La vocación
urbana es un tema arduo porque la complejidad de la ciudad hace que, en muchas
ocasiones, sea difícil determinar unas aptitudes tan nítidas como para orientar
su evolución. No obstante, hay ciudades que han conseguido descubrir sus
valores, sus fortalezas, aquellos componentes propios que pueden ser
considerados excelentes y que les han permitido basar en ellos el rumbo hacia
su porvenir.
Milán es uno
de estos casos. Desde muy temprano destacó como enclave comercial aprovechando
la posición estratégica que ocupa. A partir de esa potencialidad, Milán fue consolidándose como un centro económico de primer nivel
incorporando una poderosa industria en la que destacan sectores muy
sofisticados (como la moda o las editoriales). Actualmente Milán es uno de los
principales nodos financieros de Europa (cuenta con la principal bolsa de
valores italiana, lo que la convierte en la “capital financiera” del país).
Además, esta base le ha servido para atraer las sedes administrativas de muchas
empresas multinacionales, para contar con una extraordinaria oferta
universitaria y para convertirse en una de las ciudades líderes del continente.
En este
artículo nos acercaremos a la vocación
comercial de Milán y sus repercusiones urbanas.
Milán cuenta
actualmente con el mayor centro
expositivo de Europa (Fiera di Milano),
donde se celebran algunas de las muestras más importantes del panorama
internacional (sobresaliendo, por ejemplo, el Salón de Mueble, Salone Internazionale del Mobile, del
que celebrará en abril próximo la 53ª edición). A esto hay que añadir que Milán
se convertirá el año que viene en el referente expositivo mundial, ya que será
la sede de la Exposición Universal de 2015
que se celebrará entre mayo y octubre.
