19 abr 2014

Articulación y Yuxtaposición urbanas: Los ejemplos de Nancy y de Nueva York (2. La creación de Greenwich Village).

Greenwich Village es el producto de la yuxtaposición de diferentes tramas, que se encuentran sin solución de continuidad.
Tras analizar un ejemplo de articulación urbana explorando las plazas de Nancy, abordaremos en esta segunda parte un caso de yuxtaposición. Articulación y Yuxtaposición son respuestas antagónicas frente al problema urbano del encuentro de tejidos discontinuos, creados con criterios diferentes. Frente a la articulación, que busca garantizar la continuidad urbana de las diferentes tramas por medio de un elemento interpuesto que de respuesta a todas ellas, la yuxtaposición aparece como la estrategia contraria, y las tramas se relacionan directamente, resolviendo puntualmente las conexiones, en la medida de lo posible.
Nos dirigiremos al noroeste del Lower Manhattan, para estudiar la creación de Greenwich Village. Este emblemático barrio neoyorquino surgió como resultado de colisiones múltiples entre tramas autónomas. Una yuxtaposición que otorgó una personalidad propia al barrio, mantenida incluso después de ser modificado por la prolongación de las avenidas occidentales.
También nos acercaremos al mito de Greenwich Village (el Village, para sus residentes), nacido a partir de su peculiaridad espacial, tan diferente del resto de la ciudad. Sus valores atrajeron a espíritus bohemios y vanguardistas que acabarían consolidando al barrio como un lugar de gran efervescencia cultural, un espacio alternativo, vital y tolerante, donde, además, se iniciaría un cambio de paradigma en el pensamiento urbanístico, que sigue muy presente en el debate actual sobre la ciudad.

