17 feb. 2012

Cartografiar la ciudad de los ciudadanos (y el mundo): El ejemplo del Geotaggers' World Atlas de Eric Fischer.


El programa See something or say something aplicado a Nueva York. Los puntos naranjas corresponden a fotografías, los azules a Tweets y los blancos son coincidentes.

Comprender cómo los ciudadanos usan la ciudad y cómo ésta puede adaptarse eficazmente a sus cambios de comportamiento, siempre ha sido un reto para los responsables urbanos.
No hace tanto tiempo, la única fuente de información era el conteo manual de personas o automóviles en determinados lugares y en momentos concretos, a partir de los cuales se realizaban generalizaciones estadísticas.
Hoy, la revolución tecnológica en el campo de la comunicación abre posibilidades enormes, habilitando datos que pueden abarcar todo el espacio, todo el tiempo y además, en tiempo real.
Los smartphones posibilitan acciones individuales georeferenciadas, por ejemplo al hacer una foto y compartirla o enviar un tweet. Estos actos suministran una información posicional que puede tener un gran interés en la investigación sobre el funcionamiento real de las ciudades y los cambios que se producen.
Eric Fischer lleva varios años investigando sobre estas fuentes de datos y elaborando cartografías a partir de ellas. Sus resultados son sorprendentes, tanto por su utilidad urbana como por las fascinantes imágenes generadas.

Eric Fischer es un programador informático norteamericano que lleva tiempo embarcado en su Geotaggers' World Atlas con el que ofrece una nueva visión sobre las ciudades y el mundo.
Cuenta Fischer que su interés por la cartografía comenzó de forma casual, en la biblioteca Regenstein de la Universidad de Chicago, cuando, buscando información sobre los orígenes del teclado moderno de las máquinas de escribir, se topó con libros y planos antiguos sobre el transporte de la ciudad y comenzó a apasionarse por los mapas y sus posibilidades expresivas.
Fischer, se graduó (AB’95) en la Universidad de Chicago. Sus estudios de matemáticas, y particularmente los realizados sobre el análisis complejo, que acabó relacionando con la lingüística, fueron básicos para sus trabajos posteriores. Fischer, de 39 años, reside en Oakland (California) y trabaja para Google. En esta empresa se dedicó durante varios años a sistemas operativos para smartphones, y en la actualidad se encuentra centrado en la visualización geográfica de comportamientos apoyándose en las redes sociales y el transporte.
Despalazamientos según Tweets en Nueva York
La presentación de datos espacializados no es una novedad. Desde hace mucho tiempo los mapas temáticos ofrecen información ubicada sobre planos de las ciudades.
La innovación del Atlas de Fischer radica en la utilización de los nuevos medios disponibles, que permiten captar una nueva realidad que cambia constantemente.
Fischer extrae información de las fotos georeferenciadas de portales como Flickr y Picasa o de los tweets (Twitter), que revelan su ubicación. Lo hace a través de los API que ofrecen estos portales.
Un API (Application Programming Interface) es un interfaz abierto de programación de aplicaciones. En el caso de Flickr, el API puede ser utilizado por cualquier persona para presentar datos públicos existentes en el catálogo, en particular, fotos, videos, perfiles o grupos. Los resultados pueden exhibirse en el AppGarden, lugar donde se presentan estas aplicaciones con carácter informativo o para compartir experiencias, posibilitando una didáctica sobre las potencialidades de los medios.
Fischer utiliza como soporte OpenStreetMap, una cartografía colaborativa en permanente revisión gracias a las aportaciones desinteresadas de los ciudadanos y de libre disposición para todo el mundo. La información extraída de los API es programada para generar un mapa que posteriormente, se escala y se superpone al proporcionado por Open StreetMap.
Fischer comenzó recabando la información sobre la ubicación de las fotografías residentes en esos portales, llevándolas a los mapas para ofrecer una nueva visión de las realidades urbanas.
Su trabajo visualiza patrones de comportamiento que ofrecen un entendimiento de las ciudades, diferente al que habitualmente solemos tener. En algunos casos confirman cosas ya intuidas y en otros sorprenden las conclusiones que se extraen.
Más allá del valor informativo, los planos compuestos por Fischer también tienen una componente plástica deslumbrante (aunque él rechaza la etiqueta de artista para presentarse simplemente como cartógrafo aficionado)

Nueva York en el Geotaggers' World Atlas con los lugares fotografíados
El Geotaggers' World Atlas ofrece actualmente la visión sobre 100 ciudades, todas a la misma escala, en un área de un cuadrado de 15 millas que se centra en el punto más fotografiado de cada ciudad. La información expresa los lugares fotografiados por los ciudadanos indicando una dinámica social que muestra la ciudad percibida con una estructura diferente.


El programa Tourist and Local aplicado a Nueva York. Los puntos rojos son fotos de turistas y los azules de locales.
Una derivación de éste es el programa Tourist and Local, que discrimina entre las fotografías tomadas por los ciudadanos locales y las tomadas por los turistas. Esta diferenciación aporta visiones sorprendentes en algunos casos. En ellos, los puntos rojos son las fotos turísticas (identificadas porque han sido tomadas por la misma persona en un plazo inferior a un mes) y los azules las locales (en las que los autores han realizado fotografías de la ciudad durante un periodo superior a un mes). Los amarillos son los que no se han podido determinar según el criterio establecido. Dispone de 135 mapas.
También el programa See something or say something ofrece una sugerente información a través de la relación entre las fotografías georeferenciadas de Flickr, identificadas con puntos rojos y los Tweets georeferenciados de Twitter, marcados con puntos azules (los puntos blancos expresan la coincidencia). Dispone actualmente de planos de cincuenta ciudades.
El programa Race and Ethnicity en Nueva York. Puntos rojos: población blanca; azules: negra; verdes: asiáticos; naranjas: hispanos y amarillo: otras.
Otra evolución interesante es el programa Race and Ethnicity aplicado a las ciudades norteamericanas. Este programa se inspira en la Radical Cartography que Bill Rankin aplicó a Chicago y fue publicado en Perspecta, el periódico de la Yale School of Architecture en su número de la primavera de 2010. En este caso la información procede de los Censos. En la actualidad existen 109 planos. Los puntos rojos son la población blanca, los azules la población negra, los verdes la población asiática, los naranjas corresponden a los hispanos y el amarillo a otras poblaciones. Cada punto representa a 25 ciudadanos.
Hay otras líneas de trabajo que se están poniendo en marcha, como la investigación sobre el transporte, a través del análisis del movimiento entre dos ubicaciones implicadas por dos tweets sucesivos georeferenciadas por la misma persona. Este dato genera un vector que se suma a otros muchos (algunos planos incorporan más de 30.000 viajes) para expresar movimientos urbanos. También el Atlas ha dado el salto desde la escala urbana para presentar conclusiones sobre países, continentes e incluso sobre el mundo completo.
Desplazamientos según Tweets en Europa
Fischer comparte sus descubrimientos y conclusiones en conferencias que imparte y, además, toda la cartografía se encuentra disponible en Flickr.

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