8 jun. 2013

La Venecia de Jacopo de Barbari (Formas de mirar la ciudad)

Venecia es excepcional. No hay otra ciudad igual. Las hay que tienen canales, las hay fundadas en albuferas o lagunas, o las hay con un papel histórico muy destacable, pero Venecia es única. Es diferente desde su fundación y por su peculiar desarrollo. Venecia es hoy una realidad convertida en mito, es una ciudad que ha trascendido su evidente interés urbano para convertirse en uno de los iconos de nuestra cultura.
En el año 1500, Venecia era una ciudad poderosa. Dominaba el Mediterráneo y manejaba las claves de la política y el comercio internacional en una época esplendorosa para la Serenissima Repubblica. Su singularidad irrepetible era el orgullo de sus habitantes y por ello se encargó a un joven grabador la representación de su éxito.
Jacopo de Barbari, creó uno de los planos más espectaculares de la historia de la representación urbana, iniciando una forma de mirar la ciudad que determinaría el desarrollo de la cartografía futura. Pero la representación de una ciudad nunca ofrece una visión neutra. Podemos encontrar zonas enfatizadas y otras eclipsadas. También podemos encontrar deformaciones o modificaciones de la realidad. En ocasiones son la manifestación de la subjetividad del artista o del cartógrafo, o de las imposiciones del promotor. En cualquier caso, esto no es negativo porque nos descubre claves históricas para el entendimiento de la ciudad.
Exploremos los inicios de Venecia, hasta llegar a esa imagen extraordinaria que nos legó Jacopo de Barbari.


La construcción de Venecia.
Venecia es una ciudad irrepetible, construida en el interior de la Laguna Veneta, separada unos 4 kilómetros del continente y otros 2 del mar abierto. Su fabulosa estructura urbana fue consolidándose a los largo de los siglos sobre 118 pequeñas islas, separadas por 160 canales y unidas por más de 400 puentes. Leonardo Benévolo definió Venecia como un “trozo de laguna urbanizado”.
La laguna Véneta, con la ciudad en el centro.
La Laguna Veneta, con sus aproximadamente 50 kilómetros de largo por 15 de anchura, era un espacio de transición entre tierra firme y el mar abierto donde confluían diferentes cursos fluviales que acababan en el mar gracias a las “bocas” abiertas en los cordones arenosos de las dunas exteriores (hay tres puntos de conexión: el Porto Malamocco, el Porto di Chioggia y el Porto di Lido).
En esa laguna existían cauces concretos que definían zonas emergentes, pequeñas “islas”, las barene lagunares, que eran terrenos consistentes que emergían de la laguna (y que solo puntualmente quedaban sumergidos por las aguas de la marea alta). En estos lugares surgieron asentamientos cuyos habitantes explotaron la riqueza de la laguna (sal y pesca) a la vez que cultivaban las tierras ajenas a las aguas salobres (la laguna era una insólita mezcla de aguas dulces y saladas distribuidas por zonas). Como consecuencia de su peculiar ubicación, estas comunidades desarrollaron una intensa actividad marinera para comerciar con sus productos tanto en la laguna como en el entorno próximo del norte del mar Adriático.
Venecia comenzó a adoptar la configuración con la que hoy la conocemos desde los inicios del siglo IX, a través de la unión de los diferentes pueblos, hasta crear la ciudad-estado capital de la Serenísima República de Venecia, que acabaría convirtiéndose en una de las potencias europeas durante la Alta Edad Media.
La estructura urbana de la ciudad  tiene mucho que ver con esa situación inicial de pequeños asentamientos autónomos, ya que cada uno iba configurando sus propios espacios públicos (plazas) o edificios principales (iglesias parroquiales).  Los espacios abiertos, denominados campi (campos), además de ser el lugar público, también cumplían la misión de cisternas para la recogida del agua potable.
Venecia, contrariamente a las ciudades terrestres que iban creciendo desde un núcleo inicial (marcado por lo general por esa plaza principal, iglesia o edificio de gobierno), nació de la reunión de diferentes asentamientos, cada uno de ellos con sus propias claves de centralidad. Por esto, Venecia fue un espacio descentralizado y solamente a partir de los procesos de densificación (que fueron ganando terreno a los “cauces” internos de la laguna hasta configurar los actuales canales) y de la potenciación de los símbolos de unidad de acción (Palacio Ducal, Basílica, gran plaza de San Marcos, Rialto, etc.), logró esa imagen de conjunto ambientalmente uniforme.
El canal principal es el Gran Canal, que serpentea por su interior (es una “S” invertida”). Históricamente, fue cruzado por un único puente, el Puente de Rialto que determinó la posición del centro económico de la ciudad. El actual puente de piedra fue levantado en 1592 según diseño de Antonio da Ponte (en el plano de Barbari, el puente todavía es de madera). Actualmente hay otros tres que lo atraviesan, construidos durante el siglo XIX y XX: el Puente de la Academia, el de los Descalzos y el Puente de la Constitución (el polémico puente diseñado por Santiago Calatrava).
Detalle del plano de Venecia grabado por Jacopo de Barbari en el Puento de Rialto (entonces, todavía de madera)

