2 mar. 2012

Viena y los Danubios azules.

Los Danubios y las marismas del entorno vienés antes de las intervenciones sobre el rio.
El nuevo, el viejo, el canal, los meandros cortados,…, el Danubio, a su paso por Viena, ha ofrecido, y sigue ofreciendo, una diversidad de presencias y, además, en contra de lo que sugieren los armoniosos compases del popular vals, la relación de la ciudad con su gran río ha sido, históricamente, conflictiva y tormentosa.


Debido a las extraordinarias crecidas que  provocaban graves inundaciones, a los múltiples brazos fluviales que cambiaban de recorrido y distorsionaban transportes y comunicaciones, o a las praderas pantanosas de complicado aprovechamiento, el Danubio siempre fue fuente de problemas hasta que los vieneses abordaron finalmente la tarea de regular el cauce, canalizándolo en 1875. El nuevo trazado del Danubio modificó el paisaje del entorno de la ciudad, pero las medidas adoptadas entonces, fueron insuficientes.
Todavía, en fechas recientes, el río ha visto modificado su estado con la construcción del canal denominado Neue Donau y de la Donauinsel, una estrecha y larga isla de 21 kilómetros de longitud que acompaña al río a su paso por Viena y se ha convertido en uno de los principales centros de ocio, deportes y naturaleza de la ciudad. Esta actuación fue reconocida como Best Practice en el 2006 por la UN-HABITAT, la agencia de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos.

