21 jun 2023

De cinturones y anillos a loops, significaciones de las envolventes en la ciudad de las metáforas.

Las envolventes urbanas han tomado formalizaciones muy diferentes y han sido base para distintas metáforas urbanas.

La ciudad también se construye con metáforas
. Las palabras proporcionan significados que contribuyen a la creación de un relato particular que constituye el armazón inmaterial de cada ciudad.

Un concepto muy fructífero en la generación de metáforas urbanas es el de “envolvente”, que alude a diferentes realidades urbanas. Las comparaciones rastrean la vida cotidiana para encontrar términos que añadan matices significativos a esa noción básica. Es el caso del cinturón, que ciñe y constriñe; del anillo, que rodea sin oprimir y ofrece valor; o del collar, que abraza dando protagonismo a las piezas que une. También, frente a estas figuraciones estáticas, hay otras que están impregnadas de un gran dinamismo, como sucede con la palabra inglesa loop (lazo, bucle), que se asocia a líneas cerradas de transporte, que forman bucles dentro de una estructura mayor.


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La circunferencia como envolvente eficaz

La geometría demuestra que la circunferencia es la figura que encierra una mayor superficie con un menor perímetro. Esta característica hace que el círculo aparezca con profusión en la naturaleza, siempre dispuesta a ahorrar esfuerzos. Por eso, la delimitación de muchas entidades físicas adopta esa forma (como sucede en las más básicas células y sus membranas separadoras)

Esta justificación elemental explica que las ciudades más antiguas tendieran a definir su recinto como círculos más o menos deformados. Más tarde, con la afirmación de la racionalidad, el ángulo recto protagonizaría muchos de los trazados urbanos y las murallas adoptarían formas cuadrangulares o poligonales. Finalmente, las envolventes urbanas acabarían presentando mezcla de líneas rectas y curvas que se adaptaban a las exigencias del territorio soporte. No obstante, la ciudad ya no presenta límites definidos, aunque sigue contando con membranas interiores que ejercen de cierre separador con permeabilidades selectivas.

Nördlingen es una ciudad alemana constreñida en una muralla de trazado prácticamente circular

Este artículo atiende a las envolventes urbanas, pero sin contemplar la superficie contenida sino únicamente el perímetro que las define. Se ocupa de la línea y no del área (olvida el círculo y mira a la circunferencia), aunque no se fija en la forma sino en el concepto. La aproximación no es geométrica sino topológica, de manera que la materialización concreta se desvanece ante la significación de los términos que intentan definirla. Porque la ciudad también se construye con metáforas. Las palabras proporcionan significados que contribuyen a la creación de un relato particular que constituye el armazón inmaterial de cada ciudad.

“Envolvente” es un concepto muy fructífero en la generación de metáforas urbanas. Con esta palabra se alude a delimitaciones (como fueron las murallas), a espacios urbanos que bordean un núcleo (como parques lineales de ronda) o a recorridos que rodean algo volviendo al punto de inicio (como vías orbitales de tráficos de diferente naturaleza). Las envolventes urbanas nunca son impermeables porque el paso es algo obligado, aunque seleccionan los puntos de filtración transversal. Esta característica proporciona relaciones y conexiones muy interesantes que abren la “puerta” a otras metáforas muy reveladoras.

La geometría es una gran fuente formal y simbólica, pero la rotundidad y exactitud matemática no resultan imprescindibles para transmitir la noción de circunvalación ya que la realidad topográfica complica su perfección. Lo esencial del “envolver” urbano es encerrar (con aperturas puntuales), rodear, dar vueltas alrededor de algo sin principio ni fin.

Las metáforas habituales proceden de la vida cotidiana y añaden matices sobre esta noción básica. El cinturón ciñe y constriñe, el anillo rodea sin oprimir y ofrece valor y el collar abraza dando protagonismo a las piezas que une. También, frente a estas figuraciones estáticas, emerge la noción de loop, originalmente vinculada a los trazados viarios para indicar un bucle dentro de una red de circulación más amplia. Esa esencia de lazo o circuito integrado en una entidad superior, llevó a su incorporación al lenguaje urbanístico conceptual del término inglés. Así Loop sugiere la existencia de líneas cerradas, impregnadas de dinamismo, con una vocación relacional y subordinadas a una estructura mayor.

