, este caso no pasa de ser una curiosidad que tiene su lado divertido al descubrir los trucos empleados para disfrazar a Lisboa de Nueva York.