La época de los Danubios
Cuando el Danubio abandona las últimas estribaciones de los Alpes y deja atrás las colinas de los bosques de Viena (Wienerwald), se adentra en la Cuenca de Viena por su parte occidental. Allí se encontraba con unas praderas pantanosas en las que se descomponía en múltiples brazos. Estos numerosos Danubios eran, además, impredecibles ya que, tras las fuertes crecidas del rio y la inundación de toda la zona, era habitual que cambiaran su recorrido.
Durante el Imperio Romano, el curso del Danubio marcó el límite (limes) por el norte. Entonces esas dificultades que ofrecía el río resultaban favorables para garantizar la seguridad de la frontera. Para controlar esa zona, los romanos instalaron una colonia militar que denominaron Vindobona. Seleccionaron una zona ligeramente elevada sobre el entorno pantanoso. Por esta razón, el centro histórico de la ciudad es la única parte que solía librarse de las inundaciones.
El trazado de la Vindobona romana, sobre las referencias de la Viena actual
La Vindobona romana se encontraba rodeada por diferentes cauces fluviales. Por el norte, discurría uno de los brazos más estables del Danubio, que se convertiría en un canal relativamente controlado en 1598. Por el oeste, el arroyo-rio Ottakringer Bach, que siglos después sería desviado y cubierto (en su desembocadura se rodó la conocida escena final de la película El tercer hombre). Y por el sureste el río Wien, que acabaría dando el nombre definitivo a la ciudad, y que en la actualidad mantiene su presencia urbana aunque se encuentra parcialmente cubierto en la zona de la Ringstrasse.
Al norte de la ciudad, se encontraban las marismas, donde el Danubio desplegaba sus múltiples brazos con meandros que dibujaban arabescos variados y cambiantes. Toda esta zona sería conocida significativamente como Zwischenbrücken, es decir, entre puentes.
Estas marismas, con una anchura aproximada de 5 kilómetros,  han complicado durante siglos el desarrollo de la ciudad. Salvo el núcleo romano inicial, todo lo demás se anegaba de agua cada vez que el Danubio crecía. Estas inundaciones condicionaron y complicaron el crecimiento de Viena cuando la ciudad necesitó extenderse más allá de las murallas romanas iniciales. Las aguas altas dificultaban además el transporte y las comunicaciones entre las poblaciones de la zona.
Del Canal (Donaukanal) a la reordenación integral del Danubio
En 1598 se dio el primer paso para controlar el Danubio. Su brazo sur, el que discurría junto a la ciudad antigua de Viena, es canalizado pasando a denominarse Donaukanal. Pero esta actuación no impidió que las fuertes crecidas del río siguieran ocasionando graves problemas a la ciudad.
Por fin, en 1869 se decide intervenir radicalmente en el rio, creando un gran cauce lineal de unos 280 metros de ancho. Esta decisión supuso cortar  y asilar los múltiples brazos y meandros existentes en las marismas de la zona. En particular, quedo cortado el gran meandro conocido actualmente como el viejo Danubio (Alte Donau). Esta labor se realizó entre 1870 y 1875.
El nuevo trazado para el cauce principal del Danubio definido desde 1875
Complementariamente, se realizaron diques en la margen derecha como protección de la ciudad y se habilitó una franja de unos 450 metros en la margen izquierda para evacuar las periódicas crecidas del rio.
Esta actuación tuvo otros objetivos complementarios ya que, además del control de las inundaciones, se pretendió consolidar el uso del rio como soporte de comunicación y transporte, para lo cual también se construyó un puerto fluvial.
La reconfiguración del Danubio creó una isla entre el Donaukanal y el nuevo cauce principal definido. En esta isla se encuentran los distritos 20 (Brigittenau) y 2 (Leopoldstadt). En este último se ubica el Prater, el gran parque público vienés  que se configuró sobre los antiguos terrenos imperiales de caza y que acoge el parque de atracciones y la Wiener Riesenrad, la noria que se convirtió en uno de los iconos de la ciudad.
El nuevo Danubio (Neue Donau) y la isla del Danubio (Donauinsel) 
Pero la regulación del Danubio realizada pronto se demostró insuficiente. Las catastróficas inundaciones de 1897 y 1899 lo evidenciaron. El desastre que ocasionaron las crecidas de 1954 abrió debates y reflexiones para acometer una actuación que pudiera solucionar definitivamente el problema.
Se valoraron diferentes opciones como incrementar la altura y reforzar los diques existentes, ampliar la anchura del cauce del rio, modificar la anchura de la llanura que acogía las crecidas o construir canales de evacuación que complementaran las medidas existentes.
En esta última línea, en 1970 se concibió un nuevo plan que permitiría una evacuación extraordinaria de 14.000 m3/s. Se construiría un nuevo canal, paralelo al río, que actuaría como aliviadero de las crecidas. Este nuevo canal de 21 kilómetros se conoce como el nuevo Danubio (Neue Donau) y como consecuencia de su ejecución se creó una nueva y singular isla artificial entre el rio y el canal aliviadero (Donauinsel). En 1972 comenzaron las obras de la primera fase del proyecto que concluiría en 1992. A la operación se le han ido incorporando nuevos componentes como una central eléctrica para la producción energética (Kraftwerk Freudenau) que se finalizó en 1998.
El Danubio a su paso por Viena, a la izquierda el cauce principal, a la derecha el canal aliviadero Neue Donau, y entre ambos la Donauinsel
El canal Neue Donau se regula por una gran exclusa ubicada en su inicio. Esta exclusa controla el agua que entra al canal durante los periodos de crecida, permitiendo la evacuación de los excedentes fluviales sin que afecten al entorno. Habitualmente el agua no discurre por este canal aliviadero y aparece como un lago (en realidad son dos lagos sucesivos ya hay otras dos exclusas que mantienen un nivel de agua para posibilitar su uso recreativo). El canal, además de su objetivo básico de control de inundaciones ha favorecido a las aguas subterráneas permitiendo incluso la construcción en la nueva isla de nuevos pozos para el abastecimiento urbano. Estas aguas subterráneas también han mejorado los ecosistemas de los meandros cortados que se han convertido en una zona natural de gran atractivo ecológico.
Los beneficios para la ciudad producidos por el canal son evidentes, pero la actuación derivada que significó la creación de la nueva isla Donauinsel  incrementó considerablemente la bondad de la operación. Con la tierra procedente de las excavaciones se creó una isla artificial que tiene una longitud de 21,1 kilómetros y una anchura variable entre los 70 y los 210 metros. La financiación de toda la intervención fue exclusivamente pública, resistiendo a las presiones inmobiliarias sobre la isla, cuyas plusvalías hubieran facilitado la financiación de la operación. Donauinsel se ha convertido en un centro de ocio, deporte y naturaleza que ha modificado las costumbres de los vieneses.
Las actividades recreativas de la isla son muy variadas. Pueden practicarse deportes como ciclismo, natación, patinaje, footing, esquí acuático, buceo o piragüismo. También ofrece varias playas así como zonas para la realización de comidas campestres con barbacoa fijas, proporcionando además bares, restaurantes y discotecas. La isla es además un lugar propicio para la convivencia con la naturaleza, tanto respecto a la flora como a la fauna. La accesibilidad a la isla es magnífica, con varios puentes peatonales y rodados, autobús, tranvía y metro. Con todo ello se comprende que en un fin de semana de buen tiempo se reúnan en la isla más de trescientas mil personas. También en la isla del Danubio se celebra, en junio, el  Donauinselfest, un festival internacional de música al aire libre que se ha convertido en el mayor de Europa, reuniendo a más de dos millones de personas durante el fin de semana.
Además, toda la actuación ha permitido una recualificación de las zonas de la ribera izquierda del Danubio, propiciando, al quedar libre de las inundaciones, un fuerte crecimiento residencial e industrial (distritos 21 y 22).
El interés del proyecto le valió ser incluido en 2006 en el catálogo de las mejores prácticas (Best Practice) de la UN-Habitat, la agencia de Naciones Unidas para asentamientos humanos desde la que se anima a la promoción de ciudades y pueblos social y medioambientalmente sostenibles.

1 comentario:

  1. Interesante artículo, ¿Podrías decirme que bibliografía has usado? Gracias.

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