11 oct. 2014

La Plaza de España de Madrid: Pasado, presente y ¿futuro? de un espacio en búsqueda de su identidad (3. El futuro)

La Plaza de España se enfrenta al reto de encontrar su identidad y de recuperar el papel de pieza fundamental en el espacio madrileño. Los nuevos hoteles anunciados, así como la propuesta municipal de remodelación de la plaza y su entorno, han despertados grandes expectativas pero también dudas sobre cuál debe ser el rumbo idóneo y el proceso para determinarlo.
El pasado lunes seis de octubre, la alcaldesa de Madrid presentó públicamente el proceso que el Ayuntamiento ha iniciado para transformar la plaza (bautizado como “cambia la plaza”). Esa misma tarde, se celebró en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) un debate sobre los “Futuros de la Plaza de España”,  reuniendo a algunos de sus protagonistas y con un gran éxito de asistencia de público. En este encuentro se evidenció que el porvenir de la plaza gravita entre la esperanza y la desconfianza.
En esta tercera entrega sobre la Plaza de España nos acercaremos a los principales desafíos a los que se enfrenta en su futuro próximo, así como a los proyectos anunciados y a las polémicas abiertas y, en particular, al referido debate. Con este artículo concluimos la serie que ya se aproximó al pasado y al presente de este espacio.

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La Plaza de España se encuentra en el foco del debate urbano madrileño. Este espacio, que fue uno de los más sobresalientes de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX, ha padecido, en los últimos años, un declive muy importante. El abandono de alguno de sus edificios más singulares, o la evidente disminución de la actividad ciudadana, son pruebas de esa decadencia.
Ciertamente, la plaza acumula una buena cantidad de problemas, pero algo empieza a moverse en ella. Varios grupos empresariales han anunciado la instalación de nuevos hoteles y el Ayuntamiento de Madrid ha comunicado el deseo de intervenir en la isla central y de modificar la movilidad del entorno. Parece que la Plaza de España está a la espera de un nuevo futuro.
Pero las alentadoras noticias acerca de su transformación, tanto arquitectónica como urbana, también están generando dudas sobre los métodos previstos y su materialización concreta. Son muchos los desafíos a los que se enfrenta la Plaza de España y su trascendencia urbana hace necesario alcanzar un consenso entre ciudadanos, especialistas, administraciones y empresas privadas para alcanzar la mejor solución posible, porque los procesos de regeneración urbana deben ser compartidos por todos.
Por eso, son muchas las voces que apuntan a la necesidad de un “proyecto compartido” para definir el porvenir de la plaza. Un proyecto en el que se diera cauce a la participación de los ciudadanos y a la de los profesionales urbanos. Porque solamente con la colaboración de todos se pueden tomar decisiones con conocimiento y responsabilidad. Nada garantiza el éxito futuro, pero si el proceso y las decisiones son conjuntos, las posibilidades de lograrlo aumentan.
El Colegio Oficial del Arquitectos de Madrid (COAM), en su deseo de contribuir a la reflexión sobre el futuro de la Plaza de España ha promovido, a través del Madrid Think Tank,  un debate sobre los retos a los que se enfrenta este espacio y ha inaugurado una exposición sobre su evolución y circunstancias.
En este artículo comenzaremos aproximándonos a las nuevas edificaciones previstas así como a la propuesta presentada desde el Ayuntamiento bajo la denominación “cambia la plaza”, para finalizar con el debate ocurrido en el COAM.

Anuncios de remodelación (nuevos hoteles y la iniciativa municipal “cambia la plaza”)
En los últimos años, la Plaza de España madrileña ha sido un tema recurrente en los medios de comunicación. Entre las noticias más destacadas se encuentran los anuncios realizados sobre la construcción de nuevos hoteles en la plaza. Concretamente en el Edificio España, en los solares (ahora vacíos) de los números 3,4 y 5, y en la Torre de Madrid (aunque también se ha publicado la posibilidad de que ese uso pudiera ser acogido en el edificio de la Real Compañía Asturiana de Minas, pero esta cuestión no está confirmada). En paralelo, han ido apareciendo informaciones sobre la actuación que estaba preparando el Ayuntamiento para el espacio público de la plaza y su entorno.
Tras meses de conjeturas sobre estas intervenciones, parece que van aclarándose las circunstancias que las envuelven. En este sentido, el debate celebrado en el COAM también pretendía servir de canal de información fidedigna, aportada por los protagonistas, pero al encuentro solamente asistieron representantes del Ayuntamiento de Madrid y del Hotel VP.

