20 abr. 2013

¿Madrid tiene imagen? Pasado, Presente y Futuro de la Imagen de Madrid.


Madrid Think Tank sigue construyendo el relato de Madrid.
En esta ocasión la reflexión y el debate se centraron en la Imagen de Madrid, con un encuentro intergeneracional de artistas celebrado el 18 de Abril, en La Sede del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). Los invitados aportaron su visión sobre el Pasado, Presente y Futuro de la Imagen de Madrid.
El evento contó con la presencia de Rafael Canogar (1935), el gran maestro de la pintura, cofundador del mítico grupo El Paso, cuya obra siempre cambiante, lo sitúa como una de las referencias más importantes de la plástica española. Igualmente participó la fotógrafa Ouka Leele (Bárbara Allende, 1957), una de las protagonistas de la movida madrileña,  cuyos trabajos expresan su particular y original mirada sobre nuestro entorno. También intervino Javier de Juan (1958), artista visual, que abarca desde el comic hasta el audiovisual, desde la pintura y el grabado hasta la instalación, y que fue considerado como uno de los principales representantes de la denominada “Nueva Figuración Española”. Completó el elenco, Albert Corbí (1976) artista multifacético que se expresa en acciones e instalaciones que siempre proponen dilemas conceptuales.
El acto fue presentado por el Decano del COAM, José Antonio Granero y por Carlos Lahoz, director del Madrid Think Tank. Moderaron el debate los arquitectos Carlos Martínez-Arrarás y Juan Roldán.


La ciudad no se construye solamente conformando nuevos espacios, sino que también se configura a partir de la creación de identidades, imágenes, relatos, sonidos, etc.  Sobre esta convicción urbana, Madrid Think Tank organiza mensualmente, dentro de sus Madrid Talks,  una serie de debates transversales sobre el Pasado, el Presente y el Futuro de Madrid desde diversos ámbitos.
Juan Roldán, Carlos Martínez-Arrarás y Albert Corbí.
Los debates son encuentros temáticos y públicos en los que se invita a personalidades relevantes que hayan contribuido desde su especialidad a esta construcción compleja y diversa que es la ciudad. Los encuentros tienen la vocación de convertirse en una plataforma de conexión y diálogo, desde la que analizar experiencias anteriores como base para sugerir y proponer caminos futuros.

En esta ocasión se abordó  la reflexión y el debate sobre la Imagen de Madrid en un encuentro intergeneracional de artistas. Durante la presentación del acto, el decano del COAM, José Antonio Granero, recalcó la importancia del arte como herramienta para la construcción simbólica de la ciudad.

Rafael Canogar
Canogar evocó la década de 1950, cuando él era un joven pintor en Madrid, y la ciudad era solamente una estación de paso hacia la meca de París. Entonces, la capital era un lugar con grandes y graves carencias culturales, una ciudad que todavía no se había despojado totalmente de aquel carácter de “poblachón manchego” con el que fue calificado por Mesonero Romanos. No obstante, estaba emergiendo una nueva generación de creadores con grandes ilusiones de futuro.
Rememoró la conferencia de Dalí en el 51, que supuso un acontecimiento de primera magnitud. También el papel impulsor del arte abstracto de la galería Fernando Fe dirigida por Manuel Conde, y como años después, en 1957, junto a Luis Feito, Manolo Millares y Antonio Saura fundaron el grupo El Paso. El grupo buscaba un cambio radical para el arte, tenían contactos en el exterior y pretendían crear un nuevo clima para el desarrollo de las vanguardias en nuestro país. Como ejemplo de la pobreza de la situación resaltó que, coincidiendo con la primera exposición del grupo El Paso, se inauguró el primer museo de arte contemporáneo en España, en el patio de la Biblioteca Nacional.
En la Bienal de Venecia de 1958, el mundo del arte descubrió a esta nueva generación de artistas (grupo El Paso, Chillida, Tapies, etc.) y comenzó a manifestarse un interés desde fuera sobre lo que estaba sucediendo en España. El arte español se puso de moda, logrando exponer en el MOMA de Nueva York, y Madrid comenzó a ser una ciudad visitada por los especialistas extranjeros.
Rafael Canogar. The Riot (1965)
La trayectoria de Canogar viró su rumbo alejándose del informalismo para explorar nuevos caminos más cercanos al realismo social, más concienciado políticamente que le reportó el reconocimiento de la Bienal de Sao Paulo de 1961.
Canogar comentó lo duro que resultaba en aquellos años confrontar la situación de aquel Madrid con lo que sucedía fuera de nuestras fronteras. Entonces, Barcelona era la ciudad más cosmopolita del país, pero Madrid, especialmente a partir de la década de 1980, logró invertir los términos. La aparición de gestores culturales y la creación de nuevas infraestructuras culturales, públicas y privadas, también el éxito de ferias como ARCO, o la presencia de grandes exposiciones internacionales proporcionaron competitividad a Madrid impulsando ese cambio. Aquel “poblachón manchego” queda ya muy lejos y la ciudad se encuentra en una posición relevante en Europa.
Pero Madrid debe aprender a desenvolverse en la nueva situación globalizada que nos envuelve. Madrid debe ser convivencia, lugar de encuentro y de intercambio de ideas. Pero hay que estar alerta ante el riesgo de que pueda dinamitarse la convivencia social.
 