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Yuxtaposición urbana: Greenwich Village, colisiones urbanas que nos cuentan historias de Nueva York.
Para reflejar la yuxtaposición, nos acercaremos a Nueva York, al Greenwich Village, un espacio singular, ajeno a la planificación de conjunto, donde diferentes tejidos urbanos, surgidos de manera autónoma y con claves propias, se fueron encontrando en un conjunto de colisiones sin solución de continuidad, generando geometrías desarticuladas, que recuerdan a las fracturas producidas por la colisión entre placas de hielo de la banquisa ártica.
La historia de Greenwich Village se remonta a los primeros asentamientos indios en la zona, a la que ellos denominaban Sappokanican. Con la llegada de los holandeses en el siglo XVII, ese lugar, a las afueras de Nueva Amsterdam, sería destinado para terreno agrícola. Allí se instalaron colonos que levantaron granjas para cultivar tabaco. En el periodo inglés, a la proliferación de granjas se le sumó la aparición de casas solariegas de los colonos prósperos (entonces cambió su denominación por la de Greenwich).
La imagen superior muestra el aspecto teórico de la punta sur de la isla de Manhattan antes de la colonización (según el Mannahatta Project). En la imagen inferior, el mismo territorio hacia 1782, con indicación de las vías exteriores principales, del Collect Pond y del arroyo Minetta. El recuadro rosa delimita el ámbito del análisis realizado sobre las tramas de Greenwich Village.
Nueva York en 1776. El círculo azul indica el Collect Pond y el marrón las colinas contiguas. Las líneas rojas marcan los recorridos exteriores principales: Broadway interrumpida (en línea discontinua su futura prolongación), también el camino principal por el centro de la isla y el camino junto al Hudson River para acceder a Greenwich Village.
El camino que unía Nueva Amsterdam/Nueva York con ese pequeño asentamiento relativamente lejano, partía de la ciudad y recorría la ribera del Hudson River con una directriz que se quebraba en función de los accidentes geográficos que encontraba (colinas, arroyos o zonas pantanosas). Este camino sería la base de Greenwich Street.
En esa zona (aproximadamente en el entorno de la actual Jackson Square) se erigió en 1762 el primer monumento a los caídos en las guerras, un obelisco en memoria de James Wolfe, Mayor británico que murió en la Batalla de Quebec. Para acceder a este lugar desde el camino principal de la isla (que se dirigía hacia Albany y Boston) se trazó una senda, cuya parte final, fue una recta que pasó a ser conocida como Monument Lane. Esta vía persistirá hasta nuestros tiempos (es la actual Greenwich Avenue).
Entre estas dos vías (Greenwich Street y Greenwich Avenue) se encontraban distribuidas las principales fincas de la zona.
El plano de Nueva York realizado por John Montresor en 1775 muestra el estado previo a la urbanización de Greenwich Village. Aparecen el camino de la ribera (Greenwich Street) y el que accede desde la entonces vía principal de la isla hacia el Obelisco a los caídos, “Road to the Obelisk” (hoy Greenwich Avenue). Además del pequeño asentamiento, destaca también el centro de la propiedad Warren y el arroyo Minetta por el sur.
Tras la independencia norteamericana, durante el desarrollo de la naciente república, el lugar fue escogido por numerosos comerciantes y hombres de negocios que buscaron allí su residencia, tranquila y saludable, frente al ruido y ajetreo de la ciudad. La notable afluencia hizo que Greenwich adquiriera la categoría de Village, comenzando a sentir la presión inmobiliaria de una Nueva York en acelerado crecimiento.
Como consecuencia, a partir de 1790, los herederos de los colonos iniciales, vieron el negocio que podía producir el suelo urbanizado y fueron abandonando las labores agrícolas, parcelando sus propiedades para venderlas. Cada uno lo hizo de forma autónoma, buscando el mejor aprovechamiento para la geometría de sus fincas. Por esta razón el trazado de las calles fue siguiendo límites de propiedad y los caminos de acceso a las mismas, originando la diversidad de tamaños de parcelas o de sus orientaciones. Al no haber una planificación de conjunto, el resultado muestra tejidos homogéneos en sí mismos pero con graves dificultades para enlazar con los vecinos. Para conectar las tramas, se forzaron calles pero aparecieron recorridos quebrados, conexiones imposibles y parcelas residuales.
A lo largo del siglo XIX, Nueva York iría cerrando el vacío existente entre ella y el Village. El desarrollo se inició desde el oeste donde proliferaron casas unifamiliares y pequeños conjuntos de tres o cuatro casas que fueron dando alojamiento a las familias y negocios de artesanos, comerciantes o proveedores para la construcción y la navegación. En 1812, la población era la suficiente para que se estableciera un mercado que diera servicio a todos esos ciudadanos, el Greenwich Market (situado en Christopher Street entre las calles Greenwich y Washington).  La posterior instalación del Jefferson Market impulsó la construcción hacia el este y, a partir de la década de 1830, se generalizó en toda la zona. Otra circunstancia que animó a las familias a instalarse en el nuevo barrio, mucho más saludable, fue huir de una sucesión de epidemias de fiebre amarilla y cólera que se produjeron en la ciudad.
Detalle del plano realizado por Egbert Ludovicus Viele en 1865 (zona de Greenwich Village), en el que se marca la línea de costa original de la isla, identificando así los terrenos ganados al Hudson River. También se señalan los accidentes geográficos anteriores a las explanaciones (colinas y arroyos).Las líneas rojas grafían el recorrido de Broadway y el antigua camino central que se reúnen en Union Square.
Greenwich Village se forjó como una zona con órdenes desordenados o desordenadamente ordenada. Este caos geométrico quedó matizado, en parte, por la prolongación hacia el sur de las avenidas occidentales del Plan de 1811 (Sexta, Séptima y Octava) para conectar el Midtown con el Downtown. Las diferentes tramas del Village son las siguientes:
  • La trama Greenwich
  • La trama Warren
  • La trama Bleecker
  • La trama Hudson
  • La trama Broadway
  • La trama Commissioners (que es la característica de Manhattan)

Las “colisiones” entre tramas generadoras de Greenwich Village sobre un plano de Nueva York de 1767. (verde: Trama Commissioners; rosa: Trama Greenwich; azul: Trama Warren; amarillo: Trama Bleecker; rojo: Trama Hudson; y marrón: Trama Broadway)

