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23 sept 2017

Entre la ficción y la realidad: Mahagonny y Las Vegas, las “ciudades del pecado”.

Arriba, montaje de la ópera “Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny” en la Royal Opera House de Londres en 2015. Debajo, imagen de Las Vegas.
Todas las ciudades son realidad y ficción simultáneamente. Tanto las que podemos experimentar físicamente, porque cuentan con muchas “construcciones” mentales, como las que son producto de la imaginación, que se alimentan de referencias materiales.
Vamos a aproximarnos a dos ciudades, una de ficción y otra real (Mahagonny y Las Vegas) que, a pesar de pertenecer a esos ámbitos supuestamente incompatibles, comparten mucho.
Mahagonny es la distopía que crearon Kurt Weill y Bertolt Brecht en 1930 en su ópera “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”, presentando su visión moderna de las pecadoras Sodoma y Gomorra. Poco después, en el desierto de Nevada, fue consolidándose Las Vegas, que se convertiría en el símbolo de la transgresión y los deseos ocultos. Por eso, ¿es Mahagonny solamente una distopía o fue una premonición de Las Vegas?, ¿o quizá Las Vegas fue la materialización de una necesidad social expresada en los rasgos de Mahagonny?

24 sept 2016

Bulevares, calles con vocación de estancia: de París a Budapest.

Los bulevares son calles con vocación de estancia. Boulevard de Clichy en París.
Las calles de la ciudad cuentan con una función principal, estructurante y conectiva, caracterizada por el movimiento. Pero los espacios urbanos siempre son más complejos de lo que les atribuye una definición básica. Por ejemplo, algunas vías también participan de la noción de “estancia”, habitualmente asociada con las plazas.
Este es el caso de los bulevares, un innovador tipo de calle que surgió en el París de Luis XIV ocupando el espacio de sus murallas derribadas (de hecho, la palabra es un galicismo surgido del original, boulevard, derivado a su vez de la alemana Bollwerk, que significaba baluarte). Eran rondas anchas y arboladas, con gran capacidad para acoger tráficos diversos y que fueron muy apreciadas por los ciudadanos para pasear o descansar. Así, inicialmente, además de esa vocación estancial, los bulevares cumplían funciones estructurales, circunvalando el núcleo urbano. No obstante, a mediados del siglo XIX, también en París, la palabra se desvincularía de su etimología, aplicándose a cualquiera de los grandes ejes de la ciudad.
Vamos a rastrear los orígenes y evolución del tipo, y por eso nos dirigimos a la capital francesa y a Budapest, la capital húngara, calificada como una “París oriental”, en parte, por sus espectaculares bulevares.

20 ago 2016

Cómo convertir una ciudad musulmana en otra cristiana: los casos de Zaragoza y Belgrado (2. La occidentalización de Belgrado en los siglos XVIII y XIX)

La occidentalización de Belgrado tuvo una expresión fundamental en la regularización del trazado urbano.
Tras analizar el ejemplo de la “cristianización” de Zaragoza ocurrida en la Edad Media, nos aproximaremos al caso de Belgrado que, en otro tiempo más reciente (siglos XVIII y XIX) y, por lo tanto, con otros mecanismos urbanísticos, buscó un objetivo similar: borrar la huella de su pasado musulmán. Belgrado, bajo el dominio del Imperio Otomano, había olvidado la regularidad de sus trazas romanas y se había transformado en una ciudad oriental, presentando los rasgos típicos del modelo urbano islámico. Pero con los interrumpidos intentos austriacos y, sobre todo, tras la independencia conseguida, Belgrado puso en marcha un ansiado cambio radical de identidad para aparecer como una ciudad occidental europea.
No obstante, la herencia nunca desaparece del todo. Es recurrente la metáfora que relaciona la ciudad con los palimpsestos, aquellos antiguos manuscritos que reutilizaban pergaminos anteriores que, aunque hubieran sido borrados, todavía conservaban rastros de las tintas previas. La ciudad no es una hoja en blanco y ofrece la posibilidad de indagar en su memoria, aunque en ciertos momentos, una determinada sociedad haya hecho esfuerzos por eliminar cualquier rastro anterior indeseado.


6 ago 2016

Estrategias urbanas en relación con el tiempo pasado, presente y futuro: Los casos de Córdoba, Cádiz y Málaga.

