28 ago. 2017

Cuando la ciudad se refugió en la arquitectura (los casos de Split y Arlés)

La Arlés romana (Arelate) se contrajo drásticamente durante la Alta Edad Media, convirtiendo su Anfiteatro (Arènes) en la nueva ciudad “fortificada”.
La caída del Imperio Romano de Occidente tuvo graves consecuencias para casi todas sus ciudades. Las turbulencias políticas y las recurrentes invasiones produjeron una inestabilidad generalizada que redujo drásticamente el comercio en el oeste europeo, frenando en seco la prosperidad alcanzada e iniciando un imparable declive urbano. Además, los saqueos se convirtieron en algo habitual y hubo ciudades devastadas por las múltiples luchas mantenidas en aquellos primeros años de la Edad Media.
Algunas ciudades fueron abandonadas, aunque la mayoría resistió, asumiendo importantes degradaciones del tejido urbano anterior. Entre estas, hubo ciertos casos muy particulares porque los residentes buscaron cobijo dentro de grandes construcciones imperiales que habían quedado vacantes, reconfigurándolas como contenedores urbanos para olvidarse del resto del casco.
Estas urbes sufrieron una contracción extrema, ejerciendo la arquitectura como refugio de la ciudad. Los ejemplos de la croata Split (Aspalatum), con la reconversión del gran Palacio de Diocleciano, o el de la francesa Arlés (Arelate), reutilizando su anfiteatro, se encuentran entre los más espectaculares.

22 ago. 2017

Lyon y las “puertas del tiempo”.

En Lyon, el paso entre las diferentes tramas históricas se realiza de una forma muy explícita, atravesando elementos que actúan como “puertas del tiempo”. Imagen desde el Vieux Lyon del Central Business District de la Part-Dieu en el que destacan el prisma truncado de la Tour Incity y el cilindro rosado de la Tour Part-Dieu.
En cierto modo, las ciudades permiten viajes en el tiempo, puesto que son una amalgama de espacios históricos. Ahora bien, mientras que en la mayoría de ellas los tejidos de diferentes épocas se suceden sin solución de continuidad, hay algunas urbes en las que esa transición se explicita de manera nítida.
Lyon es uno de esos casos. La gran ciudad francesa cuenta, como todas, con tejidos urbanos concebidos en periodos diversos, pero su originalidad radica en que el paso de uno a otro se realiza de una forma muy explícita, a través de ciertos elementos (naturales y artificiales) que transmiten la sensación de atravesar “puertas” que se abren a otros tiempos.


6 ago. 2017

Ciudades de vacaciones: la creación de ambientes “idílicos” (los casos de Port Grimaud, Binibeca, Marina d’Or y Villages-Nature)

Las “ciudades de vacaciones” buscan crear ambientes “idílicos” para atraer al turismo (imagen de Port Grimaud)
Durante la segunda mitad del siglo XX se consolidó el turismo de masas y con él aparecieron lugares diseñados específicamente para darle cobijo, especialmente en su vertiente de “sol y playa”. Un producto derivado de esas circunstancias son las “ciudades de vacaciones”, unos espacios muy singulares que han proliferado, por ejemplo, en la costa mediterránea.
Vamos a aproximarnos a cuatro casos: Port Grimaud, en la Costa Azul francesa; Binibeca, en la isla de Menorca; Marina d’Or, en el levante español; y, finalmente, Villages-Nature, la apuesta de Disney junto a su parque de atracciones en París. Los cuatro casos son muy distintos, contrastando el lujo exclusivo con los mastodontes populares, la ciudad “de autor” con la anónima especulación inmobiliaria, o la desconsideración ecológica con el pretendido respeto al entorno. No obstante, todas coinciden en su oferta de ambientes “idílicos”.