La Trama Greenwich.
Denominamos Trama Greenwich al tejido situado más al norte, ya en contacto con la Trama Commissioners, desarrollado sobre el primer asentamiento agrícola. Inicialmente su extensión era mucho menor que la actual debido a que buena parte de sus terrenos serían ganados al Hudson River. Lo forman las calles Gansevoort, Horatio, Jane, W 12 (Troy inicialmente) y Bethune, que son atravesadas por Washington Street (que no existía antes de los rellenos), Greenwich Street y Hudson Street (además de la prolongación de la Octava Avenida). Esta trama finaliza en  Greenwich Avenue, ya que la zona situada en la parte oriental de esta avenida fue totalmente transformada por la Trama Commissioners.
Es curioso como la W 12 Street enlazó con esta trama al forzar la dirección de una de las vías de la misma (Troy Street, que a pesar del cambio de orientación que implicaba, fue renombrada como calle 12 Oeste). Este hecho produje la paradoja de que el resto “oficial” de la W 12 St., el que lleva su misma directriz, que está desconectado de la misma y ubicado unas manzanas más al norte, pasara a identificarse como Little W 12 Street. Los solares irregulares se dedicarían a zona verde (Jackson Square y Abingdon Square).

La Trama Warren.
Inmediatamente al sur de la anterior se encuentra la denominada Trama Warren, que presenta un leve giro respecto a la Greenwich.
Peter Warren fue uno de los grandes propietarios de fincas en la zona. De origen irlandés, Warren (1703-1752) había sido oficial de la Marina británica durante la época colonial. La flota bajo su mando tenía la misión de contener las incursiones francesas, logrando muchas acciones victoriosas en dicho cometido y capturaron numerosos barcos galos. En aquella época, los oficiales marinos tenían el derecho a beneficiarse con parte de lo incautado, lo que proporcionó a Warren una considerable fortuna. En 1741, Warren, que ya había ascendido a Almirante, compró 120 hectáreas de terreno a orillas del Hudson River, en la zona de Greenwich, para construir allí su mansión familiar. Los límites de la gran finca iban desde el antiguo camino a Greenwich desde el centro de la isla (Greenwich Avenue) hasta el rio Hudson. Por el sur la finca terminaba en la actual Christopher Street. Sus herederos acabaron parcelando y vendiendo la propiedad.
Las vías este-oeste (Bank, W 11, Perry, Charles, W 10 y Christopher) reciben cortes diagonales por las mismas que lo hacían en el tejido anterior (Washington, Greenwich y Hudson Street) y divisiones perpendiculares por las propias de la trama (Bleecker, inicialmente Herring Street, 4 W Street, y Waverly Pl.), además del sesgo radical que le produciría en su momento la prolongación de la Séptima avenida.

Las “colisiones” entre tramas generadoras de Greenwich Village sobre el plano de Nueva York realizado en 1865. (verde: Trama Commissioners; rosa: Trama Greenwich; azul: Trama Warren; amarillo: Trama Bleecker; rojo: Trama Hudson; y marrón: Trama Broadway)
La Trama Bleeker.
Anthony Bleecker  (1770-1827), abogado y escritor, uno de los fundadores de la New York Historical Society tenía su mansión familiar en la zona. En 1808, vendió a la ciudad una buena parte de su finca y el municipio trazó las calles que componen esa parte del barrio: Bleecker, Houston, Mercer, Wooster, Greene, Laurens (actualmente West Broadway), Thomas y Sullivan. Bleecker street se extendía inicialmente hasta la Sexta Avenida pero a partir de 1829 fue enlazada por  el norte con Herring Street que cedió su nombre a la primera para crear una vía de mayor longitud que llegaría hasta Abingdon Square. En ese enlace se crearía en 1966 Bleecker Playground en un curioso ejemlo de espacio urbano “pajarita” con la palza anterior.
Esta acción también se realizó hacia el este (imponiendo su denominación a la inicial de David Street de la Trama Broadway) y Bleecker Street pasaría a ejercer un enlace nominal dentro del barrio, “cosiendo” varias de las tramas señaladas.