Pasado, presente y futuro: Mezquita de Córdoba, Malecón de Cádiz y Farolas eólicas del Paseo de la Misericordia de Málaga.
Todas las ciudades tienen un pasado, un presente y aspiran a un futuro. Esto es una obviedad, pero, su relación con cada uno de esos estadios temporales puede ser diferente según los casos. Desde luego, el deseo de un porvenir próspero anima a todas las urbes, pero la preparación del mañana se fundamenta en estrategias diferentes respecto al tiempo.
Las ciudades que en el pasado fueron principales y cuyos monumentos recuerdan aquellos tiempos de esplendor, suelen aprovechar esa herencia para cimentar sobre ella su futuro. Otras ciudades, aunque puedan disponer de una historia relevante, se encuentran en un contexto de competitividad que las impulsa a mirar hacia adelante, relegando las referencias ancestrales para privilegiar las de progreso. También hay ciudades que, sin olvidar su memoria, gozan de unas magníficas condiciones que les llevan, en una especie de carpe diem urbano, a deleitarse en su presente y justificar sobre él sus perspectivas.
Andalucía es un territorio privilegiado ambiental e históricamente en el que algunas de sus ciudades muestran preferencias por cierta coordenada temporal. Así, el pasado, el presente y el futuro son contemplados con miradas distintas en tres de sus principales urbes, porque Córdoba celebra el pasado, Cádiz disfruta del presente y Málaga apuesta por el futuro.

25 jun 2016

El río que se convirtió en parque: los Jardines del Turia en Valencia.

Los Jardines del Turia, el gran parque lineal que se creó en el antiguo cauce del rio Turia a su paso por Valencia.
La relación de las ciudades con sus ríos es compleja, y en ella afloran tanto amores como odios. Los ríos han proporcionado múltiples recursos (agua, transporte, ocio, paisaje, etc.) y por eso, su presencia fue primordial para seleccionar la ubicación de los asentamientos.
Pero las fuerzas de la naturaleza también tienen su lado negativo y muchas ciudades han sufrido las consecuencias de crecidas e inundaciones con resultados catastróficos. Algunos ríos son especialmente proclives a estas desgracias debido a su acusada irregularidad, obligando a las ciudades que conviven con ellos a tomar medidas para contrarrestar sus efectos.
Es habitual ver muros de contención para encauzar las riadas periódicas, pero en alguna ocasión se han realizado operaciones más drásticas, como trasladar el cauce fluvial, alejándolo del casco urbano y dejando seco el lecho que atravesaba la ciudad.
Este es el caso de Valencia, la ciudad española que optó por desviar el recorrido de su río, el Turia, aprovechando el antiguo curso para crear un gran parque mediterráneo de carácter lineal. Los denominados Jardines del Turia son el nuevo “rio verde” que acompaña al centro de la ciudad desde que en 1987 se inauguraron sus primeros tramos (y que contiene, cerca de su “desembocadura”, la controvertida Ciudad de las Artes y de las Ciencias)

4 jun 2016

Las cinco “places royales” de París: geometría, simbolismo y estrategias urbanas.

Ubicación de las cinco Places Royales de París.
París tiene cinco plazas muy especiales que se encuentran entre los espacios urbanos más extraordinarios de la ciudad. Son cinco lugares calificados como “reales” por su vinculación inicial con la monarquía francesa: todas ellas estuvieron dedicadas a un rey, rindiéndole honores y homenajeando sus virtudes y logros.
Los cinco espacios ofrecen un compendio formal de las más variadas geometrías. El cuadrado de la Place des Vosges, el triángulo de la Place Dauphine, el círculo de la Place des Victoires, el octógono (un cuadrado achaflanado) de la Place Vendôme y el inmenso rectángulo de la Place Concorde muestran las posibilidades urbanas de esas configuraciones. Pero más allá de sus particularidades geométricas, estas plazas también fueron estrategias urbanas para reestructurar lo existente y organizar las futuras extensiones de la ciudad. Desarrolladas durante el siglo XVII y XVIII, las cinco places royales serían también símbolos para una ciudad que se apartaba definitivamente de la espontaneidad medieval implantando el orden y la uniformidad como nuevos valores de la triunfante Francia de aquellas centurias.

12 mar 2016

Burdeos y Toulouse: capitales del sur de Francia y rivales legendarias.

