6 sept. 2014

La evolución hacia la Ciudad Jardín moderna en el Nuevo Frankfurt de Ernst May (Das Neue Frankfurt).

En Frankfurt se realizó la evolución hacia la Ciudad Jardín moderna. Imágenes de la siedlung Westhausen.
Entre 1925 y 1930 se dieron unas circunstancias sociopolíticas y económicas que hicieron de Frankfurt una ciudad referente para la vanguardia del Movimiento Moderno. Con el decidido impulso del gobierno municipal, en tan solo cinco años, un grupo de arquitectos dirigido por Ernst May, construyeron un modelo urbano novedoso e inventaron tipologías residenciales que influirían de forma trascendental en el panorama internacional.
El Nuevo Frankfurt (Das Neue Frankfurt) supondría la evolución de la Ciudad Jardín hacia la modernidad. La revisión del modelo supuso cambios, como el hecho de que los nuevos asentamientos perdieran el carácter independiente de las Garden Cities originales para convertirse en núcleos complementarios de la ciudad existente, o que las viviendas se despojaran del pintoresquismo que las había caracterizado inicialmente para expresarse con el léxico del racionalismo.
Los nuevos núcleos urbanos fueron colonias residenciales (denominadas siedlungen) que impulsaron el crecimiento discontinuo de la ciudad, porque estos nuevos “barrios” quedarían separados por medio de grandes zonas verdes (parques y espacios agrícolas). Dentro de las numerosas siedlungen que se construyeron, destacan tres que se implantaron a lo largo del valle del Nidda, un afluente del rio Meno (Main). En Römerstadt, Praunheim y Westhausen asistimos a la evolución vertiginosa de los trazados urbanos hacia la abstracción y al nacimiento de tipologías unifamiliares y multifamiliares que adoptaban la forma lineal racionalista y proponían una nueva manera de habitar los espacios residenciales.

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Un contexto particular: La Alemania de la República de Weimar.
Con el final de la Primera Guerra Mundial se precipitaron los acontecimientos en Alemania. En ese contexto de potencia derrotada, estalló la Revolución de Noviembre que forzó la abdicación del káiser Guillermo II y la desaparición del Segundo Reich. Entonces, en 1919, Alemania se transformó en una república que comenzó a ser gobernada por el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). La república sería conocida como República de Weimar en referencia a la localidad donde se instituyó, con la proclamación de la nueva Constitución. La vida de la república sería breve ya que terminaría en 1933, cuando fue anulada por el recién nombrado canciller Adolf Hitler, dando inicio al Tercer Reich y al periodo nazi.
A pesar de las dificultades económicas, políticas y sociales, Alemania mostró al mundo una capacidad de recuperación sorprendente. Tras los primeros años de posguerra, turbulentos, con fuertes tensiones sociales y una inflación galopante, en 1924 la situación cambió radicalmente. El establecimiento del Plan Dawes, bajo el auspicio de los Estados Unidos, logró estabilizar la economía alemana (el objetivo era permitir la recuperación del país para que éste pudiera afrontar las compensaciones a los aliados victoriosos, exigidas en los tratados de paz). El Plan estimuló la inversión extranjera en el país y proporcionó financiación a los empresarios alemanes, de forma que la producción industrial fue recobrando el pulso paulatinamente. No obstante, la dependencia de los préstamos norteamericanos, hizo que la crisis que este país padeció desde 1929 tuviera graves repercusiones para los germanos. En 1930, la Gran Depresión hundió la economía alemana, que inició una recesión de consecuencias fatales, ya que favorecería el ascenso del nazismo y la caída de la república.
Aunque durante el lustro precedente, que abarcó desde 1925 hasta 1930, se disfrutó de una época de gran prosperidad económica. Al comienzo de ese periodo, el gobierno y los ayuntamientos socialdemócratas tomaron  una serie de medidas para impulsar la construcción de viviendas sociales. La construcción había estado paralizada durante la última década y la necesidad de viviendas era muy importante. La recuperación industrial y la construcción se apoyaron mutuamente y todos los implicados, desde políticos a empresarios y técnicos, empujaron en la misma dirección. Es destacable, por ejemplo, el papel de asociaciones como la Deutscher Werkbund (que había fundado en 1907 Hermann Muthesius, reuniendo arquitectos, artistas e industriales) que se convirtieron en impulsores de la nueva arquitectura, respaldando actuaciones como la siedlung Weissenhof, la exposición de arquitectura moderna construida en Stuttgart en 1927.