La estructura se completa con la extensa red de canales, que en su momento fueron los cauces fluviales abiertos que separaban las “islas” originales. Entre todos ellos destaca el Canal de Cannaregio, situado al noroeste, en la parte que mira a tierra. Por este canal entraban a la ciudad las mercancías tanto las procedentes de la laguna como del continente (el canal atraviesa el barrio al que da nombre).
El gran centro político es la Plaza de San Marcos, en la que se encuentran la bizantina Basílica de San Marcos (inaugurada en 1094) y el Palacio Ducal, edificio gótico construido durante la segunda mitad del siglo XIV. Junto a éstos, destaca el Campanile, el campanario de la Basílica, presente desde el siglo IX y que adoptó su forma característica en el siglo XII para convertirse en uno de los grandes símbolos de la ciudad (en el grabado original de Barbari aparece sin su peculiar cubierta, ya que fue destruida por un rayo en 1489). Su aspecto definitivo lo obtendría tras las intervenciones del siglo XVI (no obstante, el actual campanile es una reconstrucción de 1912, tras desplomarse en 1902).
En la estructura urbana de la Venecia medieval y renacentista  destacaba el gran Arsenal, situado en la zona oriental de la ciudad, en la parte que mira al mar. El Arsenal fue el gran astillero estatal donde se construyeron los barcos venecianos y que fue la mayor fábrica medieval de Europa para la producción de embarcaciones. Esta zona sufrió importantes transformaciones durante la época de dominio francés con la construcción de grandes edificios y numerosas zonas verdes y jardines públicos.
Venecia fue forjándose como un organismo urbano unitario a lo largo de los siglos, desde aquella  ciudad archipiélago constituida por varios núcleos insulares autónomos vinculados a la referencia de San Marcos, pasando por la ciudad bizantina que los unificó, la ciudad gótica que vio asentarse su esencia, la ciudad renacentista y barroca que definió esplendorosamente sus espacios públicos y monumentales, para finalizar en la Venecia contemporánea que durante los siglos XIX y XX, sustituyó, colmató, amplió y, sobre todo, construyó las infraestructuras que la conectan con el continente.
Venecia. Ortofoto
La Venecia que conocemos actualmente conserva mucho de la que representó Jacopo de Barbari. De hecho, en ese año 1500, la ciudad tenía prácticamente la misma extensión que la actual y una estructura urbana muy similar a la de hoy. Faltaban los rellenos de tierra ganados a la laguna por el norte, los grandes muelles occidentales y sobre todo, no se habían levantado todavía muchos palacios y alguna de sus grandes obras monumentales (como la Basílica de San Giorgio Maggiore o la iglesia del Redentor, ambas de Andrea Palladio, la Biblioteca Marciana de Jacopo Sansovino o la Basílica de Santa Maria della Salute, obra de Baldassare Longhena), pero sus canales y ambiente urbano se encontraban perfectamente definidos.
Ya en 1117, Venecia fue dividida en seis barrios (sestieri, denominados así por ser “sextas” partes de la ciudad) que coinciden prácticamente con los actuales: San Marco, Santa Croce, San Polo, Cannaregio, Castello y Dorsodouro (que incluye la isla de la Giudecca, situada al sur).
Venecia y su división en sestieres (barrios)
Cada sestiere tiene un carácter propio. San Marco constituyó el centro de poder y comercial con los principales edificios (Palacio Ducal o Basílica). San Polo es el de mayor densidad e incluye la zona de Rialto que históricamente fue el gran centro del poder económico. Santa Croce es una de los que más se ha transformado al ver urbanizadas nuevas zonas tras ser ganadas a la laguna durante el siglo XIX y XX. Dorsodouro ofrece una doble esencia: noble frente al gran Canal y popular en la zona del puerto y de la isla de la Giudecca. Castello (denominado Olivolo antiguamente) es el barrio mayor y está condicionado por la presencia del Arsenal y los alojamientos de sus trabajadores (casi 30.000 en la época de apogeo). Cannaregio es el barrio más poblado (allí viven aproximadamente un tercio de los residentes venecianos), y es el más ajeno a los flujos turísticos, lo que le permite conservar alguna de las actividades artesanales y comerciales que hicieron triunfar a Venecia.
La Venecia actual es similar y distinta a aquella de siglos atrás. Esta paradoja se explica porque la ciudad, que fue construida en relativamente poco tiempo (en el siglo XIII se encontraba prácticamente completa), presenta una estructura casi igual a la de entonces, pero por otra parte, muchos edificios han cambiado afectando a la imagen general de la ciudad, que refleja las transformaciones producidas desde entonces.