Imágenes del Hotel VP en su versión de concurso (la solución definitiva será comunicada próximamente)
El nuevo Hotel VP (en los números 3,4 y 5 de la plaza)
El grupo hostelero VP adquirió los inmuebles de los números 3, 4 y 5 de la Plaza de España con el objetivo de construir en esa ubicación un nuevo hotel de categoría superior. Los edificios han sido derribados recientemente y, tras vencer en un concurso restringido, el equipo b720 Arquitectos dirigido por Fermín Vázquez, está redactando el proyecto del nuevo espacio hotelero.
Fermín Vázquez intervino como invitado en el debate sobre los “Futuros de la Plaza de España”. Pero debido a que en las próximas semanas se va a producir la presentación oficial del nuevo hotel, no le fue posible adelantar nada sobre la propuesta definitiva.  El arquitecto se excusó por esta circunstancia y se limitó a comentar el proceso de gestación del edificio, ilustrándolo con imágenes del concurso y con los esquemas volumétricos que han ido condicionando la evolución desde las primeras ideas hasta su concreción final.
No obstante, sí profundizó en algunos de los criterios que habían dirigido la redacción del proyecto. Vázquez comentó que uno de sus objetivos principales ha sido la consecución de un edificio especial, que reclamara la atención, preocupándose de otorgarle una “narrativa” que expresara  la singularidad del lugar en el que se encuentra.
Uno de los temas claves era la gran fachada hacia la plaza, tanto por la articulación formal con los edificios vecinos, como por su propia estructura compositiva (organizada a partir de la clásica distribución tripartita entre basamento, fuste y coronación). El zócalo dialogará con el peatón mientras que la cumbrera apuntará a una escala mayor, aunque parece que será un volumen ligero en su materialidad. El cuerpo central de esta fachada reflejará las “celdas” compositivas de su interior dentro de una retícula matizada. Estas ideas estaban ya presentes en la fachada del concurso, pero parece que la definitiva será diferente, particularmente en lo que respecta a los grandes arcos del zócalo y de la cubierta, que habrían desaparecido de la solución final.
También habló de las dificultades para conjugar edificabilidad y volumetría y de la solución consensuada finalmente con el Ayuntamiento, que ofrecerá un escalonamiento progresivo. Las dificultades para encajar la elevada edificabilidad en los volúmenes de movimiento que se deducían de la normativa urbanística llevaron a un proceso de negociación con los servicios técnicos municipales hasta lograr la volumetría final que, en el caso de la plaza, será de doce plantas alineadas más seis retranqueadas.
Invitado en la fila 0, se encontraba Javier Pérez, miembro de la familia propietaria, quien intervino para insistir en el interés de los promotores en crear un edificio singular con una oferta innovadora y confirmó que, en las próximas semanas, se realizaría una importante campaña mediática para presentar el nuevo hotel.
Según los datos comunicados por VP, el nuevo hotel de 5 estrellas dispondrá de una superficie en torno a los 20.000 metros cuadrados, con 225 habitaciones, aparcamiento propio y más de 1.200 metros cuadrados destinados a salones para albergar todo tipo de congresos, eventos y convenciones. El hotel contará, además, con una terraza superior ajardinada y piscina exterior en la azotea, un centro wellness con piscina climatizada, y un gimnasio.

Sección de la Torre de Madrid con distribución de sus nuevos usos (el hotel ocupará las diez primeras plantas).
El nuevo hotel de la Torre de Madrid.
Otro de los nuevos hoteles se ubicará en la Torre de Madrid. El edificio ya fue rehabilitado en 2012, manteniendo el uso de viviendas en su parte central y superior (los pisos 15 a 34). En esa actuación quedaron reservadas las diez primeras plantas (anteriormente dedicadas a oficinas y hoy vacías) que van a ser transformadas en un nuevo hotel de categoría superior, con 259 habitaciones en una superficie aproximada de 22.000 metros cuadrados. Las siguientes cuatro (11 a 14) tienen como destino cincuenta nuevas viviendas.
La transformación, promovida por Metrovacesa, compañía propietaria del inmueble, obtuvo licencia municipal el pasado mes de enero y avanza ajena a las polémicas que envuelven al resto de las propuestas.

