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20 feb 2016

Panorama del urbanismo europeo en la década de 1950 (la transición del pesimismo de posguerra a la esperanza por un mundo mejor).

Vällingby es una de las nuevas ciudades escandinavas construidas en la década de 1950.
En 1945 finalizó la Segunda Guerra Mundial dejando profundas cicatrices en las ciudades europeas. En un continente dividido políticamente, la penosa situación posbélica (caracterizada por la devastación y por la falta de recursos para abordar la recuperación) se vio agravada por una intensa migración del campo a la ciudad que provocó una necesidad de crecimiento urbano (y de construcción de viviendas) de una escala desconocida hasta entonces.
En ese difícil contexto, el recuerdo del horror de la guerra espoleó la reflexión acerca de un mundo nuevo, que debía emerger sobre los escombros del anterior. La década de 1950 asumiría esa tarea, produciéndose una transición desde el más absoluto de los pesimismos hacia el nacimiento de una nueva esperanza, asentada en teorías y nuevos modelos urbanos (tanto para la reconstrucción como para el crecimiento). Los logros del periodo fueron de gran interés, pero, acabarían topando con un agresivo mercado inmobiliario que conduciría al desencanto del desarrollismo. Por esta razón, durante la siguiente década, el urbanismo asistiría a una revisión en profundidad.
Abordamos la década de 1950 de una forma panorámica y, por lo tanto, genérica y selectiva, haciendo referencia a alguno de los casos más paradigmáticos.

8 ago 2015

Revoluciones urbanas en la década de 1960: 1. La reivindicación del humanismo.

Bryant Park en Nueva York es uno de los proyectos más celebrados en los que participó William Whyte aportando su metodología de análisis y proyecto.
Tras la Segunda Guerra mundial, la reconstrucción de las ciudades y sus crecimientos supusieron unos retos enormes ante los cuales los postulados del Movimiento Moderno se mostraron insatisfactorios. Así, a finales de la década de 1950 y, sobre todo, en los años sesenta, el urbanismo asistió a una revisión en profundidad. Tras una primera y trascendental reivindicación del protagonismo de las personas, vendrían otras oleadas “revolucionarias” tanto desde la arquitectura, con una óptica morfológica, (a través de las aportaciones de Aldo Rossi, Robert Venturi o las utopías de Archigram), como desde una nueva visión científica que apostaría por un planteamiento multidisciplinar de fuerte impronta metodológica (con contribuciones como la Ekística de Doxiadis o el enfoque sistémico de George Chadwick).
En este primer artículo abordaremos la primera oleada revolucionaria, que se manifestaría en tres focos principales, cuyo denominador común era restituir el humanismo como vector fundamental para la ciudad. El primer foco socavaría la ortodoxia moderna de los CIAM gracias a la sublevación de una nueva generación de arquitectos (agrupados bajo la etiqueta de TEAM X); el segundo, se aglutinaría alrededor de la Fundación Rockefeller, institución que financiaría una serie de estudios críticos a investigadores como Kevin Lynch, Jane Jacobs, Ian McHarg, Edmund Bacon o Christopher Alexander entre otros, que tendrían una enorme influencia sobre el urbanismo; y el tercer foco, avanzaría una innovadora metodología de análisis y diseño basada en el comportamiento de los ciudadanos, a partir de las experiencias de William Whyte o Jan Gehl.

7 feb 2015

Crónica breve de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM).

Cartel del CIAM VII celebrado en Bérgamo.
A lo largo de treinta años, entre 1928 y 1959, los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) reunieron a los arquitectos de vanguardia, quienes fueron levantando acta del movimiento que caracterizó el siglo XX. En esos encuentros se fue construyendo buena parte del cuerpo teórico de la arquitectura y de la ciudad racionalista.
Como todas las obras clásicas de teatro, el conjunto de los once CIAM se desarrolló en tres actos: planteamiento, nudo y desenlace. Durante los cuatro primeros se definieron las bases que culminarían en la Carta de Atenas, el manifiesto de la Ciudad Funcional escrito en 1933. Los cuatro siguientes consolidaron las claves del movimiento, a la vez que asistían a la emergencia de discrepancias internas. Los tres últimos prepararían la necrológica del movimiento. Aquel extraordinario edifico doctrinal se resquebrajaría dinamitado desde dentro por una nueva generación de arquitectos (la denominada tercera generación) que reivindicaron las emociones humanas como ingrediente ineludible de la arquitectura y de la ciudad.
En 1959, el CIAM XI cerró la historia de unos congresos que tendrían una relativa continuidad en las posteriores reuniones del TEAM X, el grupo “rebelde”.