31 may. 2014

Les Halles de París, crónica de un desconcierto urbano que parece haber llegado a su fin.

Les Halles de París. Infografía sobre su nueva configuración.
Las transformaciones de Les Halles de París siempre han estado envueltas en polémica, desde que la construcción del Mercado Central de la ciudad, durante el Segundo Imperio francés, obligara a arrasar una gran extensión de su casco medieval.
Pero la mayor discusión, surgió a finales de la década de 1970, con el traslado del mercado y el derribo de los históricos pabellones Baltard. Las disputas sobre la misión y formalización de ese lugar tan emblemático del centro de París, abrieron una caja de Pandora que enfrentaría a políticos, arquitectos y ciudadanos en una sucesión de despropósitos que llevaría a Les Halles a convertirse en el paradigma del desencuentro urbano, generando una controversia que alcanzaría dimensiones planetarias.
Entonces, desoyendo a todo el mundo, la autoridad municipal impuso una solución que acabaría resultando un fracaso. Por eso, con la llegada del siglo XXI se abrió un nuevo proceso de concertación a través del cual, los nuevos responsables políticos querían acordar, con ciudadanos y expertos profesionales, el futuro rumbo de Les Halles. Tras numerosos informes técnicos, diversas consultas ciudadanas y concursos de arquitectura, en 2010 comenzaron las obras de las nuevas Halles de París, que se espera puedan concluir en 2016.
El proyecto actual no está exento de crítica, pero parte de un consenso que nunca antes Les Halles habían obtenido. Quizá por fin, el vientre de París, como lo definió Émile Zola, pueda convertirse en el deseado corazón urbano.

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Les Halles de París, ¿una cuestión de vísceras?
En su novela de 1873 Le Ventre de Paris (El vientre de París) Émile Zola describió la vida cotidiana de la sociedad parisina en torno al nuevo mercado central que el Segundo Imperio acababa de construir. Eran unos grandes y modernos pabellones de acero y vidrio que daban cobijo al devenir de los parisinos entre frutas y verduras, carnes y pescados, quesos y embutidos. Les Halles, eran un gigantesco conjunto urbano que alimentaba a la ciudad, era el vientre de París.
Un siglo después, el traslado del mercado y el derribo de los pabellones dejaron un gran vacío urbano en una posición privilegiada, que las autoridades parisinas aspiraban a convertir en el corazón de la ciudad. Allí se ubicaría el principal nodo de transporte ferroviario de toda la región parisina al que le acompañaría un extenso programa dotacional, con comercio, cultura, deporte y ocio. Las autoridades parisinas deseaban transformar aquel vientre hueco en un nuevo corazón que bombeara actividad al resto de la ciudad.
Parece que la cosa iba de vísceras, porque esta analogía pasó también a caracterizar los comportamientos de los protagonistas a finales de la década de 1970. Desgraciadamente, las actitudes “viscerales”, intensas, emotivas y, en ocasiones, poco fundamentadas, presidieron durante algún tiempo el devenir de Les Halles. Comenzando por el autoritarismo del entonces alcalde de París, Jacques Chirac, que impuso un Plan frente a las opiniones de ciudadanos y expertos profesionales. Continuando por los arquitectos, que extendieron la discusión hacia un gran debate internacional que situaría a Les Halles como paradigma del desencuentro urbano. Siguiendo por los propios ciudadanos, residentes y comerciantes, que salieron a las calles en señal de protesta por no poder participar en el futuro de su barrio, o por la oposición política y por un amplio elenco de especialistas urbanos, que expusieron con vehemencia su descontento sobre el devenir del proyecto.
Cartografía de los grandes espacios del Centro de París.
Tras constatar el fracaso del espacio generado en aquel contexto, en la actualidad, se han querido enmendar errores y Les Halles se encuentra en un profundo proceso de remodelación que, aunque no está exento de crítica, parte de un consenso entre políticos, ciudadanos y expertos profesionales como nunca antes se había logrado.
