19 nov 2022

Cuando el arte inunda la ciudad: el caso de Seúl.

En Seúl, al arte inunda la ciudad (fotografías de María José Peláez)

No es lo mismo que el arte tenga un hueco en la ciudad que llegar a “inundarla”. Esto último supone una omnipresencia artística. Para ello, se requieren numerosos museos, galerías y eventos, también lugares para la creatividad y una muy notable manifestación en calles y plazas de arte público (el arte que se desarrolla en el espacio urbano y se ofrece a la ciudadanía sin restricciones).

Todo esto tiene niveles de intensidad, desde luego. Hay ciudades con escasa atención, mientras que otras apuestan con decisión por el arte urbano. En este extremo, destaca Seúl. En la capital surcoreana, el arte se ha colado por todos los poros de la ciudad. Es muy destacable la estrategia para atraer creadores, así como la proliferación de espacios expositivos, cuestiones que se ven potenciadas por un ambicioso programa de implantación de escultura urbana que, como efecto colateral, está animando el turismo. Con todo, Seúl está emergiendo como una de las referencias internacionales punteras en el mundo del arte contemporáneo.


--------------------------------------------------------------------------------------------------

El arte aparece en la ciudad: apunte sobre el arte público.

El arte público es el arte que se desarrolla en el espacio urbano y se ofrece a la ciudadanía sin restricciones. Esto lo separa del arte privado, vinculado a museos y colecciones particulares, y que se encuentra dentro de un mercado transaccional. El hecho de localizarse en el dominio público lo supedita a la Administración que gestiona el espacio urbano.

Aunque las manifestaciones de arte público son muy variadas, se ven acotadas al encontrar limitaciones técnicas y materiales por su exposición al aire libre. Hay que tener en cuenta que el arte se expone en la ciudad a la mirada sin reservas, pero también a riesgos para su integridad. Primero, por las condiciones ambientales, que pueden suponer una degradación física (con orígenes diversos: meteorológicos, polución, defecaciones animales, etc.) y, también, por el vandalismo humano. Las artes plásticas y visuales cuentan con la capacidad de ofrecerse al aire libre, mientras que otras no tienen esa posibilidad. Por esta razón, la etiqueta arte público señala principalmente hacia la escultura y la pintura, entendiendo ambas en un sentido amplio. No obstante, escultura y pintura se ven afectadas de manera distinta. La pintura, mucho más delicada, se circunscribe a realizaciones específicas para exterior, concretadas en murales o grafitis, dejando a la escultura como la gran protagonista del arte público, aunque también cuente con algunas dificultades.

“El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella”. Escultura de Alberto Sánchez para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937 ubicada en la plaza del Museo Reina Sofía en Madrid.

La importancia adquirida por el arte público es tal que ha llegado a constituir un género propio. Dentro de esa dilatada categoría suele identificarse con la denominación de arte urbano (o arte callejero) a las propuestas de pintura mural, sean grafitis en paredes, más o menos esmerados, o murales muy elaborados en medianeras [ver artículo Y el cómic salió a la calle (en las medianeras de Bruselas)].

El impulso inicial para la aparición de obras artísticas en el espacio urbano fue principalmente político (como manifestación de poder o representación del ego de los gobernantes) y religioso (con la intención de materializar lo inefable para favorecer su comprensión o como base de rituales). También adquirió valor moral y ejemplarizante cuando surgió el monumento conmemorativo que pretendía recordar a personajes ilustres o eventos históricos importantes para la comunidad. Con la planificación urbana adquirió un nuevo matiz favoreciendo la legibilidad de la ciudad (obeliscos o esculturas singulares en cruces o fondos de perspectiva). Incluso comenzó a ser utilizado como elemento decorativo de los espacios urbanos. Su repercusión es importante, hasta el punto de que algunas obras de arte público han llegado a adquirir el estatus de referencia identitaria en determinadas ciudades (como la Sirenita de Copenhague, el Manneken Pis de Bruselas o la Estatua de la Libertad de Nueva York). Complementariamente, el arte en la ciudad es un medio ideal para activar el espacio urbano. [ver artículo El Arte como activador del espacio público de la ciudad: el caso del Museo Urbano Tony Garnier de Lyon)]

Pero una cosa es tener presencia y otra es mostrarse, exhibirse. Ese paso es relativamente reciente y considera la ciudad como una gran sala de exposiciones para todo tipo de obras, donde cabe su apreciación exclusivamente por su calidad artística. Este planteamiento, que estima el arte por el arte, puede extenderse por toda la ciudad, pero existen ejemplos de agrupación de obras en lugares concretos siguiendo un criterio selectivo (“museos” al aire libre en calles, plazas o parques localizados) No obstante, también puede haber también exposiciones temporales, programando muestras de un autor o de temáticas específicas.

