6 mar 2021

La renovación urbana de una ciudad marítima sin mar: Burdeos y el proyecto “Bassins à flot”.

 

Imagen aérea del sector Bassins á flot. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); / © Sergio Grazia

Burdeos es una ciudad marítima sin mar. Su puerto fluvial fue el motor de la prosperidad bordelesa (con el impulso del afamado vino de la región). En el extremo norte de su extraordinario casco histórico, conocido como Puerto de la Luna e incluido en el Patrimonio de la Humanidad, se construyeron las Bassins à flot, unas peculiares dársenas que propiciaron el crecimiento industrial de su entorno. Pero a finales del siglo XX la zona comenzó a declinar, quedando un conjunto de espacios obsoletos en una situación privilegiada que planteó un importante reto: ¿Cómo transformar estas amplias zonas industriales y económicas abandonadas en un barrio del siglo XXI, ampliando el actual centro de la ciudad, y todo ello preservando el valor universal de estos lugares?

La respuesta fue la puesta en marcha en 2010 de una ambiciosa operación de renovación urbana integral que avanza venciendo las dificultades propias de una intervención tan compleja. Y las Bassins à flot, además de proporcionar el nombre al proyecto, se han convertido en su corazón y su emblema.

[este artículo fue objeto de una ponencia de José Antonio Blasco en las jornadas de Arquitectura y Paisaje “Ciudades en la memoria” organizada por la Asociación Tajamar y el Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria en octubre de 2020. Fue incluida en el libro AA VV “Ciudades portuarias en la memoria”, Ed. Asociación Tajamar, 2020]


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Burdeos es una ciudad marítima sin mar o, mejor dicho, Burdeos es una ciudad marítima con un mar de agua dulce, porque su puerto es fluvial con un cauce muy amplio. La ciudad se encuentra a unos 100 kilómetros de la desembocadura del estuario que forman el río Garona y el Dordoña: la Gironde. Este extenso curso acuático, de unos 75 kilómetros de longitud y 12 de anchura en la boca, así como el Garona hasta la propia ciudad, son navegables para buques de gran calado. Esta circunstancia posibilitó esa paradójica situación de ciudad interior portuaria que gozaría de un intensísimo tráfico de navíos, principalmente cargueros que transportaban el afamado vino de la región.

Por eso, aunque no esté en la costa, Burdeos es una ciudad atlántica y su actividad portuaria se remonta a muchos siglos atrás, ya que su emplazamiento, en un cruce de vías terrestres, fluviales y marítimas, sedujo a numerosos pueblos a lo largo de su dilatada y agitada historia, que es una sucesión de altibajos vinculados a las circunstancias políticas de cada época. 

Relieve del entorno de Burdeos. El círculo trazado tiene un radio de 100 kilómetros y centro en la ciudad. Fuente: a'urba / Mollat / INSEE; Atlas de la Métropole Bordelaise y Elaboración propia

Apunte sobre la evolución histórica de Burdeos.

El primer Burdeos fue conocido como Burdigala, un asentamiento galo/celta conquistado por los romanos hacia el año 60 a.C., que comenzó a prosperar con el imperio, llegando, en el siglo III, a ser la capital de la Galia Aquitania. Esa distinción impulsó un desarrollo urbanístico y monumental muy importante que reconfiguró la ciudad. La traza actual del Burdeos histórico todavía recuerda la de aquella lejana Burdigala y también la del modesto puerto interior de la misma. El recinto seguía aproximadamente Cours de l’Intendence (aunque las murallas estaban entre esta vía y el eje paralelo Rue de la Porte Dijeaux/Rue Saint-Rémi), Rue des remparts, Cours d’Alsace-et-Lorraine y el rio. El puerto romano es “recordado” por el trazado de calles como Rue Parlement Sainte-Catherine o Rue du Cancera. No sucede lo mismo con la arquitectura: quedan escasos testimonios del anfiteatro o Palais Gallien como único testimonio de aquella época. Tras la caída del Imperio romano occidental, la ciudad sufrió saqueos y dominios alternos de diferentes pueblos medievales (vándalos, visigodos, merovingios, etc.) que la sumieron en un largo periodo de oscuridad.

