16 feb. 2019

La arquitectura como soporte de comunicación: fachadas entre la “novela gráfica” y la televisión (1. Libros de piedra)


Fachadas como libros de piedra: de izquierda a derecha, Colegio de San Gregorio (Valladolid); Iglesia de San Pablo (Valladolid); y Universidad de Salamanca.
La arquitectura tiene un lenguaje propio, aunque también puede ejercer como un mero “soporte” de comunicación, destacando en esta labor las fachadas, que pueden transmutarse en un sostén privilegiado desde el que lanzar mensajes, disimulando u ocultando su función constructiva bajo el “añadido” informativo.
En este artículo nos interesan los muros que actúan como si fueran atriles en los que desplegar una hoja escrita con esculturas, asemejando a una novela gráfica de piedra, o en los que colgar unas pantallas gigantes de LEDs, siendo las estatuas y relieves o las imágenes de video las que transmiten los mensajes.
Vamos a profundizar en seis casos, tres de cada categoría y lo haremos en dos artículos. En el primero viajamos para “leer en piedra” a Valladolid, en las fachadas de la iglesia de San Pablo y del Colegio de San Gregorio, y a Salamanca, en la fachada de la Universidad, tres brillantes ejemplos del gótico tardío y del plateresco español, así como de la noción de fachada-retablo. En el segundo, acudiremos a Nueva York (Times Square), Londres (Picadilly Circus) y Tokyo (Shibuya Hachiko) para “ver la televisión”.

2 feb. 2019

Ciudad y deporte en la antigua Grecia: prototipos arquitectónicos (estadios, hipódromos y gimnasios) y claves rituales en los Juegos Panhelénicos.


La historia de la relación entre ciudad y deporte comienza en la Grecia antigua. Simbólicamente, el estadio Panathinaikó de Atenas realizó el enlace con aquellos tiempos al acoger la primera Olimpiada de la era moderna celebrada en la capital griega en 1896.
La historia de la relación entre ciudad y deporte comienza en la Grecia antigua, cuando se instauraron los denominados “Juegos Panhelénicos”, a los que se convocaba al pueblo heleno para homenajear a los dioses y, de paso, favorecer la confraternización entre sus miembros. A pesar de su motivación religiosa, los diferentes Juegos serían reconocidos por las competiciones atléticas que se realizaban en ellos, caracterizadas por un elevado componente ritual (una cuestión clave que heredaría el deporte actual). Los más destacados fueron los Juegos Olímpicos, que se celebraban en el santuario de Olimpia cada cuatro años.
Para albergar dichas pruebas se crearon los primeros prototipos espaciales (estadios e hipódromos) que servirían de base para los escenarios deportivos futuros. También son reseñables por su influencia posterior, los gimnasios, espacios multifuncionales vinculados tanto al entrenamiento físico como a la instrucción intelectual. El interés arquitectónico de esas propuestas es indudable, pero, en general, su incidencia urbana fue escasa.