Vamos a adentrarnos en la crónica de ese desconcierto que parece haber llegado a su fin, y que comenzó hace muchos años, con la construcción del mercado central de abastos para París…
Topografía de París. El punto rojo indica la localización de Les Halles.

Les Halles, de mercado central de París a vacío urbano.
El Marais parisino fue inicialmente una zona pantanosa (marais significa marisma) que, desde el siglo XII, fue integrándose paulatinamente en la vida ciudadana, como un espacio utilizado para diferentes mercados. Esas instalaciones medievales fueron creciendo hasta ocupar una extensa zona, pero su disposición espontánea estaba originando gravísimos problemas de circulación y de salubridad.
El barrio de Les Halles se había convertido en un espacio caótico y por eso se intentó reconducir. Hubo varios intentos de reordenación durante el siglo XVIII que no llegaron a cuajar, aunque sí lo hizo alguna intervención puntual, como fue el caso del mercado del grano (Halle aux blés), un edifico circular que se construyó entre 1763 y 1767 según el proyecto de Nicolas Le Camus de Mézières, y que años después sería cubierto por una gran cúpula (diseñada por Jacques-Guillaume Legrand y Jacques Molinos, 1782-1783).
Evolución del centro de París: arriba, antes de Les Halles (1728); con la construcción del edificio circular del Mercado de grano (1775); y con los Pabellones Baltard (1867).
Pero no fue suficiente. El propio Napoleón Bonaparte puso en marcha una reorganización de los mercados parisinos, aunque no tuvo tiempo para completarla. La intensidad creciente de las actividades comerciales en Les Halles llevó al Prefecto de París, el Conde de Rambuteau, a planificar una nueva ordenación que mejorara los graves problemas de tráfico e higiene que asfixiaban el lugar. La reestructuración se concretó en la creación de un gran mercado central de abastos. En 1848 se puso en marcha el proceso  para su construcción, cuyo diseño fue encargado al arquitecto Victor Baltard (1805-1874) quien, tras vencer en un concurso, presentó su propuesta definitiva en 1854. Los conocidos como Pabellones Baltard fueron un conjunto de doce naves de acero y vidrio. Los diez primeros se fueron construyendo hasta 1870, durante el Segundo Imperio, mientras que los dos últimos (los contiguos a la Halle aux blés) tuvieron que esperar hasta 1936. Cada pabellón estaba dedicado a un producto específico (el número 3 para la carne, el 9 para el pescado, etc.) y en las calles que los separaban se vendían las frutas y verduras.
Les Halles en 1952 en pleno auge, según la foto de Roger Henrard.
Para construir el nuevo mercado de Les Halles hubo que derruir todo un barrio de París que databa de la Edad Media. Solamente se salvaron la iglesia de Saint-Eustache y la Halle aux blés, aunque en este caso, la actividad sería trasladada a las nuevas naves en 1873. No obstante, este singular edificio circular sería reformado por el arquitecto Henri Blondel y reinaugurado como Bolsa de Comercio en 1889.
Durante aproximadamente un siglo, Les Halles fueron ese vientre descrito por Émile Zola en su novela, pero el crecimiento de la ciudad y de la demanda consiguiente, acabó congestionando el gran mercado, dificultando enormemente su operatividad y complicando las dinámicas del entorno. En 1939 era el mayor mercado alimentario del mundo. Por eso, en 1960, el Primer Ministro francés, Michel Debré aprobó el traslado de la actividad comercial al por mayor a las afueras de París (a un nuevo mercado que se construiría en Rungins)
En paralelo comenzó una reflexión sobre el nuevo destino que debía tener la zona. En 1967 se presentaron los resultados del conocido como “concurso de las seis maquetas” con las ideas de seis equipos sobre la renovación del extenso sector de 15 hectáreas  que se denominó Halles-Beaubourg  (todavía entonces se trabajaba con la idea de integrar esas dos áreas). Las propuestas fueron muy variadas y abrieron un intenso debate. Los autores fueron Claude Charpentier, que apostaba por la protección del París tradicional; Marot y Tremblot, que planteaban un gran espacio libre central de la escala del Louvre o del Palais-Royal; Faugeron, que proyectaba un conjunto monumental en altura; Marien, que desde una posición clásica era el único que proponía la conservación de los pabellones Baltard; A.U.A., Atelier d'urbanisme et d'architecture, equipo que disgregaba la actuación en múltiples proyectos; y Louis Arretche con Philippe Panerai, Jean Castex y René Verlhac, defensores del mantenimiento de la trama urbana del barrio remitiéndose a Les Halles prehaussmanianas.