Frankfurt y Ernst May.
Frankfurt era una importante ciudad industrial y, como tal, había sufrido las consecuencias de las prácticas urbanas especulativas del siglo XIX, evidenciadas en los barrios de viviendas para obreros que se habían construido con una densidad extraordinaria (las conocidas Mietskaserne). La presión del movimiento obrero contra esa situación de hacinamiento, y sus reclamaciones a favor de viviendas dignas, fue atendida por el gobierno municipal presidido por el alcalde Ludwig Landmann, cuyo mandato duró desde 1924 a 1933. Landmann era un firme defensor de la intervención directa de las administraciones públicas en la planificación y construcción de la ciudad y, aprovechando la bonanza económica, puso en marcha un ambicioso programa de creación masiva de vivienda social.
Frankfurt. Imagen de la siedlung Bornheimer Hang en 1930 y en 2010.
Para llevarlo a cabo, creó un Servicio de Arquitectura y Urbanismo que puso bajo la dirección de Ernst May (1886-1970). Desde ese cargo municipal, dotado de amplios poderes a lo largo de todo el proceso (muy superiores a los habituales que solían limitarse a la definición de esquemas y al control de obras), May dirigió equipos en los que numerosos arquitectos fueron plasmando las aspiraciones urbanas de las vanguardias racionalistas. En Frankfurt se produjo la feliz coincidencia entre las necesidades sociopolíticas, los medios económicos y las aspiraciones técnico-artísticas y, además, la capacidad de decisión otorgada a los arquitectos hizo que, por una vez, los deseos pudieran convertirse realidad. Como dijo Philippe Panerai: Frankfurt es la cristalización del sueño de los arquitectos del Movimiento Moderno: control de la urbanización, construcción industrializada, vivienda social”.
Ernst May era un arquitecto que ya contaba con una trayectoria profesional consolidada y prestigiosa en cuestiones urbanísticas, que le había llevado a participar en algunos congresos internacionales en los que contactó con las vanguardias del momento. Por su parte, tenía un profundo conocimiento del modelo de Ciudad Jardín, adquirido gracias a su trabajo durante dos años con Raymond Unwin en Hampstead. La exploración de las posibilidades evolutivas de ese modelo urbano marcaría su pensamiento sobre la ciudad. May había despuntado con sus propuestas para Breslau, realizadas en 1921, en las que profundizaba en esas ideas, rechazando la Ciudad Posliberal y su crecimiento continuo, y proponiendo una estrategia de extensión articulada por ciudades-satélite.
Ilustración de Ernst May expresando la evolución de la distribución de la edificación en la manzana urbana. El resultado final se muestra en su planteamiento para la siedlung Westhausen.
Su nombramiento como arquitecto jefe de la ciudad de Frankfurt (su ciudad natal) le dio la oportunidad de llevar sus tesis a la gran escala. Ernst May propondría un nuevo modelo de relación entre la ciudad y sus crecimientos, efectuando una síntesis entre algunos de los rasgos de las Garden Cities (principalmente de su “ambiente” genérico) y las aspiraciones de la arquitectura moderna y su vocabulario formal.  Durante esos cinco años magníficos, May dispondría de amplios poderes para remodelar Frankfurt, en un proyecto que fue conocido como “el Nuevo Frankfurt” (Das Neue Frankfurt)
Pero en 1930, en los primeros momentos de la crisis que acabaría abortando la iniciativa, Ernst May saldría de Alemania en dirección a la URSS, donde había sido invitado para la planificación de nuevas ciudades (como Magnitogorsk en los Urales). Finalizado en 1933 su periplo soviético, la situación alemana (con el nazismo en el poder) le impidió volver a su tierra y se dirigió a Kenya. En el país africano se convirtió en granjero, aunque terminaría recuperando su actividad como arquitecto. En 1953 retornó definitivamente a Alemania, donde colaboró en la reconstrucción urbana del país tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial (con proyectos como Neu-Altona en Hamburgo o Neue-Vahr en Bremen). Fallecería en 1970.

El Nuevo Frankfurt (Das Neue Frankfurt).