Rafael Canogar, Javier de Juan y Ouka Leele.
Ouka Leele (Bárbara Allende)
Bárbara Allende advirtió que se expresaba mejor a través de su obra que con palabras y que por eso iba a proyectar un video que realizó en 1987. No obstante, realizó una breve introducción para centrar el tema.
Rezar es pedir lo que nos hace falta, dijo, pero con la oración solamente evidenciamos nuestras carencias. Recordó un cuento indio en el que el protagonista pedía insistentemente la lluvia y con ello solo mostraba su necesidad. Un día alguien le indicó que esa no era la manera, que para atraerla, tenía que soñar con la lluvia, tenerla en su pensamiento, sentir su humedad, creer en su posibilidad y solo así la conseguiría. Finalmente la lluvia llegó y el cuento concluye con la moraleja de que no hay que pedir, sino creer firmemente en lo que se quiere ya que solo así se logran los deseos.
No debemos quedarnos en la queja, debemos creer, soñar y ser propositivos, y de esta forma podremos hacer que las cosas ocurran. Si queremos cambiar debemos soñar con el cambio (y se refirió con un guiño a su sueño de que el Paseo de la Castellana fuera más humano, un gran parque lineal para la ciudad). Somos seres sociales y vivimos en ciudades, pero debemos humanizarlas. No hay que huir de ellas al campo sino que hay que traer el campo a la ciudad. Humanizar y crear belleza  porque un niño sin belleza en su entorno no se educa de la misma manera que otro que la disfrute.
Barbara evocó la década de 1980 en la que su generación renunció a las reivindicaciones preocupándose solamente del arte. La libertad de aquellos años de la movida atraía a muchas personas que llegaban a Madrid a buscar, a mirar, a vivir. Lamentó que la comparación con la situación actual no sea favorable para este momento y exhortó a los políticos para que no impidan lo que los ciudadanos desean.
Ouka Leele. Rapelle toi, Barbará! (1987)
A continuación proyectó el video en el que se muestra la preparación para su conocida fotografía sobre el mito de Cibeles (Rapelle Toi, Bárbara!). Cuando ella conoció el mito de Cibeles y de los leones que tiran de su carro, pensó en hacer una obra que reflejara la historia de aquellos amantes (Atalanta e Hipómenes) que acabaron convertidos en felinos y uncidos al carro de la diosa de la Tierra. Destacó el hecho de cómo la idea de una joven artista fue bien recibida y apoyada por el Ayuntamiento de la ciudad (entonces era alcalde Juan Barranco) de tal forma que permitieron el corte del Paseo de la Castellana y el libre acceso a la escultura, cuestión que, en su opinión, sería impensable actualmente (salvo cuando el Real Madrid consigue triunfos).
 