Burdeos, ciudad de piedra. Toulouse, ciudad de ladrillo.
Burdeos (Bordeaux) y Toulouse son las dos ciudades principales del Mediodía francés. Su rivalidad es legendaria y cuenta con múltiples manifestaciones (culturales, deportivas, sociológicas, económicas, históricas, etc.). Las divergencias pueden comenzar por la orientación atlántica de Burdeos o la vocación mediterránea de Toulouse, para continuar en su diferente base económica, en los distintos materiales (y colores) que configuran las ciudades, etc. Pero también existen muchos paralelismos como, por ejemplo, que ambas ciudades se encuentran bañadas por el mismo rio, el Garona (Garonne), uno de los ríos importantes del sur de Francia, o que las dos cuentan con puertos fluviales (aunque a una escala muy diferente).
Analizar Burdeos y Toulouse en paralelo, nos permitirá descubrir con mayor nitidez las características que conforman la identidad de cada una de ellas.


20 feb 2016

Panorama del urbanismo europeo en la década de 1950 (la transición del pesimismo de posguerra a la esperanza por un mundo mejor).

Vällingby es una de las nuevas ciudades escandinavas construidas en la década de 1950.
En 1945 finalizó la Segunda Guerra Mundial dejando profundas cicatrices en las ciudades europeas. En un continente dividido políticamente, la penosa situación posbélica (caracterizada por la devastación y por la falta de recursos para abordar la recuperación) se vio agravada por una intensa migración del campo a la ciudad que provocó una necesidad de crecimiento urbano (y de construcción de viviendas) de una escala desconocida hasta entonces.
En ese difícil contexto, el recuerdo del horror de la guerra espoleó la reflexión acerca de un mundo nuevo, que debía emerger sobre los escombros del anterior. La década de 1950 asumiría esa tarea, produciéndose una transición desde el más absoluto de los pesimismos hacia el nacimiento de una nueva esperanza, asentada en teorías y nuevos modelos urbanos (tanto para la reconstrucción como para el crecimiento). Los logros del periodo fueron de gran interés, pero, acabarían topando con un agresivo mercado inmobiliario que conduciría al desencanto del desarrollismo. Por esta razón, durante la siguiente década, el urbanismo asistiría a una revisión en profundidad.
Abordamos la década de 1950 de una forma panorámica y, por lo tanto, genérica y selectiva, haciendo referencia a alguno de los casos más paradigmáticos.

13 feb 2016

El modelo original de la ciudad-jardín (Garden City) (Autores: Carlos F. Lahoz Palacio y José Antonio Blasco Abad)

Letchworth Garden City fue la primera ciudad-jardín.
El siglo XIX fue prolífico en la proposición de modelos alternativos a la denostada ciudad industrial y posliberal. El último de ellos, nacido con el cambio de centuria, protagonizaría la siguiente.
Ebenezer Howard presentó su idea de la ciudad-jardín en 1898. En ella recogía parte de la tradición residencial inglesa para fundamentar sobre la misma un modelo urbano y territorial para el futuro de las ciudades, aunque su objetivo principal era la reforma de la sociedad. Howard, que no era arquitecto, reivindicó una nueva organización social, planteó diagramas y distribuciones, propuso fórmulas de gestión y financiación, y definió una estrategia de implantación; pero, no se limitó a establecer sus bases teóricas, él era un hombre de acción y se puso en marcha para hacer realidad su sueño. Para ello contó con la trascendental colaboración inicial de Raymond Unwin y Barry Parker, quienes materializarían la utopía: en 1904 se inició, en el norte de Londres, Letchworth, la primera ciudad-jardín.
La difusión internacional y el éxito de la idea fueron formidables. Y, a pesar de que se fueron produciendo hibridaciones con otras visiones e interpretaciones que desvirtuaron el original, la ciudad-jardín se convertiría en uno de los modelos urbanos esenciales en la ciudad del siglo XX.

16 ene 2016

El primer Centro Histórico “moderno”: La reconstrucción de Rotterdam y el Lijnbaan.

