29 dic. 2012

El Canal de Suez y sus ciudades.

Ortofoto y Esquema del Canal de Suez  1. Port Said; 2. Port Fuad; 3. Kantara; 4. Ismailía; 5. Lago Timsah; 6. Canal de agua dulce; 7. Paso de El Gisr; 8. Gran Lago salado; 9. Ferrocarril; 10. Suez; 11. Port Tewfik. (esquema modificado desde la Imagen del libro "Suez & Panamá" de Benoít Heimermann . Ediciones Arthaud, París, 1996).

La idea de conectar el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo era una vieja aspiración que se remonta a la época del Egipto de los faraones. Se consiguió definitivamente con la construcción del Canal de Suez, que fue un acontecimiento internacional con una repercusión extraordinaria en el comercio mundial. Fue una de los primeros ejemplos de cooperación entre la iniciativa pública y la privada. El Canal de Suez fue inaugurado en 1869 tras diez años de duros trabajos y superando múltiples obstáculos políticos. La obra fue descomunal y exigió la creación de nuevas ciudades vinculadas al mismo.
La única ciudad preexistente era Suez, un puerto de peso relativo en el comercio regional pero que, con el Canal, se vio transformada en una importante capital económica. A Suez se le unieron Ismailía, Port Said y Port Fuad, nuevas ciudades construidas desde ópticas europeas (francesas principalmente) que, además configuraron un exótico imaginario en las mentes occidentales.

8 dic. 2012

Madrid, la utopía real. Barcelona, la realidad ficticia. Actitudes para el fin del siglo XIX (Paralelismos y Divergencias entre Madrid y Barcelona, 7)

A la izquierda, imagen de la Expo 1888 de Barcelona, una realidad ficticia. A la derecha, una de las ofertas residenciales de la Ciudad Lineal de Madrid, una utopía que se convirtió en realidad.

El final del siglo XIX se debate entre la realidad y la utopía. En aquellos tiempos, se estaba constatando la desaparición definitiva de un mundo que quedaba atrás gracias a las revoluciones políticas e industriales, y se comenzaba a entrever un orden nuevo, imprevisible, que abría expectativas extraordinarias.
La realidad ofrecía caras diversas que iban desde la dulzura aparente de la imagen ofrecida por una burguesía prospera  y encantada de su escalada social, hasta la crudeza descarnada que se reflejaba en una nueva clase proletaria que luchaba por sobrevivir. Madrid y Barcelona contaban con ambos ingredientes pero los interpretaron de forma diferente.
Barcelona priorizaba la cara amable del triunfo burgués escenificándolo a través del Modernismo, y se entregaba optimista a la creación de un escenario ficticio (la Exposición Universal de 1888) donde representar su ascenso al Olimpo Urbano.
Madrid, sin una burguesía tan aparente, padecía las consecuencias de una inmigración descontrolada y, huyendo de sí misma, inventaba una utopía urbana que llegaría a convertirse en real, la Ciudad Lineal, un modelo de hábitat alternativo que había ideado Arturo Soria.