La metáfora del cinturón

Un cinturón es una alargada tira de cuero, tela u otro tejido fuerte que sirve para sujetar y ceñir a la cintura una prenda de vestir. A partir de esta utilidad básica se elaboró la metáfora urbana que convirtió el término en símbolo de contención y de envoltura. Su materialización son líneas cerradas en la ciudad que, en buena parte, se encuentran vinculadas a los trazados de las antiguas murallas. Las murallas eran un cinturón que encerraba la ciudad y que llevaba asociadas otras líneas de contorno. Este era el caso de los paseos de ronda, utilizados por la guardia en sus tareas de vigilancia, o los fosos y glacis perimetrales, que dificultaban el asalto (los primeros por suponer un impedimento físico y los segundos por ser un espacio libre y expedito que dejaba a los atacantes a la intemperie). La desaparición de las murallas no impidió que el término cinturón siguiera presente en las ciudades. Los terrenos liberados permitieron la aparición de los bulevares, originalmente paseos diseñados sobre esos espacios libres que rodeaban la ciudad, y de las rondas de circunvalación.

Al margen de su funcionalidad dentro de la red de circulación, el término cinturón, en su acepción urbana, suele expresar una barrera premeditada al crecimiento urbano mediante límites físicos que contienen la expansión. En este sentido, una muralla es similar a una autopista o a una línea ferroviaria.

No obstante, tal como sucede con el cinturón (de vestir), que puede modificar su perímetro, apretando o aflojando lo que sujeta, las ciudades también “cambian de talla” (por lo general creciendo) y por lo tanto “ensanchan” su cinturón (urbano), aunque lo hacen creando nuevos perímetros. Conforme las urbes crecen y se extienden, se proponen nuevas circunvalaciones que abarcan mayor superficie y actúan como orbitales concéntricos señalando el incremento del recinto urbano. Son muchas las ciudades tienen varios “cinturones” que funcionan simultáneamente, como sucede en Madrid. No obstante, no todos los cinturones se fundamentan en la red de transporte, puede haber otros casos con orígenes diferentes. Como muestra variada pueden relacionarse varios tipos de cinturones urbanos:

La Petite Ceinture es una antigua línea de circunvalación ferroviaria de París, que, al perder el servicio, fue parcialmente peatonalizada.

Petite Ceinture de París

El Boulevard Périférique de París es la circunvalación viaria del núcleo histórico.

Boulevard Périférique de París.

El Greenbelt, el Cinturón Verde Metropolitano, de Londres es un extenso territorio regulado, predominantemente verde, que acota la capital británica con el objetivo de frenar el sprawl.

Greenbelt de Londres.

• Los Cinturones de Madrid: el primero (M-10) circunvala el casco antiguo con 6,5 km.; el segundo (M-20) rodea el ensanche con 11 kilómetros y se conoce más habitualmente como las Rondas; el tercero es la popular M-30, la autopista que rodea la “almendra” madrileña con 32,5 km. de longitud; el cuarto cinturón es la M-40, una autopista orbital de 62 kilómetros de recorrido. La M-45, es un enlace entre la M-40 y la M-50, que es el último cinturón, el quinto, aunque no está completado, presentando la forma de una “herradura” de 85 kilómetros.

Cinturones de Madrid.

La metáfora del anillo

Algunos autores utilizan las palabras cinturón o anillo como sinónimos, pero no debería ser así. Por más puedan parecer similares, las palabras no son intercambiables. No son inocentes porque orientan relatos.

La significación es muy diferente: el cinturón es opresor, pero el anillo no. El cinturón es una prenda, hasta cierto punto obligada, que tiene su origen en una necesidad cotidiana y vulgar. En cambio, el anillo es un complemento voluntario, es una joya y remite a recuerdos, a promesas, a conmemoraciones, a identidades. El cinturón, por más que proporcione muchas posibilidades ornamentales, no puede alcanzar la categoría del anillo que, aunque sea de bisutería, representa una elección libre. Como hemos visto, el cinturón “cambia de talla” mientras que, por el contrario, el anillo es inmutable, imprime carácter y no varía.

La palabra anillo apareció en la terminología urbanística, en muchos casos, para sustituir a cinturón, intentando evitar ese carácter peyorativo que suele asignársele. Eventualmente, el anillo puede llevar engarzada una joya, pero eso no le resta fuerza al símbolo del aro. De hecho, utilizar la palabra “anillo” hace recaer la importancia en el propio conector, otorgando protagonismo a esa forma cerrada perimetral. Esta hegemonía se expresa describiendo su personalidad, desde la relacionada con el tráfico, ciclista, por ejemplo, hasta la que muestra la monumentalidad arquitectónica o su dominancia verde. Pueden citarse ejemplos como:

El Ring de Viena, el monumental envoltorio del centro histórico que definió el carácter de la ciudad burguesa de la segunda mitad del siglo XIX.