La remodelación del Edificio España.
Tras su agitada historia reciente, en la actualidad, el Edificio España ha pasado a ser propiedad del grupo inmobiliario chino Dalian Wanda, especializado en hoteles de lujo y centros comerciales. Los equipos de Norman Foster & Partners y Estudio Lamela, están trabajando en el proyecto de reconversión del edificio en un nuevo hotel de lujo (que ocuparía aproximadamente unos 22.000 metros cuadrados de los 68.000 sobre rasante del edificio), un gran centro comercial y aproximadamente 300 viviendas de alto standing.
Invitados al debate celebrado en el COAM, los responsables de la operación y los arquitectos declinaron su participación en el mismo.
El secreto envuelve al proyecto que se está preparando. Pero esta circunstancia no ha impedido que se haya levantado una fuerte polémica acerca de la protección del inmueble, ya que el Ayuntamiento de Madrid ha rebajado el nivel de catalogación del Edificio España a petición de sus promotores.
Antes de su venta al magnate chino, el Banco de Santander (anterior propietario) solicitó una reducción del grado de protección que tenía asignado en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid vigente (para llevarlo desde el nivel 2 “grado estructural” hasta el nivel 3 “grado parcial”). Finalmente esta reducción fue gestionada a través de una Modificación Puntual del PGOUM y aprobada el 30 de julio de 2014. En la práctica esta aprobación supone la protección de la fachada principal que da a la plaza y de las laterales, dejando libertad sobre la actuación en el interior y sobre la volumetría trasera del edificio (el conocido volumen en “peine” que da a la calle Maestro Guerrero).
La polémica no se ha hecho esperar. Primero abriendo una discusión sobre el interés del propio edificio (al que se han sumado informes de reputados especialistas en un sentido y en otro) y dividiendo la opinión entre los que defienden la inevitabilidad de una intervención drástica (como la que se prevé) y los que propugnan la defensa de un edificio que es un icono madrileño (más allá de su valor artístico o de las conflictivas historias sobre su gestación inicial). Otro debate abierto es el que cuestiona los criterios establecidos para la protección del patrimonio, tanto entre los conservacionistas como entre los abogan por la flexibilización, reclamando, reclamando en ambos casos unos criterios claros para la catalogación de los bienes inmuebles.
La Modificación Puntual del PGOUM ha recibido varias alegaciones en contra y se han recogido firmas a favor de la conservación del edificio (44.000 hasta el momento según informan los impulsores de la iniciativa). ´Durante el debate celebrado en el COAM se apuntó alguno de estos argumentos generando cierta tensión entre los intervinientes, como veremos después.

La iniciativa “cambia la plaza” del Ayuntamiento de Madrid.
Pero la mayor expectativa se centra en las actuaciones previstas en el espacio público que, por fin, han salido a la luz.
En 2011, el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se presentaba a la reelección y anunció la reforma de la Plaza de España como uno de los grandes proyectos urbanísticos que abordaría en la legislatura que iba a comenzar. El objetivo proclamado por su programa electoral aspiraba a "transformar la plaza en un gran pulmón verde complementario con los jardines Sabatini, el templo de Debod y Madrid-Río".
Gallardón ganó las elecciones y tres años y medio después, el seis de octubre pasado, el Ayuntamiento, por medio de su actual alcaldesa, Ana Botella (que sustituyó al anterior en el comienzo de la legislatura), presentó a los medios de comunicación la iniciativa “cambia la plaza”, que recoge la visión municipal para la remodelación de la Plaza de España, en un acto realizado en el ático de la planta 32 de la Torre de Madrid.
Esa misma tarde celebró el debate organizado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid sobre los “Futuros de la Plaza de España”. En ese encuentro, Javier Hernández, Director General de Planeamiento del Ayuntamiento de Madrid, expuso a los asistentes las líneas fundamentales de la propuesta  “cambia la plaza”.
 “Cambia la plaza”. Imagen sobre la superficie de suelo y la superficie construida y su distribución.
El programa “cambia la plaza” fue presentado como el producto de varios años de trabajo interno del Ayuntamiento, en los que se han realizado diferentes análisis, no solamente de la plaza sino también sobre su entorno (especialmente en lo referente a la movilidad). Se insistió en que el programa no era un trabajo cerrado sino un work in progress que espera la participación ciudadana para poder ser acabado.
“Cambia la plaza”. Imagen sobre los aforos peatonales y rodados anuales.
Los análisis sobre los que se sustenta la propuesta “cambia la plaza” son investigaciones cuantitativas sobre la realidad actual de la Plaza de España que van desde la determinación de aforos peatonales y rodados hasta una pormenorizada investigación sobre el arbolado de la plaza. Por ejemplo, los aforos muestran unas cifras reveladoras: anualmente, 9 millones de personas transitan por la plaza (de los cuales 300.000 podrían calificarse de usuarios y el resto de meros transeúntes) y 37 millones de vehículos circulan por las vías perimetrales. El desequilibrio entre el uso peatonal y rodado es abrumador. La solución del intenso tráfico rodado, que constriñe y aísla el espacio central, se convierte en uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la plaza. Por otra parte, la edificabilidad que albergan los inmuebles de la plaza supera los 260.000 metros cuadrados (de los cuales, 150.000 serían hoteleros y el resto dotacionales, comerciales, residenciales y de oficinas, convirtiendo a la edificación de la plaza en algo parecido a “un gran hotel con servicios complementarios” en palabras del Director General de Planeamiento).
“Cambia la plaza”. Imagen sobre la “asimetría” de los flujos peatonales en la plaza.
“Cambia la plaza”. Imagen sobre el aislamiento del espacio central rodeado de intenso tráfico rodado.
Se insistió en que la Plaza de España ocupa una ubicación privilegiada en el centro de Madrid, hecho que le otorga una “vocación” de nodo de relación entre algunos de los espacios más representativos de la ciudad como el gran parque Madrid-Rio, los Jardines de Sabatini, la Casa de Campo, la Plaza de Oriente o el Templo de Debod. Además cumple un papel similar con edificios tan importantes para la ciudad como el Palacio Real, el Teatro Real, el Senado de la nación o el Centro Cultural Conde Duque.
En la presentación se explicó que, a pesar de su evidente degradación, la Plaza de España sigue teniendo atractivo, sobre todo turístico (según los datos municipales, uno de cada dos turistas llegados a la capital recala en la plaza, aunque sea solamente por el reclamo de la icónica escultura central). Cabe destacar que según la misma fuente, tres de cada cuatro personas que acuden a la plaza son visitantes. Para resaltar la significación urbana de este espacio, el Director General de Planeamiento se refirió al hecho de que la plaza había sido objeto de análisis y propuestas desde las escuelas técnicas de varias universidades, tanto españolas como sudamericanas.
El diagnóstico realizado por el Ayuntamiento de Madrid se concreta en los siguientes puntos:
  • Deterioro en los elementos del espacio público existente: pavimentos, mobiliario, iluminación, con una situación actual de envejecimiento y obsolescencia.
  • Falta de conectividad peatonal eficiente entre las distintas zonas de interés cultural y paisajístico del entorno inmediato: Templo de Debod, Plaza de Oriente, Madrid-Río, Campo del Moro, Palacio Real, Cartel del Conde duque etc.
  • Espacio aislado por el tráfico rodado alrededor de la plaza con el consiguiente deterioro del paisaje urbano y de la calidad acústica y ambiental (por el ámbito circulan 37 millones de vehículos al año)
  • Edificios significativos en estado degradado favoreciendo una imagen inadecuada del ámbito.
  • Infraestructuras de tráfico obsoletas e inadecuadas para el mejor uso del espacio público y de la plaza, como es el paso elevado de Bailen, que, en su parte inferior concentra contaminación y ruido.
  • Falta de actividades dinamizadoras de la escena urbana en su zócalo de contacto con la calle, al verse interrumpida, dentro de la plaza, la actividad comercial y de ocio existente en la Gran Vía.
  • Gran superficie de espacio urbano infrautilizado  por falta de protagonismo y atracción de actividades que propicien el uso público en el lugar”