Propuesta del concurso de 1967 (Marot). El sector todavía incluía Les Halles y Beaubourg como actuación única.
Sobre estas bases, el Ayuntamiento (le Conseil de Paris) creó en 1967 el APUR (Atelier Parisien d’Urbanisme, Taller Parisino de Urbanismo) para preparar un esquema general de ordenación que sería aprobado en 1969. La presentación de este esquema, que eliminaba las naves de Baltard inició la “batalla de los pabellones”, en la que un importante movimiento ciudadano intentó detener el derribo de los edificios, proponiéndolos como contenedores de actividades culturales (durante ese periodo se llegaron a realizar conciertos, exposiciones, teatro, circo e incluso se instaló una pista de patinaje). El gran esquema urbano de 1969 dividió en dos sectores independientes el área original, uno para Les Halles y otro para el Beaubourg. En éste, por iniciativa del Presidente francés Georges Pompidou, se convocaría un concurso en 1970 para la realización de un gran centro cívico, museo y biblioteca. La competición sería ganada en 1971 por dos jóvenes y desconocidos arquitectos: Renzo Piano y Richard Rogers. El Centro Beaubourg (Centro Pompidou) sería inaugurado en 1977.
El nuevo esquema zonal para Les Halles, tras la desaparición de los mercados abrió una nueva oportunidad para revitalizar el centro de la margen derecha del rio Sena.  La posición medular y las dimensiones del área convertían ese lugar en el sitio ideal para ubicar allí el punto central de interconexión de la RER (Réseau Express Régional), la red ferroviaria que estructura el transporte y las comunicaciones en París y su región. Esta decisión dio la puntilla a la existencia de los pabellones.
Los Pabellones Baltard en 1971 tras ser desocupados.
En 1969 se traslada definitivamente el Mercado de Les Halles, que se reparte entre el nuevo Mercado Internacional de Rungins y el de la Villette. La operación fue impresionante. Más de 20.000 personas, 1.000 empresas, miles de toneladas de mercancías y materiales se movieron de una zona a otra de la metrópoli. En 1971 comienza la demolición. Solamente se conservaron dos pabellones, aunque serían desmontados y reconstruidos, uno en Nogent-sur-Marne y otro en Yokohama (Japón). También permaneció en pie el edificio de la Bolsa de Comercio (que sería declarado Monumento Histórico en 1986).
Tras el derribo, se inició la gran excavación para la construcción de la estación que sería abierta en 1977. Este gran nodo ferroviario se tuvo que construir a veinte metros de profundidad para posibilitar los diferentes enlaces y salvar las infraestructuras urbanas. Cuando la estación fue completada y cubierta, quedó como resultado un inmenso agujero (le trou des Halles) que se mantuvo durante varios años (hasta 1979) y que incluso sirvió de escenario para el rodaje de varias películas.

