23 may. 2020

El tamaño importa: juegos de escala en la fachada de San Pedro del Vaticano.


La fachada de San Pedro del Vaticano es una lección magistral acerca de los juegos de escala y percepción. No aparenta su tamaño real y la percibimos inconscientemente como algo próximo en lo dimensional y emotivamente cercana. Solo se es consciente de su magnitud cuando nos encontramos junto a ella (o ante la aparición del Papa para las bendiciones urbi et orbi, que permite constatar lo enormes que son sus elementos).
A pesar de que la fachada principal de la basílica de San Pedro del Vaticano ha recibido críticas desde el primer momento de su construcción y de que los comentarios negativos nunca han cesado, su diseño presenta méritos muy notables. La que es la imagen exterior del mayor templo de la cristiandad católica es destacable como una valiosa muestra de la transición estilística del Renacimiento al Barroco a través del Manierismo; también es subrayable como un ejemplo de composición arquitectónica, con una geometría subyacente de gran simbolismo; o por su significativa iconografía, ofrecida por esculturas, inscripciones y otros elementos ornamentales. Pero entre sus valores, quizá el más sorprendente, sea el que la convierte en uno de los juegos de escala y percepción más impresionantes de la arquitectura occidental (con la complicidad de su entorno urbano, en particular de la soberbia plaza de Bernini).
Exploraremos, desde este punto de vista, el diseño de Carlo Maderno, recordando además las claves del denominado “orden gigante” arquitectónico que utilizó, porque debemos distinguir entre el tamaño real de las cosas, la magnitud que parecen tener y la impresión emocional que despiertan sus dimensiones.

15 may. 2020

La composición de la fachada de San Pedro del Vaticano: geometría y simbología trascendente (sobre el nombre y naturaleza de Dios)


En la fachada principal de San Pedro del Vaticano, imagen exterior del mayor templo de la cristiandad católica, Carlo Maderno buscó expresar a Dios a través del desarrollo de una interpretación geométrica de su nombre y naturaleza.
La fachada principal de la Basílica de San Pedro del Vaticano siempre ha recibido numerosas críticas, muchas de la cuales obvian las complicadas circunstancias que la envolvieron y son incapaces de apreciar sus valores. Su autor, Carlo Maderno (1556-1629) fue el mayor representante de la transición de la arquitectura del Manierismo al Barroco, y lamentablemente su figura no está todo lo valorada que debiera, quizá lastrada por sus polémicas intervenciones vaticanas y por la enorme talla de otros intervinientes en un edificio tan superlativo, como Bramante o Miguel Ángel.
Cuando Maderno recibió el encargo de finalizar la basílica en 1607 abordó dos cuestiones fundamentales: transformar el esquema de planta centralizada en otra de cruz latina y diseñar su fachada principal, que sería la imagen exterior del mayor templo de la cristiandad católica. Esta última labor llevaba asociada una responsabilidad mayúscula, y por eso sus decisiones compositivas no podían ser triviales o simplemente estilísticas. Todo lo contrario, debían ser firmes e incuestionables, para lo cual requerían estar fundamentadas en un simbolismo trascendental y atemporal. Por eso, la fachada buscó ser la expresión de Dios, a través del desarrollo de una interpretación geométrica de su nombre y naturaleza.

9 may. 2020

El Vaticano y San Pedro: Historias de religión y política, de arquitectura y urbanismo.



El Estado de la Ciudad del Vaticano es el país más pequeño del mundo, pero uno de los que ejerce mayor influencia. Su historia es una peculiar mezcla de historias de religión y política, de arquitectura y urbanismo.
El carácter extramuros de la colina vaticana determinaría su destino, pero su singularidad trascendental estaría ligada al hecho de acoger los restos mortales de San Pedro. El apóstol, que había sido designado por el propio Jesús para dirigir la comunidad cristiana, se encaminó hacia la grandiosa Roma imperial para, desde allí, convertido en el primer obispo de la ciudad (y, en consecuencia, en el primer Papa) cumplir su misión. San Pedro murió martirizado en las laderas vaticanas y en ellas fue sepultado. Varios siglos después, el emperador Constantino ordenó levantar una primera basílica en ese mismo lugar para honrar su memoria.
Actualmente, transcurridos casi dos mil años, el Vaticano es un lugar extraordinario, producto de una peculiar mezcla de historias de religión y política, de arquitectura y urbanismo, con una relación muy particular con Roma. Su evolución le llevó de ser el centro de la cristiandad a cabeza del catolicismo, y de los Estados Pontificios al presente Estado Vaticano. En ello, la contribución de la arquitectura resultaría fundamental para plasmar unas aspiraciones de representación que superaban en mucho las necesidades de culto, dentro, además, de una ambiciosa estrategia urbanística que debía expresar el poder de la Iglesia.