27 oct. 2018

“Citius, altius, fortius” … y ¡más urbano! Consideraciones sobre la relación entre Ciudad y Deporte (y 3)


La interacción entre ciudad y deporte es cada día más intensa. En la imagen, el espacio Supersilken diseñado por BIG en Copenhague.
Más rápido, más alto, más fuerte”, el conocido lema deportivo puede ser completado con un cuarto reto: “más urbano”, porque la interacción entre deporte y ciudad es cada vez más intensa. En la ciudad nació el deporte como tal y la conexión entre la actividad y su espacio sería trascendental para ambos. De hecho, desde mediados del siglo XIX no puede entenderse el desarrollo urbano sin la contribución del deporte. Y, en la actualidad, consolidado como un fenómeno de masas, el deporte se está convirtiendo en un estilo de vida, transformando nuestras urbes con nociones tan significativas como la de “Ciudad Activa”.
Estamos explorando el concepto de deporte y su repercusión en la ciudad en un artículo dividido en tres partes. En la primera justificamos su modernidad y en la segunda parte profundizamos en “lo físico” y “lo lúdico” como ingredientes principales del mismo. En esta tercera y última parte, nos centraremos en el cambio de mentalidad social que hizo posible esa evolución, así como en una serie de “catalizadores” que aceleraron y dirigieron su gestación.

20 oct. 2018

“Citius, altius, fortius” … y ¡más urbano! Consideraciones sobre la relación entre Ciudad y Deporte (2)


Algunas carreras populares urbanas mantienen la hibridación entre lo físico y lo lúdico del deporte. En la imagen, la San Silvestre vallecana celebrada en Madrid en 2013.
Como consecuencia de los problemas generados por la Ciudad Industrial, se instaló en la sociedad una nueva mentalidad con unos objetivos orientados hacia la salud. El higienismo, que fue el nombre que recibió esa corriente de pensamiento y de acción, impulsó el nacimiento de la práctica social que llamamos deporte. Para ello, se fijó en actividades físicas y lúdicas que acompañaban al ser humano desde siempre y les aportó una nueva razón de ser. Hasta entonces su influencia en la ciudad había sido escasa, pero desde mediados del siglo XIX, con el nuevo enfoque, su incidencia fue creciendo hasta convertirse en fundamental para nuestras urbes actuales.
Estamos explorando el concepto de deporte y su repercusión en la ciudad en un artículo dividido en tres partes. En la primera justificamos su modernidad y sus rasgos esenciales. En esta segunda profundizaremos en sus dos componentes principales, el juego y el ejercicio físico, y en cómo estos convergieron para gestar el deporte actual; mientras que, en la tercera, nos centraremos en el cambio de mentalidad social que hizo posible esa evolución.

13 oct. 2018

“Citius, altius, fortius” … y ¡más urbano! Consideraciones sobre la relación entre Ciudad y Deporte (1)


La transformación urbana promovida por un evento deportivo tuvo uno de sus más exitosos ejemplos en la XXV Olimpiada celebrada en Barcelona en 1992.


Los nómadas neolíticos no practicaban deporte. Ni los jóvenes aristócratas griegos. Tampoco los guerreros ni los nobles medievales, o la plebe de aquellos tiempos remotos. Porque el deporte es una invención moderna y urbanita, aunque todos sus ingredientes acompañaban al ser humano desde su inicio y, por eso, existe cierta controversia terminológica sobre la afirmación anterior. No obstante, hay un acuerdo generalizado acerca de las radicales diferencias entre las actividades antiguas y las prácticas contemporáneas.
Vamos a reflexionar sobre el concepto de deporte y su repercusión en la ciudad. La relación es muy intensa y va en aumento, hasta el punto de que está marcando pautas cada vez más trascendentales para el diseño urbano. Entre las nociones más significativas derivadas de esta conexión se encuentra la de “Ciudad Activa”.
Desarrollaremos el tema en una serie de artículos, comenzando con unas consideraciones de base divididas en tres partes. En esta primera justificaremos la modernidad del concepto de deporte. En la segunda parte profundizaremos en sus dos componentes esenciales, el juego y el ejercicio físico, y en cómo estos convergieron para gestar el deporte actual; mientras que, en la tercera, nos centraremos en el cambio de mentalidad social que hizo posible esa evolución.

1 oct. 2018

Paradojas de Washington y Nueva York: cómo una ciudad nueva se refugió en el pasado y otra antigua miró al futuro, entre otras contradicciones.


A la izquierda la trama de Washington. A la derecha, la de Manhattan. La capital de los Estados Unidos y Nueva York son dos ciudades con divergencias muy reveladoras acerca de sus respectivas identidades.
Washington y Nueva York se miran de reojo. Washington es la capital de los Estados Unidos, pero, para muchos, Nueva York es la capital oficiosa del mundo. Son dos ciudades muy distintas, cuyos contrastes radicales resultan muy reveladores acerca de sus respectivas identidades.
El primer Plan de Washington se preparó en 1791 y, veinte años después, en 1811, el denominado Plan de los commissioners fijaba el trazado de la ampliación de Nueva York. En esas dos décadas se pasó desde una de las muestras más acabadas del urbanismo clasicista, pletórico de gestualidad y simbolismo, hasta una de las primeras manifestaciones del urbanismo moderno, donde la eficacia y la seriación se convirtieron en criterios fundamentales. Paradójicamente, la recién nacida Washington se refugió en el pasado revistiéndose de clasicismo, mientras que Nueva York, una de las ciudades más antiguas de Norteamérica, apostó por el futuro, promoviendo la modernidad. Pero estas no son sus únicas contradicciones internas, ni agotan tampoco las diferencias entre ellas.