El “trou des Halles”, el gran agujero que quedó tras la construcción de la estación subterránea y que estuvo varios años abierto (incluso se rodaron varias películas en su interior, como “Touche pas à la femme blanche!” que Marco Ferreri rodó en 1974, a la que corresponde el fotograma de la imagen inferior)
Como complemento a la estación (la más grande de Europa) se pensó en crear algo parecido a una “ciudad subterránea” que asociara al gran nodo de transporte un conjunto de equipamientos comerciales, culturales, deportivos y de ocio. Para ello se creó en 1970 la SEMAH (Société d’Economie Mixte pour l’Aménagement des Halles) institución que involucraba capital público y privado y que tomaba el relevo de la SEAH, (Société d’Etudes pour l’aménagement du quartierdes Halles) que había sido creada en 1963 para dirigir el proceso (La SEMAH se transformaría con el paso de los años en la actual SEM- Societé d’ Economie Mixte-  Paris Centre). Para realizar la promoción de un edificio tan ambicioso, la SEMAH se asoció con la inmobiliaria Serete Aménagement (que después se reconvertiría en Espace Expansion) y juntas definieron el proyecto comercial que se situaría entre la estación RER y la superficie exterior, rellenando el extraordinario agujero. En 1971 convocan un concurso que es ganado por los arquitectos Claude Vasconi (1940-2009) y Georges Pencreac'h (1941) quienes habían propuesto una plaza en niveles descendentes formalizada por fachadas de vidrio que se curvaban como si fueran grandes cascadas de agua. Este proyecto organizaba la parte subterránea y sería conocido como el “Forum des Halles” que, con un programa de 43.000 m2 de superficie en cuatro niveles, fue Inaugurado en 1979.
Les Halles en los años noventa. La imagen inferior muestra el detalle de las “cascadas” de vidrio que caían hacia los sótanos del Fórum de Vasconi y Pencreac'h. Detrás aparece el edificio de Jean Willerval que sustituyó a la propuesta de Bofill (los “paraguas” o “níscalos” aparecen en toda su plenitud)

Los despropósitos de Les Halles, centro de una intensa polémica urbana internacional.
El presidente Pompidou muere en 1974 y su sucesor, Valéry Giscard d'Estaing, tiene su propia visión para Les Halles. Ese mismo año, desde el Ministerio de Cultura se convocó con urgencia, un nuevo concurso para el sector,  que se resolvió con una rapidez inusitada. Tras muchos avatares, el ganador fue el arquitecto español Ricardo Bofill (1939), quien se impuso sobre los otros nueve concurrentes al convencer su visión de un nuevo “monumento dentro de la ciudad”. La ordenación (que debía incorporar el Fórum de Vasconi y Pencreac'h) presentaba un gran jardín central en el que destacaba una plaza elíptica definida por una gran columnata y que quedaba delimitado por unos imponentes edificios de orden clásico que formaban la fachada de las calles Rambuteau, Pierre Lescot y Berger.
El proyecto de Ricardo Bofill para Les Halles. Arriba la primera versión con la elipse y debajo fotos de la maqueta de otra versión donde se aprecia la inclusión del Fórum de Vasconi. Destacan los imponente edificios residenciales que bordeaban la propuesta y que serían rechazados.
El proyecto de Bofill y particularmente sus grandes bloques monumentales, encontraron una fría acogida en el Ayuntamiento de París, comenzando a realizarse diferentes contrapropuestas alternativas. Incluso el Colegio de Arquitectos presentó una nueva planificación de la zona, basada en el esquema de Bofill, pero integrando soluciones de diferentes arquitectos. Finalmente, el planteamiento general del proyecto se mantendría, aunque con modificaciones, como la desaparición de la elipse. Bofill, que llegó a realizar cuatro versiones de su propuesta con diferentes colaboradores, continuó con el proyecto de las viviendas perimetrales y el paisajista Alain Provost se encargó de la concepción del jardín, consiguiendo finalmente, en 1977, la licencia para su construcción.
Pero entonces, se levantó una marejada política que lo haría naufragar, porque el enfrentamiento entre el presidente Valéry Giscard d'Estaing y su ex-Primer Ministro, Jacques Chirac encontraría en Les Halles un campo de batalla.