Rafael Canogar, Javier de Juan y Ouka Leele.
Javier de Juan
No hay un Madrid único. Javier de Juan lanzó la idea de que hay muchos Madrid que se muestran en el tiempo y en el espacio.
Madrid en el tiempo se manifiesta en la memoria, como aquel Madrid de los cafés (el Gijón, el Viena, el Comercial,…) o el Madrid de los billares. También aquel Madrid tan parado culturalmente, cuyas referencias seguían siendo las de los años treinta (salvando la afortunada presencia del grupo El Paso), o aquel Madrid de la gauche divine (de Oliver ó Bocaccio) tan preocupado por cuestiones sociopolíticas.
Pero sobre todo hizo referencia al Madrid de la calle y en particular a lo que supuso la “movida madrileña” para aquellos jóvenes que veían a su alrededor una sociedad muy politizada frente a la cual reaccionaron. Se encontraban cansados de la “transición” y sentían la necesidad imperiosa de expresarse libremente. Entonces, Madrid, o mejor dicho la gente de Madrid, se reinventó. Recordó aquellos tiempos de la sala Rockola (cuya cartelería empapelaba la ciudad con una imagen muy particular), de los conciertos en los Colegios Mayores o de las revistas alternativas (como La Luna, Madrid me mata ó Madriz). Con todo ello, Madrid volvió a situarse en el panorama artístico internacional. Marchantes de otros países acudían a Madrid a conocer de primera mano lo que estaba sucediendo. Hubo una auténtica “red social” de creadores que transformaron la estética de la ciudad.
Javier de Juan. Pisando Fuerte (Revista Madriz, 1984)
Pero a partir de los noventa, surge otro Madrid. Madrid se desdibuja. Y lo hace fundamentalmente porque da la espalda a la sociedad civil. Se dejó de mirar hacia lo que sucedía en la calle traspasando a la iniciativa pública (y a su dinero) el poder de decisión sobre lo que hay que hacer. Surgieron un gran número de contenedores culturales oficiales, que se convirtieron en algo más importante que los propios contenidos que exponían. Los creadores perdieron su protagonismo, dejaron de ser motores  y se convirtieron en personas al servicio de las instituciones.
Javier de Juan continuó aludiendo a los muchos Madrid que surgen en el espacio. Hay un Madrid turístico y otro taurino, también un Madrid en cada barrio o incluso un Madrid del Arte que ahora se encuentra muy desvanecido.
Puso como ejemplo positivo lo sucedido en el barrio de Chueca, con su extraordinaria revitalización impulsada por sus propios habitantes. O el caso similar de Lavapiés, aunque en este caso sea con un matiz más alternativo. Como contrapartida citó el caso del barrio de las Letras, ya que no parte del propio tejido social sino que es más bien un invento turístico con poco refrendo de sus habitantes.
Su crítica también se dirigió hacia casos urbanos concretos. Como los remates fallidos del Paseo de la Castellana donde en el sur, la obra de Jean Nouvel para la ampliación del Museo Reina Sofía genera un espacio que resulta residual y sobre todo, en el norte, con esa más que discutible escultura que Calatrava instaló en la Plaza de Castilla. También criticó infraestructuras como el Matadero, un espacio de miles de metros cuadrados que no ha cumplido las expectativas de motor cultural ya que, en su opinión, la gestión dirigista lo está convirtiendo en un espacio que aporta poco al mundo del arte.
Madrid tiene un gran problema con la visión de su imaginario (tanto mirado desde dentro como desde fuera) y la única solución posible es que el tejido social sea quien genere ciudad, y para ello hay que mirar a la calle y potenciar lo que pasa en ella. Por eso, la gente joven debe recuperar la calle (aunque ahora se les persiga y citó como ejemplo el acoso a los jóvenes del “patinete”). Porque la marca de una ciudad es todo lo que tiene vida y Madrid carece de marca porque no se hace caso al ciudadano. La administración solo hace normas, ni siquiera es política, está regida por los interventores y esto no tiene futuro.
Advirtió que lamentablemente, si se colocan en google las palabras “marca” y “Madrid”, sin comillas que las unan, el servidor dirige hacia el periódico deportivo y el equipo de fútbol. Esto es muy indicativo. Pero la solución para Javier de Juan nunca puede venir construida desde planes estratégicos diseñados por “teóricos de salón” para que la sociedad civil los siga. Citó como ejemplo el “Plan Estratégico de Posicionamiento Internacional de Madrid 2012-2105” tildándolo de algo ajeno a la realidad vital de la ciudad. No cree que haya que realizar análisis DAFO o proponer grandes misiones y visiones para ello. En su crítica, enumeró los cinco objetivos estratégicos del Plan para comentarlos. En primer lugar, el Plan se refiere a la innovación y para Javier de Juan la innovación está verdaderamente en los ciudadanos. Para él, el segundo punto sobre el incremento la influencia y el cuarto, construir un Madrid más internacional, son similares y lamentablemente la imagen internacional de Madrid se limita a la proyectada por el Real Madrid. Sobre el tercer objetivo de mejorar la competitividad hizo referencia a los problemas fiscales que afectan a la cultura (el caso del IVA al 21%) mientras que el último punto, que versa sobre la conectividad, se centra fundamentalmente en las conexiones aeroportuarias, que dependen básicamente de las líneas aéreas.
Carlos Martínez-Arrarás, Javier de Juan y Albert Corbí.
Se refirió a Madrid como “criadero” de políticos que no conocen ni aman su ciudad. Y jocosamente comentó cómo la primera pregunta que hacen en Nueva York es ¿cuánto ganas?, o en Barcelona, ¿de dónde eres?, mientras que en Madrid es ¿qué bebes? Se animó a lanzar la frase ¡Bebe, vive y haz Madrid!
La atracción de Madrid viene del talento que atesora. Recordó cómo cuando el diseño español de los 90 colocó a nuestras ciudades en el mapa internacional se recibían muchas visitas admiradas por ese espíritu creativo. Pero esto, desgraciadamente se ha diluido.  Aquel ímpetu, que animó revistas como Madriz, que buscaba romper con lo anterior y se convirtió en una de las “marcas” más reconocibles de la ciudad, se había perdido.
El secreto para recuperarlo, según Javier de Juan, se encuentra en poner en valor lo que tenemos, en estudiar lo que sucede alrededor, en buscar lo que realmente se está haciendo, en analizar la ciudad y sus costumbres y sobre todo, en flexibilizar, en no regular lo que genera vida.
Terminó su intervención mostrando alguno de sus trabajos más recientes que abordan el vitalismo de las calles de la ciudad. Una de las frases que acompañaba a uno de sus dibujos decía “correr hacia el futuro es muy parecido a huir del presente”.
 