Exposición temporal de esculturas de Igor Mitoraj en Valencia, en 2006.

Escultura en el espacio urbano de Seúl.

Además de todo lo anterior, el arte público se ha convertido en un reclamo y las ciudades que destacan por ello reciben numerosos visitantes atraídos por las obras expuestas. Ciertas urbes anuncian circuitos singulares con la aspiración de recibir el turismo cultural que busca este tipo de estímulos y cada vez son más las que proponen “paseos” o “rutas de arte”.

El arte se muestra en la ciudad: museos de escultura en el espacio público.

La escultura está presente en la ciudad con un muestrario de tamaños y estilos, pero suele estar distribuida de manera desigual, con densidad variable en calles y plazas o con barrios muy dotados frente a otros desprovistos. Más allá de esta situación general, en algunas ciudades aparecen colecciones al aire libre que, ubicadas en lugares específicos con un claro propósito expositivo siguiendo un programa, se presentan como museos urbanos de escultura al aire libre (aunque también puede surgir sin una intencionalidad artística principal, como ocurre con la estatuaria funeraria que ha convertido algunos cementerios en exposiciones de escultura).

Dos ejemplos madrileños.

Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana en Madrid

En 1971, con motivo de la construcción del puente que sobrevuela el Paseo de la Castellana uniendo el barrio de Salamanca (continuando la calle Juan Bravo) con el de Chamberí (enlazando con el Paseo de Eduardo Dato), se concibió la idea de aprovechar los espacios inferiores y los accesos laterales a los barrios para configurar un parque-museo destinado a la “contemplación y esparcimiento de los ciudadanos”. Los ingenieros José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón, junto con el artista Eusebio Sempere, trabajaron para darle forma y contenido, pudiendo ser inaugurado oficialmente en 1979.

Sempere diseñó las barandillas del puente, los bancos y la fuente de láminas de agua. El Ayuntamiento de Madrid ha ido remodelando la zona con intervenciones en el año 2001-2002 y, particularmente, con la recién estrenada reforma de 2022 que dota a la zona de accesibilidad universal y mejora la percepción de las obras y su continuidad.

La colección reúne 17 esculturas representativas del movimiento abstracto español. Las obras van desde los primeros intentos de ruptura con el academicismo (Joan Miró, Julio González o Alberto Sánchez) hasta la vanguardia que surgió tras la Guerra Civil con tendencias diversas, desde la abstracción geométrica (Rafael Leoz, Pablo Palazuelo, Gerardo Rueda, Francisco Sobrino, Andreu Alfaro, Gustavo Torner o Amadeo Gabino) hasta el expresionismo más volumétrico (Eduardo Chillida, Jorge Serrano, José María Subirachs. Marcel Martí), pasando por propuestas más particulares como la idea de movimiento de Eusebio Sempere, los ritmos formales de Martin Chirino o los efectos pictóricos y lumínicos de Manuel Rivera.

Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana en Madrid

MUSEAL, Museo de Esculturas al Aire Libre de Alcalá de Henares.

El MUSEAL (Museo de Esculturas al Aire Libre de Alcalá de Henares) nació en 1991 impulsado por el escultor Pepe Noja. Sería inaugurado en 1993 presentando una colección de esculturas que se despliega junto a las murallas del Palacio Arzobispal y a lo largo de la Vía Complutense. El proyecto original era ambicioso y planeaba la instalación de 150 esculturas contemporáneas. En la primera fase, inaugurada en 1993, se instalaron 51 y, aunque en fases posteriores se llegó a alcanzar la cifra de 63, la retirada de varias obras dejó el museo con las 57 obras actuales. El museo ofrece variedad de estilos (tanto figurativos como abstractos) y de tamaños (desde pequeño formato a grandes instalaciones) así como una amplia nómina de autores reconocidos (Amadeo Gabino, Pepe Noja, Úrculo, Isidro Blasco, Pablo Serrano o Venancio Blanco, entre otros)

MUSEAL, Museo de Esculturas al Aire Libre de Alcalá de Henares (imagen, https://alcalaturismoymas.com/museo-escultura-aire-libre/)

Cuando el arte inunda la ciudad: el caso de Seúl

Hay ciudades con poca presencia del arte en sus calles, en cambio, otras apuestan con decisión por el arte urbano. En este extremo, destaca Seúl. En la capital surcoreana, el arte desborda los cauces acostumbrados e inunda la ciudad.

