7 may. 2016

Berna y las “ciudades Zähringer”: fundaciones medievales germanas.

Berna. Centro histórico.
El periodo medieval fue muy prolífico desde el punto de vista urbano, especialmente durante la Baja Edad Media. Fueron muchas las ciudades europeas que se fundaron entonces. Un caso muy particular se produjo a lo largo de los siglos XI y XII, en el Ducado de Zähringer, un estado feudal que incluía territorios en la meseta suiza y en el suroeste alemán (en la Selva Negra, junto al valle del Rin). En sus dominios, los duques de Zähringer fundaron doce ciudades con el objetivo de consolidar sus posesiones y aumentar sus ingresos (por vía fiscal). Estos nuevos núcleos se convirtieron en un ejemplo de la ciudad ordenada medieval (como lo serían, con otras características, las bastidas francesas o españolas). El modelo cuenta con interesantes peculiaridades, representando, entre otras cosas, la implantación del ideal de “parcelas iguales para ciudadanos iguales”.
Entre la docena de “ciudades Zähringer” (Zähringerstadt) destaca Berna, paradigma de esa serie de fundaciones germánicas medievales. La capital de Suiza, cuenta con un centro histórico maravilloso, como confirma el hecho de que la UNESCO lo inscribiera entre los lugares Patrimonio de la Humanidad.

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El “padre” Rin, la Germania Superior y los ducados germánicos medievales.
El rio Rin (Rhein) es uno de los cauces principales de Europa, tanto por tamaño (su cuenca recoge aguas de una buena parte del centro continental) como por significación (que tuvo una parte histórica, cuando los romanos lo escogieron, en ciertos tramos, como frontera norte del imperio, separando la “civilización” de la “barbarie” tribal; y otra parte mitológica, ya que recibió una consideración “paternal” por parte de los germanos -Váter Rhein, Padre Rin-).
Cuenca del rio Rin (el óvalo indica el territorio del Ducado de Zähringer)
El rio Rin nace en los Alpes suizos (Cantón de los Grisones) por la reunión de los cauces denominados Rin anterior y el Rin posterior. Su primer tramo, conocido como el Rin alpino (Alpenrhein), discurre de sur a norte ejerciendo actualmente de frontera de Suiza con Liechtenstein y Austria, para desembocar en el Lago Constanza. Desde allí, cambia de dirección, fluyendo de este a oeste recibiendo la denominación de Alto Rin (Hochrhein) y cumpliendo el papel de frontera entre Suiza y Alemania. Este tramo concluye al llegar a Basilea (Basel), donde el rio realiza otro giro radical en dirección norte, iniciando un recorrido bautizado como Rin Superior (Oberrhein), siendo en este caso la delimitación entre Francia (en su margen izquierda, con la histórica región de Alsacia) y Alemania (en la ribera derecha, con la Selva Negra en el estado de Baden-Wurtemberg), hasta llegar a la altura de Karlsruhe. Desde allí, el rio continua hacia el norte mientras que la frontera franco germana gira hacia el oeste. El gran rio sigue su curso (el Rin Medio, Mittelrhein, y el Bajo Rin, Niederrhein) hasta su compleja desembocadura en los Países Bajos, dividido en múltiples brazos que se unen con otros cauces.
La caída del Imperio Romano transformó el continente, y el Rin pasó a ser un eje vertebrador de territorios germánicos (ya había comenzado ese papel dentro de la provincia de Germania Superior, que había creado el emperador Augusto, sobre las dos márgenes del Rin Superior y la meseta suiza). El Rin Superior permaneció muchos siglos como una arteria esencial en la vida y la cultura germánica, ya que fue una vía principal de comunicación y transporte y una fuente inagotable de leyendas y mitos.
Este ámbito fluvial, incluyendo a los afluentes del gran rio (especialmente el rio Aar, que discurre por la “meseta suiza”) sería el territorio, durante la Baja Edad Media de un estado feudal gobernado por la dinastía de los Zähringer. El Ducado de Zähringer (o Zähringen) competiría con poderosos vecinos como los Habsburgo, los Kyburgo (que desaparecerían en 1263 legando sus dominios a los Habsburgo) y los Saboya (cuyo condado había sido constituido en 1033). El Rin marcaría fronteras entre ellos. Por ejemplo, separando las posesiones de los Habsburgo (ribera occidental del Rin Superior, actual Alsacia) de las de los Zähringer (ribera oriental, Selva Negra, y meseta suiza).