El Nuevo Frankfurt fue un ambicioso programa de construcción de vivienda social que, más allá de solucionar la imperiosa necesidad de alojamientos, propondría un nuevo modelo urbano para la ciudad. Además, el Nuevo Frankfurt resultó una experiencia que influiría de forma muy notable en el panorama internacional (de hecho Frankfurt sería la ciudad seleccionada para albergar el segundo congreso del CIAM, Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, que se celebró en 1929).
Ernst May emergería como el gran director, con unas grandes atribuciones y capacidad de decisión. Esa concentración de poder garantizó la coherencia y continuidad del proceso y resultaría clave para el éxito de la operación. May y su equipo controlaron el desarrollo del  Nuevo Frankfurt de principio a fin, interviniendo en todos sus niveles:
  • En la selección y adquisición (expropiación) de los terrenos.
  • En la Planificación urbana, realizando un Plan Director que se presentaría en 1926 y diseñando posteriormente las diferentes siedlungen previstas, contando para ello con arquitectos del propio servicio y colaborando con profesionales externos que actuaban bajo la dirección de May.
  • En la Arquitectura, elaborando tipologías edificatorias, diseñando sistemas constructivos y elementos estandarizables, y por supuesto realizando los proyectos arquitectónicos que, al igual que en el caso de los trazados urbanos, fueron realizados por arquitectos municipales y externos.
  • En la Construcción, dirigiendo la actividad de las empresas constructoras constituidas por el Ayuntamiento para la realización de las obras, e incluso poniendo en marcha industrias de prefabricación que serían orientadas desde las necesidades del Plan.
  • En la Gestión, ejerciendo un control directo de las sociedades y cooperativas municipales y creando mecanismos de control para la iniciativa privada.
  • También en la Financiación, encaminando las ayudas del Ayuntamiento a los particulares, ya que los poderes públicos se implicaron intensamente mediante créditos oficiales a bajo interés para las cooperativas y facilitando avales y subvenciones,
  • Y, por último, en la Comunicación, ya que entre 1926 y 1930 se publicó una revista, “Das Neue Frankfurt”, cuya función era comentar y divulgar las realizaciones del Plan, así como informar y fomentar el debate sobre la ciudad y la arquitectura moderna.

Portadas de la revista “Das Nueue Frankfurt” (El Nuevo Frankfurt).
Ernst May presentó en 1926 el Plan General de actuación, proponiendo la limitación del Frankfurt existente entonces  y la apuesta por una fórmula de crecimiento discontinuo, que se concretaría en la construcción de una serie de nuevos asentamientos apoyados en las aldeas vecinas y en la red de transporte.
Estos “núcleos-satélite”, las siedlungen, no pretendían ser una alternativa rupturista con la ciudad tradicional, ni tampoco serían independientes (como se proponía en el modelo de Ciudad Jardín), sino que actuarían como complemento del Frankfurt antiguo, que seguiría en su papel de centro urbano principal. Las siedlungen no serían por tanto, “aldeas autónomas” ni “comunidades pastoriles” sino verdaderos barrios de viviendas dotados de cierta autonomía, pero perfectamente integrados en una gran ciudad industrial. La ciudad así planteada, se presentaba como un organismo policéntrico, cuyas partes debían estar perfectamente comunicadas. Las conexiones viarias entre las diversas siedlungen y entre éstas y el centro urbano fue una cuestión capital, hasta el punto de que redes de circulación (principalmente de transporte público) se convirtieron en las arterias que estructuraban la nueva trama urbana.
El centro histórico de Frankfurt quedaría perfectamente delimitado, envuelto por un cinturón verde formado por parques y espacios agrícolas (las nuevas urbanizaciones periféricas también quedarían separadas entre sí por espacios verdes similares). Pero el casco antiguo central no se olvidaba en el Nuevo Frankfurt, aunque May delegó el control de las actuaciones que iba a recibir en el arquitecto Adolf Meyer, antiguo colaborador de Walter Gropius y profesor de la Bauhaus. Las propuestas para la ciudad heredada no serían radicales (como las que proponía Le Corbusier en París), sino que pretendieron mejorar la ciudad con intervenciones muy respetuosas, como, por ejemplo, el acondicionamiento de los paseos en las orillas del rio Meno (Main).
