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28 may 2022

De San Petersburgo a Washington: un viaje por las aportaciones de un siglo de urbanismo ilustrado.

San Petersburgo y Washington son el inicio y el final del viaje propuesto por las aportaciones de una centuria de urbanismo ilustrado. Esta meta y destino del viaje urbano por el siglo XVIII tienen muchas cosas en común, pero también albergan diferencias muy significativas.

La Ilustración y las revoluciones económicas, políticas y sociales acontecidas en el siglo XVIII sembraron las semillas que acabarían creando el mundo contemporáneo. Las ciudades reflejaron los cambios que transformarían la ciudad antigua en la ciudad industrial. La aparición de necesidades desconocidas y requisitos insólitos plantearon retos imposibles para las ciudades existentes en aquel momento. La planificación urbana fue adaptándose y evolucionando hacia urbes diferentes, pragmáticas, mercantilizadas y reguladas que se desarrollarían en plenitud durante el siglo XIX. La metamorfosis fue un viaje urbanístico realizado durante el Siglo de las Luces, con aportaciones y mutaciones que se convirtieron en auténticos embriones de la Ciudad Moderna.

Proponemos un itinerario por la historia urbana del siglo ilustrado, con etapas en ciudades que protagonizaron el cambio década a década. El recorrido parte de San Petersburgo y concluye en Washington con paradas en Karlsruhe, Nueva Orleans, Jaipur, Savannah, Nancy, Cincinnati, las Salinas de Chaux, Edimburgo, Lisboa, Londres, Bath o Guatemala.

13 jun 2015

El oxímoron en arquitectura: De los “palacios sociales” del XIX, al “clasicismo proletario” soviético y las “viviendas monumentales” de Ricardo Bofill. __________________ (Autores: Carlos F. Lahoz Palacio y José Antonio Blasco Abad)

Les Espaces d'Abraxas (Marne-la-Vallée) de Ricardo Bofill son un ejemplo del oxímoron residencial.
Un oxímoron es la reunión de dos nociones con significado opuesto que, superando la aparente contradicción, pueden generar un tercer concepto de gran expresividad. El recurso literario anima al lector a rechazar lo absurdo de la contraposición y a buscar la comprensión del sentido metafórico de la extraña pareja (por ejemplo, fuego helado, luz oscura, instante eterno, etc.).
También existe el oxímoron en la arquitectura. En el campo residencial, los palacios y las viviendas comunes se encuentran en las antípodas, compartiendo únicamente su componente habitacional. Por eso, la reunión de ambas tipologías, tradicionalmente incompatibles, genera la sorpresa. En el oxímoron, se reúnen lo exclusivo y lo popular, lo monumental con lo corriente, la grandilocuencia con la humildad, la singularidad con lo cotidiano.
Descubriremos estos contrastes en las propuestas decimonónicas del socialismo utópico, algunas de las cuales se llevaron a la realidad. Estas revolucionarias construcciones fueron etiquetadas, por sus autores, como “palacios sociales” (Falansterio de Fourier, Familisterio de Godin en Guise, etc.). También tras la revolución soviética, cuando a partir del deseo de crear un nuevo escenario para el nuevo hombre se alumbró el “clasicismo proletario”, que intentó ofrecer a los trabajadores unas viviendas que los hicieran sentir como la clase social privilegiada, recurriendo al lenguaje estilístico de la nobleza zarista. Finalmente, décadas después, en el contexto del Postmodernismo, Ricardo Bofill se convertía en paladín de esa visión antagónica, proyectando en Francia varios conjuntos de “viviendas monumentales” que fueron presentadas como una especie de “Versalles para el pueblo”.

24 ene 2015

Las dos caras de San Petersburgo: Palacios suntuosos frente a humildes Casas-Comuna (Kommunalka).

Estatua de Pedro I El Grande, instalada en 2006 en la isla Vasilievski, obra de Zurba Tsereteli, sobre el fondo de los bloques residenciales soviéticos.
Las ciudades ofrecen muchos rostros diferentes y, en ocasiones, muestran dos visiones destacadas con contrastes muy acusados. En estos casos suele contraponerse una imagen general privilegiada, que se proyecta hacia el exterior, con otra que se acostumbra a ocultar con cierta vergüenza y donde la vida no es tan amable. Hay muchos ejemplos de estas ciudades bifrontes y San Petersburgo es una de ellas.
Su “cara” más reconocida muestra la espectacularidad del sueño de su fundador, el zar Pedro I El Grande: una ciudad que se levantó de la nada para convertirse en la gran capital de Rusia, caracterizada por sus suntuosos palacios, monumentos y grandes avenidas. Pero la ciudad esconde otra realidad en las barriadas donde se acumulan viviendas comunales de la era soviética y que, todavía en la actualidad, se encuentran habitadas en paupérrimas condiciones. Se calcula que 600.000 personas viven en las kommunalka (коммуналка), en las que varias familias comparten el mismo espacio y luchan por una supervivencia digna.
Las instituciones promotoras han desaparecido (ya no existen ni los zares ni los soviets) pero el San Petersburgo del siglo XXI mantiene esa doble imagen extrema: la que enfrenta a una ciudad de ensueño con una ciudad de pesadilla.