Chirac, que había ayudado a Giscard a conseguir la Presidencia en 1974, fue nombrado Primer Ministro de Francia, pero en 1976 salió del gobierno enfrentado al Presidente. Entonces fundó un nuevo partido para presentarse contra él en las próximas elecciones, consiguiendo, en primera instancia, alzarse con la alcaldía de París en 1977. La alcaldía sería para Chirac la plataforma desde la que proyectar su personalidad política y Les Halles sería uno de sus estandartes de batalla.
Las elecciones presidenciales de 1981 enfrentaron a Giscard y a Chirac y esta disputa favoreció la victoria del socialista François Miterrand. No obstante, Chirac acabaría logrando sus aspiraciones ya que llegaría a ser Presidente de Francia en 1995, cargo en el que se mantendría hasta 2007.
El proyecto de Bofill fue tildado desde la alcaldía como una imposición desde el gobierno que menoscababa la autonomía municipal y, además, se argumentó que, desde la Presidencia francesa, se había apoyado una propuesta que no entendía las “esencias” del verdadero París. La polémica estalló cuando, tras el comienzo de las obras, a finales de octubre de 1978, Chirac, paralizó y rechazó el proyecto de Bofill (a quien se acusó de ser un “protegido” de Giscard). La decisión fue presentada como un nuevo rumbo para la política urbana de París basada en el “respeto a la arquitectura de los viejos barrios”, criticando el proyecto de Bofill como un “falso monumentalismo”. El arquitecto español inició una agria polémica declarando que la decisión era arbitraria e ilegal y que el alcalde era un personaje autoritario, incapaz para el dialogo. No obstante, la caída de la propuesta fue recibida con alivio por las asociaciones de vecinos e incluso por algunos políticos de la oposición, que aunque criticaron la forma, estaban de acuerdo en el fondo.
Pero las esperanzas de que se abriera un proceso de participación de ciudadanos y profesionales para definir el futuro de Les Halles se vieron pronto frustradas. Chirac se declaró pomposamente ante los medios como el nuevo “arquitecto jefe de París” e impuso un nuevo Plan que sería presentado  en 1979. No hubo un acercamiento unitario y el sector se segregó en diferentes áreas independientes (sin ninguna participación ciudadana, concurso arquitectónico o aprobación democrática municipal). El resultado, además de carecer de unidad, ofreció resultados muy discretos. En la solución adoptada destacaba el nuevo cierre alrededor del Forum, que fue adjudicado a Jean Willerval (1924-1996) quien propuso una arquitectura muy diferente en la que destacaban unas curiosas formas que pronto recibieron el calificativo de “paraguas” o “níscalos”. Este edificio sería inaugurado en 1983.
La decisión del alcalde Chirac sublevó al colectivo de los arquitectos, que consideraban que el esquema propuesto era vulgar, sin ambición arquitectónica y suponía la pérdida de una gran oportunidad urbana para París. La actuación reivindicativa más notoria fue la emprendida por el Syndicat de l'architecture, un grupo no oficial de arquitectos jóvenes y progresistas que pretendía erigirse como alternativa a las agrupaciones profesionales establecidas. Había sido fundado en 1978 por varios arquitectos entre los que se encontraba Jean Nouvel.
Logo del concurso convocado por el Sindicato de la arquitectura en 1979 para la reflexión sobre Les Halles.
El Sindicato lanzó en 1979 un concurso internacional de arquitectura para recabar ideas sobre Les Halles. Con ello, el proyecto de Les Halles trascendió el ámbito parisino y francés para convertirse en un tema de debate internacional.  La consulta tuvo un éxito inaudito, teniendo en cuenta que no había premios económicos y su objetivo era, simplemente, fomentar el debate. Hubo 1.900 inscritos y finalmente se presentaron 600 propuestas (un tercio de ellas francesas). El jurado fue otro de los atractivos, ya que contó con figuras como Henry Lefebvre, Carlo Aymonino o Philip Johnson (los organizadores habían invitado a formar parte del jurado a representantes políticos de los partidos que componían el ayuntamiento parisino, pero ninguno aceptó).