May centró su actividad en las expansiones de la ciudad. Los nuevos crecimientos se articularían a través de las siedlungen, que tenían una función residencial prioritaria (en sintonía con la zonificación racionalista), pero disponían de los necesarios equipamientos de primera instancia (comerciales y escolares) y de buenas comunicaciones con el centro urbano y los lugares de trabajo.
Arriba, plano con la identificación de las siedlungen construidas con el Nuevo Frankfurt. Debajo detalle de las tres comentadas en el artículo (Römerstadt, Praunheim y Westhausen).
Las bases conceptuales conectaban con la teoría de la Ciudad Jardín pero se alejarían radicalmente de la misma. Aquella Ciudad Jardín británica propugnaba una concepción naturalista, manifestada en la predilección por los trazados curvilíneos, los ritmos discontinuos y la variedad de configuraciones espaciales. Sus primeras realizaciones se caracterizaban, además, por el énfasis en la individualidad de las partes sobre la idea de conjunto.  Frente a esos planteamientos, en la revisión realizada por los arquitectos racionalistas, el modelo de Ciudad Jardín se transforma en la siedlung centroeuropea, en la que se otorga valor al conjunto y en la que han desaparecido también las referencias pintorescas. En consecuencia, se dará prioridad al orden geométrico de los trazados, a la regularidad de la edificación o a la equivalencia de condiciones para todas las viviendas (modificando, por ejemplo, el viario en búsqueda de la solución más adecuada para cada caso). Así pues, aquellos principios esbozados por Howard y Unwin en sus propuestas inglesas, encuentran en May, y particularmente en Frankfurt, una formulación original. May se alejará así del referente británico planteando una ruptura tanto en la imagen, que seguirá a las vanguardias más avanzadas, como en la concepción de las viviendas, rechazando las unifamiliares aisladas para apostar por las formas lineales de viviendas unifamiliares en hilera y bloques lineales multifamiliares de baja altura. La forma lineal, uno de los emblemas del racionalismo del Movimiento Moderno, será la estrategia compositiva fundamental de las siedlungen.
Otro de los rasgos característicos de las siedlungen de Frankfurt es la continuidad del diseño en todos los niveles del proyecto. La coherencia unificaba desde lo más general hasta lo particular, desde la concepción urbana/paisajística hasta las soluciones arquitectónicas que incluían un detallado estudio de las “células habitacionales” produciendo tipologías muy variadas. Así pues, desde el barrio y sus relaciones comunitarias, hasta la forma en que se vivirían los interiores, estaban planificados de una manera muy congruente.
La programación de los espacios interiores de las viviendas ofrecerá innovaciones en la forma de habitar, muchas de las cuales tuvieron que ver con la industrialización. Se prestó especial atención a la adopción de sistemas prefabricados (fundamentalmente paneles de hormigón) y a la utilización de elementos estandarizados, concretando las aspiraciones de industrializar la construcción.
Imagen y planta de la Cocina Frankfurt diseñada por Margarete Schutte-Lihotzky .
Como ejemplo de estandarización puede citarse la introducción de una revolucionaria concepción del espacio destinado a cocinar. Allí, la arquitecta Margarete Schutte-Lihotzky diseñaría la conocida como Frankfurter Küche (Cocina Frankfurt), la primera realización de la cocina moderna que, en muchos aspectos, pervive en nuestros días, casi cien años después. Fue un precedente muy significativo de la estandarización del equipamiento tecnológico de la vivienda. La prefabricación y la estandarización justificaron en parte la depuración formal que recibió la nueva Ciudad Jardín.
También el soleamiento fue otra de las cuestiones fundamentales para distribuir y diseñar los espacios interiores de la vivienda.
La orientación y el soleamiento fueron factores muy influyentes en el diseño. En la imagen se aprecia la diferente distribución de las viviendas según la orientación (desgraciadamente este interés no suele darse en la actualidad, en la que se implanta un único modelo y su simetría, desatendiendo la relación con el sol). Detalle de la planta de Römerstadt.
Entre 1925 y 1930 se construyeron en Frankfurt 15.000 viviendas, lo que convierte la experiencia del Neue Frankfurt en una muestra ejemplar. Las numerosas realizaciones propiciaron la experimentación con diversas agrupaciones tipológicas y composiciones urbanas. Entre todas, destaca el caso particular de las siedlungen del valle del rio Nidda, donde asistimos a una evolución vertiginosa en tres pasos que van desde la fluidez y adaptación a las condiciones de contexto (deudoras de la Ciudad Jardín original) hasta la abstracción, isótropa y seriada, plenamente racionalista.