Para solucionar dichas carencias las principales propuestas apuntadas en el proyecto “cambia la plaza” son:
  • Remodelación de la circulación rodada del entorno con una estrategia de encauzamiento subterráneo del tráfico por medio de túneles.
  • Ampliación de la superficie peatonal. Que tendría como objetivo, tanto la reducción del tradicional aislamiento de la “isla central” (pasando de los 28.000 metros cuadrados actuales a 41.000) como las ampliaciones de espacios peatonales de borde (especialmente la conexión de la plaza con la Plaza de Oriente sobre el túnel previsto).
  • Propuesta de nuevos usos para el espacio central de la plaza (particularmente un nuevo espacio cultural con dedicación a la figura de Cervantes y al Quijote) conectado a un nuevo espacio-vestíbulo con conexión directa con el Metro. Complementariamente se habilitarían ciertos contenidos comerciales (y conexiones directas subterráneas con los nuevos hoteles).
  • Ampliación del aparcamiento subterráneo (para paliar, además, las carencias de muchos de los edificios del entorno que, bien no tienen aparcamiento en su interior o es insuficiente).
  • Potenciación de la relación con los nuevos espacios hoteleros a partir de conexiones directas de los edificios con ese nuevo espacio central.

“Cambia la plaza”. Propuesta de  modificación de la circulación.
 “Cambia la plaza”. Comparación de los espacios peatonales actuales con los previstos por el proyecto municipal.
“Cambia la plaza”. Comparación entre la ocupación actual de la isla central y la prevista. (es sorprendente que un documento municipal presente la sección invertida en lugar de la real)
“Cambia la plaza”. Propuesta de conexiones subterráneas con los nuevos hoteles.
La voluntad del Ayuntamiento es que esta gran operación (que se ha calculado en casi 80 millones de euros de ejecución material) sea promovida dentro de un marco de colaboración público-privada de forma que, a través de las aportaciones de la inversores privados y de la explotación de concesiones, se pueda conseguir que la renovación de la Plaza de España no tenga coste para los madrileños.  Los cálculos presentados estiman que un 51% del presupuesto sería aportado por concesiones (“porque la cultura puede ser una actividad rentable” en palabras de los responsables municipales) y el 49% restante procedería de la colaboración público-privada.
 “Cambia la plaza”. Comparación de datos entre el estado actual y las previsiones municipales.
“Cambia la plaza”. Imagen sobre la inversión prevista y su distribución.
Durante la presentación de “cambia la plaza” se ha insistido en que lo propuesto no es más que una primera declaración de intenciones  a la que se espera que los ciudadanos puedan aportar ideas para configurar el programa definitivo del proyecto. En este sentido el canal que se abre a través de internet (madrid.es/cambialaplaza) pretende animar a colectivos, academias y sociedad civil en general a expresar sus opiniones para ayudar a completar el proyecto, que se pretende cerrar en enero de 2015.

