19 abr. 2014

Articulación y Yuxtaposición urbanas: Los ejemplos de Nancy y de Nueva York (2. La creación de Greenwich Village).

Greenwich Village es el producto de la yuxtaposición de diferentes tramas, que se encuentran sin solución de continuidad.
Tras analizar un ejemplo de articulación urbana explorando las plazas de Nancy, abordaremos en esta segunda parte un caso de yuxtaposición. Articulación y Yuxtaposición son respuestas antagónicas frente al problema urbano del encuentro de tejidos discontinuos, creados con criterios diferentes. Frente a la articulación, que busca garantizar la continuidad urbana de las diferentes tramas por medio de un elemento interpuesto que de respuesta a todas ellas, la yuxtaposición aparece como la estrategia contraria, y las tramas se relacionan directamente, resolviendo puntualmente las conexiones, en la medida de lo posible.
Nos dirigiremos al noroeste del Lower Manhattan, para estudiar la creación de Greenwich Village. Este emblemático barrio neoyorquino surgió como resultado de colisiones múltiples entre tramas autónomas. Una yuxtaposición que otorgó una personalidad propia al barrio, mantenida incluso después de ser modificado por la prolongación de las avenidas occidentales.
También nos acercaremos al mito de Greenwich Village (el Village, para sus residentes), nacido a partir de su peculiaridad espacial, tan diferente del resto de la ciudad. Sus valores atrajeron a espíritus bohemios y vanguardistas que acabarían consolidando al barrio como un lugar de gran efervescencia cultural, un espacio alternativo, vital y tolerante, donde, además, se iniciaría un cambio de paradigma en el pensamiento urbanístico, que sigue muy presente en el debate actual sobre la ciudad.

5 abr. 2014

Turín ó Cómo construir una ciudad barroca (y después publicitarla a todo el mundo)

Detalle de la vista de Turín (Porta di Po), realizada por Luigi Vacca entre 1818 y 1822. En primer término el rio Po y al fondo las estribaciones alpinas que enmarcan la ciudad.
Turín, fundada como ciudad romana, se mantuvo modestamente dentro del recinto definido entonces durante más de mil quinientos años, hasta que el Duque de Saboya,  Emanuele Filiberto I, comenzó a potenciarla como nueva capital de su Ducado a partir de 1562.
La prosperidad de la ciudad obligó a plantear su crecimiento y, entre el siglo XVII y principios del XVIII, Turín realizó tres ampliaciones de aquella Torino Quadrata heredada de los romanos, creando una de las más maravillosas composiciones del urbanismo barroco. La triple extensión fue realizada en tres momentos y lugares distintos, pero funcionaría como un cuerpo único con la ciudad vieja gracias a la rigurosa planificación, al respeto a las “sugerencias” de lo preexistente y a los juegos de sutura y representación propios del Barroco.
Tras las dos primeras ampliaciones, el Duque Carlo Emanuele II, orgulloso de su capital, quiso mostrar a las cortes europeas el nivel alcanzado (y también para reivindicar la aspiración de Saboya a convertirse en reino, cuestión que acabarían logrando años después). Con ese objetivo, el Duque encargó el atlas conocido como Theatrum Statuum Sabaudiae, que reunía una colección de imágenes y comentarios presentando el estado de los territorios saboyanos y particularmente de Turín, la joya del Ducado. El fabuloso atlas, que impresionó a toda Europa se publicó finalmente en 1682.
En poco más de un siglo se había construido una Ciudad Barroca. Y Turín, publicitada con una auténtica estrategia de marketing urbano adelantada a su tiempo, se convirtió en una ciudad prestigiosa y admirada.