Burdeos “renacería” siglos después con la evolución del Ducado de Aquitania que había sido constituido por los reyes francos en el siglo VII. El matrimonio de la duquesa Leonor de Aquitania con Enrique de Plantagenet supondría un cambio radical para la región porque, en 1154, Enrique se convirtió en Enrique II, rey de Inglaterra. La incorporación de Aquitania a la Corona inglesa favoreció la exportación de vino a las islas británicas, iniciándose una brillante etapa para el puerto y, en consecuencia, para la ciudad. La adscripción inglesa de Aquitania se mantendría hasta el final de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), que enfrentó a Francia e Inglaterra, con la victoria gala. El Ducado quedaría anexionado a Francia perdiendo su autonomía y los lazos con las islas.

Aunque esto frenaría inicialmente el desarrollo portuario y urbano, el comercio colonial relanzaría su actividad. Luis XIV creó líneas regulares con Norteamérica y las Antillas, y Burdeos se convertiría en el primer puerto francés (y segundo del mundo tras Londres). A sus muelles llegaba café, cacao, azúcar o algodón, que eran distribuidos por toda Europa. Y, por supuesto, estaba el vino, la estrella comercial del puerto (aunque también debe reseñarse su papel como notable puerto negrero).

Burdeos, 1782. Proyecto irrealizado del canal de cintura con sus dársenas circulares reguladoras junto al rio. Fuente: Archives Bordeaux Métropole

El negocio del vino y el comercio ultramarino irían asentando la recuperación de la bonanza económica para la ciudad. Gracias a ello, en el siglo XVIII Burdeos alcanzaría su “edad de oro”.  Durante esta centuria y gracias a la riqueza acumulada, los gobernantes de Burdeos iniciaron un proceso de “embellecimiento” de la ciudad que resultó modélico, puesto que la remodelación urbana de Burdeos y la arquitectura que se construyó durante el siglo ilustrado se convirtieron en una referencia. La ciudad medieval se transformó en otra moderna, definida por innovadores espacios urbanos, como la place Royale (actual place de la Bourse, plaza de la Bolsa, diseñada por Ange-Jacques Gabriel, dotada de la espectacular arquitectura que serviría de ejemplo para el resto del frente fluvial); la place Dauphine (actual place Gambetta); la de Saint-Julien (hoy Place de la Victoire); o la plaza de la Puerta de Bourgogne (Place Bir-Hakeim). Igualmente se trazaron los grandes bulevares y avenidas como lugares para el paseo (destacando las Allées de Tourny), o se levantaron nuevas puertas, fuentes y jardines. La fortaleza de Burdeos, el Château-Trompette, se demolió y su emplazamiento quedó a disposición de la ciudadanía (la grandiosa Place des Quinconces). La ciudad se llenó de arquitecturas suntuosas, como el Gran Teatro, el Palais Rohan y otros muchos “hoteles” particulares que consolidaron la renovada identidad de la ciudad. Aquel Burdeos se convertiría en un prototipo de urbanismo y arquitectura neoclásicos, irradiando los ideales del Siglo de las Luces.

La revolución francesa y las guerras napoleónicas serían muy perjudiciales para la ciudad que no se recuperaría hasta la Restauración. Entonces Burdeos emergería como paradigma arquitectónico y urbano para el resto del país. Así, el siglo XIX, el siglo burgués, volvería a posicionar a la ciudad en los puestos de privilegio, con un crecimiento importante que le llevaría desde los 90.000 residentes de 1800 a los casi 300.000 a finales de la centuria y principios de la siguiente. Esta preminencia sería reconocida con gestos como el de llamar para el gobierno de París al Barón Haussmann, que había sido prefecto de Burdeos, con el objeto de aplicar a la capital francesa las ideas urbanas experimentadas en la ciudad del Garona.

