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| Santa Maria della Salute es uno de los principales emblemas arquitectónicos de la Venecia barroca. |
En los siglos XVII y XVIII, la república veneciana era un estado en
decadencia política, pero eso no le impediría disfrutar de un periodo de gran
esplendor artístico. Durante el barroco, Venecia sería un centro de primer
orden: la arquitectura levantaría algunos de los edificios más emblemáticos de
la ciudad; la pintura desarrollaría nuevas fórmulas, como las famosísimas vedutte (destacando las de Canaletto);
o, la música asistiría al comienzo de la ópera moderna, con la apertura de las
representaciones a todas las clases sociales (abonando el precio de una
entrada). Esta decisión sería determinante para el desarrollo del género:
arrancaba la ópera como negocio.
Así, en la cosmopolita, espléndida y divertida Venecia barroca, aquel
género que unía teatro y música, nacido años atrás en Florencia para el
disfrute de la nobleza, se convertiría en una fórmula de gran éxito popular, conjugando
la cultura con el entretenimiento. En aquel entonces, la ciudad construiría espectaculares
iglesias (como Santa Maria della Salute)
y fastuosos palacios que cambiarían su imagen, así como teatros de ópera
(fijando el modelo de “teatro a la italiana”) que la convertirían en la capital
lírica del mundo durante décadas.