La Trama Hudson.
Mientras Greenwich Street serpenteaba puntualmente para adaptarse a la orilla del rio y salvar sus accidentes geográficos, un poco más al interior se planificó la calle Hudson, un gran eje rectilíneo que fijó la orientación de la trama contigua, a la que denominamos Trama Hudson. Esta calle continuaría su recorrido hacia el norte atravesando las Tramas Warren y Greenwich hasta reunirse con la Novena Avenida. Además, también determinaría la directriz perpendicular de los muelles del rio Hudson, ubicados generalmente en la prolongación de sus transversales, que son muy numerosas ya que esta trama acaba enlazando con la ciudad antigua. Otra de las calles que adquiriría importancia con el tiempo sería Varick Street, la última de este tejido por el este y que sería destino de la futura prolongación de la Séptima avenida.

La Trama Broadway.
La calle principal de la Nueva York antigua (Broadway) fue prolongándose hacia el norte conforme la ciudad iba extendiéndose en esa dirección. Lo hacía en línea recta, pero nada más traspasar el Commmon (entonces la zona de pastos comunitarios y hoy el City Hall Park), se topó con las colinas que acompañaban al Collect Pond, un embalse natural de agua potable del que se abastecía la ciudad. Esta barrera topográfica supuso la interrupción de esta vía y la recuperación del camino que los indios habían utilizado desde muchos años atrás y que partía desde el Common en dirección al East River dando una amplia curva hacia el centro evitando colinas y cauces fluviales.
La contaminación del Collect Pond obligó a solucionar el abastecimiento de agua desde otras fuentes con dificultad, hasta que la traída de aguas se sistematizó en 1842 gracias al Croton Aqueduct. La inutilidad del lago llevó a la decisión de desecarlo, siendo drenado en 1811 a través de un canal (sobre el que se acabaría urbanizando Canal Street) y rellenado con material procedente de las colinas que lo circundaban. El resultado fue la explanación de toda la zona. A partir de dicha nivelación, Broadway pudo continuar con su trazado rectilíneo hacia el norte. Y esta directriz fue la base para la nueva orientación de la trama ortogonal que dependía de ella. La llamaremos Trama Broadway, y tiene una orientación cercana a la de la Trama Commissioners aunque con las manzanas rectangulares en dirección norte-sur.
El lugar más emblemático de la Trama Broadway es Washington Square, espacio que quedó inicialmente libre por ser un terreno pantanoso que acompañaba al cauce del arroyo Minnetta, y luego aprovechado para uso agrícola, hasta que en 1797 el municipio compró esos terrenos para construir en ellos un cementerio fuera de los límites urbanos. El cementerio funcionaria hasta 1825, y un año después se transformó en una plaza de armas para entrenamiento y desfiles militares. En su entorno se ubicó el Campus de la New York University (fundada en 1831, aunque se ubicó allí en 1835). Entre 1849 y 1850 se convirtió en un espacio público para la ciudad. En 1889, para conmemorar el aniversario del presidente Washington, se levantó, frente a la Quinta Avenida, un Arco de Triunfo provisional, que debido a su éxito se convirtió en definitivo en 1892 (cambiando el yeso y la madera iniciales por piedra).
Las “colisiones” entre tramas generadoras de Greenwich Village sobre un plano de Nueva York de 1852. (verde: Trama Commissioners; rosa: Trama Greenwich; azul: Trama Warren; amarillo: Trama Bleecker; rojo: Trama Hudson; y marrón: Trama Broadway)

La Trama Commissioners.
La desorganización urbana que se estaba produciendo por la consolidación descontrolada de los crecimientos de la ciudad alarmó a los responsables de la misma. El caso de Greenwich Village era especialmente dramático. En esa zona, los viarios enlazaban con dificultad y solamente podían ofrecer cortos recorridos. El problema, en caso de extenderse, podría colapsar la ciudad e hipotecar su futuro. Por eso, se puso en marcha una planificación muy ambiciosa, que alcanzaría a la totalidad de Manhattan y prepararía el soporte adecuado para el desarrollo del futuro de Nueva York. En 1811 se presento y aprobó el denominado Plan de los Commissioners (sobre el que parte ya publicamos dos artículos en este blog: Nueva York. El plan de 1811 (I) y NuevaYork. El plan de 1811 (II) Explicación de la trama: calles, avenidas y manzanas.
Aunque su inicio parte de Houston Street (con la E 1 Street) el trazado de los Commissioners ocupa la totalidad de la anchura de la isla a partir de calle 14, la primera calle que une el Hudson River y el East River, y que en consecuencia marca el límite entre el Lower Manhattan y el Midtown. En la zona de Greenwich Village, esta trama será una más en las colisiones que generaron la zona. Entre la calle 1 y la 14 se produce una casuística muy particular ya que la trama de los Comisionados avanza hasta donde puede. No obstante la fuerza de la Trama Commissioners acabaría modificando al “caótico” Village con la prolongación de las avenidas occidentales para poderlas conectar con el núcleo de la ciudad antigua.