La Serenissima Repubblica hacia el 1500
La población que fue asentándose en las islas de la laguna veneciana huía de las invasiones de los hunos y longobardos que estaban asolando el Imperio Romano. Aunque se conmemora que la fundación de Venecia fue en el año 421, es probable que se realizara algunas décadas después. Los asentamientos consiguieron prosperar con éxito y se unificaron como confederación dependiente políticamente del Exarcado bizantino de Rávena. No obstante, pronto comenzaron a reivindicar su emancipación. En el año 697, en una época de florecimiento veneciano y de debilidad de Rávena,  eligieron un gobernante propio (el Dux) que aunque seguía nominalmente dentro de Bizancio, estaba dotado de gran autonomía. A principios del siglo IX (año 803) Venecia se independizará definitivamente como una república y comenzará a sacar partido de su posición estratégica, como charnela entre Oriente y Occidente; lo que sumado a su peculiar (y segura) ubicación y a su floreciente producción y éxito comercial, llevó a la Serenissima Repubblica hacia el dominio mediterráneo.
En los siglos siguientes, sobre la base de su extraordinario poderío naval, los dominios de la ciudad-estado fueron extendiéndose por el mar Adriatico (el mar “veneciano”), con importantes posesiones en la costa balcánica y por el mar Egeo. En 1380, Venecia derrotó a Génova, su gran rival mediterráneo y comenzó su expansión terrestre, llegando a controlar una buena parte del norte itálico (Stato de terraferma). En 1416, en su primer enfrentamiento con el Imperio Otomano, las naves venecianas también resultaron victoriosas manteniendo su dominio sobre el mediterráneo oriental  y sus numerosas posesiones (Stato di mare). La Serenísima República de Venecia controlaba el comercio internacional, y gracias a su extraordinaria producción de gran valor estratégico (como los navíos de guerra o de comercio y las armas que se fabricaban en el Arsenal), alcanzó el cenit de su apogeo durante la primera mitad del siglo XV. La bandera con el león de San Marcos ondeaba orgullosa sobre sus extensos dominios.
Pero la conquista de Constantinopla por parte del Imperio Otomano (1453) supondría un serio revés para los venecianos. Los turcos comenzaron a presionar su territorio desde el este, y además, España, Francia y el Papado lo hacían por el oeste. Finalmente, el descubrimiento de América (1492) iría desplazando paulatinamente las relaciones comerciales del Mediterráneo hacia el océano Atlántico iniciando el declive del Mare Nostrum y de la Serenísima.
No obstante en el año 1500 esas claves históricas todavía no se manifestaban con la fuerza que décadas después forzarían la decadencia de la Serenissima Repubblica (que duró hasta 1797, cuando cayó, con Napoléon, bajo el dominio francés). En el año 1500, la ciudad disfrutaba de un gran esplendor y para demostrarlo ante sus rivales, decidió representarse ante el mundo con una imagen espectacular.