Albert Corbí
Albert Corbí no es de Madrid y comenzó advirtiendo que es una experiencia común a muchos de su generación el hecho de “no ser de ningún sitio” y haber roto con los relatos que les podían ayudar a vivir. Reflexionó sobre la identidad de la ciudad que se encuentra muy diluida. La ciudad debe ser un espacio proteico, hecho de sinergias entre las personas.
Madrid pretende construir una imagen propia y le falta para ello “proteína”, ese residuo de los procesos creativos. Y lo contrario está representado por las “imágenes construidas” que algunas ciudades consiguen a base de dinero.
Pero en cualquier caso, para Corbí el mundo de la imagen está en su final. Hay demasiadas imágenes que perturban, hay una saturación y por eso, en sus últimos trabajos reivindica la palabra, la narración, la construcción abierta que permite a un lector completar él mismo el resultado. La imagen es un combate feroz contra la multiplicidad de imágenes que existen.
Albert Corbí. Acumulación 01 (2013)
Explicó su método de trabajo por analogías. Sus procesos de creación no siguen lógicas lineales o racionales sino intenta descubrir las cosas a través de otras. Proyectó una imagen de uno de sus últimas obras, Acumulación 01, una “novela” que es una geografía ambigua entre el relato y el objeto, y que se convierte en un lugar, en el que sus imágenes y narraciones se encuentran incompletos y abiertos. Un libro es arquitectura y al mismo tiempo es una imagen, porque los textos que hay que leer no son otra cosa que imágenes. Para él, el camino es trabajar como en un libro y a su vez el mismo libro se llena de caminos.
Madrid, o cualquier ciudad, es como un libro que se reescribe continuamente. Pero la escritura y también la lectura requieren aprendizaje (la imagen es más inmediata y exige menos esfuerzo). Escritura y lectura son algo parecido a caminar y en este sentido un libro es algo habitable, o rehabitable. El caso contrario lo representa el museo, que es un edificio vacío, rodeado de poder, al que no es fácil acceder sin aceptar las exigencias de ese poder.