La prolongación sur de las avenidas (remodelación del West Village)
Las avenidas orientales del Plan de los Comisionados, de la Primera a la Cuarta, encontraron su conexión natural con los trazados de la ciudad antigua (al igual que las sorprendentes avenidas situadas al este de la Primera, identificadas por letras en la zona conocida como Alphabetic City).
También sucedió lo mismo con las avenidas finales (Novena y Décima). La Novena encontró su enlace con Greenwich Street pero sobre todo conectó con Hudson St. La Décima enlazó con naturalidad con West Street, la vía de borde con el Hudson River que se urbanizó sobre los rellenos ganados al rio. Pero de la Quinta a la Octava no habían encontrado continuidad, lo cual producía una desconexión urbana perjudicial para el funcionamiento coordinado entre el Downtown y el Midtown.
La Octava se solucionó rápidamente y el resto fue abordado a principios del siglo XX, poniendo en marcha los traumáticos mecanismos del “sventramento”. La prolongación de la Sexta y Séptima ocasionarían un gran trauma urbano con la ruptura de tramas anteriores, la desaparición de numerosas viviendas y el desplazamiento de miles de personas. La Quinta no sería finalmente ampliada.
Las grandes avenidas de la Trama de Manhattan (Trama Commissioners) sobre un plano de Nueva York de 1852. La línea discontinua indica la prolongación de las avenidas occidentales (desde la Sexta a la Octava)

La prolongación de la Octava avenida
La prolongación de la Octava Avenida fue sencilla en comparación con el resto. Se realizó poco después del planteamiento del Plan de los Commissioners, cuando ni siquiera estaba totalmente consolidada la trama Greenwich (ya aparece en los planos realizados en la década de 1820). Por esa razón, fue una operación poco traumática y también por su corto trazado de poco más de 300 metros entre Jackson Square  y Abingdon Square.

La prolongación de la Séptima avenida
La Séptima Avenida fue la que se introdujo de forma más agresiva contra las tramas preexistentes. La operación se venía reclamando desde hacía mucho tiempo hasta que en 1911 fue aprobada para comenzar las obras en 1914. Fueron numerosas las demoliciones que conllevó. El límite sur de la Séptima Avenida era W 11 St. en el lugar donde esta calle se encontraba con Greenwich Avenue y fue prolongada hasta conectar con Varick Street (cuya anchura fue ampliada para adaptarla a sus nuevas necesidades) en el cruce con Clarkson Street. Además, esta operación posibilitó la apertura en 1918 de la línea de metro IRT Broadway- Seventh Avenue (actualmente las líneas 1, 2 y 3).

La prolongación de la Sexta avenida
La Sexta Avenida (también conocida como la Avenida de las Américas) llegaba hasta el encuentro entre Carmine Street y Minetta Street (un poco más al sur de W 3 Street). A mediados de la década de 1920 se acometió finalmente su extensión hacia el sur para conectar con el Lower Manhatta. Fue trazada sobre la irregular sutura, primero de las tramas Bleecker y Broadway, y después entre ésta y la Hudson, hasta que, tras atravesar Canal Street, realizando un quiebro violento enlazaba definitivamente con Church St (cerca del final norte de esta calle). La ampliación de la Sexta Avenida, al eliminar buena parte de las heterodoxas conexiones entre tramas, apareció como una gran vía articuladora. Su trazado también permitió la construcción de la línea de metro IND Eighth Avenue (today’s A/C/E trains ) y facilitó el tráfico hacia Holland Tunnel (inaugurado en 1927).