Entre los participantes hubo muchos renombrados arquitectos como Charles Moore, Raimund Abraham, Stanley Tigerman, Léon Krier, Aldo Rossi, Vittorio Gregotti o Christian de Portzamparc. Hubo respuestas de todo tipo, utópicas, realistas, irónicas e incluso alguna bastante alocada.
Algunas propuestas del concurso de 1979. Arriba, Aldo Rossi; en el centro, Charles Moore; y debajo la presentada por Jean Patou.
El objetivo de llamar la atención y generar un debate internacional se consiguió sobradamente. No obstante, a pesar del éxito de la convocatoria, el propósito principal, que era influir en la planificación oficial, fue un fracaso. La falta de influencia real fue compensada, en parte, por la proyección mediática, ya que, a principios de 1980, con el apoyo de la revista “Architecture d’Aujourd’hui” se organizó una exposición de las propuestas que atrajo a más de 50.000 visitantes. Posteriormente, la muestra recorrió diversas ciudades (como Marsella, Londres, Florencia, Berlín, Viena o Amsterdam) multiplicando el reconocimiento de la competición. Algunas de sus propuestas se convirtieron en influyentes referencias para los jóvenes arquitectos del momento.

El deseo de concertación para las reformas urbanas abre un nuevo futuro para Les Halles.
Más allá de la intensa polémica que generó su construcción, Les Halles resultaron un fracaso. La ordenación se implantó como un “cuerpo extraño” desconectado de las tramas urbanas circundantes y desactivó la vida de la zona. El espacio carecía de encanto y se había convertido en un lugar inhóspito (las extensas superficies de hormigón lo convertían en un “microondas” según la opinión de los pocos viandantes). Hubo también problemas constructivos ya que cuando llovía se producían múltiples filtraciones que complicaban la actividad de los espacios inferiores. Les Halles estaban habitualmente desiertas, olvidadas por los parisinos y también por los turistas. En consecuencia, el comercio fue decayendo. Les Halles fue transformándose en un punto negro de la ciudad, en un lugar conflictivo e inseguro, frecuentado por vagabundos, prostitución y en el que comenzó a asentarse el tráfico de drogas. Todo el mundo clamaba contra Les Halles, incluido el sector inmobiliario, que veía caer los precios en torno a un 30% en relación al contiguo barrio del Marais.
En 2001, Bertrand Delanoë se convierte en el primer socialista que llega a la alcaldía de París. El problema de Les Halles es uno de los primeros que aborda y por ello solicita a la SEM París Centre la realización de diversos informes técnicos profesionales, así como consultas ciudadanas, para fijar los criterios de la renovación de la zona. En 2002 se pone en marcha una primera convocatoria de ideas entre arquitectos que recibió 32 propuestas, sobre las que se seleccionaron cuatro equipos finalistas, dos franceses (Jean Nouvel –AJN- y David Mangin -SEURA-) y dos holandeses (Rem Koolhass -OMA- y Winy Maas -MVRDV-) que desarrollarían sus propuestas con más detalle.
Las cuatro propuestas finalistas del concurso de 2004 para la ordenación general. Arriba la propuesta ganadora de David Mangin-SEURA. Debajo la de Rem Koolhas y OMA; la de MVRDV y por último la propuesta del Atelier Jean Nouvel.
Estas propuestas también se asemejaron dos a dos. Los holandeses ofrecieron una visión más compleja, en la que colonizaban todo el espacio disponible, con “artefactos” que buscaban expresar la complejidad de la vida moderna. Una diversidad de formas y colores explicaban el amplio programa que, en el caso de OMA, se significaban en las espectaculares torres que taladraban la superficie conectando los diferentes niveles subterráneos. Por su parte, las propuestas francesas fueron mucho más comedidas, proponiendo un gran espacio central libre que garantizara las continuidades peatonales del barrio y otorgando protagonismo al histórico edificio circular de la Bolsa y a la iglesia de Saint-Eustache que actuarían como contrapunto a la nueva arquitectura. En ambos casos, la nueva edificación se expresaba con una gran cubierta que sobrevolaba los espacios concentrados del nuevo Forum. Las dos ideas otorgaban un papel muy relevante al jardín central, incluso, en el caso de la propuesta de Jean Nouvel, la gran cubrición acogía una extensión elevada del mismo.
