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El Cairo. A la derecha, las colinas de Mokattam y al
fondo la Ciudadela.
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El Cairo
tiene una historia urbana muy particular. Su aparente caos tiene mucho que ver
con el peculiar proceso de formación de la ciudad. El Cairo antiguo es un
puzzle de piezas urbanas muy diversas que encajan con dificultad, porque,
mientras que la mayoría de las ciudades evolucionaron referenciadas a un núcleo
original que mantenía su papel central, en la capital egipcia se rechazaban las
poblaciones preexistentes, sucediéndose diferentes fundaciones urbanas, a las
que se trasladaba el centro neurálgico.
Cada nueva
fundación, respondía a los criterios y aspiraciones de quienes tomaban el poder.
Lo curioso es que los sucesivos asentamientos se situaban contiguos al anterior,
aunque sin solaparse, siguiendo, en dirección norte, el “pasillo” geográfico que
limitaban el río Nilo por el oeste y las colinas de Mokattam por el este. Así, El
Cairo antiguo fue moviéndose como una duna en el desierto.
Cuando
finalmente la ciudad se estabilizó (y dejó de ser esa sorprendente sucesión de
ciudades “móviles”) fue “recolonizando” los lugares ocupados anteriormente, aprovechando
sus trazas y edificaciones principales, que fueron incorporados para formar el
casco histórico que hoy conocemos.