El fallido intento de prolongar de la Quinta avenida.
Las prolongaciones de las avenidas hacia Lower Manhattan se fueron completando exceptuando la Quinta. Con esta avenida se intentó pero no se consiguió. La iniciativa de su prolongación partía de Robert Moses, el  todopoderoso Master Builder de Nueva York.
La idea de Moses afectaba a uno de los “centros vitales” del barrio: Washington Square (además de proponer algunos rascacielos y scalextrics viarios). Moses lidió contra las resistencias burocráticas y contra los intereses de los propietarios de suelo, pero encontró un adversario al que no pudo vencer: la agrupación de los vecinos.
Liderados por Jane Jacobs y Shirley Hayes, el movimiento vecinal se enfrentó al poderoso Moses, con argumentos que defendían la singularidad del Greenwich Village y que iniciarían un cambio de paradigma en el pensamiento urbanístico que sigue muy presente en el debate actual sobre la ciudad (dichos argumentos quedaron expuesto en el libro publicado por Jane Jacobs en 1961, Muerte y Vida de las Grandes Ciudades).  Los activistas proclamaban la diversidad como tema esencial de la ciudad y defendían la prioridad de lo peatonal y del transporte público sobre el automóvil, resaltando la importancia del espacio público y los valores del paisaje urbano tradicional frente al modelo de grandes torres que se estaba desarrollando en las promociones neoyorquinas. Los dinámicos vecinos del Village se enfrentaron a una visión tecnocrática que pretendía imponer una planificación ajena a la voluntad de los residentes y defendieron el urbanismo participativo, de abajo a arriba, motivado desde los intereses reales de los ciudadanos.
David venció a Goliat. Moses desistió y la Quinta Avenida no fue prolongada. Washington Square sobrevivió para continuar como emblema de un barrio que potenció su mito.
Washington Square en Greenwich Village, con el arranque de la Quinta avenida tras el Arco de Triunfo dedicado a Washington.