A lo largo del siglo XX, Burdeos mantuvo su relevancia observándose que, aunque la ciudad central sufriría un descenso demográfico en el tercer cuarto de siglo (en la actualidad cuenta con unos 240.000 habitantes), la metrópoli alcanzaría los 720.000 aproximadamente (la sexta ciudad francesa tras París, Marsella, Lyon, Lille y Toulouse) y su área metropolitana, la denominada Aire Urbaine de Bordeaux, llegaría a 1,2 millones de habitantes.

El desarrollo urbano de la zona sería intenso y extenso, pero nuestro interés se quedará dentro de los límites de la antigua ciudad portuaria que había ido consolidándose en uno de los meandros del curso final del rio Garona. Esta circunstancia fue la causa de su peculiar configuración, que recuerda a luna creciente (croissant). Esa analogía explica el sobrenombre que recibiría el puerto: el Puerto de la Luna (Port de la Lune), denominación que por extensión designaría a todo el Burdeos histórico.

En el año 2007, la UNESCO reconoció el valor del casco bordelés, del “Puerto de la Luna”, incluyéndolo en su preciada lista del Patrimonio de la Humanidad. El conjunto protegido es extenso (unas 1.810 hectáreas) y abarca la zona interior de los bulevares hasta el río. La UNESCO dice de Burdeos que “el centro histórico de esta ciudad portuaria del sudoeste de Francia posee un conjunto urbanístico y arquitectónico excepcional creado en el Siglo de las Luces, cuyos valores han perdurado hasta la primera mitad del siglo XX. Burdeos es, después de París, la ciudad francesa con más monumentos históricos protegidos. Fue un centro de intercambios culturales a lo largo de más dos milenios, sobre todo a partir del siglo XII, época en la que se estrecharon sus vínculos con la Gran Bretaña y los Países Bajos. El trazado urbano y los conjuntos de edificios construidos desde principios del siglo XVIII no sólo hacen de esta ciudad un ejemplo excepcional de la arquitectura neoclásica, sino que además le confieren una coherencia y unidad extraordinarias. El urbanismo de Burdeos refleja el triunfo de los ideales de los filósofos del Siglo de las Luces, que aspiraban a hacer de las ciudades verdaderos crisoles del humanismo, la universalidad y la cultura”.

Evolución urbana de Burdeos (arriba, hacia los años 330 y 1220; en medio, Burdeos hacia los años 1450 y 1775; y debajo, Burdeos hacia el año 1830 y estado actual (en verde los nuevos puentes sobre el Garona). Fuente: a'urba / Mollat / INSEE; Atlas de la Métropole Bordelaise y Elaboración propia

Las Bassins à flot en la memoria.

La historia nos muestra como Burdeos obtuvo ventajas estratégicas de su situación interior respecto al litoral al sumar conectividad con seguridad. Pero esa virtud acabaría convirtiéndose en un hándicap a partir de la caída del Antiguo Régimen y la llegada de la Revolución Industrial. Otros puertos marítimos franceses que disponían de mejores condiciones naturales, como Nantes, Le Havre o Marsella, comenzaron a prosperar aceleradamente mientras que el de la capital aquitana quedaba relegado en la carrera por captar cuota de mercado. Para evitar esa pérdida de posición, Burdeos se afanó en ampliar sus instalaciones más allá de la orilla fluvial y en disponer de tecnología de vanguardia para competir con aquellos otros puertos.

Las propuestas para incrementar la capacidad del puerto bordelés prolongando hacia el interior la línea de muelles ya habían comenzado en el siglo XVIII, aunque las ideas no llegarían a concretarse. Es el caso del proyecto sugerido en 1782 para realizar un Canal de Cintura que envolviera la ciudad, con unas dársenas circulares en sus extremos junto al Garona que debían actuar como esclusas reguladoras. También a finales del siglo ilustrado se propuso la remodelación del Château-Trompette y su entorno para ubicar allí nuevos muelles. Otros planteamientos se sucederían a lo largo de la primera mitad del siglo XIX pensando en ocupar la margen derecha del Garona. Intentos posteriores que aspiraban a construir una dársena de carenado tampoco se confirmarían. La ampliación portuaria se convertiría en una obsesión durante el Segundo Imperio francés y, finalmente, en 1867 se dieron las condiciones para que las ideas pasaran a la realidad en el extremo norte del Puerto de la Luna, el destino de nuestra atención.