El debate sobre los “Futuros de la Plaza de España” celebrado en el COAM.
El encuentro se inició con las diferentes contribuciones de los invitados y, tras ella, se inició un debate con el público, que resultó intenso. Así pues, en esa primera parte intervinieron Carlos Lahoz, Director del Madrid Think Tank, Fermín Vázquez, arquitecto que está desarrollando el proyecto del nuevo hotel VP en la plaza, y Javier Hernández, Director General de Planeamiento del Ayuntamiento de Madrid. Como moderador del evento actuó Manuel Leira, miembro de la Junta de Gobierno del COAM.
Debate sobre los Futuros de la Plaza de España. De izda. a dcha.: Fermín Vázquez, Javier Hernández, Manuel Leira y Carlos Lahoz.
Carlos Lahoz, introdujo el debate recordando la necesidad de actuar en un espacio que fue un emblema de la ciudad y cuya situación actual es de un claro declive. Puso sobre la mesa la necesidad de realizar una reflexión integral para acometer su reforma, algo que la plaza nunca ha tenido, ya que su conformación histórica ha sido fragmentaria,  y reclamó, como una necesidad imperiosa, la participación consensuada de la Administración Pública, la iniciativa privada, los ciudadanos y los profesionales urbanos.
Seguidamente, Fermín Vazquez, presentó, tal como se ha expuesto anteriormente al referirse al Hotel VP, unas líneas muy generales del proyecto que está desarrollando.
Por su parte, Javier Hernández presentó el programa “cambia la plaza”, cuya descripción también ha sido comentada en párrafos anteriores. Hizo mucho hincapié en que el proyecto no era definitivo, sino que se planteaba como una plataforma desde la que el Ayuntamiento quiere comunicar sus intenciones, recabar la participación ciudadana y, a partir de esos nuevos inputs, terminar de modelar la actuación para la plaza. También recordó que el hecho de trabajar en la Plaza de España era un mandato del programa electoral con el que el Partido Popular concurrió a las últimas elecciones y comentó el momento histórico de oportunidad que se abría en 2016 con las celebraciones cervantinas y el fin de la concesión del aparcamiento subterráneo.
Se abrió el turno de preguntas y comenzó el debate propiamente dicho en el que se manifestaron los interrogantes que despierta, sobre todo, la operación municipal (aunque también hubo críticas hacia las circunstancias que envuelven el Edificio España). Con  la aparición de los asuntos más polémicos, el debate tuvo algunos momentos tensos.
Dado que las intervenciones particulares solían atender a varios temas a la vez, la siguiente exposición pretende ordenar las principales cuestiones que se abordaron:

Sobre la participación ciudadana.
Las primeras críticas apuntaron hacia el proceso seguido por el Ayuntamiento. Se argumentó que la importancia de un proyecto como el de la transformación de la Plaza de España requería el desarrollo de un proceso abierto, que diera cabida tanto a una participación ciudadana real como al concurso de los profesionales urbanos.
Respecto a la reivindicación de la participación de los ciudadanos en el proyecto (que es uno de los mensajes más insistentemente repetidos por los responsables municipales), se cuestionó que la participación anunciada fuera una participación auténtica.
Se comentó que los mecanismos para activar adecuadamente la participación ciudadana son conocidos, pero que los que el Ayuntamiento está planteando son muy limitados, ineficaces, poco transparentes y no fomentan la implicación de los colectivos interesados.
En esta línea se criticó que la plataforma web anunciada pudiera acabar siendo únicamente una excusa para refrendar las ideas que ya estaban muy determinadas. De hecho, se puso en duda que, en el caso de que hubiera una participación contraria a las propuestas previstas, el Ayuntamiento estuviera dispuesto a realizar cambios drásticos en su planteamiento (o a paralizarlo). Además, se advirtió de que, sin una formulación bien ajustada de los problemas e implicaciones que conllevan las decisiones y sin un conocimiento profundo de todo ello, será muy difícil que la participación ciudadana convocada vía web sea algo más que anecdótica (se escuchó la expresión “barniz populista”).