Tras los bombardeos de 1940, el corazón de Rotterdam fue “sustituido” por el primer Centro Histórico “moderno” Arriba, Hofplein en 1930 y debajo en 2014. En la esquina inferior derecha se encuentra el Ayuntamiento, uno de los pocos edificios anteriores al desastre. 
En 1940, la Alemania nazi arrasó el corazón de Rotterdam para forzar la rendición del gobierno holandés. Las cifras de la destrucción fueron desoladoras. La ciudad vio desaparecer su centro histórico y se enfrentó a su reconfiguración. Las primeras propuestas, realizadas todavía durante la contienda, y que abogaban por la reconstrucción, darían paso finalmente a un plan que transformaría radicalmente el núcleo original desde el ideario funcionalista.
El Plan, diseñado por Cornelis van Traa en 1946, sería la primera actuación integral del racionalismo en un casco antiguo (aunque en este caso hubiera sido arruinado por las bombas y los incendios) y, en consecuencia, Rotterdam se convirtió en una guía para la intervención moderna en centros históricos. El cambio afectó a la estructura urbana, que rechazó mucho del trazado anterior; a los usos, que quedaron perfectamente zonificados, priorizando la actividad económica y el ocio; y a la arquitectura, que siguió el Estilo Internacional.
Entre las piezas destacables se encontraba el área comercial Lijnbaan, un nuevo concepto diseñado por Jacob Bakema y Jo van den Broek en 1953, que se convertiría en la primera calle peatonal comercial europea e influiría notablemente en el desarrollo de otras ciudades.

2 ene 2016

Las “new towns” británicas (1946-1970) ______________ (Autores: Carlos F. Lahoz Palacio y José Antonio Blasco Abad)

Entre los objetivos principales de las new towns estaba el ofrecer un hábitat digno a las clases obreras. Arriba, slums de Londres en un dibujo de Gustave Doré. Debajo, imagen de la new town de Crawley, al sur de Londres en 1951.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido se enfrentó a problemas urbanos que subyacían desde hacía muchos años. La congestión de las grandes ciudades (especialmente de Londres), la carencia general de viviendas (agravada por las destrucciones de la contienda y la migración desde las áreas rurales) o el mal estado general de los barrios obreros, llevaron al gobierno británico a plantear una estrategia de choque que pretendía limitar la expansión de las descontroladas “manchas” urbanas, descongestionar los núcleos centrales, racionalizar los procesos de crecimiento o mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Con estos objetivos, se puso en marcha un programa sistemático de creación de nuevas ciudades (new towns). Estos nuevos núcleos urbanos nacían con vocación de autosuficiencia, aunque su proximidad a las grandes ciudades, los convirtió en muchos casos en satélites. Estas ideas entroncaban con la tradición de las Ciudades-Jardín que, medio siglo atrás, habían iniciado tímidamente ese mismo camino.
Entre 1946 y 1970, fueron planteadas treinta y dos new towns. El largo periodo transcurrido permite categorizar estas nuevas ciudades en tres “generaciones”, que cuentan con características propias. Destacaremos una como ejemplo de cada fase: Stevenage, de la primera; Runcorn, de la segunda; y Milton Keynes, de la tercera.

19 sept 2015

El Arte como activador del espacio público de la ciudad: el caso del Museo Urbano Tony Garnier de Lyon.

Museo Urbano Tony Garnier de Lyon en el barrio de los Estados Unidos (muro nº 14)
Habitualmente los museos exponen sus pinturas en el interior de los edificios, pero el Museo Urbano Tony Garnier de Lyon es diferente. Las obras no están tras los muros, sino que se muestran en las fachadas medianeras del renovado barrio de los Estados Unidos, una de las realizaciones del arquitecto lionés.
Tony Garnier (1869-1948) fue uno de los arquitectos seminales de la modernidad. Con sus proyectos urbanos y arquitectónicos, realizados o no, se adelantó a lo que el Movimiento Moderno propugnaría tiempo después. Anticipó en cuarenta años mucha de la doctrina de la Carta de Atenas y previó el Estilo Internacional dos décadas antes de que apareciera.
La Lyon actual rinde homenaje al arquitecto con un espectacular museo al aire libre (Musée Urbain Tony Garnier) en él se ofrecen imágenes de su Cité Industrielle entre otras obras. Pero el museo, al margen de la relación con Garnier, es también un caso paradigmático de transformación urbana a través de la pintura mural. Su creación fue producto de una estrategia más amplia, encaminada a rehabilitar integralmente el Quartier des État-Unis. El proceso fue modélico y ha sido reconocido internacionalmente, incluyendo a la UNESCO que premió la actuación en 1991. Este singular museo es un ejemplo de cómo el Arte es un medio ideal para activar el espacio urbano.