La nueva propuesta presentaba unas dársenas “flotantes” (Bassins á flot) reguladas por exclusas que, se convertirían en una de las construcciones más importantes de aquel periodo llegando a ser un símbolo del momento. Las Bassins à flot fueron posibles, sobre todo, gracias al decidido impulso de varios políticos con capacidad de liderazgo. El proyecto se redactó en 1868 y las obras comenzaron al año siguiente, prolongándose hasta 1882, aunque desde 1879 la primera dársena estuvo operativa. La segunda se aprobó en 1905 y se concluyó en 1912. Hubo intentos de construir una tercera dársena, pero esa idea no llegó a cuajar.

Las Bassins á flot a principios del siglo XX. Fuente: desconocida.

El entorno de las Bassins à flot, es decir, el norte del distrito de Chartrons y, principalmente, el barrio Bacalan, quedaría determinado por su presencia
. La ampliación de la línea de muelles propició la instalación de una quincena de grúas y la ubicación de varios edificios enormes, como el almacén de lanas o los pabellones (halles) metálicos. También se levantó el puente del Pertuis para permitir la comunicación entre las dos dársenas. Las nuevas instalaciones forzaron la remodelación de los bulevares septentrionales de Burdeos que fueron reconducidos más allá de la calle Rivière. Se abrirían nuevas vías que irían estructurando los terrenos circundantes y también alguna plaza como la circular de 35 metros de radio. También fueron edificándose nuevos equipamientos como la antigua estación ferroviaria del Médoc o la estación Saint-Louis de manera que las vías de tren también condicionarían la ordenación de la zona. Todo ello fue configurando el entorno de las dársenas como un sector logístico, comercial e industrial que, en el caso del barrio Bacalan se veía, además, separado del resto de la ciudad.

La zona sufriría una insólita conmoción durante la Segunda Guerra Mundial. La particular ubicación de Burdeos con relación al mar hizo que los alemanes advirtieran las posibilidades de esa localización, resguardada y accesible a la vez. Por esas razones, junto a las Bassins à flot se levantaría una gigantesca base de submarinos. Las obras comenzaron en 1941 y fueron terminadas en 1943. La construcción es espectacular por su tamaño (245 metros de longitud, 162 de anchura y 20 de altura) y por sus características, como muestra el hecho de que el conjunto de capas de la cubierta de hormigón armado tenga un espesor de siete metros. El final de la contienda conllevó la finalización de la actividad en la instalación militar, pero esta no fue derruida (se había concebido como una obra indestructible y así fue, aunque los motivos fueran principalmente económicos por su elevadísimo coste). En la actualidad, la base se mantiene como un sorprendente recuerdo de aquel ominoso periodo (y, como veremos, reconducida para actividades culturales).

Junto a las Bassins à flot se levantó la gigantesca base de submarinos. Fuente: Wikimedia. Creative Commons.
Burdeos y sus desafíos portuarios y urbanos.

El puerto fue el indudable motor histórico de la prosperidad bordelesa (con el impulso del vino de la región) pero también su talón de Aquiles. La competencia con otros puertos, que animó en su momento la aparición de instalaciones como las Bassins à flot, no solo no cesó, sino que fue en aumento. Por ello, Burdeos continuó a lo largo del siglo XX con la modernización de sus instalaciones portuarias, acondicionando el canal de la Gironde y construyendo nuevos muelles, estrategia que culminaría en el actual Puerto de Burdeos (Bordeaux port Atlantique), que mueve entre 8 y 9 millones de toneladas de mercancías al año gracias a sus siete terminales ubicadas a lo largo del estuario, desde la capital aquitana hasta la desembocadura.

En consecuencia, el tráfico del antiguo puerto urbano, el Puerto de la Luna, iría reduciéndose drásticamente y los escasos barcos que atracaban en él iban más llenos de turistas que de mercancías. Lógicamente, el declive de la actividad también afectó a las Bassins à flot, de manera que muchas de las instalaciones perdieron su razón de ser, tanto las propiamente portuarias como que dependían del tráfico comercial.