Seúl se ha convertido en una meca para el arte. Esto es así, primero, por la propuesta de lugares para acoger a artistas y creadores que acuden en gran número seducidos por las oportunidades ofrecidas por el gobierno de la ciudad. Segundo, por la abundancia de espacios expositivos, galerías particulares e institucionales, museos o ferias y mercados de arte. Esta potente infraestructura cultural está reforzada por el que es el tercer rasgo sobresaliente en Seúl: la misma ciudad se está transformando en un lugar de encuentro con el arte porque, con la escultura como bandera, ha tomado el espacio urbano.

Escultura en el espacio urbano de Seúl.

Espacios para la creación

Corea en general y Seúl en particular, se han convertido en lugares ideales para los artistas de todo el mundo, gracias a una atractiva oferta que los invita a desarrollar su creatividad artística temporalmente en la capital surcoreana (aunque hay otras ciudades con programas similares). El gobierno de Seúl, que ha habilitado espacios para ello, acoge cada año artistas seleccionados mediante una convocatoria abierta para realizar obras de arte nuevas y experimentales en la ciudad.

Son destacables cuatro lugares muy singulares para disfrutar de esa residencia en Seúl. La Residency Changdong, vinculada al National Museum of Modern and Contemporary Art (MMCA), situada en el norte de la zona central de la capital. En pleno centro de la ciudad, dentro de un área industrial, está el Seoul Art Space Geumcheon, relacionado con la Seoul Foundation for Arts and Culture (SFAC), en la que además se organiza el Open Studio, un evento muy popular que promueve la interacción entre el público y los artistas que presentan sus procesos creativos y sus obras. La Nanji Residency, situada junto al Parque Nanji Hangang, está operada por el Museo de Arte de Seúl (SeMA) e integrada en Res Artis, la red internacional de residencias. Por último, en el puerto, la Incheon Art Platform Artists in Residency, ocupa edificios que son patrimonio cultural nacional e incorporan estudios creativos, salas de exposiciones, salas de conciertos y centros culturales. Está vinculada con la Incheon Foundation For Arts & Culture (IFAC)

Escultura en el espacio urbano de Seúl. ”Permanent gift” de Steven Harrington.

Los artistas e investigadores acogidos cuentan con talleres para su trabajo y seminarios de formación e intercambio. Disponen de todo lo necesario para sus creaciones, así como con la oportunidad de exponer sus resultados. Además, encuentran el sugestivo contacto con otros autores de las últimas generaciones llegados de todas las partes del planeta y la fascinación de poder contemplar directamente algunas de las obras más destacadas de las corrientes actuales (en museos, galerías, o en el espacio público). Complementariamente, realizan una inmersión en la cultura coreana mediante visitas y excursiones.

Escultura en el espacio urbano de Seúl.

Escultura en el espacio urbano de Seúl.


Espacios para la exhibición

Las opciones expositivas en Seúl son muy numerosas: museos, galerías, centros culturales, ferias, etc. En primer lugar, pueden citarse los museos, aunque la tradición museística en Corea es reciente (suele considerarse como el primero el Museo de la Casa Real de Yi, creado en 1908 en el Palacio Changgyong de Seúl). En cualquier caso, el arte estuvo presente desde el comienzo, con la exhibición de colecciones constituidas por las familias reales o los monjes budistas. No obstante, tras la Segunda Guerra Mundial, la división de la península y el establecimiento de la República de Corea, se incrementó notablemente el número de espacios expositivos, con temáticas y orígenes muy variados, impulsados desde el gobierno, universidades, administraciones locales, y también instituciones y promotores privados. El desarrollo y crecimiento de los museos se vería estimulado por la bonanza económica con una especial atención al arte actual (con ejemplos como el MMCA, Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo, el Museo Arario, o el Leeum Museum of Art). Es reseñable la importancia de los museos privados dedicados al arte contemporáneo. Un estudio realizado en 2016 por Larry’s List (la mayor base de datos de coleccionistas de arte del mundo) y Art Market Monitor, reveló que, de los 317 museos de arte contemporáneo privados existentes en el mundo, 45 estaban en Corea del Sur, lo que le lleva a liderar este ranking (Estados Unidos contaba con 43 o Alemania con 42). Además, 13 de ellos se encontraban en Seúl.

