6 abr. 2012

Washington, del Plan L’Enfant al McMillan Plan y la City Beautiful.

El Plan L'Enfant para Washington redibujado por Andrew Ellicott en 1793. Se remarca el Mall central que protagonizará el McMillan Plan.
Washington es una ciudad planificada ex novo, siguiendo el trazado que en 1791 propuso el ingeniero francés Pierre Charles L'Enfant.
La nueva capital de los Estados Unidos se configuró siguiendo los criterios de las ciudades barrocas europeas, con grandes avenidas y juegos de perspectivas, todo ello sobre una sólida base geométrica. También los grandes jardines de los siglos XVII y XVIII, y en particular Versalles y los trabajos de Le Nôtre, o los símbolos de la masonería, de la que L’Enfant formaba parte, se encuentran en el sustrato de referencias que éste utilizó.
El Plan L’Enfant no fue ejecutado totalmente e incluso fue modificado en parte, y por ello, en fechas próximas al  primer centenario de la ciudad, se creó un grupo de expertos que, bajo la dirección del senador James McMillan, tuvo la misión de reflexionar sobre el conjunto y actuar en la remodelación de las áreas centrales de la ciudad.
Su propuesta, conocida como McMillan Plan, fue presentada en 1901, y había supuesto una oportunidad para los impulsores del movimiento City Beautiful, nacido en Chicago a partir de la “Ciudad Blanca” (la World’s Fair de 1893). Con sus aportaciones consiguieron que Washington fuera una de las primeras ciudades en las que se aplicaron sus principios.
La elección del sitio y el “diamante” roto
La rebelión de las trece colonias norteamericanas frente a su metrópoli británica se inició en 1775, y aunque la guerra finalizó en 1781, sería el tratado de Versalles de 1783 el que asentaría definitivamente el nuevo país. Ya en 1776 se había realizado la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y su Constitución se aprobó en 1787. Fue entonces cuando se retomaron los debates, que se intensificaron a partir de 1789, sobre una cuestión delicada: la capital federal para la nación.
El Congreso, con la Residence Act de 1790, seleccionó una zona junto al Potomac River, entre el Eastern Branch (Anacostia River) y el Connogochegue, y facultó al presidente para definir exactamente la ubicación y poner en marcha el proceso de construcción de la nueva ciudad.
La elección del sitio respondió a razones estratégicas. El lugar se encontraba en la frontera entre Maryland y Virginia, aproximadamente a medio camino entre el estado situado entonces más al norte (New Hampshire) y el más meridional (Georgia) y, además, el rio Potomac era navegable y permitía el acceso a través de los Apalaches al interior todavía no explorado.
La delimitación inicial del "diamante" del Distrito de Columbia. Aparecen las ciudades no desarrolladas de Hamburgh y Carrollsburgh
En enero de 1791, el presidente George Washington anunció la decisión. Se escogió un territorio virgen que se beneficiaría de la existencia de la proximidad de dos puertos prósperos, los de las ciudades de Georgetown y Alexandria, fundadas en 1751 y 1749 respectivamente. En esa zona, solamente había dos ciudades planteadas y que no llegaron a desarrollarse (Hamburgh y Carrollsburgh).
Los trabajos de topografía y delimitación, así como las propuestas para su trazado comenzaron en ese mismo año.
Por otra parte, la capital necesitaba un territorio. Para ello, se delimitó un cuadrado de 10 millas de lado (16 km.) cuyos vértices indicaban los cuatro puntos cardinales de forma que aparecía en los planos como un rombo, que pronto se identificó con la forma de un diamante. Esta superficie de 100 millas cuadradas (casi 260 km2) segregaba parte del estado de Maryland (la zona noreste del rio Potomac) y del estado de Virginia (la zona suroeste del rio), configurando un nuevo distrito, el Distrito de Columbia.
No obstante esta delimitación inicial se vería modificada años después, cuando Virginia reclamó la parte segregada,  consiguiendo, finalmente, recuperarla. La retrocesión del acuerdo inicial, se aprobó en 1846, y devolvió el Alexandria County a Virginia. En 1870 la ciudad de Alexandria se constituyó en municipio independiente (City of Alexandria) lo que llevó a cambiar, en 1920, el nombre del resto del condado para evitar confusiones. Se denominó Arlington County en referencia a la Arlington House, que fue residencia del general Robert E. Lee. Alguno de los grandes equipamientos gubernamentales, como el Pentágono, no se encuentran propiamente en Washington, sino en Arlington, Virginia, justo en la otra orilla del río.
El D.C. definitivo en un plano de finales del siglo XIX. (U.S. Geological Survey entre los años 1885 y 1897)
Con esa segregación, el “diamante” de 100 millas cuadradas se rompía siguiendo la “falla” del Potomac River. Su parte norte se convertía en el definitivo Distrito de Columbia (D.C.)
El Plan L’Enfant