13 jun 2015

El oxímoron en arquitectura: De los “palacios sociales” del XIX, al “clasicismo proletario” soviético y las “viviendas monumentales” de Ricardo Bofill. __________________ (Autores: Carlos F. Lahoz Palacio y José Antonio Blasco Abad)

Les Espaces d'Abraxas (Marne-la-Vallée) de Ricardo Bofill son un ejemplo del oxímoron residencial.
Un oxímoron es la reunión de dos nociones con significado opuesto que, superando la aparente contradicción, pueden generar un tercer concepto de gran expresividad. El recurso literario anima al lector a rechazar lo absurdo de la contraposición y a buscar la comprensión del sentido metafórico de la extraña pareja (por ejemplo, fuego helado, luz oscura, instante eterno, etc.).
También existe el oxímoron en la arquitectura. En el campo residencial, los palacios y las viviendas comunes se encuentran en las antípodas, compartiendo únicamente su componente habitacional. Por eso, la reunión de ambas tipologías, tradicionalmente incompatibles, genera la sorpresa. En el oxímoron, se reúnen lo exclusivo y lo popular, lo monumental con lo corriente, la grandilocuencia con la humildad, la singularidad con lo cotidiano.
Descubriremos estos contrastes en las propuestas decimonónicas del socialismo utópico, algunas de las cuales se llevaron a la realidad. Estas revolucionarias construcciones fueron etiquetadas, por sus autores, como “palacios sociales” (Falansterio de Fourier, Familisterio de Godin en Guise, etc.). También tras la revolución soviética, cuando a partir del deseo de crear un nuevo escenario para el nuevo hombre se alumbró el “clasicismo proletario”, que intentó ofrecer a los trabajadores unas viviendas que los hicieran sentir como la clase social privilegiada, recurriendo al lenguaje estilístico de la nobleza zarista. Finalmente, décadas después, en el contexto del Postmodernismo, Ricardo Bofill se convertía en paladín de esa visión antagónica, proyectando en Francia varios conjuntos de “viviendas monumentales” que fueron presentadas como una especie de “Versalles para el pueblo”.

31 ene 2015

Entre la conservación y el olvido: Posturas ante el patrimonio heredado en cinco Ciudadelas históricas.

La Ciudadela de Lille es uno de los grandes ejemplos de fortificación ideados por el Marques de Vauban. Se conserva perfectamente integrada en un gran parque urbano.
Una de las construcciones características de los siglos XVI al XVIII fueron las Ciudadelas, recintos militares que dominaron algunas ciudades que se convirtieron en “plazas fuertes” dentro de un periodo de intensos conflictos bélicos. Con el tiempo esas espectaculares y geométricas fortificaciones perdieron su razón de ser y las ciudades se encontraron frente al dilema de qué hacer con ellas.
El debate de fondo expresa el posicionamiento ante el patrimonio histórico heredado y, particularmente, ante un legado que no se adapta con facilidad a los requisitos de la ciudad contemporánea.
Como ejemplo, vamos a aproximarnos a cinco casos muy distintos respecto a la consideración de esas antiguas Ciudadelas. Las diferentes posturas van desde la conservación, manteniendo en cierta medida el uso original (la Ciudadela de Jaca), hasta la eliminación radical borrando cualquier rastro en el trazado urbano (la Ciudadela de Turín), pasando por diversas posiciones intermedias: el mantenimiento de lo esencial con amputaciones parciales (como es el caso de la Ciudadela de Pamplona); el reciclado drástico para adaptar los espacios útiles a nuevos usos (como se hizo en la Ciudadela de Montpellier); o la desaparición relativa, puesto que la supresión física no evita su recuerdo, tanto por su influencia en la trama del entorno como por la conservación de algún resto (como sucedió con la Ciudadela de Barcelona).

24 ene 2015

Las dos caras de San Petersburgo: Palacios suntuosos frente a humildes Casas-Comuna (Kommunalka).

