29 jun. 2019

¿Estática o estética? Los controvertidos fundamentos de la arquitectura gótica.

La arquitectura gótica es un estilo complejo cuya adecuada comprensión parece requerir la integración de diferentes acercamientos dispares. Fachada de Saint-Étienne en Bourges (Francia). Fotografía de Silvain Sonnet.

Los especialistas discrepan sobre la esencia de la arquitectura gótica. Denostada desde el Renacimiento y rehabilitada (incluso reinventada) por el romanticismo del siglo XIX, sus emblemáticas catedrales, algunas levantadas hace casi mil años, mantienen la fascinación que suscitaron entonces. Pero la admiración popular no evita que el gótico sea un estilo controvertido.
Su polémica denominación, peyorativa en origen, o el cuestionamiento de su perfección constructiva son parte de un debate que también discute sobre si fue una revolución o una evolución, o acerca de su concepción como respuesta a una visión metafísica. Incluso hay discrepancias iconográficas o sobre el lenguaje expresivo que lo caracteriza.
Ni la “estática” de las fuerzas ni la “estética” de sus ideas y formas parecen ser suficientes para explicar un estilo complejo cuya adecuada comprensión parece requerir la integración de todos esos acercamientos dispares.

11 jun. 2019

Colonización interior española: poblados agrícolas del franquismo (una aproximación y varios ejemplos en los Monegros de Huesca)


Los pueblos de colonización construidos durante el franquismo constituyen un conjunto de gran interés urbano, arquitectónico y social. En la imagen, Cartuja de Monegros (Huesca)
No es lo mismo crear una ciudad singular que activar un programa de fundaciones urbanas. En estos casos, la exclusividad deja paso a la aplicación de modelos, como sucede en los procesos de colonización interior afrontados por muchos países para consolidar posiciones o mejorar el aprovechamiento del territorio propio.
A lo largo de la historia de España ha habido diferentes momentos en los que, por diferentes causas, se ha procedido a esa implantación sistemática de asentamientos. Una de esas programaciones se produjo tras la Guerra Civil, con los denominados poblados agrícolas del franquismo, que fueron el resultado de la política autárquica adoptada. Para potenciar la agricultura se apoyaron en dos bases: en primer lugar, en el agua, que debía transformar tierras de secano en regadíos y, en segundo lugar, en las gentes, en los colonos que se comprometían a sacarles rendimiento.
Entre mediados de la década de 1940 y principios de los setenta se construyeron aproximadamente trescientos pequeños pueblos de colonización, algunos proyectados por destacados arquitectos del momento, que constituyen un conjunto de gran interés urbano, arquitectónico y social. Vamos a acercarnos, como ejemplo, a las nuevas poblaciones que se levantaron en los Monegros de Huesca.