Estados feudales en el sur de Alemania y Suiza en la Edad Media (en verde el Ducado de Zähringer)
Así el Ducado de los Zähringer se compuso de dos territorios de diferente orografía. El sector meridional, era un territorio relativamente llano (la “meseta” suiza) situado entre la cordillera del Jura (al norte/noroeste) y la de los Alpes (al sur/sureste). Este territorio, salpicado por lagos contaba con un cauce fluvial (el rio Aar) que desembocaba en el Rin. El territorio norte seguía el trazado del Rin, aunque se centraba en el sistema montañoso de la Selva Negra (Schwarzwald).
El ducado tuvo una vida relativamente breve, ya que fue fundado a principios del siglo XI por Berthold I y desapareció en 1218 con la muerte sin descendencia del duque Berthold V. Durante esos dos siglos los duques fundaron una serie de ciudades (“ciudades Zähringer”) en su territorio con un doble objetivo: por un lado, consolidar su posesión asegurando su defensa; y, por otro, aumentar sus ingresos a través de la fiscalidad aplicada a las parcelas de las nuevas ciudades.

Las ciudades Zähringen: ejemplo de ciudad ordenada medieval.
El periodo medieval fue muy prolífico desde el punto de vista urbano, especialmente durante la Baja Edad Media. Fueron muchas las ciudades europeas que se fundaron entonces. El resurgir de la vida urbana hizo desarrollarse de forma importante a las principales ciudades existentes, pero sobre todo causó una lista muy numerosa de ciudades de nueva creación.
Entre estas, de una manera simplificada, se aprecian dos grandes categorías. Por una parte, estuvieron las ciudades orgánicas, surgidas a partir de las sugerencias/exigencias de un lugar determinado generalmente por orografías difíciles (sobre todo colinas y sus laderas, escogidas habitualmente por criterios defensivos) a las que se adaptaban. Por otra parte, surgieron las ciudades ordenadas que siguieron, básicamente, el criterio de racionalidad que proporcionan los trazados cuadrangulares. Estas ciudades nuevas planificadas respondieron a diversos esquemas que tenían bastantes bases comunes, sobre todo en cuanto a la organización de las parcelaciones interiores y a las protecciones amuralladas.
La ciudad ordenada medieval tiene una colección de ejemplos notables en las bastidas construidas tanto en el sur de Francia (por iniciativa francesa e inglesa) como en España, sobre todo en el entorno del Camino de Santiago, la gran puerta de acceso de las innovaciones que se estaban produciendo al norte de los Pirineos. De forma parecida, en el ámbito germánico se produjeron fundaciones de nuevas ciudades, que compartían los criterios generales del medievo, pero con particularidades. Entre las fundaciones medievales germanas destacan las “ciudades Zähringer”.
Calle principal de Friburgo en Suiza ((Freiburg en Üechtland)
El trazado de las ciudades Zähringer parte de una larga calle principal que recorre toda la longitud de la ciudad y en cuyos extremos se encuentran las puertas de la muralla que permitían el acceso al núcleo. Esta calle era ancha y su arquitectura solía tener soportales que, en un momento dado, permitían la protección de los puestos de mercado, ya que esta era la función esencial de la vía.
A partir de ese eje fundamental se planteaban otras vías secundarias paralelas que organizaban una retícula ortogonal que solía presentar unas proporciones prefijadas para el conjunto. Sobre la base estructural planteada por ese sencillo esquema geométrico se distribuían las parcelas residenciales, que eran el verdadero módulo del planeamiento, dado que la repetición de las mismas fijaba las dimensiones urbanas. De hecho, la parcelación, representaba, entre otras cosas, la implantación del ideal de “parcelas iguales para ciudadanos iguales”. En este sentido, la parcela se convertía en la principal unidad de tributación (como hemos comentado, la obtención de ingresos económicos a partir de la extracción de rentas sobre las parcelas era uno de los objetivos de los duques, por lo que el sistema fiscal recibía una atención prioritaria). Esto conducía a que el modelo daba prioridad a la distribución parcelaria y no la consecución de espacios urbanos (más allá de la calle-mercado principal)
Murten (Suiza) una de las “ciudades Zähringer”.
Por esta razón, la calle principal se convertía en el gran espacio público de la ciudad, cuestión que justificaba la ausencia de otros espacios públicos. En consecuencia, cuando estas ciudades, con el tiempo, necesitaron nuevos espacios urbanos (plazas concretamente), tuvieron que habilitarlos en situaciones límite (desde plazas longitudinales en los fosos de murallas hasta plazas en bordes topográficos apoyadas en fuertes obras de contención).
Suguiendo ese criterio, y dado que la función principal de la ciudad era el mercado, los edificios públicos se ubicaban lejos de esa arteria fundamental, para no interferir en las dinámicas urbanas comerciales (no obstante, las necesidades dotacionales eran escasas, limitándose, prácticamente a la iglesia, al edificio de gobierno municipal y a alguna instalación de defensa). La fortaleza asociada a las misiones militares se ubicaba en un extremo de la muralla o en uno de sus lados. No obstante, a pesar de esta reducción de espacios comunes públicos, las “ciudades Zähringer” prestaron atención a las infraestructuras urbanas, particularmente al abastecimiento de agua, con fuentes, y al saneamiento, con un sistema de alcantarillado.