Escultura en el espacio urbano de Seúl.

La labor de los museos se ve complementada por numerosas galerías de arte. La galería más antigua de la ciudad es la Galería de Hyundai, establecida en la década de 1970. También es reseñable la labor de la Galería Artside que, desde 1999 y gracias a su especialización en el arte y los artistas chinos contemporáneos, desempeña un papel fundamental en el intercambio creativo entre Corea y China. Otras galerías renombradas son la galería PKM, fundada en 2001 o la galería Factory abierta en 2002. En los últimos tiempos están surgiendo espacios para el arte en centros culturales. Algunos consolidados como el SAC, Seoul Arts Center, activo desde 1993 y otros tan singulares como el recientemente inaugurado (2021) Espacio de arte SONGEUN (con proyecto de Herzog & de Meuron), un llamativo prisma triangular que combina oficinas, la sede de una fundación cultural y una galería en su base.

Entre los eventos más destacables pueden citarse dos encuentros singulares: KIAF ART Seoul y URBAN BREAK. KIAF ART Seoul es la principal feria de arte contemporáneo de Corea del Sur. Comenzó en 2002 y desde entonces han participado en ella numerosas galerías internacionales. La edición de este año 2022, en la que se ha asociado con FRIEZE Seoul, pretende situar definitivamente a la capital surcoreana como un centro de arte global. Por su parte, URBAN BREAK se ha consolidado como la feria de arte urbano y callejero más grande de Asia, acogiendo, en su edición de 2022, obra de aproximadamente 450 artistas, tanto de Corea del Sur como del extranjero (incluyendo grafiteros fama mundial como Banksy, D*Face, Invader o Roby Dwi Antono, y artistas urbanos como Okuda San Miguel o André Saraiva)

Cartel del Urban Break 2022 en Seúl.

La ciudad inundada de arte (esculturas y otras obras, en la calle)

A todo lo anterior, que ya imprime un carácter muy especial a la ciudad, se suma la sorprendente exuberancia de arte en calles y plazas. El arte público, fundamentalmente contemporáneo, está omnipresente en Seúl. La proliferación de esculturas de estilos, materiales y tamaños diversos, la aparición de murales, o la atención al arte electrónico y visual en ciertas fachadas, sumado al habitual espectáculo de la iluminación nocturna, convierte a la capital surcoreana en un paraíso para los amantes del arte. Pasear por la ciudad es recorrer un museo del arte más contemporáneo. Entre las causas de este acompañamiento constante es el programa de Arte Público promovido por el gobierno de la ciudad, denominado Seoul is a Museum, que aspira a que los ciudadanos puedan relacionarse y disfrutar del arte en su vida cotidiana. Para ello, además de la apuesta por la exposición de arte en la calle (financiado en muchas ocasiones por la promoción inmobiliaria que incluye como parte de su desarrollo la donación de arte en el entorno de sus proyectos), se promueven otras actividades que incluyen conferencias y eventos interactivas con los espectadores. Una de las particularidades del programa radica en involucrar a la población en el proceso. La participación ciudadana puede intervenir tanto en la selección de las obras, como en la sugerencia de indicaciones a los creadores para sus obras.

Escultura en el espacio urbano de Seúl.



Escultura en el espacio urbano de Seúl.

Todo lo anterior ha convertido a Seúl en una de las referencias internacionales en el mundo del arte urbano contemporáneo. Seúl emerge como una meca para artistas y también para un importante turismo de ocio cultural que está creciendo en los últimos años. Pero Seúl es solo la punta de lanza de una estrategia que se extiende por otras ciudades y refleja la política del gobierno coreano y de sus ciudades en favor del arte contemporáneo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

urban.networks.blog@gmail.com