La Ciudad Jardín moderna: la evolución del modelo en el valle del Nidda (Römerstadt, Praunheim y Westhausen)
El rio Nidda es un afluente del rio principal de Frankfurt, el Meno (Main), que discurre por el norte de la ciudad generando un valle de laderas suaves sobre el que se habían ido asentando históricamente diferentes aldeas (hubo allí incluso un campamento romano). El Plan Director de Frankfurt otorgaría a este valle un protagonismo especial al incorporar en él varias siedlungen que irían completando la trama de pequeños pueblos que, así, se integrarían en el conjunto de la gran ciudad. El rio permanecería como eje de un gran parque lineal y de diferentes espacios agrícolas que separarían las intervenciones del resto del casco urbano.
Las tres siedlungen referidas son Römerstadt, Praunheim y Westhausen que van a ser el escenario privilegiado de la evolución hacia la modernidad de la Ciudad Jardín.
Ortofoto de Frankfurt. En rojo se señala la siedlung Römerstadt.
Römerstadt
La siedlung Römerstadt fue planificada por Ernst May, Herbert Boehm y Wolfgang Bangert. La arquitectura corrió a cargo de C.H. Rudolf, Blattner, Schaupp y Schüster. El conjunto fue construido entre 1927 y 1928 contando con un total de 1.220 viviendas. Se situó en las proximidades del antiguo pueblo de Heddernheim (que hoy es un distrito de la ciudad).
Análisis de Römerstadt realizado por Bernard Leupen y alumnos de la Escuela de Arquitectura de Delft. Arriba el esquema conceptual y las piezas esenciales de la estructura. Debajo, la “muralla” y los miradores sobre la topografía; los esquemas lineales de las dos zonas y distribución final.
El esquema conceptual es sencillo, concretándose en unos bloques lineales paralelos a la vía principal que discurre por el norte limitando la actuación (la carretera In der Römerstadt). Pero el deseo de ajustar la implantación a las condiciones del relieve distorsionó la pureza del esquema teórico y dividió la propuesta en dos zonas que seguían las curvas de nivel, cada una de las cuales presenta una adaptación diferente (una, la oriental, continua y curva, mientras que la otra, la occidental, fragmentada y recta). La calle que separa las dos zonas y que conecta con el centro de Frankfurt (Hadrianstraße), zigzaguea para acomodar su pendiente a la de la ladera y acoge los equipamientos comerciales y escolares. Esta calle es el origen de las vías, paralelas al valle y escalonadas siguiendo la pendiente, en las que se ubican las hileras de edificaciones residenciales. 
Sección de la siedlung Römerstadt en la que se aprecia el escalonamiento de las calles adaptándose a la ladera del valle del rio Nidda.
Foto aérea de la siedlung Römerstadt recién construida. Pueden apreciarse los miradores sobre el muro de contención fluvial, como “bastiones” de una “fortificación”.
Las vías secundarias transversales se rematan en miradores sobre el rio Nidda que se encaraman al muro sur de contención fluvial como bastiones, conformando una especie de “muralla del siglo XX” con un cierto “sabor” historicista (allí estuvo siglos atrás el campamento romano de Nida)
Imágenes de Römerstadt y sus tipologías. En sus primeros años y en la actualidad.
Así pues, en Römerstadt todavía se realiza un tratamiento “paisajista” en el que la referencia al contexto y el deseo de proporcionar una gran variedad tipológica, predominan sobre la estandarización, que ira apareciendo paulatinamente en los proyectos siguientes. Römerstadt anuncia la evolución en la imagen ofrecida por sus edificaciones (plenamente vanguardista) pero en la siedlung aún subyace ese figurativismo que se aprecia en los trazados.
Ortofoto de Frankfurt. En rojo se señala la siedlung Praunheim.
Praunheim
La siedlung Praunheim fue planificada por Ernst May, Herbert Boehm y Wolfgang Bangert, mientras que la arquitectura fue diseñada por Ernst May, Eugen Kaufmann y Anton Brenner. El conjunto fue construido entre 1926 y 1929 contando con un total de 1.440 viviendas. La siedlung se situó junto al antiguo pueblo Alt Praunheim.