Imágenes del ambiente urbano del sector de las Bassins à flot antes de la intervención de renovación urbana. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); BORDEAUX - BASSINS A FLOTS. Dossier de presentation du Plan Guide. Janvier 2011

Para superar ese complicado contexto político, económico y urbano se comenzaría a impulsar la estrategia de recuperación del puerto fluvial como espacio ciudadano. La incorporación a la ciudad de la línea de muelles de la orilla, contigua a los lugares más emblemáticos y monumentales de Burdeos, ofrecía unas condiciones ciertamente favorables; pero la zona de las Bassins à flot, que pasaron de ser un lugar hiperactivo que alimentaba un entorno comercial e industrial a un espacio obsoleto repleto de instalaciones decadentes, era muy diferente.

Allí, la ciudad se enfrentaba a una situación conflictiva, pero los problemas suelen llevar asociados oportunidades. En este caso, se disponía de un extenso territorio limítrofe por el norte con el centro monumental e incluido dentro del Puerto de la Luna, el área protegida como Patrimonio de la Humanidad, y, además, muy bien comunicado con el centro (gracias a una línea de tranvía), hecho que le otorgaba un gran potencial de desarrollo.

Burdeos se enfrentó a un importante reto: ¿Cómo transformar estas amplias zonas industriales y económicas abandonadas en un barrio del siglo XXI, ampliando el actual centro de la ciudad, y todo ello preservando el valor universal excepcional de estos lugares? Este desafío, del que los promotores públicos de la renovación eran muy conscientes, marcó el rumbo a seguir con los siguientes objetivos principales:

Reconversión de un sitio industrial y portuario abandonado en un barrio renovado que debería caracterizarse por la mezcla tanto funcional como social.

Reconquista de este territorio, punto de conexión entre barrios estratégicos para el proyecto «Bordeaux 2030» (ampliado actualmente a «Bordeaux 2050»), e integración con el sector central de Burdeos y la otra orilla.

Puesta en valor de las dársenas, incluyendo sus especificidades patrimoniales, culturales e identitarias en el proyecto urbano (potenciando el “espíritu del lugar”, el “genius loci”)  

Imagen general del Proyecto Bassins à flot. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés)

Las Bassins à flot, una visión hacia el futuro

La respuesta fue la puesta en marcha de una ambiciosa operación de renovación urbana integral, que recibiría el nombre de las emblemáticas dársenas. Bassins à flot se convertiría en una actuación con importantes cometidos urbanos y sociales. Las cifras de la operación dan muestra de su envergadura:

Extensión: se interviene sobre 162 hectáreas (22 de las cuales son agua)

Construcción: Se proponen 700.000 m2 construidos (440.000 residenciales y 260.000 actividad)

Residencial: 5.400 viviendas, de las cuales el 61% son de acceso libre y el resto con diferentes grados de protección social.

Dotacional: 25.000 equipamientos, 96.000 terciario, 82.000 industrial/náutico y 57.000 comercial.

Económico: Previsión de 6.000 empleos.

Las características más destacables del proyecto Bassins à flot podrían sintetizarse en las siguientes consideraciones:

Una operación de colaboración entre el sector público y el privado

El plan, cuya primera versión fue propuesta en 2010, fue diseñado por el equipo de arquitectos y urbanistas ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés) junto a la entonces denominada Communauté Urbaine de Bordeaux, CUB, (actual Bordeaux Métropole), el ayuntamiento de Burdeos (Mairie de la Ville de Bordeaux) y la autoridad portuaria (Bordeaux port Atlantique)

Se planteó un horizonte temporal de 15 años (hasta 2025) aunque la realidad está empujando la fecha de conclusión hacia adelante. Las obras comenzaron en 2012 y siguen en la actualidad.