Estatua de Pedro I El Grande, instalada en 2006 en la isla Vasilievski, obra de Zurba Tsereteli, sobre el fondo de los bloques residenciales soviéticos.
Las ciudades ofrecen muchos rostros diferentes y, en ocasiones, muestran dos visiones destacadas con contrastes muy acusados. En estos casos suele contraponerse una imagen general privilegiada, que se proyecta hacia el exterior, con otra que se acostumbra a ocultar con cierta vergüenza y donde la vida no es tan amable. Hay muchos ejemplos de estas ciudades bifrontes y San Petersburgo es una de ellas.
Su “cara” más reconocida muestra la espectacularidad del sueño de su fundador, el zar Pedro I El Grande: una ciudad que se levantó de la nada para convertirse en la gran capital de Rusia, caracterizada por sus suntuosos palacios, monumentos y grandes avenidas. Pero la ciudad esconde otra realidad en las barriadas donde se acumulan viviendas comunales de la era soviética y que, todavía en la actualidad, se encuentran habitadas en paupérrimas condiciones. Se calcula que 600.000 personas viven en las kommunalka (коммуналка), en las que varias familias comparten el mismo espacio y luchan por una supervivencia digna.
Las instituciones promotoras han desaparecido (ya no existen ni los zares ni los soviets) pero el San Petersburgo del siglo XXI mantiene esa doble imagen extrema: la que enfrenta a una ciudad de ensueño con una ciudad de pesadilla.

5 jul 2014

“Nuevas Ciudades” en la España de 1970: Tres Cantos y el Actur de Zaragoza.

Ordenaciones iniciales para el ACTUR-Tres Cantos en Madrid (izquierda)  y ACTUR-Puente de Santiago en Zaragoza (derecha)
La España de principios de la década de 1960 asistió a un despegue económico sin precedentes. Esa etapa, conocida como “desarrollismo”, tendría importantes consecuencias urbanas. La fuerte emigración recibida desde los entornos rurales, puso en evidencia la falta de preparación de las ciudades para acoger un éxodo tan explosivo. Se sucedieron diferentes estrategias encaminadas a paliar el grave déficit residencial, que se concretarían en una vertiginosa construcción de viviendas a lo largo de ese periodo. Con ello, se cambiaría la faz de aquellas ciudades, hasta el punto de constituir un nuevo “paisaje urbano” en las periferias de las mismas.
Uno de los últimos planes de vivienda adoptados en dicha época fue el Programa ACTUR (Actuaciones Urbanísticas Urgentes) que, en 1970, seleccionó varios emplazamientos en las principales urbes para proponer operaciones muy ambiciosas, de gran extensión y con miles de viviendas, en sintonía con los modelos europeos que se estaban realizando entonces. Las ACTUR ofrecieron la oportunidad de planificar crecimientos siguiendo, con algunos matices, los postulados del Movimiento Moderno.
La irrupción de la crisis económica de 1973 afectó profundamente a las ACTUR. Ralentizó los proyectos, obligó a modificaciones sustanciales de los mismos y llegó, en algún caso, a abortar la intervención. De las diferentes propuestas que se activaron, las dos más emblemáticas fueron la que se levantó en las proximidades de Madrid y que se emanciparía como una nueva ciudad (Tres Cantos), y un nuevo barrio en Zaragoza, en la margen izquierda del rio Ebro, que se denominó “Puente de Santiago” pero acabó siendo reconocido simplemente como “el Actur”.

21 jun 2014

Los rascacielos estalinistas de Moscú: Las “siete hermanas” y el fallido Palacio de los Soviets.

Los siete rascacielos estalinistas de Moscú.
A principios de la década de 1930, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) sufrió una involución, que fue política (la democracia fundacional dio paso a la dictadura estalinista) y también cultural y artística.
La incipiente vanguardia rusa, que había soñado con crear un nuevo mundo, fue abortada dando paso a un eclecticismo reaccionario que retornaba a los anacronismos del final del siglo XIX. En 1931, el concurso para el Palacio de los Soviets de Moscú marcó el punto de inflexión, ya que su polémico resultado, premió el monumentalismo historicista y desdeñó las propuestas más avanzadas. La Segunda Guerra Mundial paralizó su proceso de construcción, pero una vez finalizada la contienda, Stalin ansiaba mostrar el poderío del régimen comunista. Por eso, en 1947, puso en marcha la edificación de ocho rascacielos que celebrarían el octavo centenario de Moscú.
El Palacio no llegaría a construirse nunca pero sí lo hicieron sus siete hermanas (la octava no llegó a nacer). Entre 1953 y 1955, en plena Guerra Fría, los rascacielos estalinistas de Moscú fueron surgiendo y lo hicieron con diferencias radicales respecto a sus competidores occidentales, principalmente porque su razón de ser no fue económica, sino simbólica. Durante décadas, estos edificios, de imagen tan característica, serían los más altos de Europa.