En abril de 2004 los resultados de este concurso internacional para la reordenación urbana del conjunto fueron expuestos al público con la intención de que se votara la solución ganadora. Se abrieron muchos debates en la prensa, se organizaron mesas redondas y los residentes se agruparon en plataformas para defender su visión sobre el futuro de su barrio. Por ejemplo, 33 asociaciones (de vecinos y de comerciantes de la zona) junto con 1.281 personas (residentes, comerciantes individuales e incluso usuarios no residentes en el barrio) se agruparon en una plataforma denominada Collectif Rénovation des Halles desde la que enviaron al alcalde su recomendación para adjudicar la victoria al proyecto presentado por SEURA.
El jurado, en sintonía con la petición ciudadana, y argumentando el realismo de la propuesta, designó finalmente a SEURA, el equipo dirigido por David Mangin (1949), como vencedor para la ordenación general de la zona, comunicando que nuevos concursos concretarían tanto la gran cubierta planteada como el jardín central.
En 2007, se convocó un nuevo concurso, esta vez para la edificación (la denominada “parte aérea” de Les Halles). Las propuestas que llegaron a la fase final fueron firmadas por arquitectos reconocidos como Massimiliano Fuksas, Toyo Ito, Paul Chemetov o los españoles Tuñón&Mansilla. Estos proyectos también fueron expuestas en el Pavillon de l’ Arsenal parisino.
Propuesta ganadora del concurso de 2007 para el nuevo Fórum presentada por Patrick Berger y Jacques Anziutti.
La victoria final correspondió a la idea de Patrick Berger (1947) y Jacques Anziutti, que plantearon una cubierta de vidrio que se moldeaba a partir de las dinámicas sugeridas por el entorno y los flujos internos. El proyecto se presentó bajo el lema “canopia”, palabra que reflejaba la intención de crear un “dosel arbóreo” como metáfora, como si el espacio estuviera cubierto por una hoja gigante. Esta cubrición actuará como un gran toldo translúcido que se alabea en respuesta a las circunstancias de cada momento, ofreciendo sombra diurna e iluminando cenitalmente los espacios por las noches. En palabras de Patrick Berger, su diseño es una “articulación entre el espacio construido y el medio vegetal, y la «canopia» pondrá en resonancia la energía natural y la energía urbana”.
El proyecto tampoco se libró de críticas, por ejemplo las procedentes de Claude Vasconi, que veía desaparecer su edificio para el Fórum. Poco antes de fallecer, el arquitecto mostró su sorpresa por una solución que él consideraba muy radical y absurda por hacer desaparecer el “cráter” ya que, según él, era la única forma de hacer llegar la luz natural hacia los diferentes sótanos.
Berger y Anziutti acabarían recibiendo también el encargo de la reestructuración de la estación subterránea RER Chatelet-Les Halles, y para el gran jardín se contaría con la colaboración del paisajista  Philippe Raguin.
Aspecto actual de las obras de Les Halles (Marzo de 2014).

El inicio de las obras fue presentado por la entonces Primera Teniente de Alcalde y Concejal Delegada de Urbanismo y Arquitectura, Anne Hidalgo (que conseguiría la alcaldía en las elecciones municipales de 2014). El gran proyecto emblemático del París actual (que cuenta con un presupuesto de 802 millones de euros) parece haber cerrado etapas anteriores de polémicas y desencuentros, y se espera su conclusión para 2016.

Quizá ahora, el consenso logrado pueda transformar definitivamente el antiguo “vientre” de París en el “corazón” urbano deseado por todos.

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