28 dic. 2017

Cuando aparecieron las calles, la tribu se transformó en ciudad.

“Pueblo Bonito”, en el norteamericano Cañón del Chaco, es un ejemplo de antiguo asentamiento “sin calles”.
La ciudad es la materialización física de la organización de las sociedades humanas y ha ido reflejando la complejidad creciente de las comunidades que la habitan. De la sencillez de los primeros asentamientos se iría evolucionando hasta los complicados conjuntos actuales de difícil definición (metrópolis, conurbanización, megalópolis, metápolis, etc.).
La transición desde las comunidades tribales hacia las sociedades complejas fue una evolución paulatina; pero, en términos espaciales (y estructurales), hubo un paso simbólico muy significativo: la aparición de la calle. A pesar de manifestarse con trazados muy diversos, tamaños dispares o ambientes muy diferentes, la calle y las regulaciones que la caracterizan son la expresión del pacto social que fundamenta nuestras ciudades.
Vamos a apuntar tres ejemplos de asentamientos antiguos que albergaban comunidades tribales en los que las calles no fueron necesarias. Son, en cierto modo, “ciudades sin calles”: Catal Huyuk, en la actual Turquía; las espectaculares construcciones de los indígenas en Nuevo México, Estados Unidos, destacando Taos Pueblo; y los kraal del África austral.

16 dic. 2017

De la teoría a la práctica: las ciudades-fortaleza del Renacimiento (los casos de La Valeta y Palmanova)

La cuadrícula de La Valeta (izquierda) y los polígonos regulares de Palmanova (derecha) son dos muestras de la ordenada geometría renacentista.
No es sencillo pasar de la teoría a la práctica. Más aún cuando las ideas son novedosas y se oponen radicalmente a la costumbre. En términos urbanos, esta circunstancia se complica por la complejidad de la ciudad, afectando tanto a su aplicación a lo existente como a los casos de nuevas fundaciones.
Durante los siglos XV y XVI, el Renacimiento reorientó la cultura occidental reivindicando los valores de la época clásica (Roma y Grecia) y revolucionando todos los ámbitos de lo humano, desde el pensamiento hasta la ciencia o el arte. En consecuencia, también la arquitectura y la ciudad fueron reformuladas, pero, mientras que en la arquitectura se lograron fijar unos nuevos cánones de orden y proporción, materializados en edificios concretos, las ciudades tuvieron más dificultades para pasar de las ideas a la realidad.
Las escasas realizaciones urbanas renacentistas estuvieron vinculadas a planteamientos políticos y militares, concretados en ciudades-fortaleza. Entre los ejemplos más destacados se encuentran La Valeta, la capital de Malta, y Palmanova, en el entorno de Venecia.

3 dic. 2017

Nápoles, la identidad como producto de la diversidad (y 2)

Los contrastes identitarios de Nápoles superan el ámbito de lo urbano para ser también sociales. A la izquierda, calle de los Quartieri Spagnoli y a la derecha, Galería Umberto I.
La identidad napolitana es el producto de una peculiar fusión de elementos de origen diverso que ha logrado expresarse de forma nítida y reconocible, con rasgos distintivos que van desde una lengua propia, hasta las inolvidables canciones napolitanas y su sutil melancolía, o el carácter festivo, exagerado y casi pendenciero de sus gentes, entre otras manifestaciones. Su particular personalidad se refleja en una ciudad de contrastes, donde conviven trazados urbanos muy distintos (combinando orden y caos) con heterogéneos edificios (tanto esplendorosos como humildes), todo ello en una sugerente mezcla de languidez y nostalgia con optimismo y esperanza.
En la primera parte del artículo, analizamos las claves napolitanas desde su fundación hasta el final de la Edad Media, dejando para esta segunda la evolución a partir de entonces, cuando Nápoles emergió como una de las grandes capitales europeas (llegando a competir con Londres y París) que decayó tras la unificación italiana. No obstante, Nápoles mantiene ese irresistible atractivo que la convirtió en una de las ciudades más fascinantes del Mediterráneo.