1 sept. 2011

Episodios Inmobiliarios: Los hermanos Banús, entre Apolo y Dionisos

Mirasierra (Madrid) y el dios Apolo (Museo del Prado) / el dios Dionisos (Vaticano) y Puerto Banús (Marbella)
Antiguamente, en la zona norte de Madrid, discurría un camino que conectaba el, entonces, pueblo de Fuencarral con el río Manzanares. El recorrido era conocido como el “camino de la playa”, y seguía la cresta este-oeste que separaba las laderas del Arroyo Fresno (hacia el norte) y del Arroyo de la Veguilla (hacia el sur). Al consolidarse la zona, aquel camino se convirtió en una de las principales vías estructurantes del norte de la ciudad, pasando a denominarse “Avenida del Cardenal Herrera Oria”.
Esta avenida, separa dos barrios que cuentan una historia.
Por el sur, se encuentra el Barrio del Pilar, la obra que encumbró a José Banús y le permitió llegar a la cúspide del sector inmobiliario. Y por el norte, el Barrio de Mirasierra, la urbanización a la que Juan Banús dedicó su vida.
Dos laderas, dos barrios, dos hermanos, dos formas contrapuestas de abordar la Promoción Inmobiliaria.
Los hermanos José y Juan Banús Masdeu representaron los atributos que la mitología griega asignó a los dioses Dionisos y Apolo. Para  los griegos, ambos se complementaban y encarnaban los extremos del comportamiento humano.
Dionisos, era el dios del vino, del exceso, y simbolizaba la emoción y el caos. José, el hermano menor (1906-1984), emprendedor, visionario, será el gran triunfador ante los medios, capaz de lo mejor y de lo peor, amado y odiado, creador de un imperio que no le sobrevivió aunque dejó grandes obras en su testimonio.
Por el contrario, Apolo, el dios del sol, representaba el orden, la armonía y la razón. Juan, el mayor (1898-1980), será el trabajador callado, triunfador sin ostentación ni reconocimiento mediático, discreto creador de una empresa dirigida con la moderación que conlleva la visión a largo plazo: tras su muerte, sus hijos continuaron una obra que todavía pervive.
El inicio de los hermanos Banús
La familia Banús tenía tradición constructora. El padre y el abuelo fueron albañiles y constructores modestos en el entorno de Reus y Tarragona. En La Masó, municipio de la zona, nacieron los hermanos Juan y José. Pronto dejaron de estudiar y se incorporaron al oficio familiar. Pero con la  mayoría de edad, se independizaron creando su propio negocio.
Mirasierra y el Barrio del Pilar en 1968, separados por el camino de la playa.
Al final de la Guerra Civil, en 1940 se publica el Decreto Fundacional del “Monumento a los Caídos”. Los hermanos consiguieron en 1943, a través de los contactos que habían realizado entre los funcionarios franquistas, la concesión del suministro de áridos y la realización de las carreteras de acceso al Valle de los Caídos. José, la cara visible, comenzó a ser conocido como el “rey de la grava”. Mientras Juan, dirigía, con mano de hierro, las obras y a los obreros, muchos de los cuales procedían de las cárceles franquistas (a los presos se les prometió una redención de penas a cambio de los trabajos en el Monumento a los Caídos). Estas obras serían la base sobre la que se cimentó la fortuna de los Banús.
La finalización de esos trabajos traerá consigo también la separación profesional de los hermanos que emprenderán caminos bien diferentes dentro del mismo sector.
José Banús, el “constructor del régimen”
Hay quien califica a José Banús como un visionario que supo anticipar las posibilidades derivadas de la unión entre el turismo, el sector inmobiliario y la Costa del Sol. Pero también hay voces que lo atacan como un especulador que se movía como pez en el agua satisfaciendo los intereses del régimen franquista.
En cualquier caso, José Banús fue una figura singular que encarnó como ningún otro el papel del promotor inmobiliario en la época desarrollista española. Fue un personaje muy polémico. Recibió alabanzas y reconocimientos como la medalla al Mérito en el Trabajo, la Gran Cruz del Mérito Civil o la medalla de oro al Mérito Turístico. Pero también recogió fuertes críticas, tanto por sus barrios residenciales madrileños (por los que fue tachado de especulador y constructor de colmenas o de barrios-hormiguero), como por su proximidad al régimen franquista (se le apodó “el constructor del régimen”) o su integración en la jet-set marbellí.
José Banús Masdeu recibiendo un galardón
Tras la separación de su hermano, José Banús, se lanza al mundo de la promoción inmobiliaria proponiendo algunos de los ejemplos más polémicos de vivienda social del “desarrollismo”. En 1953, el Barrio de la Concepción de Madrid protagonizará sus primeros pasos en la actividad inmobiliaria comercializando sus primeras viviendas que finalizará en 1956 (3.000 viviendas y equipamientos). En 1958 comienza la siguiente fase (5.000 viviendas). Esta promoción lanzaría a José Banús a lo más alto, situación que alcanzaría con el Barrio del Pilar en Madrid y luego con sus actuaciones en Marbella.