La inversión inicialmente prevista rondaba los 125 millones de euros dentro del marco de un PAE (Programme d’Aménagement d’Ensemble), un sistema de financiación que permitía la participación de inversores privados en los proyectos públicos. Estos procedimientos administrativos fueron abolidos en 2012 de manera que Bassins à flot fue uno de los últimos. La aportación pública se estima en 71 millones (29 aportados por Bordeaux Métropole y 42 por el Ayuntamiento), mientras que los desarrolladores privados contribuyen con 54 millones.

Principales ejes estructurantes con la nueva conexión propiciada por el puente sobre el Garona. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); BORDEAUX - BASSINS A FLOTS. Dossier de presentation du Plan Guide. Janvier 2011

Una operación que trasciende el barrio para remodelar la movilidad de toda la ciudad

Además de reconfigurar la conectividad entre los barrios contiguos, Bassins à flot forma parte de una operación de reestructuración de la movilidad para toda la ciudad. Desde luego, la intervención urbana transforma radicalmente el norte del distrito de Chartrons y el barrio de Bacalan. Las dársenas, que articulan ese encuentro entre estructuras urbanas muy diferentes, dejan de ser la barrera-frontera que las separaba para convertirse en un elemento de unión y convergencia. Los enlaces norte-sur proyectados refuerzan la comunicación tranviaria preexistente que conecta los barrios con el centro.

Además, la intervención también “cose” la ciudad de este a oeste, es decir las dos orillas del Garona, gracias a la prolongación de la rue Lucien Faure mediante el puente Jacques Chaban-Delmas (abierto en 2013) que une el área de las Bassins á flot con el barrio Bastide-Brazza en el margen derecho. Con ello se transforma la movilidad de la ciudad al comunicar el cinturón de bulevares y, sobre todo, la Rocade (la autovía de circunvalación A 630) y el área del Lago (Le Lac) con la otra ribera del río.

Una operación que une el pasado con el futuro

Sobre la base infraestructural se diseña un entorno renovado que se apoya en las preexistencias industriales que le aportan carácter (el “espíritu” del lugar), pero se proyecta decididamente hacia el futuro gracias a las nuevas edificaciones, que acogerán nuevos residentes, nuevas empresas y nuevos equipamientos.

Entre los elementos conservados más significativos destacan la inevitable base submarina, el Nautilus o la casa del reloj, así como algunos elementos portuarios e industriales que se encargan de recordar el origen de la zona (grúas, algún almacén industrial, etc.) Además, el paisaje urbano final pretende ser un reencuentro con el pasado industrial, no solo por la conservación de ciertos elementos sino también porque las nuevas propuestas se inspirarían en él. Así, las tipologías de los edificios retoman un vocabulario histórico para mantener el espíritu del lugar: hangares y naves habitadas, cubiertas serradas, torres industriales y silos, inspiran y generan una combinatoria que, con un lenguaje contemporáneo, recuerda el pasado industrial del barrio.

Esquema genérico sobre la conformación volumétrica de las macro-manzanas a partir de las referencias a tipologías industriales anteriores. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); BORDEAUX - BASSINS A FLOTS. Dossier de presentation du Plan Guide. Janvier 2011

Imágenes del conjunto de viviendas proyectado por ANMA como prototipo para las Bassins à flot. Se aprecia la reelaboración del lenguaje industrial adaptado a los nuevos usos residenciales. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); / Fotografías © Sergio Grazia

La evolución del barrio se constata en la propuesta del nuevo espacio urbano, particularmente en la “plataforma portuaria” y también en la ordenación de manzanas y recorridos-sendas. También en la nueva programación de usos que, en algunos casos trascienden la escala del barrio para ser dotaciones para toda la ciudad. En general, el ambiente urbano queda caracterizado por unas plantas bajas comerciales y dotacionales, además de una fuerte apuesta por lo peatonal y la movilidad alternativa (bicicleta fundamentalmente).

Una operación integradora funcional y socialmente

El programa acoge una mezcla de usos que integra lo residencial, el comercio y otras actividades económicas con el ocio y los equipamientos institucionales. Además, la previsión es favorecer la integración social gracias a la convivencia entre viviendas de acceso libre y otras protegidas socialmente.

