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14 mar 2015

Rafael Moneo, urbanista: tres plazas españolas en Pamplona, Logroño y Murcia.

Plaza de los Fueros de Pamplona, Plaza del Ayuntamiento de Logroño y Plaza del Cardenal Belluga de Murcia.
La arquitectura de Rafael Moneo siempre hunde sus raíces en el contexto en el que se integra para emerger con fuerza alimentada por ese sustrato. Las referencias históricas y las preexistencias del entorno se manifiestan en las formas y en los materiales, en las composiciones y en las articulaciones, de manera que cada propuesta queda vinculada inseparablemente al lugar que ocupa, con un compromiso por “hacer ciudad”. Por estas razones, Moneo, un maestro internacionalmente reconocido por su obra arquitectónica, es también un referente en el diseño de espacios urbanos.
Vamos a aproximarnos a tres obras, tres plazas que ofrecen algunas claves del pensamiento urbano de Moneo: la Plaza de los Fueros de Pamplona (1975), la Plaza del Ayuntamiento de Logroño (1981) y la Plaza del Cardenal Belluga de Murcia (1998).
En la primera, el reto era doble, dado que a la necesidad de solucionar un complejo nudo de tráfico se le sumaba el desafío de lograr una identidad para un espacio difuso e informe, sin disponer del apoyo de la arquitectura. El caso de Logroño fue diferente porque la construcción del nuevo Ayuntamiento de la capital riojana definiría este espacio emblemático para la ciudad. Finalmente, en Murcia, en un lugar consolidado y de alto contenido histórico, un nuevo edificio y la remodelación del plano horizontal permitirían a la plaza recuperar una dignidad que había extraviado.

31 ene 2015

Entre la conservación y el olvido: Posturas ante el patrimonio heredado en cinco Ciudadelas históricas.

La Ciudadela de Lille es uno de los grandes ejemplos de fortificación ideados por el Marques de Vauban. Se conserva perfectamente integrada en un gran parque urbano.
Una de las construcciones características de los siglos XVI al XVIII fueron las Ciudadelas, recintos militares que dominaron algunas ciudades que se convirtieron en “plazas fuertes” dentro de un periodo de intensos conflictos bélicos. Con el tiempo esas espectaculares y geométricas fortificaciones perdieron su razón de ser y las ciudades se encontraron frente al dilema de qué hacer con ellas.
El debate de fondo expresa el posicionamiento ante el patrimonio histórico heredado y, particularmente, ante un legado que no se adapta con facilidad a los requisitos de la ciudad contemporánea.
Como ejemplo, vamos a aproximarnos a cinco casos muy distintos respecto a la consideración de esas antiguas Ciudadelas. Las diferentes posturas van desde la conservación, manteniendo en cierta medida el uso original (la Ciudadela de Jaca), hasta la eliminación radical borrando cualquier rastro en el trazado urbano (la Ciudadela de Turín), pasando por diversas posiciones intermedias: el mantenimiento de lo esencial con amputaciones parciales (como es el caso de la Ciudadela de Pamplona); el reciclado drástico para adaptar los espacios útiles a nuevos usos (como se hizo en la Ciudadela de Montpellier); o la desaparición relativa, puesto que la supresión física no evita su recuerdo, tanto por su influencia en la trama del entorno como por la conservación de algún resto (como sucedió con la Ciudadela de Barcelona).