Las torres-puerta son alguno de los elementos que expresan el aire familiar de las “ciudades Zähringer”. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Villingen-Schwenningen, Berna, Murten y Bräunlingen.
Los duques fundaron doce “ciudades Zähringer, de las cuales, actualmente, cinco pertenecen a Suiza y siete son alemanas. Salvo Berna, capital de Suiza (140.000 habitantes), y Friburgo, en Alemania, (220.000 habitantes), las Zähringerstadt son ciudades intermedias o pequeñas.
Las suizas son, además de Berna, Burgdorf (15.000 habitantes), Freiburg en Üechtland (38.000 habitantes), Murten (6.000 habitantes) y Thun (43.000 habitantes). Las alemanas, además de Friburgo (Freiburg im Breisgau) son Bräunlingen (6.000 habitantes), Neuenburg am Rhein (12.000 habitantes), Sankt Peter in Schwarzwald (2.500 habitantes), Villingen, actualmente Villingen-Schwenningen (80.000 habitantes, Weilheim an der Teck (10.000 habitantes), y Rheinfelden (30.000 habitantes) que, ubicada junto al rio Rin, ejercía entonces el papel de charnela entre los dos sectores del ducado (el meridional, hoy suizo; y el septentrional, actualmente alemán).
Mapa con la ubicación de las “ciudades Zähringer”.
Así pues, el listado es el siguiente (la fecha es la de fundación):
  • Berna (Bern), 1191.
  • Bräunlingen
  • Burgdorf
  • Friburgo -Alemania- (Freiburg im Breisgau)
  • Friburgo -Suiza- (Freiburg en Üechtland), 1157
  • Murten
  • Neuenburg am Rhein
  • Rheinfelden, 1130
  • Sankt Peter in Schwarzwald
  • Thun
  • Villingen
  • Weilheim an der Teck

Berna medieval (el prototipo Zähringer).
Berna es el prototipo de ciudad fundacional de los Zähringer. Su planificación estuvo condicionada por el lugar escogido: un promontorio peninsular formado por un meandro muy cerrado del rio Aar. Era una ubicación muy ventajosa ya que solamente requería defender su flanco occidental y se adaptaba perfectamente al modelo urbano previsto.
Centro histórico de Berna. En amarillo la ciudad original Zähringerstadt. En azul, Innere Neustadt. En verde, Äussere Neustadt.
Berna fue fundada en el año 1191 por el duque Berthold V de Zähringer. En el extremo oriental de la península se levantaría el castillo Nydegg (aunque acabaría siendo derribado y en su lugar se construiría, entre 1341 y 1346, la iglesia de Nydegg). A partir de ese foco surgían tres calles paralelas: una vía principal central (Gerechtigkeitsgasse), escoltada por otras dos, una por el norte (Postgasse) y otra por el sur (Junkerngasse). Este primer trazado fue ampliado hacia el oeste en 1220, alargando las tres calles originales hasta llegar a la Zeitglockenturm (Torre del Reloj), la torre-puerta de acceso occidental incluida en la muralla que delimitaba la Zähringerstadt (aunque los duques de Zähringer desaparecieron en 1218, fecha en la que Berna se integró en el Imperio Habsburgo). La calle central fue prolongada por la Kramgasse, la vía norte por la Rathausgasse, y la meridional por la Münstergasse. Además, se incorporaron dos nuevas calles exteriores, también paralelas al eje, aunque la septentrional (Brunngasse) se cierra sobre Rathausgasse apareciendo casi como semicircular. Por el sur se trazaría Herrengasse.
Berna. Torre de Reloj (Zeitglockenturm)
La ciudad dispondría de un primer puente de madera, Untertorbrücke (puente bajo la puerta), para cruzar el rio Aar que se completó en 1256. Este se reconstruiría en piedra en 1461 y sería remodelado en varias ocasiones durante los siglos XVII y XIX. Hasta 1840, cuando se construyó el Nydeggbrücke, fue el único puente de Berna.
El eje central de la Berna antigua (Gerechtigkeitsgasse), considerada una de las calles más bellas del mundo.
