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11 jun 2019

Colonización interior española: poblados agrícolas del franquismo (una aproximación y varios ejemplos en los Monegros de Huesca) _________________________ (Autores: Carlos F. Lahoz Palacio y José Antonio Blasco Abad)


Los pueblos de colonización construidos durante el franquismo constituyen un conjunto de gran interés urbano, arquitectónico y social. En la imagen, Cartuja de Monegros (Huesca)
No es lo mismo crear una ciudad singular que activar un programa de fundaciones urbanas. En estos casos, la exclusividad deja paso a la aplicación de modelos, como sucede en los procesos de colonización interior afrontados por muchos países para consolidar posiciones o mejorar el aprovechamiento del territorio propio.
A lo largo de la historia de España ha habido diferentes momentos en los que, por diferentes causas, se ha procedido a esa implantación sistemática de asentamientos. Una de esas programaciones se produjo tras la Guerra Civil, con los denominados poblados agrícolas del franquismo, que fueron el resultado de la política autárquica adoptada. Para potenciar la agricultura se apoyaron en dos bases: en primer lugar, en el agua, que debía transformar tierras de secano en regadíos y, en segundo lugar, en las gentes, en los colonos que se comprometían a sacarles rendimiento.
Entre mediados de la década de 1940 y principios de los setenta se construyeron aproximadamente trescientos pequeños pueblos de colonización, algunos proyectados por destacados arquitectos del momento, que constituyen un conjunto de gran interés urbano, arquitectónico y social. Vamos a acercarnos, como ejemplo, a las nuevas poblaciones que se levantaron en los Monegros de Huesca.

11 jul 2015

La Plaza Mayor (regular) española en diez ejemplos.

En su origen, la denominación “plaza mayor” indicaba solamente una posición en el escalafón jerárquico de los espacios de la ciudad. Pero, a finales de la Edad Media española, estos lugares principales fueron consolidando una forma urbana muy característica, vinculada a la regularidad de su planta (cuadrada o rectangular mayoritariamente), a la uniformidad de su arquitectura y, casi siempre, a la presencia de pórticos que facilitaban un uso más intenso. Esta innovadora morfología urbana tendría mucha influencia posterior (en las ciudades iberoamericanas o en la Europa barroca y neoclásica, por ejemplo). Lo regular y lo uniforme asentaron las bases conceptuales de estas plazas, pero la diversidad fue grande. Para abordarla, proponemos un guión metodológico de análisis de espacios urbanos.
En España hay numerosos ejemplos, aunque en esta entrega se han seleccionado diez plazas mayores regulares de diez ciudades: Barcelona, Bilbao, A Coruña, Huesca, Madrid, Palencia, Salamanca, San Sebastián, Valladolid y Vitoria. Los ejemplos muestran la variabilidad del tipo, tanto por su escala, proporciones y claves formales, como por la diversidad estilística que hay entre la más antigua y la más reciente, separadas por tres siglos.