El mito Greenwich Village.
Greenwich Village, a diferencia de lo que sucedió con otros asentamientos originales como Bloomingdale o Harlem, no desapareció bajo la poderosa retícula propuesta por los Comisionados en 1811. El tejido mantuvo su presencia excepcional y las viviendas fueron conservadas por las siguientes generaciones proporcionando una tenaz resistencia a los cambios. No obstante, partir del final de la Guerra de Secesión, especialmente entre 1880 y 1900, la zona nororiental comenzó a transformarse en comercial y la zona sur, por debajo de Washington Square, vio desparecer viviendas (fundamentalmente tenements) y surgir industrias ligeras y almacenes.
El mito comenzó a forjarse a principios del siglo XX, cuando antes de la Primera Guerra Mundial, el centro de Greenwich Village fue “descubierto” por una juventud intelectual con tintes bohemios, que apreció los valores del “pueblo”. Era un lugar próximo al Centro, aunque bastante aislado, y contaba con rentas bajas y precios asequibles. Esto supuso una “inyección vital” que se concretó en rehabilitaciones que evitaron el deterioro del tejido antiguo.
Calle de Greenwich Village (MacDougal Street), un paisaje urbano singular dentro de Manhattan.
Pero el aislamiento de Greenwich se desvaneció tras la Primera Guerra Mundial: la llegada del metro y sobre todo, la apertura de la prolongación sur de la Séptima avenida dotaron al barrio de una mejor accesibilidad. El barrio comenzó a ser visto con otros ojos por el mercado inmobiliario. El incremento de la demanda fijó nuevos precios al alza para la zona. Era una buena zona para vivir y muchas viviendas de poca calidad, incluso almacenes o pequeños establecimientos, fueron adaptados para su uso residencial, dentro de una estética coherente con la del Greenwich existente. Tras la prolongación de la Sexta avenida en la década de 1920, y la propuesta de una nueva línea de metro, se potenció nuevamente su atractivo (más por su posición en la ciudad que por su “paisaje urbano”) sufriendo una importante presión inmobiliaria. Afortunadamente para la conservación del espíritu del barrio, primero la crisis de 1929, y luego la Segunda Guerra Mundial, frenaron las aspiraciones empresariales de transformar pequeñas viviendas en torres de apartamentos.
El final de esta contienda trasladó definitivamente la “capitalidad cultural” desde París a Nueva York, y Greenwich Village acogería a numerosos creadores procedentes, tanto de Europa como del resto del mundo. El Village era el destino ideal. Había conservado su carácter alternativo, distinto al resto de la ciudad, ajeno al nuevo “estilo de vida” suburbano que se había puesto de moda. En consecuencia, se había visto relativamente marginado, hecho que le permitió mantener rentas asequibles, gracias a las cuales el espíritu bohemio de sus habitantes podía sobrevivir.
Pintores, músicos, escritores, poetas, etc. escogieron el Village como lugar de residencia. Entonces florecería, por ejemplo, la Beat Generation que atrajo a más intelectuales de todo tipo, cautivados por el “mito” que se estaba creando en ese particular barrio de Nueva York. En el inicio de la década de 1960, Greenwich Village se convirtió en un hervidero vanguardista, en un estandarte de la “contracultura”. Surgieron muchos espacios que apoyaban la creación como librerías, clubs y locales de conciertos, salas de exposiciones, bares-cafés-tertulias. Los habitantes del Village compartían la sensación de habitar un lugar especial, un centro observado desde todas las partes del mundo, lleno de gente inquieta e interesante.
La mítica portada del disco “The Freewheelin'” en la que el Bob Dylan aparece paseando con su novia Suze Rotolo por las calles de Greenwich. El entonces joven músico vivía en un apartamento en 161 West 4th Street. La fotografía fue tomada en febrero de 1963 por Don Hunstein en la contigua Jones Street, casi esquina con West 4th Street.
El espacio tuvo su importancia en la creación del “espíritu” del Village. La irregularidad de las calles, su tamaño, sus cortos recorridos, su desconexión de los grandes trazados, lo separaban drásticamente de la trama característica de Manhattan y también del “estilo de vida” ajetreado y mercantil que dominaba la ciudad. Este hecho, junto a los edificios de baja altura y de tipologías “reconocibles”, producía un espacio de escala humana que era como un oasis en la acelerada vida neoyorquina. Además, el tamaño del barrio propiciaba la relación entre sus habitantes, allí se podía vivir y trabajar sin desplazamientos, evitando las distancias mayúsculas habituales de Nueva York.
La gran fuerza de atracción “gravitacional” de Greenwich Village también se basaba en la aceptación y tolerancia ante cualquier modelo de vida. Allí podían vivir sin problemas y con total libertad, parejas interraciales o parejas homosexuales y, por supuesto, parejas no casadas (algo mal visto en aquellos años).
El Village y sus habitantes se sentían especiales. Por ello, en la década de 1950, los vecinos se organizaron y crearon una asociación para la defensa de Greenwich Village, cuyo objetivo era preservar los valores distintivos de su comunidad. La asociación logró detener derribos de varios edificios, impulsados por el alcalde Robert F. Wagner dentro de su estrategia de “renovación urbana”, o el mantenimiento del edificio victoriano que se había levantado sobre el antiguo Jefferson Market (y que hoy es una biblioteca municipal). Pero quizá, su éxito más sonado fue impedir la prolongación de la Quinta Avenida comentada anteriormente, salvando Washington Square. También propusieron al Ayuntamiento una modificación de la normativa de 1916 que regulaba las alturas y el volumen de la edificación en la zona (la enmienda fue aprobada en 1960). En paralelo se inició una campaña para proteger el barrio bajo la Landmarks Preservation Law. Finalmente se consiguió y, en 1969, Greenwich Village se convirtió en uno de los Distritos Históricos de la ciudad (el ámbito se ampliaría en dos ocasiones, en 2006 y en 2010).
Limites del Distrito Histórico de Greenwich Village fijado en 1969, con la incorporación de sus dos ampliaciones de 2006 y 2010.
El ambiente contestatario haría del Village uno de los lugares de las revueltas estudiantiles de finales de los sesenta (no hay que olvidar que el Campus de la New York University se encuentra allí).

Pero el fuerte aumento de las rentas de las décadas posteriores, fue desplazando a esa “contracultura” hacia otros lugares más baratos (como el Soho o TriBeCa) perdiendo ese ímpetu creativo que lo había caracterizado. No obstante, el mito de Greenwich Village subsiste a pesar de que ya no sea el foco de irradiación que fue durante aquellos años, y que el barrio sea más un espacio de ocio y entretenimiento, un lugar turístico.

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