Pierre Charles L’Enfant (1754-1825) fue un ingeniero y artista francés que llegó a las colonias norteamericanas en 1777, acompañando al Marques de Lafayette, para luchar por la independencia recién declarada en las colonias norteamericanas. El general Lafayette volvería a Francia en 1782 pero L’Enfant, que había alcanzado el grado militar de Mayor, se quedó en los Estados Unidos, donde comenzó a trabajar como ingeniero, arquitecto y diseñador.
Cuando surgieron los debates sobre la capital federal y se apuntaba hacia la ubicación en las orillas del Potomac River, L’Enfant  se postuló para redactar el plan de la nueva ciudad. Finalmente consiguió, gracias a su amistad con Alexander Hamilton y con el propio presidente, el encargo de diseñar el trazado de la Federal City que acabaría denominándose Washington D.C.
El Plan L'Enfant de 1791
L’Enfant presentó la primera versión en junio de 1791. En ella ya se encontraban los rasgos definitorios de la nueva capital. El Plan ordenaba el espacio limitado por el Potomac River, el Eastern Branch (Anacostia River), el Rock Creek (que lo separaba de Georgetown) y las estribaciones por el norte de la Atlantic Seaboard Fall Line.
El diseño se inspiraba en los trazados barrocos europeos, con grandes avenidas y fondos de perspectiva que mostrarían al mundo el poder de la nueva nación. También los trabajos del paisajista francés Le Nôtre y particularmente sus diseños para Versalles fueron fuente de inspiración. Hay una tercera fuente. L’Enfant se había iniciado en la francmasonería, incorporándose a la Logia de Nueva York en 1789, y esta circunstancia le llevó a incorporar muchos símbolos que dotaban de un sentido subyacente a la trama propuesta.
El Plan desarrolla una trama reticular orientada norte-sur, sobre la que se superpone otra oblicua que abre diagonales en la anterior. Estas diagonales van marcando los puntos singulares de la ciudad sobre los que surgen amplias rotondas y plazas. La aparente rigidez del trazado presenta alguna deformación obligada por la deseada ubicación del Capitolio en el punto alto de la Jenkins Hill. Esta circunstancia obligó al desplazamiento de ejes y a la quiebra de algunas perspectivas de las partes central y sur de la ciudad, solucionadas en una ingeniosa composición de geometrías.
En general, el Plan es un ejercicio prodigioso de compenetración entre las posibilidades ofrecidas por el terreno y las tramas geométricas que se le superponen. La utilización del relieve para significar los puntos singulares o el planteamiento de perspectivas abiertas jugando con los reflejos del amplio cauce del Potomac son algunas de sus estrategias. L’Enfant logró (con alguna distorsión sabiamente disimulada) una brillante composición que influiría profundamente en el trazado de las ciudades futuras y particularmente en el modelo de las City Beautiful de finales del siglo XIX.
Detalle del plano topográfico elaborado en 1791 por Donald Hawkins. Se encuentran referenciados las ubicaciones del Capitolio y la Casa Blanca y el arroyo Tiber Creek que desembocaba en el Potomac.
La ubicación del Capitolio es una de los grandes temas de la ciudad. El Capitolio, la sede del Congreso, protagoniza el plano en una clara alusión al poder del pueblo. El edificio supone el cierre por el este del gran espacio abierto del Mall central de la ciudad. Éste quedaba abierto por el oeste buscando la sensación de infinitud que facilitaba el fondo fluvial, en una acción muy del estilo de Le Nôtre. El eje del Mall se cruza perpendicularmente con otro eje, norte-sur, al que también acompaña un amplio espacio libre. Este eje es generado por el otro edificio de gran simbolismo en la ciudad, la residencia del presidente de la nación, la Casa Blanca.
Esos dos edificios eran de urgente construcción y, tras fijar su localización, fueron comenzados inmediatamente. La Casa Blanca se inició en 1792 según el diseño de James Hoban (1758-1831) y el Capitolio, la sede del Congreso según los planos de William Thornton (1759-1828) quién ganó el concurso convocado al efecto en 1793. Ambos edificios entraron en funcionamiento en 1800 (aunque el Capitolio se encontraba lejos de estar concluido). En esa fecha, Washington fue declarada capital federal en sustitución de Filadelfia, que, provisionalmente, había actuado como tal desde 1790.
La naciente ciudad tendría una evolución complicada. A las dificultades técnicas habituales, entre las que también se acometió el rellenado de la amplia desembocadura del Tiber Creek, se le sumaron otros graves problemas. En 1812 se declaró un nuevo enfrentamiento entre estadounidenses y británicos y Washington sufrió el incendio de buena parte de sus edificios públicos en 1814 (Burning of Washington).  Décadas después, los problemas financieros derivados de la Guerra de Secesión (1861-1865) también frenaron el progreso de su construcción.
El McMillan Plan
Cuando la ciudad se aproximaba a su centenario, volvieron los debates sobre las necesidades de la capital que no se habían visto desarrolladas durante su siglo de existencia. Además el perfil de la ciudad en su encuentro con el rio había cambiado y exigía una reconsideración.

