21 jul. 2011

Barcelona. El Eixample, la Ciudad Ideal de Cerdá (1)

El ajedrez es como la vida y el tablero es el escenario donde acontece. Algo así debió pensar Ildefonso Cerdá cuando estaba reflexionando sobre el Eixample, su propuesta para el crecimiento de Barcelona a mediados del siglo XIX. Siempre me ha resultado curiosa la relación entre la palabra “exemple” que en catalán significa “ejemplo”, con la que denomina al ensanche barcelonés, “eixample”.
Porqué Cerdá, no se limitó a plantear el “ensanche” urbano de Barcelona, sino que aprovechó la oportunidad para proponer su modelo de Ciudad Ideal.

Un Tablero de Ajedrez es un cuadrado dividido en 64 partes iguales, es decir 8 cuadrados en cada lado. Si a esta composición le cortamos en diagonal los escaques de las esquinas, obtendremos la proporción de la manzana tipo del Eixample barcelonés, el escenario de la vida.
El Eixample puede construirse geométricamente, con regla y compás, sin necesidad de aplicar dimensiones, que se fijarán después, cuando se enfrente con la realidad.
Si abatimos la diagonal cortada en los escaques esquineros obtenemos el ancho de las calles que separan las manzanas y con ello tendremos la pauta para repetir el proceso hasta completar el proyecto.
Estamos pavimentando el suelo del llano barcelonés con tres piezas: el tablero achaflanado, el rectángulo de las calles y el octógono de los cruces. Tres piezas que construirán el nuevo mundo.
Y con los ejes de las calles, que van a formar la retícula definitiva de crecimiento, podremos replantear todo el llano. Pero Cerdá no pretendía una trama ilimitada, su Ciudad Ideal tenía una estructura interna y un tamaño determinado.
La manzana representa a los individuos y por eso se agrupan hasta formar comunidades. La comunidad de Cerdá serán las 100 manzanas que resultan de la multiplicación por 10 en cada dirección.
Esta agrupación será vital en el funcionamiento de la propuesta del Eixample, puesto que organizará la distribución de los equipamientos y servicios urbanos.
El modelo final de la Ciudad Ideal resulta de la agregación de los grandes distritos cuadrados que se repiten 6 veces en una dirección y 2 en la otra. La forma geométrica resultante es la de un rectángulo de proporciones 1:3 en el que se reúnen 12 distritos formando un mosaico de 2 x 6  o visto de otra forma, tres gigantescos cuadrados que están formados por 4 distritos cada uno.
Tanto la proporción 1:3 como la presencia del número 12 tienen fuertes referencias simbólicas (basta recordar las 12 tribus de Israel o los 12 signos del zodiaco). Esta organización origina un “tapiz” de 20 x 60 manzanas, proporción que cuenta con una referencia muy trascendente, la planta del templo de Salomón descrita en el Libro de los Reyes, 6,2, que medía 20 x 60 codos. Cerdá nos va indicando en su juego geométrico de proporciones que no está ampliando una ciudad, sino proponiendo La Ciudad Ideal.
La decisión de convertir el modelo de referencia en un tapiz regular donde las manzanas se sucedieran sin irregularidades, no fue óbice para que dentro del modelo aparecieran una serie de “vías trascendentes” que iban a singularizar el trazado:
   • En primer lugar, la cruz, las dos vías perpendiculares que dividen el modelo en cuatro zonas que mantienen la proporción 1:3. Estas vías son en dirección horizontal, la Gran Vía; y en dirección vertical, el Paseo de San Juan.
   • En segundo lugar, el aspa, la cruz de San Andrés (la otra herramienta de los agrimensores) que se convierten en los ejes diagonales del rectángulo formado por los dos grandes cuadrados de la derecha. El cruce de ambas vías se produce lógicamente sobre la Gran Vía horizontal pero a un macro-cuadrado de diferencia. Estas vías son la que discurre de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, que será La Diagonal, y la contraria, de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba, que será la base del ferrocarril de Granollers y que sigue aproximadamente el itinerario de la Vía Francisca.
   • Por último en tercer lugar, las vías trascendentes que conexionan el modelo con el mundo real, las vías geográficas: la Meridiana y el Paralelo, que hacen referencia a la orientación de los círculos terrestres. El Paralelo, este-oeste, cuyo trazado coincide con la diagonal del primer gran cuadrado de izquierda a derecha de arriba hacia abajo. La Meridiana, norte-sur, es la diagonal del gran cuadrado que tiene como centro el cruce del aspa. Estas dos vías se cortan fuera del modelo en un punto simbólico, el puerto marítimo. Y la vertical que podríamos trazar desde este punto coincide aproximadamente con el cardus romano. Estas vías comienzan a relacionar la abstracción con la realidad física.
Ya tenemos el Modelo abstracto, la Ciudad Ideal. Solo nos falta su adaptación a la realidad, es decir fijar sus dimensiones y proponer la estrategia de edificación de las manzanas. Con ello, Cerdá dará una nueva muestra de visión sobre el futuro. Continuaremos con ello en otros post.

Las propuestas de Cerdá para Barcelona, junto con las transformaciones de Paris promovidas por Haussmann y la operacion del Ring de Viena, se convertirían en los modelos para la ciudad posliberal burguesa de la segunda mitad del siglo XIX.

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