Sobre la participación de los profesionales.
Otro ámbito de crítica muy recurrente en el debate, hizo hincapié en la ausencia en el proceso de los especialistas urbanos (más allá de los técnicos municipales). Se dejó claro que la reivindicación no era exclusiva de los arquitectos si no que tenía carácter multidisciplinar e implicaba a todos los expertos sobre la ciudad (arquitectos, ingenieros, economistas, sociólogos, etc.).
El hecho de no contar para colaborar en la definición de las propuestas, ni con los profesionales (a través de concursos para recabar las mejores ideas) ni con sus instituciones (actuando como foros para fomentar el encuentro entre los implicados) fue insistentemente reprochado. Se recordó que, para estas actuaciones complejas, hay dos niveles de pensamiento y trabajo: por una parte el aportado por los expertos y, por otra, la contribución del ciudadano no especialista pero que vive la ciudad, y que es bueno combinarlos.
El argumento del Director General de Planeamiento de que no podía convocar concursos profesionales sin saber qué es lo que se quiere, fue refutado aduciendo que, precisamente, el apoyo de los expertos podría servir para ayudar a fijar esos objetivos e ideas previos a los desarrollos más concretos.
Se insistió en la conveniencia de convocar concursos de carácter internacional, puesto que los problemas a los que se enfrenta la plaza son difíciles y las soluciones deben venir de los especialistas profesionales. Esas convocatorias deberían ser multidisciplinares, con la intervención de profesionales diversos. La apertura a las ideas y reflexiones de muchos expertos contribuiría a detectar el mejor rumbo posible para el futuro de la plaza. Y de la misma forma, la participación ciudadana (bien articulada), sobre la base de unas ideas claras, podría ayudar a configurar el espacio entre todos. Experiencias recientes demuestran la potencia creativa que resulta de la conjunción de las opiniones de los expertos con las de los ciudadanos
No obstante hubo intervenciones conciliadoras, advirtiendo de la existencia de falsos conflictos en el debate, porque, por ejemplo el proceso iniciado por el Ayuntamiento no tenía por qué ser incompatible con la convocatoria de concursos entre profesionales.

Imagen del debate sobre los Futuros de la Plaza de España.
Sobre el patrimonio arquitectónico.
Uno de los momentos más tensos del debate surgió a partir de la crítica realizada hacia el Ayuntamiento con la ya mencionada reducción de la protección sobre el Edificio España. Se oyeron algunos argumentos duros, como el que sugería que la decadencia del edificio había sido forzada por los propietarios privados con el objetivo (habitual en los años anteriores a la crisis) de dar un “pelotazo” y que el Ayuntamiento lo había permitido, estando instalado en la dejación de sus responsabilidades.
También se indicó que los comentarios municipales acerca de que el Edificio España fue realizado con hormigón de baja calidad, no eran nada más que excusas para justificar su demolición, ya que otros edificios de la misma época, realizados con el mismo material, han sido mantenidos adecuadamente y se conservan sin problemas.
Las críticas subieron de tono cuando se achacó al Ayuntamiento la falta de ideas y la solicitud de las mismas a los inversores privados, de forma que el papel de la institución parece supeditarse a las instrucciones de los inversores. Alguna voz llegó a apuntar su recelo ante la posibilidad  de que algunas reglas del juego se estuvieran adaptando para favorecer a los intereses privados.
No hubo consideraciones técnicas sobre la catalogación del edificio y sus grados de protección ya que el debate sobre el Edificio España quedó simplemente apuntado, primero por la ausencia de algunos de sus protagonistas y segundo porque el Director General de Patrimonio rehusó profundizar en ese tema (“no tocaba”).

Sobre el patrimonio verde.
En la presentación del análisis realizado sobre el arbolado de la plaza, se citó la existencia de 414 árboles de 16 especies, que eran relativamente jóvenes (45 años, ya que fueron plantados con la reforma que promovió el aparcamiento subterráneo en 1969). La alusión a la juventud y a la existencia de varias decenas de ejemplares enfermos que serían sustituidos, parecía relativizar la importancia del arbolado, aunque el responsable municipal fue taxativo en su defensa de la mayor parte del mismo.
Pero estos comentarios dispararon las críticas que reclamaron la protección del patrimonio verde, en particular del arbolado y de su frondosidad (la plaza es el único espacio verde urbano importante del centro de Madrid). Por ello se recriminó que no se procediera a tratar a los árboles enfermos y se planteara su eliminación.
No obstante, también hubo intervenciones que advirtieron que el debate clave debía ser la reflexión sobre la naturaleza de este espacio público (¿una plaza?, ¿un parque?) sin caer en la obsesión por el verde.