Praunheim significa el abandono definitivo del pintoresquismo y la figuración de los trazados. Las condiciones previas al diseño se van reduciendo y van desapareciendo las irregularidades, los cambios de alineación o las acentuaciones de esquinas y extremos, dando paso, poco a poco a la industrialización y tipificación.
Imágenes de Praunheim y sus tipologías. En sus primeros años y en la actualidad.
La siedlung Praunheim incluye dentro de sí misma, y como resultado de sus tres etapas de ejecución,  la visualización del tránsito que nos lleva desde el figurativismo hasta la abstracción racionalista.  A pesar de inscribirse dentro de un plan de conjunto las fases son bien distintas. La primera fase (sector oriental) muestra similitudes con la próxima Römerstadt y presenta una imagen en la que el respeto a las preexistencias contextuales domina sobre las intenciones de proyecto adoptando un cierto aire cercano todavía al de las ciudades jardín inglesas. La tercer y última fase, la occidental, se asemeja a la casi contigua Westhausen, apareciendo como ejemplo de la seriación racionalista que impone sus criterios abstractos ante los requisitos del contexto. Praunheim es por tanto un paso intermedio en el proceso de abstracción que llegará a su cima en Westhausen.
Ortofoto de Frankfurt. En rojo se señala la siedlung Westhausen.
Westhausen
La siedlung Westhausen fue planificada por Ernst May, Wolfgang Bangert, Eugene Blanck , Herbert Boehm y Eugen Kaufmann, mientras que la arquitectura fue diseñada por Franz Schuster y Ferdinand Kramer. El conjunto fue construido entre 1929 y 1931 con un total de 1.520 viviendas en alquiler (en las que todas incorporaban la “Cocina Frankfurt”).
La siedlung se situó junto a la Ludwig-Landmann-Straße, una vía que conecta con el centro de la ciudad. En Westhausen se produjo la mayor demostración de los principios racionalistas a través de una depuración que ofreció como resultado una gran abstracción. En Westhausen, se manifiesta la radical ruptura con lo anterior. Desde luego se había despojado de cualquier referencia pintoresquista, tanto en cuestiones de léxico arquitectónico como de trazado (el terreno llano favoreció la ausencia de respuesta a las condiciones de contexto). El orden geométrico de la trama, la regularidad de la edificación y la seriación de las construcciones convirtieron a Westhausen en un modelo para realizaciones futuras. La analogía entre las formas lineales y las cadenas de montaje (como emblema de la producción industrial) se hace más evidente. La ausencia de jerarquía propiciaba la equivalencia de los elementos, que se disponen de forma igualitaria, en orientación y dimensiones, sobre un esquema repetitivo que solamente se permite una pequeña excepción en los extremos norte de las formas lineales, que actúan a modo de “cierre”. La urbanización está así regida por una ley constante, asumiendo, en cierto modo, las condiciones impuestas por la producción industrializada (“taylorizada”). Igualmente, el intenso análisis de las tareas domésticas proporcionó las bases para la elaboración de la vivienda estándar en todos sus detalles.
Imágenes de Westhausen y sus tipologías unifamiliares.
Imágenes de Westhausen y sus tipologías multifamiliares. En sus primeros años y en la actualidad.
Los bloques multifamiliares se situaban en fachada a la vía principal, aunque su disposición era perpendicular a la misma, mientras que las viviendas unifamiliares (también bifamiliares) se alineaban ortogonalmente a éstos, recuperando la orientación de la vía exterior. Por el sur, vuelven a aparecer los bloques multifamiliares y los equipamientos formando “L” en una cierta concesión a la creación de espacios colectivos.

Foto aérea de la siedlung Westhausen recién construida.
En teoría, la repetición de una planta tipo (vivienda/jardín/calle) iría generando, un barrio, un distrito, y finalmente una ciudad. Las medidas (distancia entre bloques, etc.) quedan reguladas por las necesidades funcionales. Es decir, la proporción como base de diseño da paso a un sistema eficiente de dimensiones que depende de las funciones espaciales. Como escribe Bernard Leupen:  “Había nacido una nueva estética, la estética de la producción mecánica, cuyo sello distintivo venía marcado por la repetición, el ritmo y el empleo de materiales de aspecto abstracto y técnico”.

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