16 ene. 2016

El primer Centro Histórico “moderno”: La reconstrucción de Rotterdam y el Lijnbaan.

Tras los bombardeos de 1940, el corazón de Rotterdam fue “sustituido” por el primer Centro Histórico “moderno” Arriba, Hofplein en 1930 y debajo en 2014. En la esquina inferior derecha se encuentra el Ayuntamiento, uno de los pocos edificios anteriores al desastre. 
En 1940, la Alemania nazi arrasó el corazón de Rotterdam para forzar la rendición del gobierno holandés. Las cifras de la destrucción fueron desoladoras. La ciudad vio desaparecer su centro histórico y se enfrentó a su reconfiguración. Las primeras propuestas, realizadas todavía durante la contienda, y que abogaban por la reconstrucción, darían paso finalmente a un plan que transformaría radicalmente el núcleo original desde el ideario funcionalista.
El Plan, diseñado por Cornelis van Traa en 1946, sería la primera actuación integral del racionalismo en un casco antiguo (aunque en este caso hubiera sido arruinado por las bombas y los incendios) y, en consecuencia, Rotterdam se convirtió en una guía para la intervención moderna en centros históricos. El cambio afectó a la estructura urbana, que rechazó mucho del trazado anterior; a los usos, que quedaron perfectamente zonificados, priorizando la actividad económica y el ocio; y a la arquitectura, que siguió el Estilo Internacional.
Entre las piezas destacables se encontraba el área comercial Lijnbaan, un nuevo concepto diseñado por Jacob Bakema y Jo van den Broek en 1953, que se convertiría en la primera calle peatonal comercial europea e influiría notablemente en el desarrollo de otras ciudades.

2 ene. 2016

Las “new towns” británicas (1946-1970)

Entre los objetivos principales de las new towns estaba el ofrecer un hábitat digno a las clases obreras. Arriba, slums de Londres en un dibujo de Gustave Doré. Debajo, imagen de la new town de Crawley, al sur de Londres en 1951.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido se enfrentó a problemas urbanos que subyacían desde hacía muchos años. La congestión de las grandes ciudades (especialmente de Londres), la carencia general de viviendas (agravada por las destrucciones de la contienda y la migración desde las áreas rurales) o el mal estado general de los barrios obreros, llevaron al gobierno británico a plantear una estrategia de choque que pretendía limitar la expansión de las descontroladas “manchas” urbanas, descongestionar los núcleos centrales, racionalizar los procesos de crecimiento o mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Con estos objetivos, se puso en marcha un programa sistemático de creación de nuevas ciudades (new towns). Estos nuevos núcleos urbanos nacían con vocación de autosuficiencia, aunque su proximidad a las grandes ciudades, los convirtió en muchos casos en satélites. Estas ideas entroncaban con la tradición de las Ciudades-Jardín que, medio siglo atrás, habían iniciado tímidamente ese mismo camino.
Entre 1946 y 1970, fueron planteadas treinta y dos new towns. El largo periodo transcurrido permite categorizar estas nuevas ciudades en tres “generaciones”, que cuentan con características propias. Destacaremos una como ejemplo de cada fase: Stevenage, de la primera; Runcorn, de la segunda; y Milton Keynes, de la tercera.