Sobre la remodelación viaria.
La remodelación de la circulación rodada, encauzada subterráneamente por medio de nuevos túneles, fue otro de los interrogantes abiertos. No se profundizó en el tema, pero se planteó desde el público el hecho de que podrían encontrarse otras soluciones alternativas menos agresivas y costosas y que, quizá, éstas pudieran surgir de un análisis que ampliara el foco sobre la movilidad de la zona con una delimitación mayor.

Imagen del debate sobre los Futuros de la Plaza de España.
Sobre el programa de usos para la Plaza de España.
El programa de usos propuesto, a pesar de la indefinición general (que fue justificada en el hecho de que se están esperando las propuestas de los ciudadanos) también fue objeto de discusión.
Una de las críticas más extendidas fue la realizada al programa del propuesto “centro cultural” vinculado a la figura de Cervantes y del Quijote. En esta línea se apuntó que era una “actuación por toponimia” derivada de la “oportuna” presencia del monumento cervantino, pero que no parecía haber una base sólida en la propuesta. Más aún cuando en la cercana ciudad de Alcalá de Henares, cuna del escritor situada a 30 kilómetros de la capital, se está desarrollando un centro con similares contenidos. Se apuntaron dudas sobre si ese era el uso más adecuado para  la plaza y sobre la viabilidad económica de un centro de estas características. Y se cuestionó que se planteara como una construcción subterránea.
La descripción de los usos (cervantinos) fue calificada de anacrónica y se sugirió la realización de una apuesta por una plaza vanguardista, con unos contenidos más acordes con el espíritu contemporáneo. Por eso se reclamó al Ayuntamiento más inventiva a la hora de proponer usos, recordando la opción, no utilizada, de recurrir a los profesionales para recabarlas.
También se escuchó decir que daba la impresión de que el Ayuntamiento no estuviera liderando la propuesta sino que, al contrario, actuaba a “rebufo” de los inversores privados, aceptando sus indicaciones, particularmente las comerciales. Por eso, otra de las dudas que sobrevoló el programa de usos fue si el contenido cultural no estaría ocultando otro comercial que no se comunicaba. Sobre esta base también se abrieron interrogantes sobre la proyectada conexión directa (subterránea) entre los nuevos hoteles y el espacio central de la plaza.
Igualmente se cuestionó el hecho de que en el diseño de la plaza y en su programación no se hablara del espacio público, del lugar de encuentro e interacción ciudadana, y de que la propuesta se centrara en usos vinculados a la rentabilidad económica.

Sobre el aparcamiento subterráneo.
También la ampliación del aparcamiento subterráneo fue debatida. Se comentó que podría resultar paradójica la estrategia de, por una parte limitar el tráfico en el centro de la ciudad y, por otra, proponer la ampliación del aparcamiento con el consiguiente reclamo a los vehículos.
Los argumentos municipales de favorecer el aparcamiento a las edificaciones de la plaza y del entorno que no disponen de él, fue discutida nuevamente debido a que se asemejaba más a un servicio para los nuevos hoteles (que además tendrían conexiones directas) que a una necesidad de la ciudad. Además, se recordó que la ampliación del parking implicaría una mayor necesidad de ocupación subterránea de la plaza, planteamiento que también encontró detractores.

Sobre el turismo.
El turismo, como clave de la potenciación hotelera y de muchos de las justificaciones de la propuesta municipal también tuvo su momento en el debate. Los asistentes manifestaron opiniones enfrentadas respecto a este tema. Un sector del público criticó la excesiva consideración hacia el turismo (poniendo en cuestión su aportación real a la ciudad) y reprochó que la propuesta convirtiera la plaza en un espacio destinado a los visitantes dejando de lado a los residentes de la zona y los madrileños en general, que no iban a tener cabida. Desde esta posición se reclamaba una plaza ciudadana y no una plaza para los turistas.
Otras voces defendieron el valor del turismo, advirtiendo sobre el error que supone su banalización. El turismo supone un estímulo para la actividad ciudadana, además de ser una importante fuente de ingresos. Por eso, según estas voces, el incremento de plazas hoteleras debe ser interpretado como un buen augurio, que además potenciará la plaza (y la ciudad).

Sobre la viabilidad económica.
Sin llegar a cuestionar el coste de la operación (los datos tampoco eran suficientes), algunas intervenciones pusieron en duda la viabilidad económica de la misma, debido a la desconfianza que producía la fórmula de generación de ingresos expuesta (prácticamente 40 millones de euros obtenidos por concesiones y otros 40 de la inversión privada). La afirmación expresada en la presentación de que la operación de la Plaza de España no iba a tener coste económico para los madrileños fue acogida con incredulidad.