Berna afrontó un nuevo crecimiento durante la segunda mitad del mismo siglo XIII. La ciudad se extendió, entre 1255 y 1260, hasta la Käfigturm, la nueva torre-puerta de acceso en la nueva muralla del frente occidental de la ciudad. La demolición de las murallas anteriores permitió la creación de las plazas longitudinales contiguas a la Torre del Reloj: Kornhausplatz y Theaterplatz). Esta segunda expansión de Berna es conocida como Innere Neustadt (nueva ciudad interior) y mantenía el esquema de cinco vías paralelas (de norte a sur: Nägeligasse, Zeughausgasse, la central Marktgasse, Amthausgasse y Kochergasse)
Las tres torres-puerta del centro histórico de Berna. De derecha a izquierda: Torre de Reloj (Zeitglockenturm), Käfigturm y la desaparecida Christoffelturm.
La segunda expansión había llegado hasta el istmo peninsular y desde allí el territorio se abría siguiendo las curvas del cauce del Aar. Esta mayor amplitud modificaría el trazado de la que sería la tercera expansión de Berna, que se produjo entre 1344 y 1346. La ampliación conllevaría la construcción de un nuevo frente amurallado que llegaría hasta el Christoffelturm (Torre de San Cristóbal). Esta tercera torre-puerta de acceso sería derribada en 1864. El nuevo recinto sería conocido como Äussere Neustadt (nueva ciudad exterior). El derribo del lienzo amurallado de la segunda expansión daría origen a las actuales plazas Bärenplatz y Waisenhausplatz.
Este límite determina la ciudad medieval, aunque Berna seguiría ampliándose con un esquema diferente durante el barroco, cuando se dotó de una fortificación con bastiones. 
Berna en 1638, grabado de Matthäus Merian, con el último recinto delimitado por las fortificaciones barrocas.
A partir de entonces, Berna iría creciendo alrededor de la ciudad antigua, continuando su expansión por el istmo y colonizando la otra orilla del Aar, con un tipo de urbanización de baja densidad.
Berna en 1880.
Los nuevos barrios “resguardaban” la joya medieval que la ciudad atesoraba en su interior, aunque sufriría modificaciones. Por una parte, los frentes de sus edificios se volverían barrocos y, por otra, aparecerían nuevas construcciones, sobre todo en la fachada meridional del casco. Por ejemplo, con la construcción de la Catedral de Berna (Berner Münster) que se comenzó en 1421 sobre una antigua iglesia de la época Zähringer (la Leutkirch). Este edificio gótico no se concluiría hasta 1893 e incluye la icónica torre de 100 metros. La catedral impulsó la aparición de una plaza (Münsterplatz) y de la Münsterplattform, una gran terraza-parque abierta al río que exigió unos imponentes muros de contención (levantados en 1514).
Fachada meridional del casco histórico de Berna con la catedral y la Münsterplattform.
También se construyó, en 1852, el Palacio Federal (Bundeshaus) que originalmente era el ala oeste del actual edificio. En 1884 se construyó su réplica oriental y en 1902 se completó el complejo arquitectónico con el gran edificio central que unifica el conjunto (proyectado por Hans Wilhelm Auer). Entonces se habilitaría otra nueva plaza para la ciudad, la Bundesplatz. Este gran edificio, que hoy acoge la sede del gobierno (Consejo Federal) y de la Asamblea Federal de Suiza (Consejo Nacional de Suiza y Consejo de los Estados), también necesitó de un basamento que modificó la percepción de las laderas meridionales de Berna.
Fachada meridional del casco histórico de Berna con el puente de hierro (Kirchenfeldbrücke) y tras él, el Palacio Federal (Bundeshaus)
El siglo XIX traería más cambios para las dinámicas urbanas y la imagen de la ciudad antigua de Berna motivados por los puentes sobre el rio Aar. El Nydeggbrücke, paralelo al único puente existente hasta entonces (el mencionado Untertorbrücke), se tendió en 1840 desde el nivel superior de la ciudad. Varias décadas después aparecerían el Dalmazibrücke (un puente de hierro construido a nivel de la ribera en 1872, que sería sustituido en 1958 por el actual de hormigón) y, sobre todo, el Kirchenfeldbrücke (el gran puente de hierro construido en 1883 desde el nivel alto) y el Kornhausbrücke (1898) que, junto al anterior, prolongan el eje urbano formado por Kornhausplatz-Theaterplatz-Casinoplatz.

La ciudad antigua de Berna quedó inscrita en la Lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad en 1983. La UNESCO comentó que “fundada en el siglo XII, Berna se edificó en lo alto de una colina rodeada por el río Aar. Su crecimiento urbano a lo largo de los siglos se ajustó a una concepción de la planificación urbana excepcionalmente coherente. La ciudad vieja posee edificios de diferentes épocas y toda una serie de arcadas del siglo XV y fuentes del siglo XVI. La mayor parte de la ciudad medieval fue restaurada en el siglo XVIII, pero ha conservado sus características primigenias”.
Delimitación del área protegida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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