Conclusiones
El encuentro continuó con un debate que profundizó en algunas de las cuestiones apuntadas, particularmente en la noción de identidad urbana y su relación con la imagen o en el concepto de “marca” de una ciudad.
Intervino José Antonio Granero, Decano del COAM, para insistir en que Madrid necesita gente que hable de Madrid. Necesita gente que se convierta en “activista” de la ciudad, ya que, en su opinión, Madrid es poco conocida y poco querida por sus ciudadanos.
Finalmente, cada invitado planteó sus conclusiones.
Albert Corbí bromeó acerca de que su pueblo no se plantea tener marca y que le sorprendía que ciudades como Madrid tuvieron tanto conflicto con su imagen. En su opinión ciudades como Amsterdam o Berlín no se proponen determinar esa identidad ya que se muestran orgullosas de la mezcla de sensibilidades que las define. Ciertamente, como otros muchos casos, Madrid está invadida por otras ciudades y por otras tradiciones, por eso el reto para estas ciudades es saber surfear en ese nuevo espacio donde la identidad es líquida y es muy difícil construir esquemas ordenados.
Barbara Allende insistió en que la imagen de una ciudad es el resultado de lo que está vivo en ella. Esa imagen se construye espontáneamente, sin que nadie la piense o la anticipe. La vitalidad de una ciudad atrae a los demás y por esta razón debemos favorecer la vida, facilitar su desarrollo y no aplastarla. Según Barbara, la identidad nace de la pasión, y no puede prefabricarse. Hizo una llamada a los jóvenes para que no esperaran, sino para que, simplemente, actuaran y también a los artistas, quienes deben volver a recuperar su lugar en la sociedad, abandonando esa posición actual de “ilustradores” de las ideas de un galerista, de un director de museo o de un político. Los artistas sueñan con el futuro  y de sus ensoñaciones surgen imágenes propias.
Javier de Juan reiteró su opinión de que actualmente hay demasiadas reglas que asfixian la vitalidad urbana y volvió a la idea de que hay que poner en valor lo que hay, poner en valor a los artistas y a los creadores. Lamentó que la sociedad civil haya dejado de lado su responsabilidad y reclamó reducir el peso de la Administración y devolver a los ciudadanos el protagonismo.
Canogar terminó diciendo que en cierto modo, la vida cultural se manifiesta con llamaradas puntuales y que en este momento se está esperando otra inspiración, se están esperando nuevas ideas que, con gran vitalidad, puedan formar una nueva llamarada. Para él, afortunadamente, Madrid tiene una gran actividad cultural. Se siente orgulloso del trabajo realizado por todos pero hay que actualizar las estructuras políticas que se encuentran obsoletas, hay que amparar la creación y por ello manifestó su preocupación por la pérdida de convivencia en las calles de la ciudad.


Madrid Think Tank ha organizado dentro de sus Madrid Talks,  los siguientes debates transversales sobre el Pasado, el Presente y el Futuro de Madrid:
  1. Pasado, Presente y Futuro de Madrid desde el Planeamiento.



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