Sobre los plazos.
También se criticó el apresuramiento sobre un proyecto tan importante (al menos de esta etapa de tres meses en la que se abre al público). Se comentó que tras mucho tiempo de trabajo no comunicado al exterior se estaba proponiendo una planificación temporal vertiginosa. Se recordó que el plan presentado en estos primeros días de octubre disponía de sólo tres meses para la participación (ya que se ha anunciado el cierre de la misma para enero de 2015) y se advirtió de que ese periodo sería insuficiente para obtener resultados de interés.
Desde el público se achacó esa premura a la proximidad de las elecciones municipales de mayo del año próximo y se avisó del elevado riesgo que corría el proyecto de la plaza, concebido unilateralmente al no contar con la ciudadanía ni con los profesionales, ya que podría seguir un rumbo equivocado y, en consecuencia, desembocar en un eventual fracaso. Se solicitó una reflexión más pausada y compartida para evitar “patinazos”.



En cualquier caso, el Decano del COAM, José Antonio Granero, agradeció la presencia a los invitados y particularmente la del Director General de Planeamiento del Ayuntamiento de Madrid, anunciando que desde la institución que preside se seguiría trabajando para “llevar a cabo una reflexión profunda sobre lo que queremos hacer, para generar un conocimiento con el que después buscar las soluciones más apropiadas, que en muchos casos tendrán que venir de los propios profesionales. Un proceso más abierto y más participativo sería una buena forma de avanzar en este sentido”.

3 comentarios:

  1. Me ha resultado muy interesante todo el articulo. Soy vecina de la Plaza de España y me preocupa mucho el planteamiento de la reforma. Me parece muy sospechoso que la alcaldesa recalque en cada presentación que el proyecto no va a costar nada a los madrileños cuando de entrada han anunciado que talarán todos los arboles de la Plaza y darán el espacio a los hoteles-inversores para que desarrollen el espacio comercial subterráneo o como quieran llamarlo. La perpetua invasión del salón central de la Plaza por los diversos mercadillos es una tortura para todos los residentes, que hemos perdido el derecho a disfrutar de este espacio, lo que refleja la concepción que tiene el gobierno municipal, todo espacio publico es susceptible de ser realquilado para que se consuma o se venda algo, porque lo unico que se puede hacer en tiempo de ocio es consumir. Me temo que al final va a ser algo parecido a lo que ha acabado siendo la Plaza de Santo Domingo: un espacio inhóspito por el exceso de granito, demasiado caliente en verano y frío en invierno, con arbolitos en maceta que no dan sombra, con mucho espacio para el botellón, un aparcamiento para residentes fantasma y, eso sí, con mucho espacio para esos mercadillos casi permanentes. Esconder el trafico debajo de la alfombra no solucionara el problema del trafico. Si no se quiere que los coches lleguen al Centro, el aparcamiento disuasorio debería estar en la Glorieta de San Vicente, por donde se sale de la M-30. Con el botellón no se acaba talando arboles y sí se ahuyenta a los vecinos ancianos que viven por lo alrededores y que no pueden caminar mas lejos para tomar el sol, ademas de a los gorriones y otro pájaros que viven en los arboles de la Plaza. Si les molesta el olor a comida china que sale del subterráneo, que manden una inspección de sanidad o que les quiten el permiso para vender comida, pero no hace falta agujerearlo todo. También me inquieta la falta de reacción por parte de la oposición: ¿es que no le importa a nadie que la alcaldesa haya vendido la Plaza de España a un grupo de inversores extranjeros?

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  2. Gracias por el exhaustivo articulo.
    Estoy seguro que si se hiciera el encuentro en una asociación de vecinos del barrio, las propuestas irían más sobre dejar a los ciudadanos tomar más parte en las decisiones de los espacios en los que viven y que los profesionales se fueran "a paseo"... Más aún cuando gran parte de las erróneas decisiones que se han tomado en toda España en estos años, han sido bajo el amparo de colectivos de profesionales.
    Más allá de ese debate, opino que es cierta la idea de falta de claridad por parte del ayuntamiento, y no es tiempo de confianzas plenas en las intenciones de los gobernantes. Pero la idea de ofrecer a los ciudadanos la oportunidad de presentar propuestas,etc. no es exclusiva para éstos, y los profesionales también pueden aportar ideas, si solo fuera la típica participación de profesionales, los ciudadanos no podrían decir nada.
    Por mi parte he presentado una propuesta y creo que el método, aunque mejorable, ha permitido a una parte de la sociedad participar en el cambio de la Plaza bajo nuevos enfoques que están fuera de los círculos profesionales.
    Un saludo.

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  3. FELIPE SAN ROMAN VILLANUEVA14 mar. 2015 20:31:00

    LA SALIDA DEL TUNEL DEBERÍA PROLONGARSE HASTA LA CALLE FERRAZ C/V VENTURA RODRIGUEZ PARA INTEGRAR EN EL AMBITO EL TEMPLO DEBOD Y EL MUSEO CERRALBO

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