23 nov. 2013

Quito, ciudad figurativa y ciudad abstracta contra el territorio (en la costura urbana del mundo)

Quito Colonial mostrando, en primer término, las deformaciones de su trama y al fondo el sector norte del Quito moderno (el edificio iluminado de azul es la gran Basílica del Voto Nacional).
Si enfrentamos el impresionante Centro Histórico de Quito, al que la UNESCO le otorgó en 1978 (junto a Cracovia) la primera declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad, y el extenso Quito Metropolitano, cuya marca urbana serpentea por el valle unos 45 kilómetros hasta San Antonio, nos encontramos con dos realidades muy diferentes que nos permiten reflexionar sobre la identidad urbana a partir de las nociones de abstracción y figuración como referentes del valor icónico de la ciudad
Quito es un buen ejemplo para ello, ya que la ciudad, ubicada en el ecuador de nuestro globo terrestre, ejerce de “costura urbana” entre las dos mitades del mundo, y asumiendo ese papel simbólico, ha basculado, radicalmente y en poco tiempo, entre lo abstracto y lo concreto.
La capital de Ecuador es una ciudad muy peculiar ya que su compleja topografía le obliga a trazados urbanos en lucha permanente contra el territorio. Por eso, a pesar de surgir desde un modelo abstracto (las ciudades de colonización española), que establecía unas reglas igualitarias para todas las nuevas fundaciones, en su adaptación al relieve, el Quito Colonial acabó superando los esquemas abstractos para ofrecer un trazado personal que engendró una ciudad figurativa, con unas notables referencias icónicas y significativas.
Pero este contexto, mantenido durante siglos, se trastocó por la explosión demográfica que, a partir de 1950, multiplicó extraordinariamente su población y extensión, provocando que la ciudad moderna perdiera su escala y su figuración tradicional. El Quito Metropolitano, como otras tantas urbes de nuestro entorno, ha retornado a la abstracción de espacios inexpresivos para el conjunto de la ciudadanía.

9 nov. 2013

Los Elefantes Blancos en las ciudades y el caso del Cuartel del Conde Duque en Madrid (2, Entorno Urbano).

El entorno del Conde Duque es el triángulo formado por la calle Alberto Aguilera, que discurre por el norte con dirección este-oeste;  la calle San Bernardo, que es su límite oriental marcando la dirección norte-sur;  y la calle Princesa (junto a la parte final de la Gran Vía) que lo cierra por el oeste.
En la caracterización como “elefante blanco” del edificio Conde Duque de Madrid, tiene mucho que ver su compleja inserción urbana, que ha sido y es un hándicap importante para su desarrollo y proyección como centro cultural metropolitano.
Para conocer las circunstancias que lo envuelven examinaremos su entorno próximo. El Conde Duque es el emblema de un “triángulo urbano” delimitado por tres importantes vías madrileñas: la calle San Bernardo, la calle Alberto Aguilera y la calle Princesa (con la parte final de la Gran Vía).
En este segundo artículo nos aproximaremos a las claves de la formación del barrio que explican su particular idiosincrasia, así como a los principales espacios urbanos que lo componen. Dejaremos para una tercera entrega el acercamiento arquitectónico.