El plano de Venecia de Jacopo de Barbari.
Jacopo de Barbari es un personaje del que se tienen pocos datos. No se conoce con precisión la fecha de nacimiento, pero parece que lo hizo en Venecia durante el tercer cuarto del siglo XV (murió en Bruselas en 1515 ó 1516). Se convirtió en un grabador de prestigio, cuestión que le llevó a trabajar también por el norte de Europa, especialmente por los estados alemanes.
Una de sus primeras obras, y desde luego la que le otorgó el prestigio internacional, fue su extraordinaria representación de Venecia a “vista de pájaro” firmada en el año 1500.
La vista de Venecia en 1500 realizada por Jacopo de Barbari en su edición original y completa.
El plano de Barbari es una obra de gran tamaño, teniendo en cuenta que era un grabado xilográfico (impresión con plancha de madera, tallada a mano). Consta de seis planchas que en su conjunto alcanzan unas dimensiones de 134,5 centímetros de altura por 282 centímetros de anchura. Barbari y su equipo trabajaron en ellas durante tres años (desde la toma de datos hasta la realización efectiva de las estampaciones).
Jacopo de Barbari abordó la representación de Venecia en su totalidad (incluyendo las islas circundantes) con un trabajo ímprobo que conjugaba la visión general con un detalle inusitado. Venecia no se presenta plana, sino en perspectiva. El escorzo era fundamental para mostrar la ciudad  con su febril actividad, expresada en la profusión de embarcaciones dibujadas y en el movimiento general, poniendo en evidencia la intensa vida ciudadana que se quería manifestar. Para ello se adoptó un punto de vista muy elevado (vista de pájaro) que posibilitaba la percepción de toda la forma urbana y del entorno circundante. Barbari se sirvió de los conocimientos de la perspectiva que décadas atrás habían fijado figuras como Filippo Brunelleschi.
El método seguido por Barbari partió del dibujo de la planta de la ciudad, que fue redibujada en la perspectiva adecuada, hasta lograr el punto de vista deseado. Sobre esta base se fueron delineando los edificios, trasladando minuciosamente las observaciones del natural a la perspectiva marco, con un nivel de detalle de gran fidelidad a la realidad (como se ha podido constatar con los edificios que permanecen desde esa época).
Comparación de la deformación perspectiva. Arriba, la planta de Venecia (en gris claro la ciudad en 1500 y en línea los límites actuales) con la cuadrícula que luego se situará en perspectiva. En el centro, la cuadrícula anterior puesta en la perspectiva deseada. Debajo, deformación de la cuadrícula y de la perspectiva realizada por Jacopo de Barbari para destacar intencionadamente determinadas zonas de la ciudad.
Pero la representación de Venecia que realizó Jacopo de Barbari era un “retrato” políticamente intencionado. La técnica perspectiva se utilizó, conscientemente, con cierta arbitrariedad (ver imagen adjunta), para transmitir los mensajes ideológicos deseados.  La imagen sufrió diversas deformaciones interesadas para enfatizar los puntos urbanos que convenía destacar. Por ejemplo, en la “dilatación” espacial del puerto, o del Arsenal, que magnificaba la capacidad comercial y productiva veneciana o también en el mantenimiento de la proporción de los edificios más alejados (que deberían, técnicamente, haberse representado más pequeños e insignificantes).
En la imagen se representan también figuras simbólicas, acompañados por rótulos que transmiten mensajes favorables para la ciudad. Por ejemplo, sobre la inscripción “Venetie MD”, que fijaba el espacio y el tiempo de la imagen, aparece el dios Mercurio (protector del comercio) rodeado por un texto en latín que dice “Mercurius preceteris huic fauste emporiis illustro" (Yo, Mercurio, distingo a este Imperio que sobrepasa a todos los demás). También se representa al dios del mar, Neptuno,  junto al que aparece la siguiente inscripción en latín: “Aequora tuens portu resideo hic Neptunus” (Yo, Neptuno, vivo aquí calmando las aguas de este puerto). Finalmente, siguiendo la costumbre de la época, aparecen ubicados los ocho vientos dominantes de la zona (con un carácter más decorativo que práctico).
Detalle del plano de Venecia grabado por Jacopo de Barbari.
Estas son algunas de las cuestiones que evidencian el deseo de exaltar el poder veneciano a través de la imagen de la ciudad, su más excelsa creación. Jacopo de Barbari puso a disposición de la ciudad un elemento de “city marketing”. Venecia se presentaba al mundo como una ciudad poderosa, floreciente, segura, dinámica, en un acto propagandístico de exaltación.
Hubo tres ediciones de la imagen veneciana de Barbari. La primera, la original, se estampó en 1500. Solamente se conocen once impresiones de las planchas originales (que se conservan en el Museo Correr de Venecia). El hecho de ser una xilografía fue un hecho sin precedentes en este tipo de grabados. El editor de la impresión fue Anton Kolb, un comerciante originario de Nuremberg que residía en Venecia (se conserva el documento que le garantizaba los derechos de autor y el permiso para la venta de las copias, que por otra parte, se realizaron a elevados precios)
Hubo una segunda edición en 1514. En esta ocasión se realizaron varias correcciones en las planchas con la intención de “actualizar” la vista. Entre otras, se aprecia la transformación de la cubierta del campanile  o la desaparición de la inscripción que fechaba la imagen original.
Comparación entre la edición original de 1500 y la segunda de 1514 donde se pretendió actualizar la cubierta del campanile. Esta cubierta había sido destruida por un rayo en 1489 y se reconstruyó en el año 1513.
Se realizó una tercera estampación, no datada, que debió grabarse en la segunda mitad del siglo XVI y que no insistió en la idea de “actualización”, dado que eran muchos los cambios que la ciudad había sufrido. Por ello se optó por restituir la imagen de 1500, aunque esta operación no se  hizo con toda la precisión necesaria, quedando algunos rastros de las modificaciones de la segunda edición. El plano grabado nuevamente, quedaría definitivamente como una imagen histórica alejada de la realidad del momento.

Jacopo de Barbari, creó uno de los planos más espectaculares de la historia de la representación urbana, iniciando una forma de ver (de mirar) la ciudad que determinaría el desarrollo de la cartografía futura. 

1 comentario:

  1. Me ha encantado esta entrada sobre Venecia, y en particular el plano de Venecia de Jacopo de Barbari de 1500. ¿Sabe si hay alguna forma de conseguirlo en formato papel?. Gracias.

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