31 may 2014

Les Halles de París, crónica de un desconcierto urbano que parece haber llegado a su fin.

Les Halles de París. Infografía sobre su nueva configuración.
Las transformaciones de Les Halles de París siempre han estado envueltas en polémica, desde que la construcción del Mercado Central de la ciudad, durante el Segundo Imperio francés, obligara a arrasar una gran extensión de su casco medieval.
Pero la mayor discusión, surgió a finales de la década de 1970, con el traslado del mercado y el derribo de los históricos pabellones Baltard. Las disputas sobre la misión y formalización de ese lugar tan emblemático del centro de París, abrieron una caja de Pandora que enfrentaría a políticos, arquitectos y ciudadanos en una sucesión de despropósitos que llevaría a Les Halles a convertirse en el paradigma del desencuentro urbano, generando una controversia que alcanzaría dimensiones planetarias.
Entonces, desoyendo a todo el mundo, la autoridad municipal impuso una solución que acabaría resultando un fracaso. Por eso, con la llegada del siglo XXI se abrió un nuevo proceso de concertación a través del cual, los nuevos responsables políticos querían acordar, con ciudadanos y expertos profesionales, el futuro rumbo de Les Halles. Tras numerosos informes técnicos, diversas consultas ciudadanas y concursos de arquitectura, en 2010 comenzaron las obras de las nuevas Halles de París, que se espera puedan concluir en 2016.
El proyecto actual no está exento de crítica, pero parte de un consenso que nunca antes Les Halles habían obtenido. Quizá por fin, el vientre de París, como lo definió Émile Zola, pueda convertirse en el deseado corazón urbano.

17 may 2014

Cuando París se convirtió en París: Las transformaciones del Barón Haussmann (y 4. Arquitectura y otras cuestiones)

La arquitectura residencial de los bulevares haussmanianos completa la imagen del París del Segundo Imperio (Boulevard Haussmann/ Rue La Fayette)
Con este cuarto y último artículo cerramos la serie sobre las transformaciones de París ocurridas a mediados del siglo XIX, durante el Segundo Imperio. En anteriores entregas nos acercamos a los antecedentes y las intervenciones en la estructura urbana y territorial, así como a la estructura verde.
En esta ocasión, abordamos las implicaciones en la arquitectura y en las infraestructuras, fijándonos también en otras operaciones (por ejemplo las dos Exposiciones Universales celebradas en 1855 y 1867) que tuvieron importancia en la definición del nuevo París.

10 may 2014

Las ciudades de Edward Rutherfurd: Londres, Nueva York y París (Formas de mirar la ciudad)

La memoria de lo urbano es responsable, en gran medida, de nuestra idea sobre las ciudades. Aparece tanto en la experiencia de lo real como en las múltiples aportaciones inmateriales que recibimos. Es el caso, por ejemplo, de las historias que atesora la ciudad y que ayudan a explicar su realidad actual. Sean grandes acontecimientos o sucesos cotidianos, sus espacios las recuerdan y las reflejan, logrando expresar un cierto carácter colectivo.
La literatura es uno de los instrumentos principales para la captación de esos mensajes. Su demostrada capacidad para “excitar” nuestra mente le permite crear imágenes poderosas, que pueden llegar a ser tan intensas como las propiamente sensoriales. Así pues, también la literatura “mira” a la ciudad.
Estas nociones son las que han llevado a Edward Rutherfurd a escribir varios libros en los que se sumerge en el pasado de ciudades y territorios, como método para comprender algo de su presente y de su futuro. Son narraciones de ficción histórica, multigeneracionales, que tratan sobre las pasiones humanas. No obstante, su discurso se encuentra tan inseparablemente unido a un escenario concreto que, éste, acaba convirtiéndose en el verdadero protagonista del relato. Son destacables sus exitosas novelas dedicada a Londres, Nueva York y París, ciudades caracterizadas a partir de los avatares seculares de diferentes sagas familiares.

La literatura “urbana” nos permite aproximarnos de forma amena a la realidad presente, acercándonos a las aspiraciones y a los esfuerzos que generaciones anteriores hicieron para conformar el espacio que hemos heredado. Una buena forma de “mirar” la ciudad con los ojos de la mente.