Esquema con expresión de las ganancias de terreno al Potomac. En oscuro las realizadas a principios del XIX según el Plan L'Enfant. En claro las de finales del siglo.
En las últimas décadas del siglo XIX, hubo varios desbordamientos del rio Potomac, que anegaron toda la parte al sur de la Pennsylvania Avenue. Tras la catastrófica inundación de 1881 se tomó la decisión de realizar un canal regulador (el Washington Channel).  Se realizó un dragado importante del río de forma que la tierra extraída configuró una barrera que separaba el cauce principal del canal. Su construcción se prolongó entre 1880 y 1892. La barrera terrestre, que llegaba hasta la desembocadura del Anacostia River, quedó pendiente de recibir un uso concreto.
Complementariamente se construyó el Tidal Basin para mejorar el drenaje de la ciudad. En la actualidad, esta laguna está comunicado con el rio y con el canal convirtiendo a la “lengua” de tierra en una isla (y dividiendo en dos el parque que finalmente se realizó en esa zona, quedando el  East Potomac Park en la isla y West Potomac Park al final del National Mall).

Los debates sobre la ciudad tenían temáticas muy variadas. Muchas voces reclamaban el rediseño del Mall que había evolucionado de forma poco coherente, otras requerían el planteamiento de un sistema de parques adecuado y también se reivindicaban espacios para el homenaje de los héroes de la nación.
Sobre estas bases, en 1900 se formó una comisión en el Congreso que, presidida por el senador James McMillan, abordaría la reflexión sobre el futuro de Washington y la tarea de revitalizar el centro monumental de la ciudad. Este último fue el gran tema del plan.
Alguno de los integrantes de la comisión fueron, Daniel Burnham, arquitecto director de la exposición de Chicago, el paisajista Frederick Law Olmsted Jr., el arquitecto Charles F.McKim (de McKim, Mead & White) y el escultor Augustus St. Gaudens.
En 1901 la comisión presentó una propuesta para la remodelación del National Mall, el corazón político de la ciudad, que se conocería como el McMillan Plan.
La comisión se enfrentó a los temas urbanos siguiendo los ideales establecidos por el movimiento City Beautiful, que había nacido en Chicago a partir de la “Ciudad Blanca” (la World’s Fair de 1893). La presencia de Burnham o McKim y el apoyo de otros líderes de la AIA (American Institute of Architects), seguidores de esta tendencia, permitió que Washington se convirtiera en una de las primeras ciudades en las que se aplicaron esos principios urbanos.
La Ciudad Bella se inspiraba en los grandes trazados geométricos, perspectivos y articulados del clasicismo y el barroco, recurría a la arquitectura Beaux-Arts para sus grandes edificios, apostaba por la monumentalidad, sobre todo en los espacios públicos y en general planteaba extraordinarias escenografías urbanas. Además, significaba un apoyo decidido por la gran planificación y por el proyecto urbano. Los defensores del estilo, argumentaban que con estas estrategias, que priorizaban la estética del espacio, se conseguían entornos mucho más favorables para un desarrollo social adecuado.
Los criterios de la City Beautiful orientaron muchas actuaciones en ciudades norteamericanas y en algunas de las ciudades coloniales del imperialismo entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Perspectiva del proyecto elaborado por la comisión McMillan
El Plan L’Enfant con sus grandes perspectivas abiertas e infinitas daría paso a la composición arquitectónica y cerrada del McMillan Plan, en el que se proponían recorridos con principios y finales focalizados dentro de una gran rotundidad en la configuración del espacio.
En el McMillan Plan se remodela el centro de la ciudad, formalizando el National Mall con grandes edificios públicos, principalmente museos de arte e historia, que jalonan el gran eje que parte del Capitolio, eje que fue prolongado hasta los terrenos ganados al Potomac River (que se encontraba mucho más lejos por esa razón). Igualmente, el eje presidido por la Casa Blanca fue extendido hacia el sur. Los dos amplios espacios formaban, en proyecto, una cruz colosal. Las impresionantes dimensiones de la propuesta, se veían reforzadas con gestos como las alineaciones arboladas, las extensas praderas abiertas o la ubicación estratégica de los Memorials. También el monumento a Washington, el gigantesco obelisco que supera los 169 metros de altura y fue construido entre 1848 y 1888, o la extraordinaria Reflecting Pool , la lámina de agua situada entre el Lincoln Memorial y National World War II Memorial  potencian la impresión monumental del conjunto.
El proyecto sufrió diversos cambios, particularmente en el ala sur de la “cruz”, que acabó desapareciendo debido al Tidal Basin, o en los viarios perimetrales oblicuos del oeste que no llegaron a construirse. A pesar de las modificaciones, este gran espacio ha mantenido sus esencias de monumentalidad y significación convirtiéndose en un icono internacional. La magnificencia de los tres kilómetros  y medio que separan el Capitolio del Lincoln Memorial, o su papel como escenario de multitudinarias manifestaciones ciudadanas, dan testimonio de ello.

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