11 oct. 2014

La Plaza de España de Madrid: Pasado, presente y ¿futuro? de un espacio en búsqueda de su identidad (3. El futuro)

La Plaza de España se enfrenta al reto de encontrar su identidad y de recuperar el papel de pieza fundamental en el espacio madrileño. Los nuevos hoteles anunciados, así como la propuesta municipal de remodelación de la plaza y su entorno, han despertados grandes expectativas pero también dudas sobre cuál debe ser el rumbo idóneo y el proceso para determinarlo.
El pasado lunes seis de octubre, la alcaldesa de Madrid presentó públicamente el proceso que el Ayuntamiento ha iniciado para transformar la plaza (bautizado como “cambia la plaza”). Esa misma tarde, se celebró en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) un debate sobre los “Futuros de la Plaza de España”,  reuniendo a algunos de sus protagonistas y con un gran éxito de asistencia de público. En este encuentro se evidenció que el porvenir de la plaza gravita entre la esperanza y la desconfianza.
En esta tercera entrega sobre la Plaza de España nos acercaremos a los principales desafíos a los que se enfrenta en su futuro próximo, así como a los proyectos anunciados y a las polémicas abiertas y, en particular, al referido debate. Con este artículo concluimos la serie que ya se aproximó al pasado y al presente de este espacio.

4 oct. 2014

Cómo se forjó la vieja Amsterdam (y sus canales).

La forma urbana de la antigua Amsterdam es una de las configuraciones más reconocibles de la planimetría urbana. La disposición de sus canales y la delimitación semicircular de su recinto, refuerzan la imagen de “media luna” que identifica a la ciudad histórica.
La ciudad fue fraguándose a partir de una intensa y secular pugna con el agua, ganando terrenos al mar y construyendo canales y diques para garantizar su seguridad y mantenimiento. Su gran momento llegaría en el siglo XVII, cuando Amsterdam lideraba a las Provincias Unidas, que se convirtieron en una potencia colonial de primer orden. Entonces, la ciudad se transformó espectacularmente, con una importante ampliación de superficie y la apertura de sus canales principales.
El modelo urbano adoptado mostró al mundo una nueva ciudad, burguesa, mercantil y moderna que se postulaba como una alternativa a las capitales de los antiguos estados, vinculadas a los poderes tradicionales. La siempre innovadora capital holandesa volvió la espalda a las concepciones simbólicas y apostó por los puntos de vista de la ingeniería,  introduciendo el principio de funcionalidad en la planificación urbana, criterio que seguiría caracterizando los crecimientos posteriores de Amsterdam.