Ring de Viena.

El Anillo Verde Ciclista de Madrid, un carril bici de 64 kilómetros que rodea la ciudad.

Anillo Verde Ciclista de Madrid.

El Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz, un circuito natural de casi 31 kilómetros.

Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz.

La metáfora del collar

Un collar es un adorno que rodea el cuello (de ahí su nombre) que habitualmente hilvana objetos preciosos (si no aparecen esas joyas, suele hablarse simplemente de cadena, en alusión al conjunto de eslabones enlazados entre sí que la forman).

Su relación con las joyas que incluye es diferente a la observada en un anillo. El concepto de anillo prioriza el aro que se ajusta al dedo, por encima de la joya (que puede llevar engarzada o no). En cambio, en el collar esa relación se invierte, prestando más atención a las piezas acopladas que al vínculo que las une.

Esta modificación de significación es relevante para la metáfora urbana. En contra de lo comentado para el caso de los anillos urbanos, en un collar, el protagonismo no corresponde a la conexión, sino a los nodos que se ven unidos. Esto puede constatarse en:

The Emerald Necklace (collar de esmeraldas), en Boston, donde Frederick Law Olmsted enlazó en 1877 una sucesión de parques proyectados y espacios naturales de diferentes escalas.

Emerald Necklace de Boston.

La metáfora del loop (bucle)

Cinturón, anillo o collar sugieren estaticidad. La envolvente que los define adquirió dinamismo urbano a partir de ser introducida en el vocabulario de las redes de transporte.

Así, la metáfora del lazo (del bucle o del loop, según su término inglés) está vinculada principalmente al sistema de transporte debido a las exigencias de su trazado, que son diferentes para los dos principales sistemas terrestres: las vías para vehículos y las líneas ferroviarias para trenes. Ambas deben satisfacer ciertas condiciones (de pendiente, de radios de giro, etc.) que van conectando líneas rectas y curvas en función de la topografía. En la red viaria y de carreteras (que es otra metáfora), los cambios de dirección pueden ser tan bruscos como una encrucijada en ángulos rectos e, incluso, cumpliendo ciertos requisitos, en ángulo agudo, pero las líneas de ferrocarril son muy diferentes. Los trenes son largas cadenas de vagones encabezadas por una locomotora y sus giros exigen radios amplios. Sus curvas y cambios de dirección suelen incorporar bucles en su trazado que parecen convertir ciertos sectores de la red en un circuito, un trayecto en línea cerrada que vuelve al punto de partida. En las carreteras los bucles son más bien lazos que se desarrollan a diferente nivel para resolver los nudos viarios (los enlaces). La abstracción y la funcionalidad requerida por estos sistemas ha llevado a que sean estudiados matemáticamente por la teoría de grafos.

No obstante, no siempre los lazos aparecen vinculado al sistema de transporte. Hay casos muy diferentes en los que la envolvente es un accidente natural, principalmente ríos (que también son dinámicos cauces de agua corriente) que encierran casi completamente ciudades que se levantaron en el interior de pronunciados meandros. Algunos bucles urbanos son:

The Loop, que es la línea de ferrocarril elevado que circula por el centro de Chicago y que realiza un amplio bucle perimetral, hecho que propició que fuera conocido popularmente con esa palabra inglesa.

The Loop de Chicago.

La Boucle, nombre popular del núcleo histórico de Besançon, debido a que se desarrolló en un meandro muy cerrado del río Doubs. En este caso, la envolvente es natural y convierte a la ciudad en un paradigma de estas peculiares situaciones.

La Boucle de Besançon.


2 comentarios:

  1. Buen análisis. Muchas gracias.

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  2. Es algo completamente asombroso el tema que desarrollas en tu artículo y que es completamente cierto. Y tengo que observar que también la ciudad de Palma de Mallorca por ejemplo, está rodeada por una circunvalación que en el mapa se ve que es prácticamente circular que es la Vía de cintura la autopista que rodea la ciudad. Curioso como los arquitectos en algunos casos coinciden en algunas cosas curiosas que fabrican y diseñan.

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