Una de las apuestas más decidida es la de potenciar la vida cultural en la zona con equipamientos tan emblemáticos como el centro cultural y turístico del vino, la Ciudad del vino (Cité du vin) o la reconversión de la base submarina como escenario de arte digital (Bassins lumières).

La Ciudad del Vino se ha convertido en uno de los iconos del proyecto Bassins à flot. Foto: CéCédille (licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 2.5)

Una operación ejemplar en materia de sostenibilidad

Otro de los objetivos fue la sostenibilidad proponiendo un barrio ejemplar en el que los edificios sirvieran de laboratorio experimental en materia de consumo y energías renovables (incluso apostando por la madera como recurso, dada la proximidad de las Landas)

Una operación con un método de trabajo participativo

El proyecto es una cooperación público-privada que pretende ir más allá de la colaboración entre sectores en materia de inversión. Aspira a integrar las decisiones constituyendo un foro, el Atelier des Bassins, como experimento de participación con el dialogo como método de trabajo. Los planes iniciales se convierten así en marcos de actuación que establecen los principios urbanos y el espíritu para los futuros promotores/constructores que presentan sus propuestas al atelier con el objetivo de ser aceptadas o matizadas por los intervinientes. Además, para garantizar la diversidad formal de cada manzana, estas tienen diferentes autores que proyectan los diferentes edificios, contando con un equipo que coordina el conjunto.

Esquema de la red de espacios verdes, sendas y paseos arbolados. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); BORDEAUX - BASSINS A FLOTS. Dossier de presentation du Plan Guide. Janvier 2011

Las ideas fuerza del diseño

Para finalizar, apuntamos las principales ideas-fuerza adoptadas por el equipo multidisciplinar de ANMA como directrices el proyecto:

La plataforma portuaria como núcleo. El protagonismo de la intervención se cede a la plataforma portuaria, corazón de la propuesta y elemento que aporta “alma” (espíritu del lugar), gracias a su historia y a las preexistencias que se mantienen. El entorno acuático se convierte en un nuevo lugar de atracción y encuentro, de convergencia urbana y vecinal.

Plataforma portuaria como base para el “agua activa”. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); BORDEAUX - BASSINS A FLOTS. Dossier de presentation du Plan Guide. Janvier 2011

Puesta en valor de los elementos patrimoniales conservados, reutilizando los edificios más significativos y piezas icónicas del pasado industrial y portuario, al margen, por supuesto de las condiciones estructurales obligadas por la forma de las dársenas y esclusas.

Frente a la parcelación en largas hileras del barrio de Chartrons o las manzanas aisladas de Bacalan, se propone la creación de un nuevo tejido urbano que resulte permeable para acceder desde los dos barrios al núcleo de las dársenas.

Ordenación del sector basada en macro-manzanas (macro-lots) que individualmente presentan diversidad funcional y social, concretada en la mezcla de usos (residencial-económico-social) y de viviendas (de acceso libre y con diferentes grados de protección pública).

Nomenclatura de las macromanzanas. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); Obtenida en http://www.bordeaux2030.fr/bordeaux-demain/Bassins-flot

Estructura de sendas paisajísticas (sentes), peatonales y verdes, que atraviesan las manzanas siguiendo la dirección NE/SO hacia el núcleo de las dársenas. Estos recorridos se convierten en uno de los lugares más originales de la operación.

Imagen de las sendas paisajistas que atraviesan las macro-manzanas. Fuente: CITY LINKED Agence de conseil en stratégies urbaines

Implantación arquitectónica particular con predominio de ejes longitudinales perpendiculares al gran eje acuático para repartir las vistas hacia las dársenas entre el mayor número de edificios.

Las sendas interiores son perpendiculares al eje acuático de la plataforma portuaria. Fuente: ANMA (Agence Nicolas Michelin & Associés); BORDEAUX - BASSINS A FLOTS. Dossier de presentation du Plan Guide. Janvier 2011

Con todo, el proyecto, del que ya se han realizado avances significativos, continúa hacia adelante venciendo las dificultades propias de una intervención tan compleja.

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