11 may. 2012

Itinerarios para una Arquitectura del Paisaje. (III.2. Taxonomía, criterios botánicos y arquitectónicos)


“Itinerarios para una Arquitectura del Paisaje” ofrece los contenidos principales de la asignatura que fue impartida en la Escuela de Arquitectura de la Universidad CEU San Pablo de Madrid por José Antonio Blasco y Carlos Martínez-Arrarás. El índice del contenido sirve de clave para su ordenación.
En esta entrega (III.2.) se profundiza en la Taxonomía, atendiendo a la clasificación de las plantas tanto desde criterios botánicos como arquitectónicos.

Itinerarios para una Arquitectura del Paisaje. Índice.


“Itinerarios para una Arquitectura del Paisaje” ofrece los contenidos principales de la asignatura que fue impartida en la Escuela de Arquitectura de la Universidad CEU San Pablo de Madrid por José Antonio Blasco y Carlos Martínez-Arrarás.

5 may. 2012

Los grandes eventos como catalizadores urbanos: Barcelona Olímpica.


Las cuatro áreas olímpicas (Diagonal, Vall d'Hebron, Montjuïc y Poble Nou-Villa Olímpica) con el hilo conductor de las Rondas.

Un catalizador es un elemento que, con su presencia, es capaz de acelerar un proceso químico. Análogamente, muchas ciudades han experimentado la fuerza motriz de los grandes eventos internacionales para impulsar sus transformaciones urbanísticas.
Barcelona conoce bien esta estrategia y ha sabido utilizarla inteligentemente. Desde Exposiciones Internacionales, que le permitieron reordenar la zona de la Ciudadela (1888) o iniciar la integración de Montjuïc en la trama urbana (1929), hasta convocatorias como los XXV Juegos Olímpicos (1992) o el Foro de las Culturas (2004), que alentaron la consecución de diferentes aspiraciones urbanas.
La década de 1980 fue un periodo prodigioso que transformó Barcelona. Las Olimpiadas significaron un revulsivo para ampliar los objetivos de un proceso urbano que ya había ofrecido frutos, y que contaba con un alto reconocimiento. Barcelona se apoyó en la fuerza de este gran acontecimiento (fuerza política, ciudadana, mediática y también financiera) para renovar sus “cuatro esquinas” (las áreas de Montjuïc, Diagonal, Vall d’Hebron y Poble Nou con la Villa Olímpica) e hilvanarlas con un hilo conductor fundamental, las Rondas de circunvalación.
Al gran éxito deportivo y de organización, se sumó la admiración por sus logros urbanísticos. Los Juegos Olímpicos proyectaron internacionalmente a Barcelona como un paradigma urbano tanto por el innovador diseño de sus espacios públicos como por sus mecanismos de intervención en la ciudad construida.