El Barrio del Pilar sería su gran operación. Compró suelo muy barato a las afueras del Madrid de entonces y comenzó a construir viviendas modestas para alojar a la gran cantidad de inmigración que llegaba a la ciudad desde las zonas rurales. Las edificaciones, se plantearon con una gran densidad (muchas de ellas tenían menos de 60 m2 de superficie), y recibieron muchas críticas sobre su calidad. También se recriminó  la ausencia de los equipamientos necesarios para un barrio que en 1970 albergaba a más de 45.600 habitantes en sus casi 14.000 viviendas.
Con los extraordinarios beneficios recogidos, José Banús, pudo financiar su reconversión a promotor de urbanizaciones de lujo. En 1962, con cincuenta y seis años, dirigiría sus pasos hacia la Costa del Sol, donde volvería a protagonizar episodios inmobiliarios relevantes, aunque en este caso con ofertas para las clases más altas de la sociedad. Su idea de partida fue la de crear allí un complejo turístico de primer nivel que se materializó en la urbanización Nueva Andalucía de Marbella, en la que se encuentra su “joya de la corona”: Puerto Banús, que alcanzaría gran reconocimiento internacional.
El crecimiento de su empresa, fue espectacular. José Banús siempre alardeó de saber “engrasar la maquinaria”. Pero el gran imperio creado acabó siendo investigado por la Brigada de Delitos Monetarios iniciando un declive definitivo. José Banús falleció en Madrid, en 1984.
Su esposa, Pilar Calvo, falleció en 1996 y legó sus bienes para la creación de una Fundación Cultural Privada tal como expresó en su testamento. La Fundación “José Banús Masdeu y Pilar Calvo y Sánchez de León” se constituyó en 1998 con un capital inicial de 770 millones de pesetas (4,6 millones de euros) y con la misión de mantener viva la imagen y obra de José Banús, a través de la promoción cultural, deportiva y turística de Marbella. Desde entonces, la Fundación está muy activa destacando su programación de ópera, concursos de cuentos, festival de danza o becas deportivas entre otras tareas.
Juan Banús, el promotor discreto
Juan Banús, por el contrario, fue un hombre sin biografía pública, un promotor discreto entregado a su trabajo sin buscar la repercusión en los medios.
Tras la separación de su hermano, Juan, se orientó tanto a la edificación, desarrollando diferentes operaciones en los barrios de Argüelles y Usera, como a la obra civil, trabajando en la carretera de Andalucía en pasos de calles y ferrocarriles, o en la estación de Chamartín, encargándose de la explanación, cerramiento y los accesos, o realizando la vía que bordea Mirasierra para Ferrocarriles del Norte.
La colonia Mirasierra de Madrid en 1959
Pero la gran obra de Juan Banús comenzaría en 1949: la “ciudad satélite” de Mirasierra. Con cincuenta y un años, también él perseguiría un sueño, el de impulsar la transformación económica y social del norte de Madrid.
La urbanización de esa ladera había tenido algún intento anterior que resultó fallido. En 1927, el arquitecto Luis Larráinzar había realizado una primera propuesta que no prosperó. Años después, Banús compro el suelo a la Compañía de Jesús, que lo había recibido en herencia de la Duquesa de Pastrana. En aquellos años todavía pertenecía al municipio de Fuencarral. En 1947 Banús presentó el nuevo proyecto a la Comisaría de Ordenación Urbana que lo aprobó.
Mirasierra fue presentada como una forma de veranear sin salir de Madrid, ofreciendo las posibilidades de vivir en la ciudad con las ventajas del campo. Viviendas unifamiliares, principalmente, y bloques de baja altura con piscina y servicios comunes fueron las estrellas de una urbanización exitosa y de largo recorrido. Su trazado, orgánico, apegado a la topografía del lugar, contrastaría con las urbanizaciones del sur, el Pilar entre ellas, de planteamientos racionalistas y abstractos.
Juan Banús creó la empresa JUBAN Inmobiliaria con las primeras sílabas de su nombre y pronto contó con el apoyo de sus hijos que se irían incorporando a la empresa familiar.
Sus hijos, Juan (1931-2000) y Antonio Banús Ferré (1948) prosiguieron la obra de Mirasierra, además de ir diversificando su actividad. Actualmente el grupo empresarial, que da trabajo a más de 650 personas, cuenta, además, de la inmobiliaria, con concesionarios de coches (Herban Motor, Banher Motor), hoteles (Mirasierra Suites) o bodegas (El Carabal) entre otros negocios.

1 comentario:

  1. Bueno es saber este tipo de cosas.

    No obstante, plantea como hecho curioso el que las ciudades se construyan con la voluntad de luctro (sea desmesurado y público o sea más discreto) de unos individuos en vez de ser resultado de las necesidades de la propia población.

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